6. PLAN DE MANEJO INTEGRAL PARA LA OPTIMIZACIÓN DE LA FERTILIZACIÓN NITROGENADA
6.4.8. EFECTO DE ESTRATEGIAS EMPLEADAS EN LAS PROPIEDADES DEL SUELO EN ALBAHACA
El efecto de la aplicación de estrategias para mejorar la FN en algunas propiedades químicas del suelo, después de la cosecha de la albahaca se presenta en la Tabla 49. Los valores finales de pH estuvieron entre 5,81 y 7,04 unidades, catalogados como ligeramente ácidos a ligeramente alcalinos. Los valores finales estuvieron por debajo del hallado en la caracterización inicial del suelo, mostrando que, con excepción de los tratamientos que contienen enmienda órgano- mineral, todos acidifican el suelo. La urea convencional y la recubierta fueron los que más acidificación produjeron y se debe principalmente al proceso de nitrificación que sucede al transformar el amonio a formas nítricas y a la estimulación del crecimiento de la planta que demanda más bases intercambiables, adicionando hidrogeniones al medio. Esta acidificación no es conveniente debido a que, a menor pH menor disponibilidad de nutrientes esenciales como el P y S, además de los cationes Ca2+, Mg2+ y K+ y mayor solubilidad de elementos tóxicos como Al3+ y Mn4+. El
abono orgánico mantuvo el pH en valores cercanos a la neutralidad, similar al testigo, mientras que la aplicación del inóculo (T5 y T7) aumentó el pH a 7,0, sin diferencias significativas.
La adición de enmienda órgano-mineral aumentó la CE significativamente en comparación con los demás tratamientos debido posiblemente a la cantidad de Ca2+ en el complejo de cambio que pudo ser intercambiado con la solución del
suelo, aumentó el contenido de sales. Estas CE estuvieron por encima de 3 dS·m-1 que, a pesar de no ser considerado
como suelo salino, si podría causar problemas para cultivos sensibles a la salinidad. Para el caso específico de la albahaca, esta mayor CE no afectó la producción de biomasa, aunque sí pudo haber tenido incidencia en su crecimiento.
141 La aplicación de urea incrementó la CE en un 27%, con relación al testigo y la urea recubierta y un 17% con respecto al lombricompost, aunque sin diferencias estadísticas entre ellos. De acuerdo con Fernandez et al. (2006), la aplicación de la urea no produce salinidad de suelos. La adición del inóculo diazótrofo + la urea recubierta (T6) obtuvo CE similar al obtenido con la urea recubierta sola, mostrando que los microorganismos no incrementaron la concentración de sales en la solución del suelo.
Tabla 49. Efecto de la aplicación de estrategias para mejorar la eficiencia de N en propiedades del suelo cultivado con albahaca.
Tratamiento pH1 CE (dS/m)2 MO (%)2 NT (%)3 T1 6,23±0,05 bc 1,24±0,20 b 3,12±0,19 b 0,21±0,05 b T2 6,12±0,07 b 1,70±0,15 b 2,13±0,20 bc 0,17±0,01 b T3 5,81±0,12 a 1,23±0,27 b 1,99±0,17 c 0,41±0,07 a T4 6,49±0,08 bc 1,41±0,18 b 2,15±0,27 bc 0,34±0,05 ab T5 7,04±0,00 c 3,43±0,12 a 5,14±0,19 a 0,16±0,04 b T6 6,95±0,03 c 1,26±0,03 b 2,37±0,15 bc 0,22±0,07 b T7 7,00±0,10 c 3,00±0,28 a 4,32±0,30 a 0,23±0,09 ab F 9,35 23,34 32,54 2,54 p 0,01 <0,001 <0,001 0,05
T1= Riego a capacidad de campo (CC) + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T2= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea; T3= riego calculado con Kc + 100 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta; T4= riego calculado con Kc + 200 kg·ha-1 de N y fuente lombricompost; T5= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + enmienda órgano mineral (Bentonita - lombricompost); T6= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD; T7= riego calculado con Kc + 50 kg·ha-1 de N y fuente urea recubierta + consorcio diazótrofo proveniente de STARD + enmienda órgano mineral (Bentonita – lombricompost). Letras iguales indican que ho hay diferencias estadísticas entre tratamientos. 1Test de Dunnett (95%); 2 Test de Tukey (95%); 3 Test de Duncan (95%)
La urea convencional y la urea recubierta redujeron la MOS, debido probablemente a la estimulación de la actividad microbiana con el suministro de N disponible. La aplicación de lombricompost también redujo la MOS con respecto al testigo, comportándose como los abonos industriales. Es conocido que la aplicación de abonos orgánicos aumenta los niveles de MOS. Sin embargo, este resultado depende del tipo de abono aplicado, de su composición y de la relación C/N que en últimas determina el predominio de la mineralización o de la inmovilización de nutrientes en el suelo. En el caso del lombricompost utilizado, su relación C/N fue baja, lo que estimuló la mineralización de gran parte de los compuestos orgánicos, lo que se tradujo en bajo aporte orgánico permanente en el suelo.
La aplicación del inóculo contribuyó al aporte orgánico más que la urea recubierta sola, pero sin llegar a igualar al testigo, indicando predominio de mineralización de la MOS nativa lo que podría llegar a ser contraproducente, ya que la reducción de los niveles de MOS, inducen a la pérdida de la estructura y por tanto de las relaciones de porosidad y se ven afectadas las propiedades hidrodinámicas principalmente. De acuerdo con Castilla (2006a), las bacterias del género Azotobacter sp se multiplican rápidamente en el suelo y puede favorecer la solubilidad y mineralización de la materia orgánica agregada al suelo como abono, así como la MOS nativa. La aplicación de dosis adecuadas es importante para evitar la pérdida de estabilidad estructural y desequilibrios ecológicos en las poblaciones rizosféricas (Burbano, 2006). La aplicación de microorganismos debe considerar siempre la trilogía planta-suelo-microorganismos. No obstante, es posible que una de las limitaciones de estos CD es la falta de transferencia total de N fijado a la planta, como sucede con otros diazótrofos como Azospirillum sp (Sánchez et al., 2006).
Los tratamientos con aplicación de la enmienda órgano mineral (T5 y T7) fueron los que obtuvieron mayores porcentajes de MOS, doblando su contenido con respecto a los fertilizantes de síntesis y al abono orgánico. Estos resultados posiblemente se deban a la capacidad de la bentonita de realizar enlaces con los terminales orgánicos del lombricompost, protegiéndolo de la actividad microbiana y simulando los complejos órgano-minerales que se forman naturalmente en el suelo que impide la oxidación de la MOS. A pesar de no encontrarse diferencias estadísticas entre T5 y T7, la aplicación del inóculo diazótrofo redujo el contenido de MOS. La aplicación de microorganismos puede traer beneficios al suelo como la regulación de los ciclos de elementos como N, P y S. Sin embargo, se debe considerar las dosis de aplicación, puesto que aumentar en exceso la población microbiana induce al consumo de formas inorgánicas de los nutrientes esenciales, reduciendo su disponibilidad para las plantas. Este consumo es necesario para el proceso de mineralización de la MOS, tanto de la aplicada como de la nativa del suelo, llegando a producir “efecto primming”, lo que resulta contraproducente para la conservación de las propiedades del suelo.
El contenido de NTS estuvo entre 0,16% y 0,41% para los tratamientos T5 y T3 respectivamente, encontrándose diferencias estadísticas entre ellos. La urea recubierta fue el tratamiento que brindó mayor cantidad de NTS, duplicando
142 el valor con respecto al testigo. Este resultado indica la capacidad de estos fertilizantes de liberar gradualmente el N permitiendo a las plantas tener mayor posibilidad de absorción. Sin embargo, resulta importante definir el tiempo de aplicación de estos fertilizantes para que la liberación de N coincida con el momento de mayor necesidad de la planta. En el presente trabajo, a pesar de que fue aplicado con cinco días de antelación al trasplante, es posible que no fuera suficiente, y que se promovió la inmovilización del N, ya que los rendimientos obtenidos por este tratamiento no fueron los más altos.
La aplicación del lombricompost también dejó N residual en el suelo en el tiempo similar a la urea recubierta, aunque no fue estadísticamente diferente del testigo, ni de la urea convencional. Es posible que el proceso de inmovilización haya predominado en el suelo, dejando el NT de forma orgánica principalmente, lo que repercutió en la disponibilidad de N para la planta y obtuvo los menores rendimientos. Yang et al. (2017) aseguran que la mineralización es el proceso regulador de la disponibilidad de N para las plantas.
La aplicación de la enmienda órgano-mineral junto a la urea recubierta (T5) fue el tratamiento que obtuvo el menor valor residual de N, pero a su vez, altos rendimientos en planta. Es posible que la enmienda órgano-mineral, en especial la bentonita, contribuyera a la retención de amonio y a hacer más lento el proceso de inmovilización, permitiendo mayor absorción por la planta. Esto pudo reducir el NT después del primer corte de la albahaca. Al adicionar el inóculo diazótrofo, los niveles de NT crecieron debido posiblemente al aporte de la masa microbiana adicionada. Chen et al. (2014) encontraron incrementos significativos en el NT orgánico (2,7% - 25,6%) y en el N disponible (8,2% - 29,0%) en suelos cultivados con albahaca y relacionan este resultado con la capacidad de la planta de generar exudados al suelo, los cuales incrementan, en primer lugar, la biomasa microbial especialmente aquellos organismos relacionados con el ciclo del N como Azotobacter sp, bacterias nitrificantes y denitrificantes, y en segundo lugar, gracias a la presencia de metabolitos secundarios, incrementan la actividad de la ureasa y proteasa, enzimas importantes en la mineralización de los compuestos orgánicos. Los mismos autores aseguran que la albahaca al ser una planta con alta concentración de polifenoles, dinamiza el ciclo del N en el suelo.
6.4.9. Efecto de estrategias empleadas en la eficiencia de la Fertilización Nitrogenada (FN) de albahaca