Los datos suministrados en el estudio de D’Anci, sugieren que después de una semana de restricción severa de carbohidratos, el rendimiento de la memoria, particularmente en tareas difíciles funciona pobremente (16). Lo mismo sucede
con la adherencia a dietas bajas en carbohidrato y alta en proteína/grasa sobre el desempeño de la atención. En cuanto a la velocidad de rendimiento de una actividad, se mostró menos mejora con dietas de baja cantidad de carbohidrato comparado a las de alto consumo (16).
Según Benton, los cambios en el rendimiento cognitivo, asociados con dietas para reducción de peso, no están relacionados con la preocupación mental por la comida o la distracción por los signos fisiológicos del hambre (22). Además,
los cambios en el estado anímico pueden variar dependiendo de las dietas para bajar de peso, ya sea de forma positiva (posiblemente relacionando la mejora
Nutrición y desempeño cognitivo.
del estado anímico después de la pérdida de peso) o negativamente (relacio- nando los signos negativos de la restricción calórica). El estado anímico se verá afectado agudamente por la composición de la comida y por la ingesta, así como por el consumo de comidas con alto contenido de carbohidratos que tienden a producir menos estado alerta y mayor fatiga/sueño, y menos ten- sión/más calma que las dietas de alto contenido proteico (22).
Se esperaría que las dietas con alto contenido de carbohidratos mejoren el es- tado de ánimo al aumentar el triptófano (precursor de serotonina, el neuro- transmisor responsable de la regulación del estado de ánimo) al cerebro, pero los estudios demuestran que a largo plazo ejercen el efecto contrario, lo em- peoran, comparado con las dietas de bajo contenido de carbohidratos (16).
Se he observado una asociación entre la tendencia a los bajos niveles de azúcar en sangre con la irritabilidad e incluso la agresión. En conclusión, D’Anci es- tima que la gran gama de macronutrientes de varios regímenes dietéticos para bajar de peso tiene tanto efectos positivos como negativos sobre nuestra habi- lidad de pensar, atender y recordar (16).
Insulina
Históricamente la insulina ha sido asociada con el metabolismo de los car- bohidratos, pero su participación intrínseca en el metabolismo de las proteínas y los lípidos ha sido bien reconocido (23).
Existe una gran participación de la glucosa y la insulina en el comportamiento alimentario, la cognición y la plasticidad sináptica (23). Estudios relacionando
alimentación y variación en la glicemia pre- y post-prandial y la cognición, revelan que, más allá del índice glicémico que proveyeran las comidas o el nivel de glicemia antes del desayuno, los cambios en la cognición de alguna manera han de ser afectados por mecanismos como los hormonales (ej.: insu- lina o adipocina), metabólicos (ej.: ácidos grasos) o respuestas del sistema nervioso central a la cena, que duran hasta la siguiente comida, por la mañana
(24).
El rendimiento de la memoria por la mañana puede verse afectado por los alimentos consumidos en la cena del día anterior. Este rendimiento se verá entonces afectado no solo por la calidad nutritiva de los alimentos, sino ade- más por la cantidad, el índice de glicemia y el tiempo de ayuno por la noche. Y se verá reflejado en la sensibilidad del hipocampo a los cambios metabóli- cos postprandiales (24).
Cordero Cizon, MJ La comprensión del rol de la insulina en la fisiología del cerebro, la cognición y la plasticidad sináptica, aclara la relación de las alteraciones del metabo- lismo de la glucosa y la insulina, en el deterioro cognitivo (25).
La importancia de la homeostasis de la glucosa e insulina cerebral para la cog- nición y la plasticidad es discutida en varios estudios (23), que proveen una ex-
tensa visión conjunta del comportamiento sobre las acciones de la glucosa en la mejora de la memoria, incluyendo estudios tanto en humanos como en ani- males. Se encontró que muchos de los efectos de la insulina en la cognición y la plasticidad sináptica deben verse independientemente de la homeostasis energética. Ellos describen el involucramiento de la insulina sobre la plastici- dad sináptica, mediante la modulación de los receptores del GABA y los del glutamato sobre, por ejemplo, el hipocampo, la estructura del cerebro con un rol muy importante en el aprendizaje y la memoria (23). Se ha reportado que el
estado cognitivo esta inversamente relacionado con los niveles de IGF-1 (fac- tor de crecimiento similar a la insulina) en humanos de edad avanzada que presentan déficit de IGF-1, así como en ratones, presentan este deterioro de la plasticidad sináptica hipo campal. Los bajos niveles de IGF-1 están también relacionados al síndrome de resistencia a la insulina (13).
Inulina:
Es un componente natural de los alimentos, se encuentra en muchas plantas que son parte de la dieta humana (ej.: cebollas, trigo, ajo y alcachofas). Se les agrega a muchos alimentos y es usada para aumentar la fibra dietética, reem- plaza grasas o carbohidratos, y como un prebiótico (un estimulante del creci- miento de bacterias beneficiosas en el colon). Diversos estudios han demos- trado que cuando se consume inulina, los participantes fueron más felices, tu- vieron menos indigestión y se sintieron con menos hambre (26). Esta produce
una gama de péptidos entero-endocrinos que son conocidos por crear enlaces entre el intestino y el cerebro. Algunos de estos, como la grelina, son conoci- dos por mejorar el aprendizaje y la memoria (26).
En actividades que implican desempeño y estado de ánimo, los efectos más consistentes fueron en las actividades de memoria episódica, donde el con- sumo de inulina fue asociado a incremento de la precisión en una tarea de memoria y el rendimiento de recuerdos fue mejorado (inmediato y diferido). La inulina también puede mejorar el control glucémico al reducir los aumentos postprandiales de la glucosa en suero, retrasar el vaciado gástrico y disminuir la entrada de glucosa en el torrente sanguíneo. La glucosa se ha demostrado
Nutrición y desempeño cognitivo.
que a menudo tiene sus efectos más fuertes sobre la memoria episódica y la pobre tolerancia a la glucosa se asocia con deterioro de la memoria (26).