En el capítulo anterior se vio las causas de la inactividad y se realizó un análisis de las características poblacionales de este grupo de personas. A continuación se analizará los efectos que recaen en el ingreso total de los hogares al tener miembros de la PEI.
Para que las personas puedan vivir en la sociedad, dentro de su hogar debe existir una colaboración de los miembros familiares. La familia debe ser vista como una unión económica. En general, esta colaboración tiene que ser en términos económicos o en términos de quehaceres del hogar. Con estas dos aportaciones de diferente índole pero ambas de gran importancia se pueden desarrollar de mejor manera todas las personas que conforman la familia.
Esta colaboración de los miembros familiares, que puede tener una remuneración como no, puede ser medida en el tiempo. Tanto en un trabajo remunerado como en la realización de los quehaceres del hogar se utiliza el tiempo de las personas. Adicionalmente, en cada hogar debe existir una fuente de ingreso periódico. En general este ingreso viene de las personas económicamente activas ocupadas y de las personas jubiladas o rentistas.
Así mismo, cada miembro del hogar tiene necesidades. Las personas consumen diferentes productos y servicios. Dentro de la dinámica familiar sucede lo mismo; cada individuo que forma parte del hogar busca satisfacer estas necesidades. Las necesidades pueden llegar a ser satisfechas a través del dinero (se adquieren los bienes y servicios del mercado) y a través de un servicio que realiza otra persona (o la misma personas) dentro del hogar.
Lo ideal sería que el ingreso total del hogar (incluido lo que no se gasta en servicio doméstico) sea suficiente para satisfacer las necesidades de todos los miembros de la familia. Y que además el tiempo que utilizan los miembros del hogar, que tienen la capacidad de aportar al hogar con ingresos o con trabajo doméstico, sea equitativo. Idealmente todos los miembros mayores de edad de un hogar deberían colaborar económicamente o con trabajo reproductivo. Sin embargo, además de una división equitativa de trabajo también debería existir tiempo de ocio similar para todos los miembros familiares.
Cabe recalcar que cuando se habla del aporte económico a su hogar por cada persona se está hablando tanto del trabajo remunerado como del trabajo no remunerado. En el primero el aporte es directo a través del ingreso, mientras que en el segundo es indirecto a través de la disminución del los gastos de un hogar.
Al referir a la población que tiene capacidad de aportar en el hogar, se excluye inmediatamente a los menores de 10 años o a cualquier persona que no tenga tiempo o recursos para realizar estas actividades. En el caso de la población de amas de casa si existe un aporte a su hogar por su trabajo. Por otro lado, dentro de la PEI-ST se puede explicar, en ciertos casos, la no participación en los aportes a la familia (excepto en el caso de las personas jubiladas y rentistas que tienen un ingreso). En el caso de los estudiantes, se asume que la persona dedica su tiempo al estudio. Y que en este caso es lógico que no trabaje de forma remunerada y, dependiendo de la exigencia de las clases, de
forma no remunerada. Las personas discapacitadas o enfermas permanentes, no colaboran en trabajos remunerados o no remunerados debido a su estado de salud.
Como ya vimos las razones por la que una persona es económicamente inactiva varían mucho las unas con las otras. Es decir las características de esta población son muy heterogéneas. Los diferentes grupos de la PEI deben ser analizados por separado debido a las grandes diferencias que tienen los unos de los otros. En el caso de los efectos económicos que tiene esta población dentro de ingreso de su hogar, hay que hacer lo mismo.
Como ya se puntualizó anteriormente, el hecho que una familia o un hogar tengan miembros inactivos no es negativo. Si un hogar tiene uno o más miembros de la PEI indirectamente las personas que conforman el hogar están aceptando que los miembros económicamente inactivos no tengan un ingreso periódico que colabore con la renta total del hogar. En el capítulo anterior, se observo que la PEI (con excepción del grupo poblacional de jubilados y rentistas) es mantenida completamente por un tercero, que en general, es un miembro de su mismo hogar.
En la sociedad ecuatoriana, en la mayoría de las ocasiones, las familias aceptan este compromiso económico hacia la persona inactiva. Esto se debe a que, en general, toda persona en algún punto de su vida es parte de la PEI-ST y en su caso personal espera que de ser así, su familia o los miembros de su hogar se responsabilicen al menos económicamente de su persona.
En el caso exclusivamente de las personas de la PEI-ONR, el efecto económico que tiene dentro de su familia el hecho de que esta población no tenga remuneración por su trabajo es compensado con los beneficios que el trabajo reproductivo representa en el hogar. Económicamente, el trabajo no remunerado dentro del hogar representa bienes y servicios necesarios que, si no fueran realizados por las amas de casa, tendrían que ser adquiridos en el mercado. Sería un gasto básico para el funcionamiento del hogar.
Lógicamente, sin importar a qué grupo de la PEI pertenezca cada persona el tipo de gasto en el que todos coinciden es el de manutención. Es decir alimentación, vestimenta, vivienda, transporte, salud y salidas sociales. Sin embargo, cada grupo de la PEI genera un tipo de gasto adicional diferente. En el caso de las personas que estudian, los gastos que cubren sus familias son principalmente de manutención y en educación. Estos egresos en la educación difieren mucho los unos de los otros, y dependen de cada situación. En esencia, estas diferencias se refieren a si una persona estudia en una institución educativa pública, privada o municipal. Además, los gastos en educación incluyen matrícula, mensualidad, útiles escolares, libros, uniformes, etc.
La población de jubilados y rentistas por otro lado tienen una renta mensual que les ayuda a cubrir ciertos gastos. Este es el único grupo de la PEI que aporta con un ingreso al hogar. En muchos casos sus ingresos ayudan a cubrir gastos de otros miembros familiares y en otros son un aporte mensual que solo llega a cubrir una parte o todo sus gastos personales. Sin embargo, en el caso de este grupo poblacional es un hecho que sus ingresos son un aporte familiar para cubrir por lo menos una parte del gasto de la misma.
Las personas que declaran que no tienen necesidad de trabajar dentro de sus familias representan básicamente un gasto de manutención. Esta población no genera ningún ingreso para su familia, tampoco ayudan en los quehaceres del hogar, sin embargo no tiene un egreso fijo adicional al de manutención.
Finalmente está el grupo de personas que tienen una discapacidad o una enfermedad permanente y que no trabajan ni realizan otro tipo de actividad. Esta población representa un gasto importante para su hogar. En primer lugar, el rublo que se paga por la salud de la personas es mucho más alto que en el caso de una persona sana. Los gastos son en atención médica y en medicinas, pero en muchos casos (en especial en el de los discapacitados) se requiere obtener artículos y productos que mejoren el nivel de vida de estas personas como sillas de ruedas, muletas, brazos, auriculares, etc. En segundo lugar este grupo de personas requiere de más tiempo en cuidados por parte de otros miembros familiares.