5. Posición competitiva y perspectivas del sector
5.3. Efectos del euro en la industria vasca de artes gráficas
Dada la reciente implantación de la moneda única (euro) en la Unión Europea (a partir del 1 de enero de 1999 ha comenzado a funcionar como unidad de cuenta), en este apartado se hace referencia a las ventajas que se derivarán del establecimiento del euro.
A la hora de valorar el impacto de la implantación del euro, distinguimos dos tipos de efectos. De un lado, efectos de tipo general sobre la actividad económica que afectan por tanto igualmente a la industria gráfica. Por otro lado, se trata de avanzar y resaltar los efectos más específicos sobre esta última.
5.3.1. Efectos generales
Los dos beneficios esenciales que obtienen los países que forman parte de una unión monetaria son:
•
Eliminación de los costes de transacción como consecuencia de la sustitución de las distintas mone- das nacionales actualmente existentes por una moneda única. Aunque es difícil cuantificar esta reduc- ción de costes, puede citarse la cuantificación realizada por Emerson y otros autores en 1992 ("An eva- luation of the potential benefits and costs of forming an economic and monetary union"), que han estimado las ganancias derivadas de la eliminación de estos costes de transacción en un 0,5% aproxi- madamente del PIB comunitario.•
Eliminación de la incertidumbre asociada a la variación de los tipos de cambio de las monedas de los países que se integrarán en la moneda única. Esta ventaja es clara si se consideran los efectos per- judiciales que la excesiva variabilidad de los tipos de cambio y la incertidumbre generan sobre los flujos de comercio e inversión internacionales.Además de los efectos beneficiosos sobre esas dos variables, diversos autores han destacado los efectos de la menor incertidumbre sobre el crecimiento económico: la reducción de la variabilidad de los tipos de cambio llevaría a un descenso de la prima de riesgo que incorporan los tipos de interés reales. Esto, a su vez, tendería a aumentar las inversiones productivas al hacer atractivos aquellos proyectos que actualmente no lo son debido al relativamente alto coste del capital. De forma que la mayor eficiencia en la utilización de los recursos llevaría a una mayor productividad y, en consecuencia, a un mayor crecimiento a medio plazo.
Ahora bien, a esos efectos beneficiosos hay que añadir otros que se derivan del proceso particular de introducción del euro que esta siguiendo la Unión Europea, así como de las características diferenciales que ésta presenta. En ese sentido, hay que tener en cuenta los siguientes elementos que resultan decisivos en la adopción de la moneda común y que van ha permitir ventajas adicionales:
• Un mercado único donde las mercancías circulan libremente, establecido el uno de enero de 1993. • Normas de obligado cumplimiento relativas al tamaño de la deuda pública y del déficit público así como
a la financiación de este último.
• Una sola autoridad monetaria encargada de formular una política monetaria única.
De la consideración de esos elementos pueden identificarse los siguientes beneficios:
A) Profundización en el mercado interior. El establecimiento del euro, aunque no imprescindible para el funcionamiento del mercado interior, sí que va a permitir dar un paso definitivo en la consecución de la integración de los mercados, incrementando así los beneficios que aquél ofrece. En efecto la existencia de monedas distintas y la inestabilidad cambiaria asociada constituye una barrera que impide hacer efec- tivos todos los beneficios potenciales del mercado único. El establecimiento de los precios de los bie- nes y servicios en una sola moneda favorecerá la transparencia en todo el mercado europeo, con lo que se dificultará la fijación discriminatoria de precios.
Estos efectos son de aplicación asimismo a los mercados financieros, en los que se incrementará la competencia entre las diversas instituciones financieras al desaparecer uno de los elementos que contribuyen a la segmentación de los mercados: la denominación de los activos en distinta moneda. En
consecuencia, las alternativas de financiación abiertas a particulares y empresas se verán ampliadas y mejoradas de forma sustancial.
B) Estabilidad macroeconómica. Las condiciones de convergencia fijadas en el Tratado de la Unión Euro- pea garantizan que sólo aquellos países con estabilidad macroeconómica accedan a la moneda común. La satisfacción de dichos criterios asegura que los países tienen unas finanzas públicas saneadas y que han conseguido estabilizar la inflación a unos niveles reducidos. Además, el criterio relativo a los tipos de interés a largo plazo asegura que la convergencia entre los distintos miembros y la estabilidad macroeconómica son sostenidas en el tiempo, y no puramente transitorias.
Como complemento a estos criterios de convergencia, una vez en vigor la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria, el funcionamiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento permitirá que los países miembros sigan comprometidos con la estabilidad macroeconómica, y fundamentalmente con el control de los déficit públicos.
Las buenas condiciones macroeconómicas apuntadas se ven reforzadas por la existencia de una política monetaria única, cuyo objetivo es la estabilidad de precios. Todo ello garantizará además que el nuevo Banco Central Europeo gozará de una alta credibilidad antiinflacionista, con lo que conseguir los resultados deseados de inflación resultará menos costoso.
C) Moneda internacional. Por último, el poder económico y comercial de la Unión Europea y las bases sobre las que se está construyendo la moneda única, permitirán que el euro se convierta en una moneda de reserva internacional.
Finalmente, a la hora de estudiar los beneficios que se derivarán del establecimiento del euro, hay que considerar cuál es la alternativa a la adhesión a esta moneda. En ese sentido, nuestro país no se beneficiaría de las ventajas enumeradas anteriormente y nuestra moneda se vería penalizada con una prima de riesgo considerable. Puede pensarse que, a cambio, podrían obtenerse ganancias de competitividad mediante el manejo del tipo de cambio. Sin embargo, estas ganancias serían puramente transitorias puesto que tras un breve plazo de tiempo se verían más que compensadas por incrementos en el nivel de precios, de forma que, finalmente, la competitividad real no se vería beneficiada.
5.3.2. Efectos específicos
Tratando de avanzar en los efectos más específicos sobre el sector de artes gráficas, y especialmente en lo que se refiere al subsector de impresión, conviene señalar como un factor clave de competitividad de las empresas vascas (y españolas en general) se ha basado en el diferencial en costes laborales con los competidores europeos.
En principio, cabría pensar que, dado que una de las consecuencias del euro será una tendencia creciente hacia la igualación en las rentas del trabajo, se asistirá a una pérdida de competitividad en salarios.
No obstante, conviene enfatizar los efectos positivos de la implantación del euro. En ese sentido, en un marco de estabilidad macroeconómica y bajos tipos de interés, es evidente que las empresas vascas se beneficiarán del menor coste del dinero a la hora de hacer frente a las compras de maquinaria (normalmente de origen foráneo). Si bien podría aducirse que esa ventaja es común a todos los países de la Unión Europea, no es menos cierto que, dado que la mayor parte de la tecnología productiva adquirida por las empresas vascas procede de la Unión Europea, parece evidente que los beneficios derivados tanto de la eliminación de los costes de transacción (asociadas a las operaciones cambiarias) como de la transparencia en los precios de la maquinaria (se dificulta la fijación discriminatoria de precios, que hasta ahora ha favorecido a las industrias de artes gráficas de aquellos países proveedores de la maquinaria) van a repercutir especialmente en las empresas vascas.