Al analizar los niveles de absorción de nutrientes esenciales (N, P, K, Ca, Mg y S) en plántulas de mora, en los mismos tratamientos evaluados se encontraron diferencias significativas (P<0.05) en- tre tratamientos en el análisis de varian- za (GLM), para las variables N, P, Ca y Mg.
Las diferencias en absorción de fósforo (P), calcio (Ca) y magnesio (Mg) entre tratamientos en plantas de 120 ddt, se presentan en la Figura 34. Los resultados experimentales muestran las diferencias en los niveles de absorción en P, Ca y Mg entre los tres tratamientos testigo (TA), (T50) y (T100), con diferencias significativas entre (T50) y (T100), en relación con el tes- tigo absoluto, sin fertilización (TA). Estos resultados confirman los efectos de la fertilización fosfatada en la absorción de P y de otros nutrientes esenciales como Ca y Mg.
Con respecto a los tratamientos inocula- dos con micorrizas arbusculares, se des- taca la cepa MA4, la cual mejoró la absor- ción de los tres nutrientes (P, Ca y Mg), mostrando resultados similares al testigo
comercial con 100% de la fertilización fos- fatada (T100), y significativamente superio- res (P<0.05) al testigo absoluto (TA), de la siguiente manera:
En relación con la absorción de fósforo, se destacan las plantas inoculadas con la cepa MA4 seguida del tratamiento (T100), con valores de 14.44 y 12.83 mg/plan- ta, los cuales fueron similares entre sí y significativamente superiores (P<0.05) al testigo absoluto (TA) con 2.612 mg/ planta, según Tukey. Los demás trata- mientos (T50), MA1, MA2, MA3 y Mycobiol presentaron valores intermedios entre 6.37 y 9.47 mg/planta, similares tanto al tratamiento MA4 y (T100), como al testigo absoluto (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
Los resultados obtenidos concuerdan con lo citado por muchos autores entre ellos (Sander et al., 1973; Jakobsen et al., 1995), quienes dicen que la absorción de fósforo por los tejidos radicales pue- de ser influida positivamente por la pre- sencia de los HFMA. Sin embargo, este aumento en la eficiencia de la absorción de fósforo está determinado por la cepa utilizada, así la cepa MA4 fue la más efi- ciente, mientras que la cepa MA2 fue la menos eficiente, aunque no se detecta- ron diferencias significativas entre estas dos (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
En relación con los fertilizantes fosfa- tados, se ha establecido que los HFMA inducen a sus hospederos a una mayor eficiencia, cuando éstos se aplican en cantidades moderadas que no inhiben la actividad micorrícica (Sieverding, 1991). El fósforo es un compuesto importante para las plantas debido a que partici- pa en la respiración y en la fotosíntesis, también es un elemento que actúa en el metabolismo de las plantas en forma de
Figura 34. Efecto de las micorrizas arbusculares en la absorción de nutrientes (P, Ca y Mg) en plantas de mora a los 120 ddt.
ATP y hace parte de los ácidos nucleicos como ADN y ARN.
Estos resultados muestran la importancia de los HFMA, particularmente la cepa MA4, cuyo efecto no sólo se limita a mejorar la absorción de fósforo, sino que participa en la toma de nutrientes esenciales como el nitrógeno (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
En relación con la absorción de calcio, se destacan el testigo (100%) y las plantas inoculadas con la cepa MA4, con valores de 16.88 y 18.46 mg/planta, los cuales fue- ron similares entre sí y significativamente superiores (P<0.05) al testigo absoluto con 3.68 mg/planta. Los demás tratamien- tos presentaron valores intermedios entre T (100%), MA4 y T absoluto, con los siguien- tes valores 12.43 mg/planta para T (50%) y niveles de absorción entre 8.04 y 10.14 mg/planta para plantas inoculadas con las cepas MA1, MA2, MA3 y Mycobiol (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
En cuanto a la absorción de magnesio, nuevamente la cepa MA4 de los hongos formadores de micorrizas logró los mayo- res niveles de absorción de este nutrien- te, 11.9 mg/planta. Estos valores fueron significativamente superiores al testigo
absoluto con 2.18 mg/planta y similares a los otros tratamientos (T100) con 9.65 mg/planta, (T50) con 7.37 mg/planta, y los micorrizados MA1 (6.58 mg/planta), MA2 (5.23 mg/planta), MA3 (6.38 mg/planta) y Mycobiol (6.65 mg/planta), de acuerdo con Tukey (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
Con respecto a la absorción de N (Figura 32), las plantas inoculadas con la cepa MA4 con 236.91 mg/planta, fueron significativa- mente superiores al testigo absoluto (24.81 mg/planta) y a la cepa MA2 (86.63 mg/plan- ta), pero similares a los demás tratamientos (T100) con 173.11 mg/planta, (T50) con 132.76 mg/planta y las cepas MA1 (142.57 mg/ planta), MA3 (115.22 mg/planta) y Mycobiol (129.16 mg/planta), según Tukey (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
Como síntesis de los principales resultados obtenidos, se observa un efecto benéfico de la inoculación con HFMA en relación con la absorción de nutrientes esenciales (N, P, Ca y Mg) en tejido vegetal. Sin em- bargo, es importante anotar que todas las cepas no contribuyen en igual forma a me- jorar la absorción de nutrientes en plantas de mora. Plantas inoculadas con la cepa MA4 muestran un mayor estatus en absor-
ción de nutrientes, seguidos del tratamien- to (T100), mientras que el testigo absoluto y MA2 son los tratamientos con un menor nivel nutricional en plantas de mora a los 120 días del transplante, como se ilustra en las Figuras 34 y 35 (Cabra y Roveda, 2007; Roveda et al., 2007).
Los resultados experimentales permiten destacar el tratamiento inoculado con la cepa MA4, la cual promueve la mayor ab- sorción de los nutrientes mencionados (P, N, Ca y Mg) y como consecuencia in- crementa la acumulación de biomasa en
plantas a partir de los 80 días después del transplante, en la parte aérea de la planta y la raíz, que se expresa con un mayor porte de la planta (Cabra y Roveda, 2007; Rove- da et al., 2007).
De acuerdo con los resultados anterior- mente descritos, donde se evaluó el com- portamiento de cada una de las cepas de micorrizas nativas, se seleccionó como biofertilizante para mora a la cepa MA4 procedente de Silvania-Cundinamarca de la finca El Arenal, esta cepa contenía los géneros Acaulospora sp. y Glomus sp.
Figura 35. Efecto de las micorrizas arbusculares en la absorción de nitrógeno en plantas de mora a los 120 ddt.
El estudio de las interacciones entre diversos mi- croorganismos de distinta naturaleza es base fundamental para el desarrollo de biofertilizantes mixtos. Estas investigaciones revisten mayor com- plejidad y deben valorar la pertinencia de las mez- clas para optimizar este tipo de biofertilizantes. Inicialmente, se realizaron investigaciones previas como la presentada en el Capítulo 9, donde se realizó la selección de cepas a través de la com- paración de los resultados con varias cepas nati- vas, cepas comerciales y el uso de tratamientos testigo como referencia. Esta metodología permite identificar las cepas con mejores características de eficiencia y eficacia, expresadas en los beneficios que se observan en la planta y se corroboran por los niveles de asociatividad microorganismo-plan- ta, en aquellos microorganismos simbióticos. Para aquellos organismos de vida libre, que esta- blecen asociaciones no simbióticas como las bac- terias fijadoras de nitrógeno (Azotobacter) y bac- terias fosfato solubilizadoras, no se considera el grado de asociatividad entre el microorganismo y la planta, por no actuar como simbiontes. Mientras que los efectos benéficos en la planta son objeto de evaluación, tales como: estímulo al crecimiento y desarrollo vegetal, mejoramiento de la nutrición, entre otros.
A continuación se ilustran los resultados prelimi- nares del estudio de algunas interacciones entre hongos formadores de micorrizas arbusculares, bacterias fijadoras de nitrógeno (Azotobacter) y bacterias solubilizadoras de fósforo (Tabla 2). En este experimento las plántulas de mora utiliza- das fueron propagadas por la técnica de cultivo de tejidos in vitro. Su inoculación con micorrizas (HFMA) se realizó en la etapa ex vitro, durante la
10. EVALUACIÓN DE BIOFERTILIZANTES
MIXTOS
Margarita Ramírez, Gabriel Roveda, Ruth Bonilla, Andrea Peñaranda, Cipriano Díaz, Álvaro Tamayo, Gloria Navas
fase de aclimatación o enraizamiento (Fi- gura 36).
La aclimatación se realizó en recipientes plasticos con un sustrato de turba esté- ril, el cual fue previamente humedecido, luego se sembraron las plántulas y se se- llaron con papel vinilpel por 12 días, con el objetivo de mantener alta la humedad relativa, se aplicó solución nutritiva de Hoagland cada tres días (Figura 37). Fi- nalmente, a los treinta días después de la siembra (dds) se llevaron las plantas al in- vernadero para su endurecimiento, donde fueron inoculadas con las bacterias Azoto- bacter y fosfato solubilizadoras, según los tratamientos.
A continuación se ilustra en las Figuras 36, 37, 38, 39, 40 y 41, la metodología uti-
lizada, para el desarrollo de estos experi- mentos.