CONSECUENCIAS DE LA ACTIVIDAD EXTRACTIVA DE PETROLEO EN LOS PUEBLOS INDIGENAS
3.3. Situación de las comunidades indígenas de la Amazonía después de la puesta en marcha de la Iniciativa Yasuní-ITT
3.3.2. Ejecución de control territorial por parte de las operadoras petrolíferas
Además de las compañías petroleras que ocupan los distintos bloques alrededor del ITT como lo son PETROAMAZONAS, Petroriental y Repsol, otro importante actor que ejecuta control territorial es el Estado. Éste es quien asume el rol de facilitador, negociador y aval de las operadoras. De acuerdo a varios testimonios de la comunidad de Chiruisla, los trabajadores de PETROAMAZONAS son quienes están al cargo de las relaciones comunitarias para la empresa Petroriental. Esto se debería a que los trabajadores petroleros rotan entre las distintas empresas y de esta manera se genera confusión sobre su relación laboral entre las distintas comunidades (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 11).
Adicionalmente, en el sitio en donde se puede observar una presencia más completa y participativa del Estado es en Pañacocha, Sucumbíos. La razón de esta situación se debería al hecho de que se realizará en la comunidad una importante inversión en servicios básicos y se espera que Pañacocha cuente con vialidad fluvial, agua potable, alcantarillado, sistema de manejo de desechos sólidos, infraestructura portuaria, generación eléctrica telefonía fija y móvil, saneamiento, transporte, y varios mercados. Es aquí en donde se construye la
“Comunidad del Milenio”, la primera en realizarse en todo el Ecuador, y los fondos para dicha obra provienen del 12% de las utilidades petroleras. Además se planea
construir viviendas “dignas” de 74 metros cuadrados de construcción para los
pobladores de la zona siendo el precio estimado de cada una de USD $40.000 y
también se implementará una “Escuela del Milenio” (AMAZONIA POR LA VIDA,
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Sin embargo, la mayoría de la comunidad se ha negado a recibir las casas pertenecientes a dicho proyecto y sus habitantes defienden la idea de que “nos aleja de nuestra tierra, donde vivimos y tenemos el agua, los animales, las plantas medicinales que están dentro de las chacras. Vivir en el centro poblado sería imposible porque no tenemos trabajo como para vivir en una ciudad y pagar agua, luz y demás servicios” (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 11-
12). De igual manera, la comunidad piensa que el modelo de dicho plan
mencionado anteriormente favorece y promueve la colonización al tratarse de un esquema al cual los colonos se pueden acostumbrar más fácilmente pero no los indígenas de la zona (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 12).
Estrategias de ocupación de las operadoras petrolíferas
Con la finalidad de operar en los bloques de manera pacífica, las compañías petroleras se han acostumbrado con el pasar de los años a emplear varias tácticas que les permitan alcanzar sus objetivos sin ningún problema. En primer lugar se puede señalar el acoso a las comunidades, el cual consta de dos facetas: por una parte se aísla a las comunidades para evitar que se filtre cualquier información y por otra, existe una presencia intensiva del personal petrolero que argumenta y hasta amenaza sosteniendo el hecho de que el petróleo es un recurso del Estado. En el siguiente testimonio, la población de Chiruisla da a conocer las advertencias dirigidas por parte de las operadoras: “Las compañías entran, la empresa solo hace pura propaganda. Los convenios hacen ellos solo para firmas, no vienen a socializar sino a marear. La compañía viene y nos asusta. No ayuda a transportar cosas. Firmamos una autorización para el estudio pero era solo para el recorrido, no era ningún permiso para operar”
(AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 13). Es evidente que los pobladores se sienten
presionados por la presencia de dichos organismos y no tienen otra opción más que aceptar sin poder exigir sus derechos (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 13).
Otra estrategia bajo la cual laboran las compañías petroleras es negociar con las comunidades de manera engañosa con el fin de obtener su permiso para operar en la zona. Emplean el argumento de que firmar los contratos representa una condición para gozar de salud, educación y desarrollo social en su área a manera de compensación por los trabajos realizados en su territorio. La mayoría de los habitantes de las comunidades no posee conocimiento sobre los temas a
75 ser “negociados” por las empresas y terminan aceptando sus condiciones sin
oponerse a ellas (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 13).
Estos convenios reflejan un recurso muy empleado por las operadoras para obtener derechos de presencia en los territorios que son de su interés. Para esto se emplean tácticas como convencer a los dirigentes sobre la base de pagar alquiler o de adquirir derechos para realizar estudios ambientales. Uno de los mayores efectos ocasionados por esta estrategia de ocupación se relaciona con el quiebre de relaciones entre las comunidades, así como la intervención del Estado que adjudica a los socios tierras de forma individual. Para esto se requiere el total acuerdo de los pobladores y evitar que éstos no ejecuten medidas de hecho contra las operadoras petrolíferas (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 13).
Debido a que las comunidades no poseen escrituras que demuestren que el territorio les pertenece a ellos, muchas empresas utilizan el argumento de que ellos deben ceder sus tierras porque no cuentan con dichas escrituras y por esta razón, la población no recibe ninguna compensación ni indemnización alguna. Es de esta manera que los convenios resultan ser procesos para forzar a la colectividad a abstenerse a su derecho de reclamar ante cualquier caso, lo que permitiría un permiso de actuación libre de quejas. Dentro de las otras características comunes de los contratos, se describe la obligación de la comunidad de no afectar, impedir, paralizar y obstaculizar las operaciones, así como aceptar los aportes y condiciones establecidas (AMAZONIA POR LA VIDA, 2012: 14).