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Acercamiento a la realidad

4. EL ANIMADOR SABOTEADOR

Nadie es únicamente responsable, para bien o para mal, de la marcha de un grupo. El animador, sin embargo, es una pieza clave. Cuanto haga por capacitarse es poco. Y entre las cosas más sanas y útiles para la capacitación está el análisis, la autocrítica.

En este decálogo del saboteador, de J. M. Fernández Martos, fruto de su gran experiencia de grupos, hay toda una teoría para aprender, un modelo que seguir —lo negativo para los inteligentes enseña tanto como lo positivo— y un esquema para evaluarse en una serie de facetas que han estado presentes a lo largo de nuestro libro.

1. Busque un chivo expiatorio y, una vez encontrado, móntelo a la jineta sin vacilación. En caso de apuro, bien puede servirle la situación general, el gobierno de turno o la sociedad capitalista.

2. Haga gala de no estar en posesión de la respuesta. Eso le eximirá automáticamente de tener que dar respuesta alguna.

3. Si alguien propone una solución, haga ver que lo mismo valdría la contraria. Eso llevará al grupo a buscar un término medio y, entre tanto, no dar un paso. En caso de que esto no dé resultado, hay que recurrir a desprestigiar las prisas. Ya se sabe que natura festinata rumpitur.

4. Si es usted psicólogo, puede defender que el grupo tiene una necesidad compulsiva y malsana de certeza. Si su vena es existencialista, puede sugerir que la única postura de auténtico crecimiento y madurez es la de la búsqueda. En casos graves, se

puede optar por decir otro tipo de cosas serias, interpretativas y difíciles de entender.

5. Muéstrese un poco azorado o, quizá, sólo asombrado, cuando alguien suscite un problema que usted quiere bloquear. Que se note bien que no es el momento más oportuno para hablar de eso, o incluso que se palpe que resulta de mal gusto. Si los demás insisten, recurra a decir que difícilmente se puede abordar ese problema sin antes haber tratado a fondo otro en el que éste tiene serias implicaciones. (En el fondo, la tesis que le sugerimos que defienda es la siguiente: «No se puede solucionar ningún problema sin antes haber solucionado todos los demás que existen».)

6. Subraye con firme trazo cómo las personas que han estado desde el principio preocupadas por ese problema lo han estado por razones personales. «Si no puede hacer esto sin sentirse violento, le dará resultado preguntar al que propone el problema algo así como: Si se pone a responder a esa pregunta no va a tener tiempo para más».

7. Intente demostrar que cualquier cuestión, hasta la más nimia, tiene infinitos aspectos que han de ser tenidos en cuenta a poco que uno quiera ser objetivo. Una de las mejores coberturas de la propia indecisión es esta de la objetividad. Otra, que la sustituye bien, es la de la peligrosidad. A poco que se fuerce, podrá descubrir peligros en cualquiera de las propuestas de solución de los demás miembros del grupo.

8. Si fracasan todas las sugerencias dadas hasta ahora, sugiera que conviene consultar a un experto ajeno al grupo. Elija a uno muy ocupado, naturalmente. 9. Siempre se puede recurrir a hablar de los objetivos generales en los que todos

coinciden, pero que milagrosamente siempre dan que hablar. De ellos nunca se desprenden acciones concretas para esta situación real.

10. Como último recurso, agradezco mucho que se haya suscitado el problema. Ha servido para remover tantas cosas... Ha sido al menos un gran estímulo intelectual. Puede incluso proponer que le condecoren.

5. GLOSARIO

Recogemos una serie de términos con acepciones parecidas. Algunos son utilizados indistintamente. Nosotros decimos cómo entendemos cada uno.

MODERADOR: aquella persona que asume, de forma espontánea o propuesta, el funcionamiento metodológico del grupo para lograr los objetivos. Puede ser ajeno al grupo o puede ser un componente que asume esa función. Cuida todos los aspectos de la vida del grupo. No se implica afectivamente ni interviene en decisiones de contenidos. Así se habla de moderar una reunión, una asamblea, un debate, una mesa redonda.

MONITOR: alguien ajeno al grupo y de jerarquía superior (por el cargo, saber...) que tiene encomendada la misión de ayudar a crecer a cada uno y al grupo según unos criterios y esquema de valores fijados por la institución a la que representa (una palabra cercana es la de guía, tutor, quien cuida y encauza). Se habla de monitor de grupo, de la asamblea, de campamento.

ANIMADOR: alguien que se constituye o es constituido como coor​dinador responsable de las fuerzas y recursos de las personas y del grupo que controla, coordina, estimula. Su misión es ayudar a que el grupo logre los objetivos, descubra los contenidos, utilice la mejor metodología, favorezca las relaciones más humanas. Pretende que el grupo y cada uno aporte lo mejor de sí mismo para hacer grupo y lograr unos objetivos.

COORDINADOR: dícese de quien se encomienda o tiene encomendada la función de reunir, conjuntamente, las energías y recursos de grupos y personas para lograr mayor cohesión en el grupo y mayor conexión entre grupos.

MENTOR: quien al interior del grupo o desde la sombra y a distancia orienta ideológicamente al grupo y a sus participantes. Su fuerza radica en la aceptación libre, consciente normalmente, de su prestigio ante los otros.

LÍDER: es la persona que dentro del grupo ejerce particular influencia sobre los otros consciente o inconscientemente, aceptada o soportada. Su fuerza puede radicar en cualidades personales, en características de situación, estatus, etc. Líder no es quien quiere, sino quien el grupo elige. Uno con más valores puede no ser el líder del grupo. Normalmente se habla de líderes cuando unos de igual rango destacan. Puede que luego alcancen un nuevo rango social: líderes políticos, religiosos, culturales...

PROPUESTA DE ACTIVIDADES

2. Revisarse en las actitudes y funciones siguiendo los puntos del apartado 2 y 3 de