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3. MARCO TEÓRICO

3.2. Campo Comunicación/Educación

3.2.4. El campo Comunicación/Educación en las Universidades

Adentrándonos en los programas de pregrado y posgrado ofrecidos en las instituciones colombianas, uno de los programas más importantes y de mayor renombre en cuanto al campo de la comunicación y la educación es el ofrecido por la Universidad Tecnológica de Pereira, la cual para 1986 funda la Maestría en Comunicación Educativa como un proyecto para consolidar el campo comunicativo, unificando la educación y la comunicación, pues a la fecha se tenía a la segunda como una instrumentalización de la primera, es decir, la posibilidad de crear un lugar donde los estudiantes y profesores formarán espacios que permitieran fortalecer la comunicación y replantear la educación, para desligarla de su concepción como un espacio de enseñanza vertical y lineal.

Esta maestría hace énfasis en que más allá de establecer y definir las categorías de comunicación y educación; le interesa establecer los lazos y relaciones de continuidad entre ambas. Ya que, una no solo debe ser instrumentalización de la otra, sino que deben estar ligadas entre sí, es decir, llevar a un nuevo punto el campo, en donde confluyen los distintos actores, acciones, pensamientos e imaginarios. Todo esto, planteado desde la horizontalidad del saber.

Teniendo en cuenta la anterior premisa, la maestría se encuentra diseñada en tres líneas de investigación que buscan unir dialógicamente la educación y la comunicación, permite a la vez distinguir delimitaciones de las perspectivas teóricas, los enfoques metodológicos y los objetos de estudio; la primera enfocada hacia los procesos de la transformación cultural, la segunda hacia la parte de la educación “los medios en la educación y la educación en los medios” y, por último, “las TIC y la comunicación”.

Además, durante los años que lleva la maestría, se han planteado dos formas de adelantar el proceso investigativo de los estudiantes, el primero siguiendo el modelo clásico, en donde un profesor acompaña y dirige al estudiante en su trabajo, orientando el camino hacia la posible respuesta de su pregunta investigativa (director de tesis) y una segunda forma investigativa, en la cual se maneja una pregunta investigativa común para todo un grupo de investigadores y entre todos se buscan posibles miradas, esta última tiene la particularidad que ya no maneja la noción de estudiantes y profesores sino que empieza a dilucidar la idea de “pares académicos”, ésta de acuerdo a la misma maestría, ha presentado mejores resultados en los procesos de investigación.

La maestría también cuenta con la revista Miradas que, anualmente y a la fecha ha publicado 14 números destacándose la publicación número 5 que cuenta con un artículo titulado “Prospectiva de la comunicación educativa al horizonte del 2019” que ofrece un panorama de los retos que tiene el campo Comunicación/ Educación en donde llama la atención acerca de la importancia de aprender a leer la realidad desde un enfoque multidimensional que involucre la política, la economía, la sociedad, la cultura, la tecnología, lo ambiental, entre otros. Este trabajo es guiado a través de ciertas preguntas que a lo largo del documento va respondiendo: ¿En función de qué trazar el rumbo? ¿Hacia dónde tiende a ir la comunicación educativa? ¿Cuál es el nivel de desarrollo de las teorías en comunicación educativa como disciplina que explica el cómo aprender

y enseñar para hacer más efectivo el proceso educativo? Y, finalmente, el autor propone una cuarta línea de investigación para la maestría que propenda por avanzar en los estudios de futuro a corto, mediano y largo plazo en el campo.

Por otra parte, en la edición número 14 de 2016 se haya el texto de Nieto “La investigación en Comunicación-Educación abordada en las maestrías: entre las fronteras tradicionales y las nuevas perspectivas”, que retoma parte de sus postulados en el foro Comunicación/Educación de la universidad, allí se hace un recorrido histórico por el campo destacando los aportes que han permitido su consolidación, documento de alto valor en el presente trabajo ya que, es considerado una de sus bases epistemológicas.

Finalmente, esta maestría al ser pionera tanto en América Latina como en Colombia en el campo Comunicación/Educación, no solo brinda un panorama de los aportes que se han hecho durante la historia y desarrollo en el campo, sino que también permite un acercamiento a las visiones que lo fundamentan, lo direccionan y los retos a los que se enfrenta al ser su objeto de estudio dinámico y transdisciplinar.

Para continuar con la línea de las universidades, en el año 2000 en Colombia y a propósito de la propuesta académica de la Especialización en comunicación-Educación de la Universidad Central aparece el libro Comunicación- Educación. Coordenadas, abordajes y travesías donde se presentan una serie de ensayos realizados por investigadores internacionales, que dan cuenta de las perspectivas teóricas y metodológicas del campo comunicación–educación, a la vez que abordan temáticas que van desde el análisis de las maneras en las que se concibe la relación entre los ejes educación y comunicación y la forma en la que se consolida este campo.

Dichas ponencias fueron presentadas en el “Seminario Internacional de Comunicación- Educación. Experiencias, desarrollos teóricos, metodológicos e investigativos”, organizado por el IESCO en 1999.

Retomando la cronología de Nieto para el año 2000, con motivo de la creación de estudios pos graduales que se enfocan en el campo comunicación-educación, aparecen algunos investigadores en el campo que también empiezan a trabajar en sus teorías y formas de percibir la Comunicación/Educación, por el lado de la Universidad Central encontramos a Humberto Cubides y Miguel Alfonso, para ellos esta unión constituye una relación estratégica que permite la formulación de problemas investigativos y que como campo emergente resultaba fundamental trabajar en la definición del campo en sí mismo, así como sus límites y parámetros.

En 2004, también encontramos la propuesta de Daniel Prieto Castillo quien enfoca su investigación en dos ejes fundamentales, el primero de ellos nos habla de “la transformación educativa” y el otro sobre “La construcción de conocimiento”, ambas expresiones usadas recurrentemente en la jerga escolar, pero para Prieto Castillo completamente despersonalizadas; adicional plantea que la escuela tiene una tendencia de asociar la transformación educativa con la implementación tecnológica, sin embargo este proceso implicaría una simultánea construcción del otro, puesto que construir y transformar, según Prieto Castillo, son procesos que se producen en el sujeto mismo, y que implican construirse y transformarse, por tal razón pensar lo comunicacional llevaría implícita la innovación educativa, puesto que se establecería una relación con el propio ser, es decir , con su historia personal.

Ya en el 2009 aparecen otros representantes de la Universidad Central, Uriel Espitia y Carlos Eduardo Valderrama quienes consideran que el campo se ha venido configurando alrededor

de nodos de tensión, donde confluyen las trayectorias teóricas, las trayectorias prácticas y las profesionales, los nodos que ellos establecen son los siguientes:

Un primer nodo es el que atañe a la tensión entre el proyecto de escolarización de la modernidad y los proyectos emancipadores de pedagogías que podríamos tildar genéricamente como pedagogías críticas; el segundo nodo de tensión es respecto al quiebre de las instituciones tradicionales. Lo instituido en el marco de Occidente como proyecto de familia, de partidos políticos, de Iglesia y de escuela; Una tercera fuente de tensión que configura el campo de la Comunicación-Educación se relaciona con el conocimiento mismo. Muchos de los saberes que hoy circulan en la sociedad, con creciente funcionalidad y, en esa medida, con mayores niveles de legitimidad y validez, lo hacen en ámbitos diferentes a la institución escolar; el cuarto nodo de tensión está relacionado con el lugar de la información, la comunicación y el conocimiento en la sociedad contemporánea, y especialmente, lo que han implicado para los descentramientos en la educación y la comunicación (Orozco, 2001, 2002 y 2004).

Finalmente, se plantea un quinto nodo que es la tensión inherente a la construcción de las subjetividades. La idea del sujeto pedagógico concebido como “alguien que aún no es” (sujeto aplazado), como un sujeto inacabado que llega a la institución escolar y debe ser moldeado, es cuestionada por la idea de un sujeto activo, lleno de experiencia, poseedor de saberes, diverso en su subjetividad, que tiene distintas percepciones espacio-temporales y entabla diferentes formas de relacionarse con el mundo a través de múltiples lenguajes diferentes del escrito o de la verbalización formalizada.

Hacia el año 2013, Ancizar Narváez Montoya (2013) presenta la obra “Educación y Comunicación, del capitalismo informacional al capitalismo cultural, allí el autor asume la relación Comunicación-Educación como “esferas propias de la reproducción y la reproducción cultural”,

razón por la que se plantea más allá de una relación entre instituciones, más bien como una relación entre culturas, identificando dos consecuencias del actual modelo educomunicacional: por un lado, la des-ilustración y por el otro la infantilización, lo cual produce efectos tanto en la construcción de la subjetividad individual como en la producción colectiva. Es por esto que su propuesta incluye la articulación de los estudios culturales, la economía política, la ética, la política y la estética, en pro de trabajar desde la cultura misma.

A partir de estas aproximaciones se concluye que el campo Comunicación–Educación es un campo relacional, donde las constantes transformaciones culturales, sociales y políticas son reconocidas, teniendo un impacto significativo en la construcción de subjetividades individuales y colectivas, por lo tanto, reconocer la trayectoria que ha tenido el campo implica reconocer diferentes procesos emancipadores , las resistencias y las propuestas alternativas que se ofrecen desde la academia en pro de modificar lo tradicional y trabajar por la emancipación de los sujetos y del saber.