II. El bandolero criminal
3.2. La etapa Federal, 1870-1880
3.3.2. El caso de Ricardo Gaitán Obeso, 1877-1886
Desde 1878, aproximadamente, la integración del partido Liberal se agrietaba por los
desacuerdos entre los miembros del partido. Por un lado, estaban quienes defendían la
necesidad de alianzas con los conservadores y la Iglesia, para garantizarle al país un
desarrollo menos traumático ante la resistencia de las tradiciones; por otro, quienes defendían un gobierno radical-liberal sin tales alianzas. Durante estos años, la presencia de Núñez se
identifica con la primera posición de los miembros del partido Liberal; él se lanza en defensa
de un liberalismo moderado, llamado Independiente. Esta definición política de Núñez le
resulta determinante, pues logra el apoyo de miembros de los dos partidos (independientes y
conservadores) a su candidatura para presidente del país.
A propósito de su candidatura, con esta adhesión garantizaba injerencia tanto a la
Iglesia como a los conservadores, incluso frente a los intereses reales de los liberales que,
como Núñez, habían optado por un liberalismo moderado. En cambio, para los radicales
liberales era una amenaza que podía extinguir su dominio. Por ello no estaban de acuerdo con
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A. H. C. Registro de Bolívar (Cartagena), 16 noviembre 1899; y Registro de Bolívar (Cartagena), 5 julio 1900. Ver también: 25 años de episcopado, labores, dolores y consuelos, de Pedro Adán Brioschi (Arzobispo de Cartagena), Cartagena, Tip. Pedro Claver, 1924, pp. 19, 122, 145, 169. Sobre la situación en Bogotá, aquí expuesta, ver: Peralta (45).
el proyecto constitucional que se iba fraguando contrario al de su gobierno federal (Núñez,
1994b: 102).
Núñez fue elegido en 1880 como presidente del Estado, con el lema: “Regeneración
administrativa o catástrofe”. Pero la crisis económica derivada de la caída de las exportaciones
aumentó en los años de 1880s (su primer período presidencial). En palabras de Malcolm Deas,
“Colombia sufrió en forma particularmente aguda la depresión económica mundial de esos
años y la república agotó las reservas metálicas a medida que bajaron las exportaciones”82 . La crisis terminó afectando el pago de la deuda externa del país y el cubrimiento de los
gastos internos del mismo (Deas, 1993: 125). Bajo tales problemas económicos y
contradicciones políticas crece el protagonismo de Ricardo Gaitán Obeso, quien se inclina
hacia el radicalismo liberal y ataca tanto a los liberales declarados independientes como a los
conservadores que apoyaban al gobierno de Núñez. El estudio de Gaitán lo basaremos en las
interpretaciones de Malcolm Deas (en su texto otrora señalado), que en buena medida han dado base también a aclaraciones sobre los aspectos políticos y económicos aquí expuestos.
Ricardo Gaitán, nace en Ambalema (población que pertenecía al actual departamento del
Tolima), en 1850. A fines de 1884, tenía unos treinta y cinco años y, según una cita que hace
Deas del proceso de su juicio, se definía como un agricultor con conocimientos militares,
soltero, católico y dueño de una hacienda en el interior del país.
Para un intelectual como Malcolm Deas, el caso de R. Gaitán Obeso constituye un
elemento típico de la guerra civil, en la que la rebeldía era un potencial muy fuerte, así como
la libertad –libertad que bien podía ser su bandera-, la cual éste había respirado, en cierta
medida, desde su lugar de origen: Ambalema, una población que evoluciona lejos del control
de la Iglesia y de terratenientes tradicionales (Deas, 1993: 131).
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Gaitán Obeso no sólo estaba ligado al dominio de las armas; en efecto, también conocía
las labores del campo (manejo de ganado y agricultura); y como dijimos, fue adepto y defensor
del liberalismo radical (no del moderado, como el que había tratado de consolidar Núñez), por
ello atacaba también tanto a liberales como a conservadores, especialmente si aquéllos se
ubicaban en ciertas posiciones ambiguas (Deas, 1993: 132).
En 1877, había participado en un cruel asalto contra hacendados conservadores. El 4 de
Octubre de 1884, atacó la población de Guaduas para iniciar un movimiento contra el general
Aldana, recientemente elegido gobernador de Cundinamarca. Los rebeldes ejecutaron terribles
excesos contra los defensores de la Villa y sus ataques habían dejado 17 muertos y 20 heridos;
el foco de su ataque fue una guarnición militar de unos 50 hombres. La versión de Deas,
aclara que, en su inicio, la banda de Gaitán Obeso, al salir de Ambalema, contaba con un
número de entre 8 y 10 hombres. Al llegar a Beltrán, otra población antes de Guaduas,
aumenta su banda y asalta en este sitio una hacienda. Al llegar a Guaduas, tenía a su servicio 200 hombres (que la tradición oral que complementa el estudio de M. Deas, unifica en la cifra
de 300). Gaitán Obeso los vence con hombres armados de armas blancas, mutilando muertos,
ejecutando saqueos; con todo el apoyo y la protección de los sectores radicales habitantes de la
misma población de Guaduas (Deas, 1993: 132-133).
El Ejército que respaldaba a Núñez no estaba suficientemente preparado para enfrentar
a Gaitán. Por el contrario, al ejército del revolucionario lo respaldaban radicales “patricios” y
también exmilitares, no sólo gentes de los poblados y “exconvictos” (Deas, 1993, 135).
Las crisis de las regiones, la pobreza de cultivos y la miseria, condicionaban el ámbito
de complicidad para con Gaitán, en tanto que sectores de campesinos que se le unían, bien
podrían ser trabajadores inconformes por los bajos salarios que ofrecían los hacendados y la
abrir paso a inclinaciones hacia la rebelión que fortalecieron las cuadrillas y el protagonismo
de Gaitán.
Malcolm Deas muestra que las campañas de Gaitán eran sustentadas por cifras gruesas
de dinero, producto también de asaltos como el de los correos de Guaduas, que le produjo
$70.000 pesos, y capturas de buques a vapor con hombres a bordo y todo.
A nivel organizacional y del manejo de su banda, Gaitán es descrito como un jefe
generoso que pagaba bien a los hombres que tenía bajo sus órdenes. Él engrosaba cuantiosas
cifras de dinero hasta con el recaudo procedente de las aduanas, golpe que logró también en
1885, en el puerto de Barranquilla, al apresar al administrador y cobrar préstamos forzosos y
extorsiones entre los partidos locales (Deas, 1993: 137). Aun después de terminada la lucha,
Gaitán Obeso aceptó un tratado con el ejercito federal que llegó después. El presidente Núñez
no tomó medidas severas contra el revolucionario, quien con el apoyo de liberales radicales de
la élite bogotana, inició una campaña por el río Magdalena que llegó hasta Barranquilla. Ricardo Gaitán, a quien también se le describe como un hombre de provincia,
arriesgado, belicoso e indudablemente de clase social relativamente humilde, se había
desplazado a la Costa, habiendo dejado en el interior del país, el protagonismo de su banda de
hombres organizados bajo una sociedad secreta, al parecer llamada ‘La Culebra de
Ambalema’. A dicha sociedad se le adjudicaron, según Malcolm Deas, objetivos criminales y
comunistas, los cuales no eran tanto una realidad como sí “la personalización de los temores
de los habitantes de la regiones más estables y que su banda tenía especies de agencias en
muchas otras regiones del país” (Deas, 1993: 133).
En la Costa, había obtenido 2.000 bestias y 3.000 cabezas de ganado (según cifras de
M. Deas, 1993: 137). Naturalmente, estos botines eran vendidos o intercambiados; además,
como administrador de aduanas (aunque ilegalmente) cobraba impuestos y aumentó el
El puerto de Barranquilla era de predominio liberal; éste carácter se resalta como
variante a favor de la causa de Gaitán. La misma política de éste en lo que respecta a los
recaudos y aumento de gravámenes sobre el ganado, la practica el mismo gobierno en las
zonas despejadas por él (como el interior del país). Mientras tanto, a pesar de la simpatía con
que contaba Gaitán en la Costa, su ejército con 40 generales a sus órdenes, coroneles, etc., al
parecer, no lo aumentó considerablemente, pese a que se apoderó casi por completo de los
barcos del río Magdalena. La razón es que en dicha región, la población dispersa y escasa no
tenía un espíritu belicoso, y Gaitán Obeso no era muy conocido.
Sin embargo, en Ciénaga (donde describimos los atentados de 1875, ejecutados por
Encarnación Polo) y Santa Marta, logra adhesiones de apoyo. Se narra que deja en
Barranquilla a un pequeño batallón, para tomarse a Cartagena en 1885, con la ayuda de Pedro
Prestán. Éste era cartagenero y, al parecer, inescrupuloso, pero miembro importante de la
banda de Gaitán y pieza clave para el logro de la toma de esta ciudad y posteriormente la de Colón, en el vecino estado de Panamá. Pero el objetivo de tomarse a Cartagena se dilata;
Gaitán no lo ejecuta con la rapidez del caso y el ejército legal, que se había recuperado, se lo
impide. Con la toma de la ciudad hubiera dominado por completo toda la Costa Atlántica.
Mientras tanto, Prestán sale despavorido de Cartagena y se refugia en la ciudad de
Colón, en Panamá, con el firme propósito de incendiarla; plan que llevaría a cabo gracias a la
colaboración de otros dos personajes extranjeros que lo esperaban allí. Y mientras se fraguaba
la quema de Colón, Gaitán era apresado y enjuiciado en Bogotá, donde despertó entre la
población alarmas y desacuerdos, porque en esta ciudad habitaban muchos liberales. En el
juicio decretado como político, se aclara que Ricardo Gaitán alega en su defensa que, en gran
medida, todos los pormenores de sus operaciones eran responsabilidad de quienes los
del país, él no había hecho nada que sus enemigos políticos no hubiesen hecho en guerras
anteriores” (Deas, 1993: 148-149).
El final de Gaitán fue el pago de condena en las fortalezas de Bocachica, en Cartagena,
en 1886. Después de haber sido trasladado de Bogotá para Cartagena, muere de fiebre amarilla
directamente en un convento en Panamá.
El incendio de Colón se juzgó como un delito común, no político, y a los cómplices de
Pedro Prestán, entre ellos un jamaiquino y un francés, se les decretó la pena de muerte, junto
con aquél, quien logró escapar. En Panamá, a todos estos individuos se les declara como
malhechores y, antes de morir, se ilustra que Davis, alias ‘Cocobolo’ (el jamaiquino), bebió
mucho aguardiente para aumentar su valor. Petricelli (el francés), arregló sus negocios y, en
una carta que redactó, acusaba a Prestán de ser el autor principal del incendio de Colón. Al
final fueron ahorcados ante 4.000 habitantes que presenciaron el acto83 .
Según Hobsbawm, los motivos que explican la emergencia del bandolero político (como el caso que nos ocupa, Ricardo Gaitán Obeso, por compartir algunas cualidades con
este tipo de bandolero, aunque no se trató tanto de un bandolero sino más bien de un hombre
revolucionario) no son muy claros. Mucho menos si adquieren una estructura firme y
permanente (Hobsbawm, 2001: 94). La operatividad de los bandoleros rebeldes, con destrezas
militares, contaba con las protecciones locales porque su forma de vida y políticas los
asemejaban con la carismática personalidad de un hombre ‘héroe y protector’ del pueblo.
Representaba en todos los aspectos un desafío más serio, más ambicioso, permanente e institucionalizado a la autoridad oficial que la aparición ocasional de ladrones rebeldes del tipo Robin de los bosques y otros, los cuales surgían en cualquier sociedad campesina normal (Hobsbawm, 2001: 94).
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