La aparición del concepto “codesarrollo” surge en Francia mucho antes de finales de los años noventa y de las aportaciones de Sami Naïr, aunque sus trabajos son los más conocidos en este campo. Ya en los años 70 apareció la idea del codesarrollo en los círculos de reflexión vinculados con el “Tercer Mundo” que trataban de buscar alternativas a la cooperación excesivamente instalada en ámbitos poscoloniales. Esta concepción será retomada por Jean Pierre Côt, Ministro Delegado del Ministro de Relaciones Exteriores encargado de la cooperación y del desarrollo, y que esperaba transformar en 1981 el Ministerio de la Cooperación en Ministerio del desarrollo e introducir la idea del codesarrollo como complemento de la cooperación bilateral. Tal y como lo había entendido Côt, se trataba de una forma para negociar un desarrollo compartido con los países de origen de la migración, un cambio en el modo en que el desarrollo estaba siendo implementado, ya que buscaba conseguir más crecimiento con un mejor reparto entre los Nortes y los Sures (Gonin 2006: 5). Pero no lo logró, por lo que tuvo que dimitir en 1982. Si bien, la cooperación no estaba asociada de forma explícita a los flujos migratorios, a partir de entonces se relacionó con la idea de frenar las migraciones. Vemos que se trata de un proceso gradual que implica el paso paulatino de una revisión de la concepción de la cooperación para el desarrollo a la idea de control de la migración32.
Es en este momento, cuando empiezan a confluir dos fenómenos importantes para nuestro análisis. Por una parte, cada vez empieza a ser más evidente en Francia “la participación de migrantes africanos en proyectos de cooperación dirigidos a sus
32 Poco después, se vuelve a hablar de codesarrollo en 1985 en un coloquio internacional organizado por
la Universidad de Lovaina que tenía por título “Les assises du codéveloppement”. En este sentido, al hablar de codesarrollo se estaba haciendo alusión a un “verdadero reparto de responsabilidades y de recursos entre Norte y Sur en la gestión planetaria” (Malgesini 2001).
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poblaciones de origen” como eran Senegal, Mali y Mauritania. Justo a finales de los 80, varios líderes migrantes de proyectos locales, la red de asociaciones de desarrollo del río Senegal, trataron de negociar con el gobierno francés un estatuto jurídico de “Migrante – Agente de Desarrollo” que les fue denegado con el fin de obtener una mayor libertad de circulación en nombre del desarrollo del país de origen. El gobierno francés careció de coraje político para tomar esta decisión en aquel entonces ya que suponía ir en contra de los principios de su política migratoria (Gonin 2006: 4).
De forma paralela a estos procesos, se realizaron estudios que analizaban el binomio migraciones y desarrollo, tanto desde el sector académico como desde las organizaciones no gubernamentales y las instituciones internacionales que acompañaban estos proyectos. En este sentido, son dignos de mención los trabajos emprendidos en Francia por asociaciones como Migration et Developpement o el Group du Recherhe de Developement Rural (GRDR) que desde el año 1983 está apoyando e investigando estos procesos en Mauritania, Senegal y Mali. De este modo, el proceso ha seguido una secuencia lógica. En un primer momento, encontramos la actuación colectiva de los migrantes bajo la creación de asociaciones en Francia y los comités de desarrollo local en sus lugares de origen. Por lo tanto, las iniciativas impulsadas desde el ámbito asociativo preceden el reconocimiento político e institucional. Precisamente, un ejemplo de esto lo encontramos en la asociación surgida en Marsella (Francia) “Migration et
Développement”33 que fue creada en 1986 por inmigrantes marroquíes
asentados en Francia que querían intervenir en su región de origen ubicada al sur de Marruecos. Desde 1986 se han realizado proyectos de electrificación, construcción de infraestructuras, etc. La financiación procede de los inmigrantes (en 1996 ochocientos inmigrantes financiaban proyectos) y el resto era aportado por el Estado francés. Los propios inmigrantes propusieron crear un Banco que concediera créditos para financiar proyectos de tal forma que crearon una caja común y cada mes aportaban dinero. En cuatro años habían construido 300 kilómetros de carretera, 2 escuelas, clínicas, hospitales, etc.
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Naïr, S. 2000 “Flujos migratorios y Codesarrollo” Tiempo de Paz, número 57-58 y Curso Magistral de Verano “Flujos Migratorios, Políticas de Migración e identidad”, UIMP, Santander, 2002. Si se quiere profundizar en esto, se puede acceder a su página web: www.migdev.org
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Este tipo de acciones han sido posibles en la medida en que se han apoyado en formas de organización colectiva de tipo transnacional, que permiten combinar la implicación de los que se quedan con los que han migrado. En la mayoría de las veces, el origen de estos proyectos son pequeños grupos de migrantes que buscan por sí mismos soluciones para mejorar las condiciones de vida de los miembros de sus familias, después piden el apoyo de ONGS y tras algunos años se benefician de medidas emprendidas por estados del Norte (Gonin 2007: 16).
La década de los noventa inauguró el impulso definitivo de la política de codesarrollo en Francia a partir de la publicación de varios trabajos y del hecho de que el nexo entre la migración y el desarrollo empezara a ser debatido en los círculos del gobierno. De este modo, el Instituto Panos emergió como un catalizador de este proceso al financiar y organizar la celebración de Conferencias y publicaciones poniendo en contacto académicos, representantes de ONGS, del Estado francés, autoridades locales y asociaciones de migrantes. En junio de 1992 se celebró en Evry un Coloquio Seminal sobre “Inmigración y Desarrollo en el Sahel” implicando a nueve de las principales asociaciones de migrantes representativas de 175 localidades a través de tres países en el valle del Río Senegal (Daum 1993 en Grillo y Riccio 2004)34.
Dos años después, el gobierno francés impulsó programas de “ayuda al retorno” de los inmigrantes a sus países de origen. De esta forma, se pone en marcha el Programa “Développement-Migration” con tan solo 5 millones de francos para un periodo de 3 años. El objetivo del mismo era “acompañar a los inmigrantes que retornen a su país” y “permitir que la población que allí se encontraba pudiera estabilizarse”. Tal y como indica Condamines (1998), al final de este periodo sólo se habían financiado 60 proyectos individuales de reinserción.
34 Efectivamente, a partir de este Coloquio las publicaciones francesas más prestigiosas y relevantes en
el estudio de la migración en Francia y Europa, “Hommes et Migrations” y “Migrations Société” han dedicado varios números al rol de las asociaciones de los migrantes en el desarrollo y han incluido las aportaciones de los activistas más importantes (Grillo y Riccio 2004).
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Poco tiempo después, Jean-Pierre Chevènement, Ministro de Interior en 1997, nombra a Sami Naïr encargado de la Misión Interministerial Migrations/Codéveloppement y le encarga la tarea de elaborar las orientaciones sobre una política de desarrollo ligada a los flujos migratorios (Gonin 2007: 14). Este nuevo codesarrollo asocia explícitamente la cooperación interestatal a los controles de los flujos migratorios y a la integración de los migrantes35.
Efectivamente, la aplicación del término “codesarrollo” a la vinculación entre migración y cooperación para el desarrollo, se debe a Sami Naïr, quien reconoce también estos pasos evolutivos del concepto de tal suerte que señala que “desde hace años, las iniciativas individuales de los inmigrantes se están reforzando con el apoyo de las asociaciones de migrantes. A su vez, este fenómeno está siendo sostenido y promovido por el Estado y por los organismos de cooperación internacional” (Naïr 1997). De este modo, bajo el impulso del mandato Naïr, el codesarrollo se enmarca en el conjunto de políticas interestatales que los países de destino de migración establecen con los de origen con el fin de controlar la migración.
La idea central de su planteamiento es que “el codesarrollo (se trata) de una propuesta para integrar inmigración y desarrollo de forma que ambos países, el de envío y el de acogida, puedan beneficiarse de los flujos migratorios. Es decir, es una forma de relación consensuada entre dos países de forma que el aporte de los inmigrantes al país de acogida no se traduzca en una pérdida para el país de envío” (Naïr 1997). Se trataba de situar a los migrantes en el centro de la política de cooperación para el desarrollo. Para ello, van a jugar un papel fundamental los “Convenios de Codesarrollo” que son los que van a determinar las relaciones entre los países de origen y los de recepción (en este caso Francia). Son los estados los que van a negociar su política migratoria y a determinar sus “relaciones de codesarrollo”, lo que constituye uno de los principales rasgos de la propuesta de Naïr, el hecho de que en todo momento se refiere a políticas interestatales y por lo tanto, al papel desempeñado por los estados en materia de codesarrollo.
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Tal y como recoge este autor, esta versión del codesarrollo ha conocido varias formulaciones como la del embajador para el codesarrollo, Christian Connan o por la Comisión Europea y últimamente por las Naciones Unidas, todas ellas centradas en la asociación con el control de los flujos migratorios.
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Los Convenios son el mecanismo que permite “instaurar la movilidad en el marco de la ley” mediante instrumentos administrativos diseñados a tal efecto: visados de circulación por tiempo determinado, becas profesionales y de ciclo corto, contratos de formación-empleo, contratos de prácticas remuneradas, etc. De esta forma, los inmigrantes disponen de una documentación que les permite entrar y salir de Francia mientras realizan su formación o su ocupación laboral de forma controlada. Así, incluso después de concluir su periodo de formación y trabajo, mantienen sus vínculos con Francia para que trabajen por el desarrollo de sus países de origen.
Lo que distingue verdaderamente al codesarrollo francés, es la implicación de una variedad de instituciones locales y actores “aquí” (por ejemplo, autoridades regionales y municipales, ONGS, asociaciones de migrantes instaladas en Francia y que representan localidades concretas o clusters de localidades de donde los migrantes proceden con financiaición del estado francés o de la UE) con contrapartes “allí” en el Sur (autoridades locales, ONGS, asociaciones locales, etc.) (Grillo y Riccio 2004: 100). A partir de esta estructura institucional, la idea central es apoyar desde las mismas los proyectos presentados en los países de origen que cuenten con la participación de inmigrantes. Por una parte, se trabajaría con los inmigrantes que se han formado en Francia con unos perfiles muy concretos: formación superior en las universidades francesas pero también gestores, agentes de desarrollo, jefes de proyectos, responsables intermedios en los campos de la agricultura, sanidad, educación, etc. Por otra, se contaría con los inmigrantes que han adquirido una experiencia fruto de su trabajo o de sus prácticas en sectores como la hostelería, mantenimiento, reparación mecánica, automóvil, turismo, etc. En este sentido no podemos olvidar a los artistas de lo que Sami Naïr denomina la “francofonía” y que también integran el grupo de inmigrantes protagonistas de estas acciones en materia de codesarrollo.
La idea de fondo es que fruto de la relación que se establece entre los inmigrantes y la sociedad receptora ya sea por estudios, trabajo o formación, se potencien las
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iniciativas que incidan en el desarrollo de los países de origen de estos inmigrantes. Para financiar este tipo de actuaciones, se contempla el diseño de un sistema de concesión de microcréditos que cubra el vacío por la falta de financiación en origen. De esta forma, lo que se busca es “favorecer la inversión productiva del ahorro de los inmigrantes” y para ello, se diseñarían instrumentos financieros específicos, basados en experiencias exitosas anteriores, como es el caso de los microcréditos.
Esta formulación política del codesarrollo, ha sido criticada por sectores de la izquierda francesa y por investigadores y algunas asociaciones de migrantes. Por una parte, se cuestiona la vinculación del control de los flujos migratorios con la política de cooperación para el desarrollo en los países de origen de los inmigrantes (Condamines 1998, Daum 1998). Es decir, si bien es cierto que el codesarrollo se enmarca realmente en las políticas de cooperación para el desarrollo, se encuentra vinculado con las políticas de migración. Así por ejemplo, el hecho de que la línea dura de la derecha francesa haya apoyado proyectos promocionando el empleo en África para los migrantes expulsados de Francia es parte de las políticas de repatriación francesas. La misma crítica se puede dirigir contra el modelo planteado por Sami Naïr ya que como señala Daum, lo planteado por el político viene a ser una versión “suave” de las políticas de repatriación por parte de la izquierda francesa que contribuye a perpetuar la situación subordinada de las sociedades emisoras en la división internacional del trabajo (Daum 1997). Precisamente, el hecho de vincular el codesarrollo con las inversiones productivas en origen podría reproducir más que reducir los sistemas de explotación tal y señala Meillassoux en su crítica del codesarrollo (Meillassoux 1990 en Grillo y Riccio 2004). Por último, cabe señalar la falta de medios destinados a este tipo de políticas (Condamines 1998), lo que podría contribuir a preguntarse por el significado de la falta de correlación de los medios con los objetivos36.
36 Como ejemplo de esto, en el año 2003, el embajador delegado para el codesarrollo del gobierno
francés, Christian Conan, señalaba que para realizar su trabajo contaba con una dotación muy limitada que permitía financiar, tan sólo, un equipo de tres personas, Christian Conan incluido (Notas propias, Madrid, 2003).
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Sin embargo, a pesar de las críticas, el codesarrollo se ha mantenido en el marco de la acción pública francesa. Por una parte el gobierno francés ha mantenido algunas de las ideas de Sami Naïr tal y como se desprende del Acuerdo firmado entre Francia y Marruecos en junio de 2001 “referidos a la asistencia técnica, los intercambios de jóvenes profesionales, los proyectos de cooperación descentralizada y orientada al desarrollo social” (Malgesini 2001). Por otra parte, se ha prestado especial atención al retorno y a la reinserción en origen concentrando las ayudas en este campo, lo que no ha arrojado resultados muy positivos ya que entre otras cosas, el dinero destinado a estas medidas ha sido reducido por lo que han sido pocos los migrantes interesados en regresar. Esto ha llevado a eliminar la Misión Interministerial de Codesarrollo en el año 2002. Sin embargo, la figura del codesarrollo se ha mantenido a partir del nombramiento de un embajador para el codesarrollo que depende del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia y de la Agencia de desarrollo francesa. En el actual gobierno Sarkozy, el codesarrollo se ha enmarcado bajo el Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad Nacional y Desarrollo Solidario que incorpora la siguiente definición37: “el objetivo del codesarrollo es dotar a los estados del sur y sus
residentes de los medios para tener confianza en ellos mismos y construir un porvenir sobre su territorio. Consistirá en primer lugar en movilizar los instrumentos que permiten a los migrantes trabajar a favor de su país de origen. Del mismo modo, se trabajará para que las políticas de cooperación y de desarrollo de los países de origen incorporen la gestión de la migración” (traducción propia). El interés por
este tema se ha traducido en el organigrama del Ministerio con la creación del Departamento de Codesarrollo dependiente del Servicio de Asuntos Internacionales (exteriores) y del codesarrollo.