2. INFANCIA EN LA BIBLIA
2.1 EL CONCEPTO DE INFANCIA EN EL ANTIGUO TESTAMENTO
En el Antiguo Testamento (en adelante A.T.) hay muy pocos términos para designar a los niños, y si excluimos el referido a los infantes en periodo de lactancia (Términos como olal, olel, yöneq) los demás son conceptos que abarcan edades comprendidas entre los 4 – 7 años a los 20-30. El abanico cronológico es tan amplio, que el término niño se constituye en sinónimo de pequeño, indefenso, marginado, débil.65
Resulta ser muy difícil precisar la edad aproximada de ciertos personajes considerados pequeños, dado que para hablar de ellos, se emplean principalmente términos que no son precisos en su significado respecto a la edad cronológica a que puedan referirse: Yeled (niño) y Na ar (Niño-chico); qatón (pequeño a cualquier nivel) tsa ir (quien es menor que otro).66
Es de considerar que la comprensión del término infancia está asociado a la mentalidad androcéntrica que domina en el A.T. a continuación se presentan algunos ejemplos que justifican esta definición del término.
2.1.1 Algunos aspectos negativos de la infancia en el Antiguo Testamento
En una sociedad eminentemente patriarcal67 como Israel, nacer varón era una fortuna, y todavía mucho más si era el primogénito. La autoridad del padre era casi
65 BELDA RAFAEL. Al paso de los niños. Niños en la escritura: una aproximación desde la teología espiritual. Analecta
Calasanctiana. No 79. Enero – Julio 1998. Madrid-España. Pág.17
66 IBÍT. . 25
67 En hebreo “familia” se dice “casa del padre (Bet´ab) término que subraya con exactitud su carácter patriarcal: la familia
hebrea está sometida a la indiscutida y despótica autoridad del cabeza de familia. No existe ni siquiera el concepto de “padres-progenitores” y, aunque ambos contribuyen al nacimiento del hijo, lo hacen con funciones de diferente importancia: el padre es quien produce la semilla a partir de la cual se desarrollará el feto; el papel de la madre se reduce solo a acoger
absoluta y crecía en su linaje o tribu en relación proporcional al número de hijos (sal 128, 4s); pero era durante la adolescencia de éstos cuando más disfrutaba el padre.68
Ser hijo, y ser específicamente varón es una condición que le permitirá vivir al interior de su sociedad pero solo con la condición de ser adulto y no mientras se es niño. Los niños ni siquiera son tenidos en cuenta en este sistema patriarcal. Ser niño es ser alguien solo en su proyección a la edad adulta, de esta manera, adquirirá sus derechos.
Por eso, el niño era considerado como un ser inacabado, en crecimiento, imperfecto y necesitado de una sólida formación, por lo tanto sin autoridad personal, sin credibilidad, susceptible de ser, si no despreciado, si menospreciado.
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Los hijos no tenían ningún derecho, solo deberes; igual que las mujeres, no formaban parte de las categorías de personas para las que se impartía la bendición, y en la lista de habitantes siempre se presentaban junto a los esclavos y a los tontos. El hijo debía una escrupulosa y religiosa obediencia a los padres, especialmente al padre, como si del mismo Dios se tratara. Por lo menos hasta los 13 años, cuando, al alcanzar el niño la mayoría de edad religiosa, el padre puede ya desentenderse de él, por lo que bendice al señor, pero hasta esa edad, si no vive sometido, la biblia siguiere que no se actúe con debilidad (Dt 21, 18-21)70 De acuerdo con este concepto patriarcal, se puede observar una imagen negativa de la infancia, la cual confirma que la familia judía tenía dos sentimientos opuestos ante los hijos. Por un lado, consideraba al niño como uno de los principales signos
esta semilla, alimentarla y finalmente darla a luz, pero sin añadir nada de sí misma; ni más ni menos que la función de una incubadora, y así, el niño es “todo de su padre”, “descendencia” solo paterna, en el caso de la madre no se trata de descendencia, sino de filiación. A. Maggi. Nuestra señora de los herejes, el almendro. Madrid. 1990. 93-94
68 BELDA, Op Cit. Pág. 20 69 IBÍT. . pág. 19
de la bendición divina; por otro, lo utilizaba para sus propios intereses, manipulándolo, explotándolo en un beneficio frecuentemente egoísta, entre los judíos como en los demás pueblos de entonces, el niño era un individuo insignificante en la vida social: no tenía voz en las reuniones, su misión esencial consistía en escuchar y aprender.71
Como se ha dicho anteriormente, no solo encontramos elementos negativos en la comprensión de la niñez en el A.T. también, es posible encontrar características positivas del concepto, así por ejemplo, los niños son promesa, bendición, apreciados y queridos, son los receptores y transmisores de la fe, aunque se continua manteniendo a pesar de estos aspectos positivos, la visión del niño proyectado al futuro, en proceso de ser adulto.
Algunos aspectos positivos de la infancia en el Antiguo Testamento
Los niños son para Jacob la garantía indudable del favor divino “son los regalos que Yavéh me ha hecho” (Gn 33,5) pero no solo son un regalo, son también un signo de su presencia y su bendición: hay que cuidarlos72, conducirlos hacia una
tierra fecunda, velar por ellos, abajarse a su nivel – un nivel distinto al de los adultos- caminar a su lado.73 Israel veía en la fecundidad un singo inequívoco de
la bendición divina (sal 128,3; Prov 17,6), un premio de Dios (Ex 1,21) y una recompensa del cielo (sal 127, 3-4).
Para Israel, el hijo es, en el matrimonio, el fruto natural y querido por Dios. Una numerosa descendencia es una de las promesas de la alianza, hecha primero a
71 IBÍT. . pág. 21
72 Entre los hebreos los hijos eran mucho más queridos que entre los pueblos y culturas próximas. Israel multiplicaba
atenciones con cada niño desde su nacimiento: se le frotaba con sal y se le fajaba al nacer (Ez 16,4; Lc 2,27); era circuncidado al octavo día, si era varón (Gn 17,12; Lc 1,59s); rescatado del servicio del templo el día trigésimo, si era primogénito (Ex 13,1-5); amamantado por la madre hasta los tres años(2 Mac 7,27), lo que explica la expresión frecuentemente “niños de pecho” (Jer 44,7): de tres a doce años “caminaba por su pie” expresión que explica también a la mujer y da lugar a la formula “lasmujeres y los niños” (Jos 8,35) hacia los 4 años se les ponía el hábito de franjas adornado con borlas (Nm 15, 39); un año después se le confiaba a su padre para que le enseñase a leer los libros sagrados (Abot 5,21); luego a los maestros adecuados, en grupos de veinticinco; a los doce años era “presentado”, es decir, introducido en la comunidad religiosa (Lc 2,42) y, revestido de filacterias, era llamado el sábado siguiente para hacer la lectura de la ley ante la asamblea. Bonnard, Pierre. Evangelio según san Mateo. Cristiandad. Madrid. 1983. 426.
Abraham, Isaac y Jacob (Gn 12,2; 22,17; 26,24; 28,14) y más tarde a los hijos de Israel (Ex 23, 26; Lv 26,9) un matrimonio sano y feliz no se concibe sin una descendencia abundante. El hijo es un don de Dios (Gn 33,5) más importante que la cantidad, era la calidad de los hijos.74
En Ex 1,1 no se habla de individuos, sino de familias, y familias en las que los niños son, no solo el fruto de las entrañas y signo de la bendición de Yahvé, sino que además ellos significan la esperanza del porvenir del pueblo, Israel sabe que los niños que hoy están en Egipto son los adultos que mañana entrarán en la tierra de promisión. Por eso Moisés pide al Faraón le deje salir a dar culto al Señor, incluyendo a los niños entre los adoradores (EX 10,9), así para Israel el niño es posibilidad de vida en libertad, mientras que para Egipto constituye una amenaza para la seguridad del estado. (Ex 1, 8-11). Israel considera a sus hijos como el gran tesoro de Dios (Sal 27, 3-5). Israel sabe que el sufrimiento de un hijo es sufrimiento doblado para un padre y una madre.75
A demás de la prolongación física que hay detrás de cada hijo, Israel considera a los niños como tesoro importantísimo porque ellos constituyen el objeto de la transmisión de la fe, primera e ineludible misión para un judío con descendencia. En Israel, los niños se convierten en los primeros receptores de la fe de los adultos. “ahora estas dos cosas, la Torah y nuestros hijos, están relacionados entre sí para siempre. Juntos son la garantía de nuestro pacto con Dios y nuestras posesiones más queridas.76
A los niños de Israel se les enseña desde muy pequeños a escuchar la palabra del señor, la Torah, siempre que oyen la palabra, son alimentados con algo dulce,
74 Diccionario de la biblia. Ed. Herder, Barcelona, 1970. 1336 ss. 75 IBÍT. . pág. 22
porque la palabra de Dios es algo dulce al paladar y dulce en la vida de todo judío.77
Se ha dado un vistazo rápido al concepto de la infancia en el A.T. ha sido solo una breve aproximación para ver los dos sentidos del concepto infancia que se contraponen el uno al otro, aunque se puede ver que los dos tienen rasgos de la mentalidad patriarcal, valorando al niño solo en su proyección a la vida adulta. Seguidamente, se continuará con una breve aproximación al concepto de la infancia en el Nuevo Testamento.
EL CONCEPTO DE INFANCIA EN EL NUEVO TESTAMENTO
En el nuevo testamento, en griego hay más términos para designar a los niños, aunque también confluyen en equivalencias que pueden dificultar una identificación exclusiva del término con su significado concreto. Conceptos como niño, siervo, hijo, muchacho y pequeño expresados en griego con los vocablos, paidion, pais, teknon, hyiós, mikróteros, bréfos, népios. Pueden designarse con palabras similares y en muchas ocasiones solo por los contextos se averigua a qué tipo de persona puede estar refiriéndose.78
Algunos de los rasgos del significado social de la infancia en el contexto de una sociedad patriarcal son: Népios: Condición carente de los niños; Pais: Niño mayor de 7 años, muchacho; Paidion: Diminutivo de pais, sustantivo neutro que se refiere a niños y a niñas indistintamente; Bréfos: niño en el vientre o recién nacido: viene del verbo tikto engendrar; Teknon: se traduce por hijos o descendencia. Resalta la idea de que el hijo es aún un niño, mantiene una relación de dependencia con los padres; Uios: hijo, sentido más amplio y a la vez más específico. En el sentido
77 IBÍT. . pág. 23 78 IBÍT. . pág. 17
amplio hijos que ya no están bajo la tutela de sus padres y el sentido especifico, se refiere a los hijos varones; Thigater: Se refiere a una niña79 o mujer adulta.
También, es posible encontrar textos del N.T. los cuales se refieren a tres tipos de niños: cronológicamente pequeños, con edades comprendidas entre los 0 a los 13-14 años; los espiritualmente sencillos, con edades muy diversas pero con corazón humilde, personas empequeñecidas en la historia, marginadas, menospreciadas, que no cuentan; y los niños intelectualmente hablando, es decir, los ignorantes.80
La comprensión semántica del término infancia continua teniendo la connotación negativa del A.T. por lo tanto ser niño, es sinónimo de ser carente, ser dependiente, manipulables, solo se valoraba por el adulto que podía llegar a ser, dependencia, sumisión, esclavitud, inmadurez, características asociadas a la mentalidad patriarcal.
Algunos aspectos negativos de la infancia en el nuevo testamento
Para Pablo Los niños son fácilmente manipulables (Ef 4,14). Habrán de estar sometidos a los adultos (Gál 4, 1ss).81
Hay quienes afirman que el pensamiento del tiempo de Jesús valoraba solo al niño por el adulto que un día llegaría a ser, de manera que lo que realmente se valoraba era la ancianidad.82
79 Casi la totalidad de la literatura griega fue escrita por hombres y para hombres. La mujer griega pasa desapercibida y su
excelencia se mide en función de la escala de valores masculina. Las niñas eran educadas por sus madres con especial cuidado, en el interior de la casa, sin dejarles salir a la calle y sin que nadie pudiera verlas.
80 BELDA RAFAEL. Al paso de los niños. Niños en la escritura: una aproximación desde la teología espiritual. Analecta
Calasanctiana. No 79. Enero – Julio 1998. Madrid-España. Pág.61
81 IBÍT. . pág. 19
San Pablo dedica a la infancia palabras no muy halagüeñas: refiriéndose analógicamente al conocimiento de Dios, compara la niñez con su propia experiencia religiosa, que, por ser terrena, resulta inmadura, mientras que atribuye el saber pleno de Dios a una edad adulta venidera. (1 Cor 13, 11-12). La niñez comporta necesariamente dependencia, sumisión, y en consecuencia, una esclavitud de la que no queda el hombre liberado sino al conseguir la mayoría de edad (Gál 4, 1-3)83
En la cultura que rodeó a Jesús, los niños eran a menudo, vistos con cierta hostilidad de fondo. Se les consideraba, al menos, imperfectos. El humus cultural en el que surgen los escritos neotestamentarios, era tendente a marginalizar a los que la sociedad tenía como insignificantes, o a quienes los poderes fácticos de la religión habían penalizado de algún modo.84
De la misma manera que en el A.T. encontramos no solo elementos negativos asociados con el pensamiento patriarcal, también, es posible acercarnos a ciertos aspectos positivos que nos introducen en un cambio de mentalidad. Veamos cómo se desarrollan estos elementos.
Algunos aspectos positivos de la infancia en el nuevo testamento
Jesús, en su infancia crece en un determinado entorno familiar, social, religioso, político y cultural (contexto vital); se encarnó en el seno de una muchacha hebrea, vivió en una familia Judía y creció entre su gente. Jesús fue hijo de su época y todas estas realidades influyeron en su formación como hombre. Son desde los límites históricos y geográficos límites espacio- temporales, desde donde debemos acercarnos a la infancia de éste niño Dios. La fuente para conocer su infancia, será el contexto vital en el que se desenvolvió y creció, ya que las primeras
83 BELDA, Op Cit. Pág. 61 84 IBÍT. . pág. 62
influencias son de trascendental importancia para la formación y el desarrollo de la personalidad.85
Disponemos de una fuente histórica, una fuente bíblica y una fuente teológica para conocer la infancia de Jesús. La fuente histórica nos ubica en el conocimiento de la vida cotidiana de su época. Aceptamos el silencio de los evangelistas acerca de esta etapa de la vida de Jesús (el silencio se explica precisamente por haber sido una vida cotidiana sin nada especial ni extraordinario, una vida llena de normalidad como la de tantos otros niños, donde lo verdaderamente llamativo es esta misma ordinariez); nosotros podemos y debemos especular sobre como debió ser la infancia de Jesús, acudiendo a la documentación existente para conocer cómo vivía un niño galileo de su época; describir su ambiente, sus relaciones: la raza, la aldea, la mentalidad de su época, la religión, las aspiraciones de sus compatriotas, sus esperanzas, sus limitaciones, la realidad histórica en la que creció.86
En los evangelios, Jesús nunca habla de su propia infancia ni de la experiencia personal de esos años; pero lo que si hace es hablar de muchas cosas a partir de la experiencia familiar, religiosa, cultural, y personal que tuvo desde pequeño. La verdad teológica desde la que es necesario partir, como dato revelado, a la hora de estudiar la infancia de Jesús, es precisamente la naturaleza de sí mismo, la naturaleza de éste mismo radicalmente hombre, radicalmente trascendente. Todo lo que se recibe en la infancia es de vital importancia; el niño se está haciendo y su personalidad se configura a partir de las experiencias que tiene en esa etapa tan privilegiada para el aprendizaje como es la niñez.87
Indagar sobre la infancia de Jesús a modo de biografía no se puede lograr en los evangelios, pues no fueron escritos para este fin, sin embargo existe gran material
85 IBÍT. . pág. 68 86 IBÍT. . pág. 69 87 IBÍT. . pág. 70
sobre este tema en los evangelios apócrifos, cuya finalidad era responder a los intereses y necesidades de las nuevas generaciones cristianas que recibieron la fe por transmisión y no conocieron a Jesús, lo cual creaba en ellos la curiosidad y anhelos por conocer los orígenes de la infancia de Jesús. Ya se ha dicho, que lo escrito sobre la infancia de Jesús y se profundizará más adelante en los evangelios de Mateo y Lucas, responde a una necesidad kerigmática y una confesión dogmática de la fe en Jesús como hijo de Dios trascendente e inmanente (verdadero Dios y verdadero Hombre).
A demás de los aspectos positivos y negativos del concepto infancia en el N.T. se pueden vislumbrar en la vida del Jesús adulto algunos rasgos que hacen ver cierta novedad y una nueva comprensión del término infancia.
2.3 Jesús adulto, una semblanza de su infancia
Para adentrarnos en esta hermenéutica de la sospecha, se puede partir del siguiente refrán: según el principio explícito de que el niño es el padre del hombre, los aspectos maravillosos de la vida pública de Jesús fueron retroproyectados sobre sus orígenes.88 La idea, sin hacer una biografía de Jesús, es encontrar en
los pasajes del N.T. algunos rasgos de su personalidad, su obrar, su nueva comprensión de la infancia desde su experiencia de hijo de Dios y José y María. Observando al Jesús adulto, durante los tres años de vida pública que nos han transmitido los evangelios, si creemos que realmente muchos de sus comportamientos y actitudes tuvieron su aprendizaje inicial en la infancia, podremos deducir que todo cuanto hemos dicho respecto a la imposición del
88 BROWN, Raymond E. El Nacimiento del Mesías. Comentario a los relatos de la infancia. Ed. Cristiandad. Huesca. Madrid.
Padre y a la infravaloración de la madre estuvo claramente atenuado en su familia.89
Es más Jesús debió aprender de su padre José no solo a respetar a las mujeres, sino a valorarlas en toda su dignidad, como creemos que el mismo José estaba siendo enseñado por el espíritu a valorar, a amar, servir y respetar profundamente a su esposa María. De hecho, a Jesús se le ve en los evangelios, valorando a la mujer, acercándose a ella, dialogando incluso a solas, perdonándola, curándola, defendiéndola, poniéndola como ejemplo a imitar, dejándose tocar, besar y ungir por mujeres concretas, hablándoles al corazón y compadeciéndose de ellas hasta el punto de llorar, lo vemos haciéndose discípulas, capaces de ayudarle con sus bienes y seguirle hasta la cruz, donde ningún varón excepto el discípulo amado pudo seguirle; y finalmente a ellas, Jesús mismo les confía la buena noticia de la resurrección. Jesús se relaciona con las mujeres viéndolas como personas completas ante Dios.90
En Israel, nacer varón era fortuna pero solo podría disfrutarse desde la adolescencia; mientras tanto, fácilmente eran despreciados, infravalorados y relegados. En cambio cuando observamos a Jesús adulto, nuevamente tenemos que concluir que no debió respirar este clima discriminatorio en la casa de José (Todo cuanto Jesús adulto piense, sienta y diga sobre la dignidad de los niños y los tesoros en su modo de ser, serán certezas adquiridas a través de sus propias vivencias y experiencias, que se le quedaron grabadas en la conciencia desde pequeño) Jesús debió tener la experiencia personal de ser apreciado y considerado, porque así lo transmite de mayor, con sus actitudes y sus palabras.91
89 El cuerpo del evangelio de Mateo muestra que la gente entre la que Jesús se había criado no sabía nada de una infancia
extraordinaria (Mt 13, 53-58) es corriente conjeturar que la tradición sobre la infancia de Jesús procedía de José o de María. BROWN, Raymond E. El Nacimiento del Mesías. Comentario a los relatos de la infancia. Ed. Cristiandad. Huesca. Madrid. pág. 27
90 IBÍT. . pág. 72 91 IBÍT. . pág. 72
Otra de las intuiciones a las que se puede llegar al leer los evangelios es el hecho de la filiación. Jesús al reconocer a Dios como Padre y al encarnarse como hombre, sigue siendo Dios pero se hace hijo. Desde esta experiencia se puede decir que María y José debían saberse depositarios de un don inmenso: el niño que tenían que cuidar, alimentar, trasmitir la fe de su pueblo, era más hijo de Dios