6. DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE MONÓLOGOS
6.2 El concepto de monólogo o monólogo cómico.
Aunque ya han pasado algunos años desde que en 1999 aparecieran, prácticamente de forma simultánea, los dos programas de televisión sobre stand- up comedy que tanto han influido en el despegue y la consolidación del nuevo género, y pese a que no resulta descabellado afirmar que el monólogo cómico, aún joven, es un tipo de espectáculo consolidado que ya forma parte de nuestro panorama cultural, sí que vendría a cuento matizar de qué es exactamente de lo que estamos hablando (tarea esta en la que profundizaremos más adelante, a propósito de su poética), por dos razones.
La primera, porque, pese a todo este éxito que tiene el género, y toda la aceptación que ha ido generando, en realidad no se tiene claro qué es y qué no es un monólogo cómico (en el sentido estricto del stand-up). Si lo redujésemos, como no pocas veces se hace, al espectáculo en la que un intérprete se sube a un escenario y hace reír al personal, habríamos de dar cabida, entonces, a todo un elenco de artistas y graciosos, más o menos solventes, entre los que incluiríamos a los cuentachistes, los showmen, los magos cómicos, los payasos, e incluso algún político. También, claro está, a los actores que, siguiendo un guion escrito por otro, se lanzaran a contar anécdotas graciosas en primera persona, ajenos completamente a todo el complicado proceso de creación de un texto tan personal, tan íntimo, como el de un auténtico monólogo cómico.
La segunda, porque sepamos en qué terreno nos movemos, lo que dejamos fuera, lo que no nos atañe. Que la expresión monólogo cómico es polisémica, y bajo
la sombra de su semántica se guarecen géneros distintos y significados que llevan lugar a equívoco. Géneros distintos, porque podríamos referirnos al subgénero teatral en el que un personaje, al modo del soliloquio, cuenta cosas graciosas que escucha un auditorio refugiado al otro lado de la cuarta pared, frente a nuestro asunto, el del stand-up comedy, formalmente parecido pero esencialmente diferente, y a cuyo rebufo surge este estudio. Y significados que dan lugar a equívoco, como leemos más abajo, que no sabemos si con monólogo cómico nos referimos solo al texto, a la interpretación, o a la suma de ambas.
Solo una anécdota: cuentan que cuando fueron a comenzar el proyecto de El club de la comedia, en el año 1999, y debido al miedo que suscitaba el hecho de presentar al gran público un programa basado en un género desconocido, el stand- up comedy, los productores, junto al equipo inicial de guionistas (Pablo Motos, Laura Llopis, Juan Herrera y Arturo González-Campos), buscaron caras conocidas y actores consolidados que pudieran defender los textos “al modo de los cómicos americanos”. Pues bien: entre otros, se lo ofrecieron a un actor cómico español bastante famoso –podemos prescindir del nombre, pero baste decir que es una de las leyendas de la escena española–, el cual aceptó la propuesta, y les pidió que le escribieran “un monólogo” sobre toros. Los guionistas, aunque extrañados por el tema, temerosos de que no funcionara bien ante el público generalista, aceptaron el reto. Al cabo de unos días le enviaron el texto. Grande fue su sorpresa cuando el actor, un hombre de mundo y cultura teatral, cuya vasta filmografía nada tiene que envidiar a la abrumadora colección de premios y reconocimientos que alberga su biografía, les dijo que el monólogo le parecía muy bien, y que había pensado que “su personaje” saliese vestido de torero y se hiciese llamar Farrullito de Jerez.
Cuando le explicaron que eso no podía ser, que tenía que salir como él mismo, defendiendo el monólogo como si fueran sus propias ideas, no terminaba de entenderlo, y terminó por no participar en el programa.32
Es decir: ya entonces, y debidamente explicado a una persona con una solvente y demostrada sensibilidad para el mundo de la interpretación, era difícil de entender, ¿qué no ocurrirá ahora, influidos como estamos por la reciente tradición televisiva de los actores de monólogos (que no cómicos) que copan las cadenas? Frente a esto, sería oportuno mencionar que José Miguel Contreras, creador de El club de la comedia en aquel entonces, y actual productor del programa, confesó hace poco en un foro público33 que estaban teniendo bastantes
problemas con el hecho de que los textos escritos por los guionistas para los famosos no llegaban al nivel de los monólogos que hacían los verdaderos cómicos que ahora participan en el programa, como Goyo Jiménez, Joaquín Reyes, David Guapo o Ernesto Sevilla.
En definitiva, como vamos a usar ahora constantemente la expresión monólogo, o monólogo cómico, conviene precisar, aunque solo sea dando unas pequeñas pinceladas antes de asomarnos a su poética, a qué nos estamos refiriendo.
32 El dato está contrastado con varios de los miembros de aquella primera producción. Por respeto al actor hemos preferido prescindir de su nombre.
33 En una intervención en una mesa redonda titulada «La creación de los dos primeros programas de monólogos de la televisión española: El club de la comedia y Nuevos
cómicos», durante la celebración del II Congreso Universitario sobre el Monólogo Cómico,
Con monólogo (discutible traducción que el uso ha dado al género foráneo del stand-up comedy, como veremos más adelante), monólogo cómico, comedia de pie o comedia de escenario, nos referimos al tipo de representación escénica de carácter humorístico en la que el artista –monologuista, monologista, cómico, comediante, humorista, estandapero34, comedian, comic, stand-up comedian,
monologuist, stand-up, humorist–, normalmente en pie y, en principio, sin ningún tipo de decoración o vestuario especial, actúa ante un público al que se dirige directamente y cuya retroalimentación, ya sea mediante la risa, el aplauso, la sorpresa, el abucheo, o incluso mediante el diálogo activo y directo, es crucial. El propio cómico suele ser el autor del texto que representa. Al monólogo también se le llama rutina o acto.
Los monólogos suelen ser representados en locales nocturnos, espacios especializados en este tipo de representaciones (clubes de comedia o comedy clubs), auditorios y teatros. También aparecen en programas de televisión, pero en este caso lo que se hace es recrear este tipo de espectáculos en forma de grabación de alguna actuación en directo en locales especializados, auditorios y teatros. En algunos países es muy frecuente que haya representaciones de este tipo en los college, así como en la universidad. Aparte de las actuaciones en vivo, el monólogo cómico se distribuye comercialmente a través de la televisión e internet. En los lugares donde existe una mayor tradición de stand-up no es raro que los cómicos más populares editen grabaciones de sus rutinas, como en el caso de Jerry Seinfeld (I’m telling You for the Last Time, 1998; One night stand, 1990), George Carlin (Back
in Town, 1996; Carlin on Campus, 1984; Life is Worth Losing, 2005), Chris Rock (Bring the pain, 1996; Never Scared, 2004; Kill the Messenger, 2008) o Louis C.K. (Chewed up, 2008; Hilarious, 2011; Oh My God, 2013).
Los textos, construidos a base de bloques con historias graciosas, chistes y one-liners35, tratan diversos temas, como la actualidad, la vida cotidiana, la
existencia…, siempre abordados desde un punto de vista original y sorprendente, y de un modo coloquial.
En rigor, pese al nombre que ha prosperado en su traducción española, el monólogo cómico tiene un marcado carácter dialógico. De hecho, la relación del artista con el público durante la representación es una de las características principales que lo distingue de otro tipo de representaciones unipersonales. Durante la representación del monólogo cómico, el artista no solamente se dirige directamente al público en todo momento, de manera que este se erige como el receptor natural y único del texto, sino que además no son pocas las ocasiones en las que interactúan, más allá de la risa o el aplauso, como si se tratara de una verdadera conversación. En consecuencia, en la representación del monólogo cómico no existe la cuarta pared. Seinfeld no deja lugar a dudas:
«To me, really good comedy is a dialogue, it’s not a monologue. Their laughs are as important as what I’m saying. Laughs contain thought, you know. There are different shapes and sizes and sounds and colors and each one says something36».
35 Un one-liner o chiste de una línea es una broma que se desarrolla en una sola línea, es decir, una broma muy concisa (pithy). Este tipo de composición cómica suele compararse con la greguería. Más adelante analizamos pormenorizadamente su poética.
36 Jerry Seinfeld, durante una entrevista de Larry Wilde. En WILDE, Larry, The great
comedians talk about comedy, Mechanicsburg (Pensilvania): Executive books, 2000, pág.
En palabras de Barry Neal:
«stand-up comedy is a dialogue. It is a dialogue between the performer and the audience. (…) It is a dialogue, not a monologue37».
Pese a que una de las características esenciales de este tipo de comedia es el “diálogo” con el público, algunos defienden que, en realidad, se trata de un diálogo ficticio, o, al menos, condicionado por un guión previamente escrito por el cómico y que se ha ido “fogueando38” a lo largo de las representaciones. Con todo, el texto
debe parecer improvisado, lo cual no solo se consigue por los méritos propios del intérprete, sino también por el hecho de que el propio texto es modificado durante la representación, en función de las reacciones del público, como iremos analizando en capítulos posteriores. Para el cómico canadiense Jay Sankey, «stand- up comedy is a particular kind of performance, often given while standind on a stage in front of the microphone, during which the performer tells a scripted series of fictitious accounts in such a way as to suggest that they are unscripted, in an attempt to make an audience laugh»39.
Se trata de un espectáculo muy austero, y es esta parquedad de escenografía una de sus señas de identidad. Destacan tres elementos: el micrófono, el pie de micro y el taburete. Gran parte de las representaciones iconográficas de este género acuden a estos tres reconocibles símbolos, en los que algunos cómicos 37 NEAL, Barry, How to Get Started & Manage your Stand-Up Comedy Career, California: Magic Lamp Press, 2006, pág. 9.
38 Foguear: pulir una parte del texto del monólogo a base de actuaciones y pequeñas modificaciones.
suelen apoyarse en algún momento de sus rutinas para matizar o subrayar alguna de las bromas, o el perfil de sus personajes. Frecuentemente, la banqueta suele ser utilizada por el cómico para dejar la bebida. En consonancia con la escenografía, el vestuario es igualmente austero, lo cual favorece una de las claves fundamentales del monólogo cómico: que el público se sienta identificado con el cómico, de manera que la experiencia catártica sea mucho más profunda.