2. LA RELACIÓN ENTRE TÉRMINOS, DEFINICIONES Y
2.1. La relación concepto-término 14
2.1.3. El concepto en el discurso especializado 24
El estudio del discurso de especialidad ha tenido un desarrollo particular dentro de los estudios terminológicos. Se han tenido en cuenta factores ajenos a la lingüística en un principio, pero con el paso del tiempo se han vuelto imprescindibles uno del otro. Hasta hace unos años, acerca del lenguaje de especialidad, se versaba:
“Los lenguajes especiales son sistemas semióticos complejos semiautónomos basados y derivados del lenguaje general; su empleo presupone educación especial y está restringido a la comunicación entre especialistas en el mismo campo o en uno estrechamente relacionado” (Sager, 1980, p. 69)
Esta posición, derivada directamente de la TGT, nos muestra que el enfoque principal era transmitir conceptos entre un grupo mínimo de personas y la preocupación principal era que los
especialistas de un área dominaran alguna terminología. Hasta ese momento y todavía algunos años más adelante, no se pensaba en el usuario final del diccionario de especialidad como un lector lego al que se tuviese que instruir a la vez de transmitir dicho conocimiento especializado. A diferencia de la TCT, esas escuelas han contextualizado el estudio de la terminología y sus productos (los diccionarios especializados) sólo a especialistas de un área. Esto es, el discurso de emisión de los términos y el análisis sobre ellos recaía básicamente en el especialista del área a tratar y el especialista en lingüística. Con el enfoque comunicativo de la terminología se ha podido acceder a un tipo de trabajo multidisciplinario donde además se toman en cuenta las necesidades de los especialistas (Fathi, 2014), la multiplicidad de realizaciones de un término (Cabré, 2008), la variación de estos términos dentro de su propio discurso (Freixa, 2002), entre otras variables y, por supuesto, en las necesidades intrínsecas para la generación de un producto terminográfico (presupuesto, distribución, plataforma, recursos, etc.), como las necesidades “extrínsecas” de ese mismo producto: los potenciales lectores. Hacemos hincapié en la noción “extrínseca” ya que, hasta este momento, el diseño y la creación de diccionarios especializados dentro de la TCT cubre en buena medida este tema al tomar en cuenta el Principio de Adecuación (Cabré, 1999; 2000), pero no se ha ahondado de manera tal que se tenga una clasificación sobre los lectores lego que potencialmente consultarían un diccionario especializado. Es decir, se habla de un público receptor y se toman en cuenta sus generalidades (básicamente que son especialistas en ciernes o técnicos), pero no hay disponible un estudio profundo y detallado sobre la naturaleza de estos individuos y sus necesidades particulares8.
Con todo, la TCT ha funcionado de manera fructífera para el desarrollo de herramientas y productos terminológicos, ya que su núcleo se basa en las unidades especializadas dentro de un discurso específico. Lo que no sabemos a ciencia cierta es si un término, dentro de dicha teoría, podría ser activado o utilizado en un discurso no especializado. Creemos que sí y que las unidades léxicas de un área de especialidad conservan los rasgos que las hacen distintas de otras unidades no especializadas (e incluso de sí mismas -en la red
8 Como sí lo hay para los usuarios expertos. A propósito de esta parcelación y análisis véase el artículo citado arriba, (Fathi, 2014)
de conceptos-), aun cuando son emitidas en un contexto no especializado.
Pensemos, por ejemplo, en el discurso de un médico en una consulta. Incluso cuando su posición de especialista y su registro léxico le indican que debe de referirse a los conceptos que desea explicar al paciente con unidades especializadas, existe también ese otro impulso que lo caer en la cuenta de que dicho conjunto de términos no son totalmente adecuados para el tipo de discurso comunicativo que debe emitir en ese momento. Si lo explicáramos en el contexto del esquema comunicativo básico:
Nos daríamos cuenta de que esta comunicación que va del emisor/especialista al receptor/no especialista tiene más variables que el simple contexto. Hay un mensaje que se quiere transmitir y el especialista puede hacer que el canal se establezca con éxito, pero debe adaptar el código de acuerdo con el contexto para que la comunicación sea efectiva. A propósito de esto Cabré menciona que existen tres situaciones de discurso de este tipo9:
a) Aquel que está destinado a pares especializados. Es decir, de especialista a especialista.
b) Aquel que está destinado a la difusión de lo especializado hacia un público semiespecializado. Es decir, situaciones
9ut supra
Figura 2.1. Esquema de la comunicación de Jakobson (1981, p. 360) adaptado al discurso especializado
como el discurso de la enseñanza o las presentaciones en congresos.
c) Aquel que está destinado a la difusión de lo especializado hacia un público no inmerso en la disciplina o disciplinas sobre las que versa dicho discurso: artículos de difusión, presentaciones en medios de comunicación masiva, etc. Por tanto, el discurso domina el modo en que el canal debe ser entendido y modifica el código con el cual el especialista se ha de referir al campo de especialidad. No puede omitir el efecto que el contexto de comunicación está creando y debe de modificar las dos variables anteriores para que el mensaje pueda ser transmitido.
Hay que tomar en cuenta, también, que la mayoría del trabajo que se lleva a cabo para diseñar un diccionario especializado en estos días recae con mucha fuerza en el corpus de análisis. Este corpus está formado, en su mayoría, por textos especializados que han sido minuciosamente elegidos por los especialistas que trabajarán en él. Por un lado, en la cuestión formal y organizativa, el corpus de trabajo es preparado por el lingüista atendiendo a una metodología determinada, que en este caso es el trabajo de la terminografía; y por otro lado, en la parte del contenido, el corpus es tratado como un recipiente de información textual validada por especialistas del área.
Esta organización, sin embargo, no carece de fallas y no es exclusiva en cuanto al trabajo de sus agentes. Es decir, tanto el terminógrafo influye en la elección del material que conformará el corpus, como el especialista del área en la forma que el corpus debe tener en cuanto a distribución, tamaño, organización, etc. Esto en ocasiones encuentra un punto de conflicto que ha sido tratado como la ideología en el diccionario especializado. A propósito de este tema, una referencia imprescindible en los últimos años es el libro preparado por Félix San Vicente, Cecilio Garriga y Hugo Lombardini (San Vicente, Garriga & Lombardini, 2012). Esto es importante debido a que el modo y la manera en que el discurso especializado sea emitido ejercerá una gran influencia en la conformación y selección de unidades (términos y conceptos), relaciones (conceptuales, temáticas, semánticas) y estructuras
(contextos definitorios, de uso, colocaciones, ejemplos, etc.). El corpus es un reflejo del discurso especializado.
Como vemos, el proceso por el cual un contexto activa esas características de unidad léxica especializada y el proceso por el cual los términos son transmitidos, son complementarios e indispensables uno para el otro. Así, al momento de establecer comunicación y mencionar los rasgos pertinentes del término en función del tipo de receptor, ha de tenerse en cuenta dicho término no sólo dentro de su campo definitorio y lo que esto implica (contexto definitorio y contexto de activación), sino también su contexto de uso en la lengua general. Es decir, hay que llevar a cabo un proceso por el cual se relacione, en medida de lo posible, los rasgos semánticos de una unidad léxica especializada con una estructura o frase que, sin ser altamente especializada, es decir, que contenga otros términos, conserve la mayoría de rasgos del concepto que se desea transmitir. Esto debería coadyuvar a que un receptor, que carece de los recursos discursivos que le permitan entender al especialista dentro del campo de especialidad, pueda tener una aprehensión de los conceptos que se están tratando transmitir y que le permitan enlazar el discurso especializado con el propio discurso lego para tener una comunicación efectiva.
Para poder ver más de cerca esta problemática pensemos en el primer elemento que crea una incomunicabilidad especializada entre emisor-especialista y receptor-no especialista: la definición terminológica.