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ESTADO DEL ARTE SECTOR AGUA POTABLE Y SANEAMIENTO BÁSICO

CAPITULO 3 MARCO TEÓRICO

3.2. EL CONTEXTO GLOBAL: LA CRISIS DEL AGUA.

El informe de Naciones Unidas “Evaluación de Ecosistemas del Milenio”, como se revela en el Gráfico No. 10, dice que aunque el planeta está conformado en ¾ partes de agua que puede usarse con facilidad a un costo razonable, su agua dulce es menos de una diezmilésima parte. Esta proporción de agua dulce a la tasa de crecimiento poblacional actual permite percibir una tendencia a la escasez, como se aprecia en el Gráfico No.9:

Gráfico No. 9

Distribución del Agua a Nivel Mundial

Fuente: Adaptación de Vital Water Graphics (UNEP, 2003). Por GUHL, Ernesto. Hacia una Gestión Integrada del Agua en la Región Andina. 2008.

El Gráfico Nro. 10 muestra como se viene presentando una clara tendencia a la escasez de Agua, pero aún así a 2015, se tendrá suficiente recurso para satisfacer la demanda. Se aprecia como los puntos críticos se presentan cuando existe una disponibilidad menor de 2.000 m3/persona- año. Al 2015 todavía se contará con recursos hídricos suficientes para satisfacer la demanda. Lo que plantea, que el no acceso a este recurso no se debe a una disminución de la oferta hídrica sino a factores como la mala gestión del recurso hídrico.

Gráfico No. 10

Tendencia Escasez de Agua (2000-2015)

Fuente: (Shiklomanov, 2003)

La escasez actual sumada al nivel de gestión del recurso es de tal magnitud que las Naciones Unidas han estimado que en el 2005, 1.100 millones de personas no tenían acceso al suministro de agua tratada y más de 2.600 no tenían acceso al saneamiento básico.

Insuficiencia menos  de 1700  m3/persona‐año 

Escasez  menos  de  1000 m3/persona‐año 

Este contexto ha generado múltiples actuaciones a nivel internacional que le han dado origen a una serie de principios orientadores para la gestión sostenible del agua:

• La concepción del agua como un “bien público” • La priorización en la importancia de sus usos

• La regionalización de la gestión a nivel de cuenca, ya que cada caso es “sui generis”.

• La participación de los usuarios en la planificación y administración del recurso.

• La calidad de acuerdo con los usos del recurso y las condiciones del entorno.

• La aplicación del principio del “contaminador pagador”. • El uso racional del recurso

 El reúso y desarrollo de nuevas fuentes de agua.

• La recuperación de los costos (en la medida de lo posible).

Aunque hay suficientes recursos para las necesidades globales, el problema se centra en la gestión que se hace sobre este recurso, que en muchos casos no permite un acceso equitativo para toda la población, esto demanda un sistema de gestión más eficiente.

El sistema de gestión precisa entonces de unas directrices que permitan aplicar los principios anteriormente reseñados, estas serian46:

      

• El reconocimiento del acceso al agua de buena calidad como un derecho humano fundamental.

• Mejorar la gobernanza del agua, considerando a todas las partes interesadas: el sector público, el privado, y la sociedad civil, como única solución plausible para aportar a la solución del más grave problema global actual que es la pobreza.

• Reconocer que los problemas y retos que presenta el agua tanto sectorial como geográficamente, son interdependientes y no están aislados.

• Entender que el agua se mueve dentro de límites naturales, que no necesariamente coinciden con los límites político- administrativos dentro de los cuales se organizan las sociedades.

3.3. LAS FORMAS DE GESTIÓN DEL AGUA

Teóricamente se han reconocido dos líneas de intervención en la gestión: El primer grupo conocido como Línea Dura obedece a políticas basadas en el manejo de la oferta que corresponden al enfoque tradicional, predominante y restringido que ha conducido a la crisis del agua, el segundo grupo, conocido como Línea Blanda, obedece a políticas basadas en el manejo de la demanda y responde mucho mejor a los principios rectores de la “nueva cultura” del agua y a su gestión integrada.

3.3.1. Línea Dura - Manejo de la oferta47

Esta ha sido la línea más usada y se centra en el aumento y estabilidad de la oferta hídrica, mediante la construcción de la infraestructura (embalses de regulación, trasvase de caudales, canales de conducción, etc.). Esta línea de pensamiento no se cuestiona sobre la producción natural del agua mediante la conservación y restauración de los ecosistemas productores y protectores, es decir, ignora el ciclo hidrológico de manera integral. La planificación y la gestión del recurso se centran en la programación, construcción y operación de obras civiles y el empleo de instrumentos administrativos del tipo de “comando y control” como concesiones y permisos de vertimiento. La participación de los usuarios en la planificación y gestión del recurso es escasa.

Este tipo de intervenciones son insostenibles en el tiempo porque produce impactos ambientales muy fuertes sobre los ecosistemas y sobre las sociedades.

3.3.2. Línea Blanda - Manejo de la demanda48

Esta línea de intervención busca la comprensión del recurso y su gestión desde la perspectiva de sostenibilidad de la disponibilidad a partir de la racionalización de los usos y el consumo. Esta línea busca tener impactos ambientales menores que los que implica la Línea Dura. Se enfoca en la conservación de la oferta hídrica y el uso más eficiente de este recurso, considera el ciclo hidrológico de forma integral con base a cambios en el

      

47 GUHL, Ernesto. Hacia una Gestión Integrada del Agua en la Región Andina. 2008 48 GUHL, Ernesto. Hacia una Gestión Integrada del Agua en la Región Andina. 2008

comportamiento de los usuarios con respecto a la valoración del agua como un recurso finito y el desarrollo y empleo de tecnologías más eficientes.

Esta visión comprende el recurso hídrico como un servicio ambiental y se apoya en herramientas e instrumentos como la gestión preventiva, la utilización más racional del recurso mediante tecnologías como sistemas de riego por goteo, reúso y cosecha del agua, desarrollo de nuevas fuentes, recuperación de conocimientos y sistemas ancestrales y esquemas

tarifarios que estimulen el ahorro y la conservación del agua.

La planeación y gestión del recurso se realiza siguiendo el ciclo hidrológico (desde su generación hasta el tratamiento final y reúso). La unidad de planificación y ordenación por excelencia de esta línea es la cuenca hidrográfica.

Desde la visión de la línea Blanda comienza una preocupación no solo por la cantidad disponible de agua sino también por la disponibilidad en términos de calidad. Esto pone sobre la mesa el conflicto sobre los usos de agua que en muchos casos y cada vez con mayor frecuencia.