3. El desarrollo psicomotriz en el niño con discapacidad Auditiva
3.2 El desarrollo de las habilidades psicomotoras
Todo individuo pasa por una evolución desde que nace hasta que muere, esta evolución se le llama ontogénesis. Durante esta evolución el cuerpo del individuo se encuentra en un constante cambio hasta llegar a un estado más desarrollado dentro de sus posibilidades. Durante este proceso evolutivo del cuerpo humano se van alcanzando las potencialidades de ciertas funciones del cuerpo, a esto se le conoce con el nombre de maduración, además el cuerpo va aumentando el tamaño los órganos internos y las extremidades. Este proceso de evolución, maduración y crecimiento del cuerpo humano se le conoce como desarrollo.
El desarrollo del cuerpo humano puede suceder por un conjunto de factores que se dividen en internos y externos. Los factores internos se encuentran estrechamente relacionados con condición o esencia interna del que lo desarrolla y entre los que se tienen el potencial genético, el sistema neuroendocrino y el metabolismo. Por otro lado, los factores externos son aquellos que producen las condiciones necesarias para que el desarrollo se produzca influyendo sobre los factores internos del
individuo. Entre los factores externos se pueden encontrar la alimentación y el ambiente
[73].
Figura 3-2: Desarrollo del individuo.
Tomado de [73].
El desarrollo se puede observar como el conjunto de transformaciones tanto internas como externas del ser humano que le permiten la adquisición de competencias para poder ejercer progresivamente
actitudes cada vez más autónomos
[74]
. El desarrollo en el niño entonces parte desde la dispersión,sentidos, la sensibilidad y la motricidad, y todo esto sucede en el proceso donde el individuo nace hasta llegar a ser adulto.
Durante el proceso de crecimiento del niño el desarrollo se divide en dos elementos, el desarrollo
psíquico y el desarrollo motor[74], siendo este último el que sienta las bases para la regulación de
las emociones o el simbolismo durante el crecimiento. A la relación que tiene estos dos elementos durante el desarrollo se le va a conocer como desarrollo de la psicomotricidad.
Según De Lièvre y Staes [75] “la psicomotricidad es un planteamiento global de la persona. Puede
ser entendida como una función del ser humano que sintetiza psiquismo y motricidad con el fin de permitir al individuo adaptarse de manera flexible y armoniosa al medio que le rodea. Puede ser entendida como una mirada globalizadora que percibe las interacciones tanto entre la motricidad y el psiquismo como entre el individuo global y el mundo exterior. Puede ser entendida como una técnica cuya organización de actividades permite a la persona conocer de manera concreta su ser y su entorno inmediato para actuar de manera adaptada”.
La psicomotricidad integra las interacciones cognitivas, emocionales, simbólicas y físicas en la capacidad del individuo para ser y para actuar en un contexto psicosocial determinado. La adquisición adecuada de áreas psicomotoras básicas, como el esquema corporal (parte esencial de la conciencia corporal, la imagen corporal y la autoestima), las habilidades motoras gruesas (es decir, la postura, el equilibrio), las habilidades motoras finas, el espacio, el tiempo y el ritmo son determinantes para el desarrollo de la cognición, la emoción y las interacciones sociales.
Por lo
tanto, el desarrollo adecuado de las habilidades psicomotoras básicas del niño con
discapacidad auditiva, debe trabajarse el esquema corporal (relación con el conocimiento
del cuerpo), postura, equilibrio, motricidad gruesa y fina, espacio, tiempo y ritmo.
Según Piaget plantea que “todos los mecanismos cognoscitivos responden sobre la motricidad” es decir que todas las acciones en conjunto del ser humano dependen de la actividad psíquica y fisiológica [76]. Toda actividad motora inicia con las acciones mentales del ser humano, debido a que estas acciones mentales determinan que actividad o acción, que involucre el movimiento del cuerpo, debe realizarse. El buen resultado de la adaptación e integración del ser humano con el mundo y los objetos depende de que si se realiza un trabajo psicomotriz eficiente.
Entre los 4 y 6 años de edad, el niño se encuentra en el periodo en el que él toma conciencia de sí mismo y del mundo que lo rodea, a través de diferentes etapas que permiten su madurez global, intelectual, física, afectiva y social [77], siendo este un periodo de gran importancia para el desarrollo de los procesos psicomotrices durante el crecimiento del niño. Durante este periodo el niño va adquiriendo competencias psicomotrices que se dividen en habilidades motoras fundamentales, en las que se encuentran la coordinación, el equilibrio, la postura, el esquema corporal y la imagen, habilidades motoras perceptivas en donde se incluyen habilidades relacionadas con el ritmo, la espacialidad y el tiempo, y las habilidades cognitivas que incluyen el razonamiento y la memoria.
3.2.1
Habilidades motoras fundamentales
Las habilidades motoras fundamentales son consideradas bloques de construcción importantes para el desarrollo de acciones y actividades relacionadas con el movimiento y la especialización de habilidades específicas del cuerpo del ser humano [78]. Entre las habilidades motoras fundamentales que el niño debe ir adquiriendo durante el del desarrollo están:
a. Postura: Es la representación interna de la combinación entre la orientación del cuerpo en el
espacio y la integración central de las entradas multisensoriales. Los sistemas vestibular1, visual
y propioceptivo2 son los encargados de la retroalimentación multisensorial que desencadenan
comandos motrices al cerebro para facilitar la adaptación adecuada al contexto específico en el que se encuentra la persona, permitiendo así la estabilidad entre la postura y el equilibrio del cuerpo.
b. Equilibrio: Es la capacidad que tiene el ser humano de controlar su centro de gravedad en un
soporte particular y un entrono especifico, siendo una de las capacidades dentro del desarrollo del niño más importantes, debido a que esta contribuye a la obtención de habilidades centradas en la motricidad gruesa como como correr o saltar o pararse en una pierna [79].
c. Coordinación: Se define como la funcionalidad de los diferentes grupos musculares, que resulta
en la contracción progresiva de los agonistas3 y la inhibición simultánea de los antagonistas4
para lograr un resultado motor, permitiendo realizar movimientos interesados que inhiben los movimientos no deseados. La coordinación está presente en todas las funciones motoras (por ejemplo, visomotor, bimanual....). Un ejemplo de la coordinación es la que se presenta a nivel de motricidad gruesa y fina, específicamente en la coordinación visomotora entre el ojo y la mano cuando se están ejecutando movimientos asimétricos.
3.2.2
Habilidades motoras perceptivas
Son aquellas habilidades que hacen uso de los diferentes sentidos del ser humano, para permitir la coordinación del movimiento corporal y adaptarlo a las necesidades del cuerpo y del entorno en el que se encuentra, a partir de la percepción de uno mismo y del lugar donde se encuentra. El niño durante su desarrollo va desarrollando habilidades relacionadas a la percepción espacial y la percepción temporal.
a. Habilidad perceptiva espacial: Se define como el mecanismo que permite que el ser humano
tome conciencia de los objetos y la relación con el entorno permitiendo determinar la posición de los objetos con respecto a otros que lo rodean [80]. La percepción espacial se divide en dos.
1Sistema Vestibular: el cuál es el encargado de informar sobre los movimientos y posición espacial de la cabeza. 2Sistema Propioceptivo: encargado de informar acerca de la posición y el movimiento de las diferentes partes del cuerpo 3 Son los músculos que realizan la contracción muscular.
Los factores monoculares, son percepciones que dependen del trabajo independiente de cada ojo. La superposición, brillantez, paralaje, elevación, color y distinción de contornos hacen parte
de estos factores monoculares. Los factores binoculares son aquellos que se encuentran
relacionados con la acción conjunta de los dos ojos. El resultado obtenido al percibir un objeto visualmente, es la comparación realizada por el cerebro entre la imagen que se forma en la retina de cada ojo, permitiendo obtener información sobre el tamaño, forma y ubicación del objeto percibido.
b. Habilidad perceptiva temporal: Se pueden definir como la capacidad que posee el ser humano
para situar hechos, objetos y pensamientos dentro de un orden, un tiempo y de una serie sucesiva de estímulos [81]. La habilidad perceptiva temporal tiene como objetivo la coordinación de movimiento y la velocidad del cuerpo. Esta habilidad no esta innata en el ser humano, esta se va desarrollando a través de las diferentes experiencias y vivencias que va adquiriendo el niño durante se crecimiento a través de la interacción con la sociedad y el entorno que lo rodea. La habilidad temporal se clasifica en dos elementos, la estructuración rítmica que es la capacidad de interiorizar o ejecutar una serie de ritmos a partir de la asimilación del tiempo, y la ordenación temporal que es la capacidad de ordenar situaciones de forma secuencial en el tiempo y se adquiere a partir de la asimilación cognoscitiva del tiempo.