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En el primer semestre de 2011, los acuerdos logrados en conflictos económicos alcanzaron a 33% del total (17% parciales y 16% totales). De ese tercio, si bien los acuerdos más numerosos fueron los logrados en protestas por el incremento del costo de vida (34%), la mayor parte fueron sólo parciales, es decir que parte de las demandas no fue satisfecha. Es el caso de los conflictos por el aumento de precios de productos de la canasta familiar y del transporte, controversias en las que, como demandas agregadas, figuraban los pedidos de renuncia de autoridades del Órgano Ejecutivo o de anulación de ordenanzas municipales. En asuntos laborales/salariales, los acuerdos representaron el 32% del total de acuerdos en conflictos económicos. A diferencia de los antes descritos, predominó la satisfacción total de las demandas en los casos por pago de haberes retrasados en organismos del Estado, principalmente dentro de los gobiernos departamentales. Las demandas de incremento salarial en organismos públicos y privados fueron atendidas sólo parcialmente. En los casos de pugna por el control y/o aprovechamiento de recursos naturales (yacimientos mineros y tierra), los acuerdos (totales) alcanzaron a 23%.

Los acuerdos –totales y parciales– alcanzados en conflictos por temas económicos corresponden a 49% del total de acuerdos registrados en el primer semestre de 2011. De ese total, la mayor parte corresponde a acuerdos totales (55%).

Los acuerdos alcanzados en conflictos por temas sociales (prestación de servicios públicos, gestión administrativa, derechos humanos, seguridad ciudadana, leyes/medidas legales, entre otros) llegaron también a 49% y, los logrados en controversias por temas eminentemente políticos, a un escaso 2%.

Puede decirse que, si bien una parte significativa de los conflictos tuvo un desenlace deseable (mediante acuerdo), sobre todo los relacionados con el encarecimiento del costo de vida, en muchos casos los acuerdos no implicaron la creación de condiciones duraderas de entendimiento entre las partes. En algunos casos los términos de los convenios fueron limitados, por lo que al poco tiempo las protestas se reavivaron; ejemplos claros de ello son el de los trabajadores de Avance de Obras del municipio de Oruro, el de los trabajadores de la empresa de recojo de basura Trebol SRL de El Alto, ambos por incremento salarial,16 y el de los reclusos de distintos centros penitenciarios del país, conflicto en el que, además, se registró un progresivo aumento en el alcance de las medidas de presión.

Estos conflictos referidos a la permanente e irrenunciable búsqueda de mejores condiciones de vida son recurrentes y cualquier acuerdo al que se arribe no puede ser sino mínimo a la vez que transitorio, por lo que es previsible que las controversias rebroten al cabo de cierto tiempo.

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Habría que anotar, además, que no son excepcionales dentro de estos conflictos laboral/salariales los acuerdos a los que se arriba en el marco del desarrollo de procesos más complejos y en los que entran en juego otros intereses. Un ejemplo palmario de ello es el acuerdo alcanzado entre la COB y el Gobierno en abril, mediante el que se logró un incremento de 11% inicial, con posibilidad de subir a 12% para maestros y salubristas, lo que según Apaza (2011) “…es simplemente un acuerdo político”.

CONCLUSIONES

o Los bolivianos se movilizan continuamente por temas económicos. Los primeros meses de cada año suelen ser especialmente intensos en ese sentido puesto que es cuando se negocian los pliegos petitorios de los distintos sectores sociales y particularmente los asuntos salariales.

o En el primer semestre de 2011 se registraron algunas diferencias cuantitativas y cualitativas en comparación con los años recientes: incremento en la cantidad de conflictos económicos (50% del total), una mayor condensación en torno a temas específicos y, en algunos casos, una mayor intensidad (mayor duración, más medidas de presión y más violencia).

o Los tres grandes temas que aglutinaron la mayoría de los casos fueron el encarecimiento del costo de vida, las demandas de incremento de ingresos y otros asuntos ligados con temas laborales, y el control de recursos naturales como motor de desarrollo. Los conflictos en torno a estos asuntos estuvieron determinados por factores estructurales (pobreza, desigualdad, desempleo) y coyunturales (el D.S. 748 fue decisivo).

o La información sobre la bonanza económica del país ha generado altas expectativas de mejoramiento de la situación económica concreta en amplios sectores de la población; esta situación contrasta con la falta de una mejora directa de su situación, que parece ser un motor de varias controversias.

o Al parecer, el encarecimiento del costo de vida, particularmente de los alimentos, potenció la mayoría de los otros conflictos económicos, lo que podría explicar por qué algunas controversias fueron más intensas que en años anteriores.

o Los protagonistas de la conflictividad económica fueron tanto actores “formales”, sindicales, que encabezaron las movilizaciones en los nueve departamentos del país, como actores vecinales que protagonizaron casos más espontáneos y esporádicos. o Si bien la información sobre la participación de las mujeres en los diferentes

conflictos es muy limitada en las fuentes consultadas, desde hace algún tiempo se observa una importante presencia femenina en casos económicos. Su participación en la conflictividad económica del primer semestre del año fue significativa debido al papel reproductivo que culturalmente se le asigna y a su relevante participación en el mercado de trabajo informal.

o Los conflictos económicos que tuvieron un mayor alcance fueron los referidos al incremento salarial mayor al 10% ofrecido por el Gobierno y al incremento de las tarifas de transporte, tanto aquéllos que enfrentaron a transportistas y autoridades

de los niveles central, departamental y local, como aquéllos que enfrentaron a transportistas con otros grupos de la sociedad. Ambos casos se generalizaron en el país, implicaron medidas de presión que afectaron a terceros, adquirieron niveles preocupantes de violencia directa, y generaron una serie de contraconflictos, algunos de los cuales no llegaron a concretarse.

o En comparación con otros tipos de conflicto, las controversias económicas–aunque no todas implicaron medidas de presión radicales– fueron más violentas en cuanto a sus consecuencias: enfrentamientos, heridos e incluso un muerto.

o No se registraron casos que pusieran en riesgo la gobernabilidad ni la estabilidad sociopolítica del país. Sin embargo, los índices de violencia directa que alcanzaron muestran que los conflictos económicos pueden afectar severamente la convivencia pacífica entre bolivianos.

o Los conflictos económicos evidencian la pervivencia en Bolivia de formas de violencia estructural –pobreza, desigualdad, falta de empleo– que obstaculizan el avance hacia la construcción de una cultura de paz. Asimismo, su desarrollo y desenlace muestran la existencia de una cultura de la violencia que, lejos de permitir la búsqueda de alternativas de solución a los problemas el país, pueden profundizarlos.

o Numerosos conflictos tuvieron varias semanas de duración aunque, en su mayoría, fueron desactivados mediante acuerdos. Sin embargo, el hecho de que algunos de esos acuerdos hayan sido parciales, sumado a que los temas que les dieron origen están ligados con problemas estructurales, hacen posible su reemergencia en el futuro próximo.

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