Recuperando uno de los objetivos específicos de este trabajo, el de caracterizar los modos de socialización de los jóvenes de uno de los cursos de la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel, cuyos rasgos caracterizantes se identifican notablemente con las violencias antes explicadas, resulta apropiado realizar algunas apreciaciones acerca del imaginario institucional en torno a estas ideas clave y la problemática central planteada en este trabajo, es decir, ―la presencia de manifestaciones de violencia mediante el acoso y hostigamiento verbal entre pares, sintiéndose discriminados aquellos alumnos receptores de las mismas, que así lo expresan‖.
Vale recordar aquí, que en la última parte del año 2012, existió en la Escuela un episodio de violencia (que no es el que se plantea como origen de la visualización
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Ver nota de referencia a la Diputada Provincial en el portal digital de la ciudad:
45 del problema, pero merece importancia su mención como antecedente), que podría asociarse a las definiciones mencionadas en el marco de ―violencia escolar‖, y dentro de ésta, el referido al bullying, llegando la situación de acoso a visualizarse y difundirse en una de las redes sociales más mencionadas por los propios alumnos, faceboock.
Con este episodio, sonaron voces de profesores y directivos, que apuntaban y señalaban a la existencia de un ―problema‖ que debe resolverse, que incluso tuvo intervención con un llamado de atención de las autoridades hacia los alumnos del curso involucrado53. Pero si bien, los términos de referencia al hecho ocurrido se vinculaban a una preocupación, se plantearon desde un lugar bastante naturalizado y esperable de acuerdo a las características de los comportamientos propios de la edad de los estudiantes.
Desde lo discursivo institucional, los tratamientos al problema de la ―violencia escolar‖ están mayormente asociados a otros términos más específicos vinculados a las manifestaciones conductuales: discusiones o agresiones entre pares, intolerancia, sustracción de bienes de otros, manifestaciones de angustia, tristeza, apatía o desinterés. Es llamativo, que por el contrario, cuando surge como tema de conversación con los propios alumnos, ellos sí suman a las palabras el ―bullying‖ como concepto explicativo de lo que está ocurriendo.
Es importante señalar, que un número reducido de profesores, sí contempla como preocupación en su práctica educativa, los modos de relacionamiento que los alumnos construyen en el aula, pensando inclusive, en su proyección fuera de esta. Un ejemplo, lo constituye la actividad de construcción en barro que realizan los alumnos de tercer año, y sobre la cual la docente hace hincapié en la
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Existe una marcada forma de vinculación “personalizada- individualizada” desde los preceptores y las autoridades mismas, hacia los alumnos, a través del diálogo y tratamiento de cualquier “problema”, antes de tomar cualquier decisión de acuerdo a las normas de convivencia establecidas. Es una relación estrecha, parecida a lo familiar en cuanto a la manera de relacionarse con los estudiantes.
46 importancia de la misma sobre el ―tipo‖ y ―modo‖ de relacionamiento que los chicos tienen mientras trabajan cooperativamente para culminar la construcción.
En palabras de la docente, ―pareciera que aparecen otras formas de relacionarse, muy distintas a las que observo en el aula durante las clases‖.
Esta apreciación pone de relieve, la predisposición favorable de los alumnos, cuando son convocados con propuestas planteadas desde otros espacios que no son el aula, y desde otra lógica que no supone solamente el abordaje de contenidos desde lo teórico- conceptual, bibliográfico y análisis de ello de forma sistemática en los encuentros, sino modificar la propuesta desde otros espacios, con otros actores y otras actividades a desarrollar con impacto de mejora social en la comunidad.
Si pensamos en la institucionalidad de la vinculación existente en la Escuela entre ciudadanía democrática, lazos sociales y violencia escolar, puede visualizarse la presencia concreta como uno de los objetivos de formación integral de los alumnos, citado en el proyecto educativo institucional (PEI), el de aportar a la formación de una ciudadanía democrática inclusiva.
Ahora bien, unir el objetivo institucional mencionado al oficio docente, supone al menos, en la medida de lo posible, la atención consciente de todo aquello que surge y ocurre durante el desarrollo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, con los actores involucrados en el espacio de la escuela, donde lo vincular toma una relevancia central.
En este sentido, resulta apropiado utilizar en la construcción de este diagnóstico y definición de la problemática, así como en la elaboración e implementación de la práctica socioeducativa que se propone más adelante, la metodología propuesta por los autores Kemmis y McTaggart54, quienes aportan una herramienta que
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47 busca promover planificaciones de mejoras necesarias en las escuelas, a partir de un modo de pensar sistemático acerca de qué ocurre, para luego permitir desarrollar una acción críticamente informada con el fin de realizar posibles mejoras, controlando y valorando los efectos de la acción propuesta (a partir de la reflexión sobre la misma) en vistas de re-planificarla o modificarla en caso de ser necesario para alcanzar los resultados esperados.
Así, esta herramienta metodológica está enfocada en la meta de que las propias comunidades escolares (maestros, padres, estudiantes, administradores, y otras personas) gestionen el proceso de mejora. La idea en este sentido, no es sólo mejorar lo que se hace, sino también la comprensión crítica y reflexiva de aquello que se hace.
La investigación - acción propuesta, es una forma de indagación introspectiva colectiva emprendida por participantes en situaciones sociales con objeto de mejorar la racionalidad y la justicia de sus prácticas sociales o educativas, así como su comprensión de estas prácticas y de las situaciones en que éstas tienen lugar. Los grupos participantes pueden estar constituidos por maestros, estudiantes, directores del colegio, padres y otros miembros de la comunidad; por cualquier grupo que comparta la preocupación55.
La investigación – acción es colaboradora, y se logra a través de la acción examinada críticamente de los miembros individuales del grupo. La idea subyacente es la de la investigación – acción. La vinculación entre ambas, pone en evidencia la idea de el sometimiento a la prueba de la práctica de ideas como medio de mejorar y lograr un aumento del conocimiento sobre aquello de lo que se trate.
La planificación bajo esta propuesta, se supone flexible en tanto y en cuanto, va recabando datos que luego de mirarlos críticamente pueden significar una re-
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48 planificación necesaria a partir de los mismos. Esta dinámica reiterada en la puesta en práctica de lo nuevamente planificado, supone recabar nuevos datos y reflexionarlos a los fines de establecer la continuidad de las acciones previstas o sus modificaciones necesarias.
Así, la acción de los involucrados se reflexiona de manera crítica como monitoreo permanente para dar los pasos siguientes en la o las acciones futuras. Esta naturaleza cíclica (con su origen en Lewin) reconoce la necesidad de la flexibilidad y ductilidad en los planes de acción propuestos. Reconoce que, dada la complejidad de las situaciones sociales reales, jamás es posible, en la práctica, prever todo lo que debe hacerse.
La investigación- acción significa planificar, actuar, observar y reflexionar más cuidadosamente de lo que suele hacerse en la vida cotidiana; y significa utilizar las relaciones entre esos momentos distintos del proceso como fuente tanto de mejora como de conocimiento56.
En este trabajo, precisamente, las voces y testimonios de los estudiantes involucrados en la problemática planteada, sus actitudes frente al abordaje de la misma desde la interpelación, sus actitudes frente a la propuesta de la realización de encuestas (como queda de manifiesto en la realización de las mismas y otras actividades reflexivas de intercambio de ideas y opiniones en clase), se constituyen en datos relevantes que hacen a la elaboración del diagnóstico, la definición del problema en cuestión, e incluso la replanificación de práctica socioeducativa propuesta.
Abordando ahora sí, el hecho que inicio la atención en la visualización de la problemática, vale recuperarlo desde el relato en el trayecto docente. Transcurría el año 2012 en el desempeño como docente en la Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires,
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49 en 3er año de la educación secundaria básica, a cargo de la materia ―Sociedad y Estado‖, cuyo objetivo principal se orienta a promover un aporte en la construcción ciudadana de los alumnos.
La preocupación fundamental de la práctica docente, estaba dada en lograr un acercamiento a la vinculación real entre los abordajes teóricos y la capacidad de agencia responsable como ciudadanos democráticos, por parte de los estudiantes. El abordaje de la democracia como sistema perfectible, a partir de la promoción de los valores necesarios en la construcción de los lazos sociales desde el ejercicio ciudadano, destaca la práctica de la cooperación, el respeto mutuo, la amistad cívica, la tolerancia y la empatía, entre los más importantes, como marco orientativo en los relacionamientos de la sociedad.
Precisamente, el ―escenario de relacionamientos en el aula‖, distaba demasiado de esta forma de pensar y practicar los vínculos sociales, en un grupo, que como información adicional vale destacar, en líneas generales provenía de un sector social de buena posición económica, y en un gran número, hijos de padres profesionales.
En el marco de las correcciones de trabajos prácticos grupales que versaban sobre la relación entre los conceptos ―democracia - derechos y ciudadanía‖, y ante la consigna específica que les preguntaba a los alumnos ¿qué pasa con sus derechos?, ¿Y con qué se sienten identificados?, surgió una respuesta que despertó interés dada su vinculación con la preocupación de la práctica docente.
El hecho significativo, visualizado en la respuesta dada, refería a una situación distante de este contexto ideal estudiado: ―En cuanto a los derechos solo se nos brinda si nosotros ejercemos en busca de estos. El sistema democrático es un sistema perfectible que por lo tanto nos permite mejorar las condiciones en las cuales nos encontramos siempre y cuando cumplamos los derechos y nos apeguemos a las leyes y deberes.
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En la actualidad, por un lado nos sentimos identificados con la cultura y los símbolos patrios de nuestro país, pero por otro, si una persona tiene que elegir la opinión de un joven y la de un mayor, generalmente elige la de un mayor, ignorando nuestra postura, ya que siente que somos menos maduros o ignorantes, por lo tanto nosotros nos sentimos inferiores a los mayores en este tipo de situaciones. Otro caso en que no se cumple el derecho de trata igualitaria es en el caso de la discriminación o por medio del “bullying” en el ámbito escolar, ya que siempre está el “jodón o capo” que se siente superior a los demás, humillando y sintiendo inferior a la víctima”57.
En el encuentro siguiente, se socializó la respuesta sin revelar la autoría del grupo, y buscando interpelarlos respecto de la posible existencia de actitudes vinculadas a agresiones percibidas como tales por los compañeros destinatarios, e incluso, se preguntó qué significaba ―bullying‖ para ellos. Explicaron que consistía en molestar todo el tiempo a algún compañero, burlándose por algún motivo del mismo, llegando a veces hasta una situación en la que éste reacciona con violencia física58.
Asimismo, se preguntó acerca de la posibilidad de ―discriminación‖ entre ellos mismos, luego de que definiéramos el concepto para acordar el diálogo. Varios respondieron, la mayoría aseguró que si bien usan el maltrato verbal estableciendo diferencias ―discriminatorias‖, como ―sos bolita eh‖, en realidad lo
hacen sin intención de lastimar al otro, y no aíslan a ese compañero.
El grupo autor de la respuesta reveladora de las ―agresiones‖, participó reforzando la idea que “si bien no hay marginación, sí hay agresiones verbales todo el tiempo,
burlas y gastadas permanentes que nos denigran‖, dicho lo cual un grupo de
varones que se muestran como líderes del curso, menguaron la participación en la
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Copia textual de la respuesta a la consigna. 58
Además, contaron que es un término que aprendieron en la asignatura “TICS”, y que esta manera de maltratar a un compañero se implementa mucho en las “redes sociales” haciendo circular las burlas grabadas por los medios virtuales.
51 charla. Al finalizar la clase, el grupo autor de la respuesta ―preocupante‖ se acercó para conversar conmigo. Querían continuar el diálogo, aclarando quiénes son los que agreden todo el tiempo (precisamente los líderes del curso), y qué tipo de agresiones verbales esgrimen hacia ellos.
Una de las alumnas contó ―a mí ahora me dicen muralla y se me ríen todo el tiempo porque soy grandota de físico”.
Otra de las chicas agregó: ―a mí ahora me dicen la campesina, porque en la última clase de geografía me confundí y dije que Chaco era un País. Ya me tienen harta, no sé quiénes se creen que son‖.
Otra de las estudiantes dijo: ―capaz no tienen la intención de joderte, va… no sé… pero que llegas a tu casa y a veces te sentís mal seguro, a mi me cargan diciéndome “carona”.
Al relato del grupo, se suman observaciones de mi parte, en las que se destaca el maltrato verbal ―naturalizado‖ entre los alumnos. Hablarse a los gritos, con insultos, burlas y comentarios descalificantes hacia los pares, parece el modo de relacionarse que tienen en el espacio del aula.
Los relatos de los alumnos que utilizan conceptos como ―discriminación‖, ―daño psicológico‖, ―acoso verbal o bullying‖, y el registro de situaciones de violencia como las mencionadas, conducen a ciertas preguntas que pueden orientar la construcción y el abordaje de la problemática a partir de conceptos e ideas clave.
¿Qué caracteriza los modos de socialización presentes en el aula?; ¿qué consecuencias generan?; ¿qué vinculación puede establecerse con la construcción de lazos sociales dentro y fuera de la escuela?; ¿qué incidencias tiene en la construcción de una ciudadanía democrática?; ¿qué variables de la modernidad pueden aportar a la explicación de estas formas de socialización?,
52 ¿de qué forma la práctica docente actúa en dicho contexto? ¿puede estar siendo funcional a ese modo de socialización?, ó ¿puede por el contrario, mostrar una alternativa positiva que aporte a la transformación en el aula con proyección fuera de ésta?.
Las agresiones y hostigamientos verbales, la confrontación permanente (sin acercamiento ni aceptación de las posiciones antagónicas), la intolerancia, el no respeto entre pares, y la competencia para preservar los liderazgos a través de tales medios, se visualizan claramente en las inter-relaciones como violencias presentes en el aula, ¿y fuera de este?.
El interrogante, supone también la posibilidad de una ―mirada o registro del otro‖, que implica la falta de oportunidad de integración, de construcción de lazos sociales, por fuera de aquellos predefinidos y establecidos en ―afinidades ó amistades que pueden ser ocasionales‖. La significación del colectivo, de la comunidad o sociedad, como algo que trasciende éste círculo más próximo (incluso, parecido a lo endeble), constituye un requisito esencial en la construcción de una ciudadanía inclusiva democrática, que pareciera estar ausente en los modos de socialización en el aula.
En suma, la problemática se presenta como ―manifestaciones de violencia mediante el acoso y hostigamiento verbal entre pares, percibidas como agresiones psicológicas por parte de los destinatarios que así lo ponen de manifiesto, sintiéndose incluso discriminados‖.
Sin lugar a dudas, esta enunciación se enmarca en la definición de ―violencias en la escuela‖ abordada con anterioridad, y más específicamente, en la relacionada con el maltrato emocional denominado ―bullying‖. Planteado así, existe una vinculación con los procesos de socialización en el aula y fuera de esta, donde la construcción de los lazos sociales parece separarse de la idea de las prácticas pacíficas que propone la ciudadanía democrática para una sociedad inclusiva.
53 Así, se visualiza la necesidad desde las prácticas docentes, de pensar alternativas de acción que con origen en el espacio de la escuela, promuevan la búsqueda de la transformación necesaria de esos vínculos interpersonales, en aquellos que se orienten a la construcción de una ciudadanía que aporte al desarrollo de una sociedad más justa.
En un intento por caracterizar el espacio de la escuela, observando las fortalezas y oportunidades institucionales que tienen relación con la problemática planteada, vale destacar la muy buena predisposición de los miembros de la gestión, para el accionar en materia de propuestas docentes vinculadas a aquellas problemáticas expuestas a partir de los Departamentos y de las distintas áreas disciplinares. La existencia de reuniones periódicas departamentales e interdepartamentales, y el fácil acceso a la comunicación y el diálogo con los directivos, se presentan como instancias posibles para la discusión y análisis de las ―problemáticas observables‖, y las posibles propuestas de intervención.
Las jornadas y talleres, de reflexión y trabajo de análisis sobre la mirada que los propios docentes realizan en los diagnósticos sobre desafíos a superar en las prácticas docentes, dan cuenta de un espacio propicio para la transformación de las circunstancias que resultan negativas en el proyecto educativo institucional.
La ubicación espacial de la escuela (Escuela Nacional Adolfo Pérez Esquivel), dentro del mismo campus universitario, podría pensarse como una debilidad, ya que pareciera alejarla de una inserción y vínculo directo con un barrio, una plaza, un club, u otro ámbito de socialización próximo, distinto al institucional, que pueda involucrarla en alguna problemática social determinada por el contexto cercano que la rodé.
La extensa carga horaria de los alumnos, las altas exigencias planteadas en los rendimientos académicos, y las actividades extra-escolares (inglés, hockey por
54 mencionar ejemplos) pueden resultar una amenaza a la disposición de los ―tiempos necesarios‖, en materia de involucramiento por parte de los mismos, en propuestas extra-curriculares que impliquen una ―socialización distinta‖ en la búsqueda de un acercamiento a una transformación positiva al problema planteado.
En relación a lo discursivo que se hace presente en la institución, suele aparecer el problema planteado entre los desafíos a superar. Las ultimas preocupaciones, objeto de análisis del taller de reflexión de diciembre de 2010, se clasifican y plantean de la siguiente manera: 1) DINÁMICAS GRUPALES: dificultades de los estudiantes para atender en clase, falta de respeto, no responden a los pedidos del profesor/a, otros; 2) RENDIMIENTO ACADÉMICO: dificultad para cumplir con las demandas de estudio y trabajos, distancia entre experiencias escolares previas y actuales, dificultad para interesarse y participar de las clases y; 3) MANIFESTACIONES CONDUCTUALES: discusiones o agresiones entre pares, intolerancia, sustraer objetos de otros, manifestaciones de angustia, tristeza, apatía o desinterés.
Sin embargo, continúa teniendo mayor relevancia, el enunciado de la construcción de una ciudadanía democrática inclusiva, pero desde los objetivos institucionales plasmados en la formalidad de los documentos.
Ello se visualiza tanto, en la justificación del abordaje y metas de la propia área de las ciencias sociales, como en las asignaturas puntuales ―Sociedad y Estado‖ y ―Derechos Humanos y Ciudadanía‖, desde primer año hasta cuarto, plantean como meta y objetivo general de la formación, contemplar la importancia del proceso de socialización bajo una mirada comprensiva y crítica de la realidad social circundante, puesta en marcha en la práctica misma, en acciones que convocan a la formación en ciudadanía democrática.
55 Un ejemplo de ello, lo constituye el Proyecto en ciudadanía ambiental denominado