3.1 Aproximación empírica general al corpus de análisis
3.1.1 El discurso oficial acerca de las Reformas: algunas coordenadas
Ya habíamos mencionado el lugar preponderante del diario Granma en la divulgación de la información oficial y en el contexto de las Reformas su papel como fuente de información
140 para la prensa foránea. Es por eso que, de modo somero, y partiendo fundamentalmente de las entrevistas a los corresponsales de La jornada y Reforma, y a las periodistas cubanas Leticia Martínez Hernández38, y Yaima Puig39 así como de nuestra experiencia empírica40, queremos ofrecer algunas consideraciones sobre el discurso oficial del poder en Cuba acerca de las transformaciones socioeconómicas. Este repaso nos aportará algunos referentes sobre el contexto que rodeó la cobertura que nos ocupa y a la vez que servirá como punto de partida para el análisis de nuestros resultados.
Al valorar la cobertura de las reformas por parte de la prensa cubana Yolanda Martínez (2014) la catalogó como pobre, pero aclaró que no considera que sea responsabilidad de los periodistas, sino de quienes regulan la prensa nacional. ―Creo que (la prensa cubana) no es para nada revolucionaria. Es muy conservadora, muy dócil, muy obediente al poder. Aunque en realidad no es que sea obediente al poder, es que es prensa del poder, la prensa no es del pueblo, eso es mentira‖, opinó la periodista.
En tanto Arreola (2014), quien se considera ―uno de los escasos ejemplares raros‖ que leía los discursos de Raúl y de otros miembros de la dirigencia, principales fuentes, junto a Granma, para abordar las Reformas, explica que en esa coyuntura se dio un cambio favorable en el acceso a la información. ―Antes las intervenciones de los ministros en las asambleas no se hacían públicas (…) Además, estaban las reseñas oficiales que aparecían
38Durante el período 2010-2011 Leticia Martínez Hernández fue jefa de la redacción Nacional de
Granma, y tuvo a su cargo la cobertura del proceso de transformaciones del modelo económico cubano. Actualmente trabaja como periodista en el Consejo de Ministros, donde atiende los temas relacionadas con las reuniones del Consejo y con el trabajo de la Comisión de Implementación de los Lineamientos.
39 Durante 2010 y 2011 Yaima Puig se desempeñaba como segunda Jefa de la Redacción Nacional
del diario Granma.
40 Como hemos declarado anteriormente reconocemos la mediación que significa nuestra propia
subjetividad en este trabajo. Desde la elección misma del objeto de investigación, hasta nuestras interpretaciones de los hallazgos, están presentes nuestras elecciones y posicionamientos ante el objeto. No solo no intentaremos disimular nuestras implicaciones en este trabajo, sino que buscaremos aprovecharlas al máximo en el presente acápite para enriquecer el ejercicio crítico que supone un trabajo de esta índole.
141 en Granma y el Congreso del Partido también ofreció mucha información, digamos, comparado con otros congresos‖ señaló y recalcó que aunque la prensa extranjera no tuvo acceso directo al Congreso, aparecieron públicamente los proyectos de Reforma, los Lineamientos, y la bitácora de las discusiones. Claro que esto aparecía publicado en Granma de manera íntegra, y no trabajado periodísticamente.
El estilo y la presentación de Granma sigue siendo un desastre. Teniendo en cuenta la línea de trabajo del gobierno, hay presentaciones de Granma que son francamente contrarrevolucionarias. Todos los cambios que ha ido impulsando Raúl en los últimos años, los titulares de Granma, le restan. Siguen apareciendo titulares prosopopéyicos que no dicen nada y después pareciera que poner el discurso completo es bueno, pero el exceso de información también puede ser negativo (Arreola, 2014).
En el discurso público aparecido en los medios de comunicación masiva oficiales de la Isla, fundamentalmente en el diario Granma, pero también en el Noticiero Nacional de la Televisión Cubana y en Noticiero nacional de Radio, podemos identificar, por ejemplo, la alusión a la inmutabilidad de ―la Revolución‖; elemento constante en los discursos del presidente de la República así como en las intervenciones de otros dirigentes y funcionarios acerca del proceso de Reformas. En estos discursos también se enfatizaban los logros del proceso, como conquistas que se mantendrán invariables, en tanto se omiten afectaciones posibles o en curso en el ámbito social.
La constante evocación de la gesta que llevó a la concreción del proceso revolucionario, así como de los héroes y líderes históricos, es otra de las características del
142 discurso del poder en Cuba, que se hizo presente en ese contexto. Con estas alusiones se tributa a la reproducción de un imaginario común construido en torno a la Revolución. Esas construcciones culturales, dotadas de emotividad con fines ideológicos, apuntan hacia la reafirmación de un nacionalismo que refuerza la noción de comunidad por el hecho de compartir una historia y un proyecto político.
Arreola (2014), al exponer que el Estado cubano buscaba ajustar las reseñas sobre las reformas hacia el exterior a cierto molde editorial, especifica que ese molde ―en esencia plantea que estos cambios no afectan el sistema, o incluso, que eso cambios significan ―más socialismo‖. Y aclara el periodista ―yo no sé lo que quiere decir ―más socialismo‖41
. Y ciertamente es imprecisa esta frase empleada para catalogar los cambios, aunque nos remite, en última instancia, al discurso político tradicional manejado por los líderes del sistema, asociados a la utópica construcción del socialismo, lo cual es parte de la esencia de la Revolución cubana. Una vez más, el discurso apunta a la estabilidad del proyecto, o como termina por interpretarlo el propio Arreola, ―en fin, que el motor de una política de justicia social se mantiene inalterable‖.
Con la interpretación de Arreola coincide la de Martínez (2014), quien comentó al respecto que, ciertamente, pese a las evidencias de los cambios y las presumibles futuras transformaciones, lo que expresaban ―tanto el presidente, como el vice presidente, como los ministros, (es) que se intentan hacer cambios económicos para ir hacia más socialismo, no hacia el capitalismo. Se toman herramientas económicas del capitalismo, para hacer con
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143 ellas una distribución de los beneficios de forma socialista‖42
. Ese fue el discurso oficial registrado por ambos corresponsales.
Mientras, la periodista cubana Leticia Martínez Hernández (2014), enfatiza que desde el principio, en el tratamiento que Granma dio al tema, se insistió en que esas transformaciones no significaban cambios en el modelo social del país.
No se trataba de un cambio estructural, sino en una tarea menor, como puede ser el trabajo por cuenta propia. No era que íbamos a la privatización, ni a otro sistema social, sino dentro del socialismo, el trabajo por cuenta propia sería una ayuda más al Estado43.
En tanto su colega, Yaima Puig, expresó un desconocimiento total acerca del tratamiento dado por la prensa nacional —entre la que se incluye Granma, órgano al que tributó durante ese período como corresponsal designada para cubrir el proceso— a las reformas. ―No sabría responder cómo fue el tratamiento que se dio en Cuba de manera general a esos temas, no tengo conocimientos ni datos concretos para ello‖, acotó.
En este punto cabe señalar que, según refirió la propia Martínez Hernández (2014), las decisiones sobre qué palabras emplear para nombrar los cambios, las revisiones de los trabajos, e incluso los temas y sus líneas editoriales las decidían los miembros de la Comisión de Implementación44 de los Lineamientos. Contradictoriamente, su colega Yaima Puig, cuya entrevista realizamos vía correo electrónico y que lamentablemente ofreció
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Ver Anexo 2.
43 Ver Anexo 3. 44
En la Comisión de Implementación de los Lineamientos de la política Económica trabajan especialistas y funcionarios de diferentes ministerios, instituciones y organismos del Estado, encargados de diseñar las nuevas normativas y de velar por su aplicación. Entre ellos se encontraba el entonces Ministro de Economía, Marino Orozco, quien luego estuvo al frente de la Comisión.
144 respuestas muy escuetas e imprecisas, ante la pregunta de ¿quién decide qué denominaciones se empelan en la prensa nacional? Respondió: ―no sé, los propios periodistas, supongo. Al menos yo desde que he escuchado hablar de trabajo por cuenta propia —incluso antes de ser periodista— el término conocido siempre ha sido trabajo por cuenta propia‖45.
Leticia, por su parte explicó:
Al trabajo por cuenta propia nunca se le llamó 'trabajo privado'. Incluso a veces nosotras usábamos el término cuentapropista, o cuentapropismo, y no era un término querido. Era 'trabajo no estatal', 'trabajador por cuenta propia', el 'sector no estatal' y no era una decisión de nosotras, sino de las sugerencias de tratamiento de la información que nos daban en las reuniones con las comisiones que se crearon al principio, y en las que se realizaba una revisión de los trabajos. Con ellos veíamos ese tipo de conceptos, cosas políticas: lo que es bueno decir, lo que no es bueno decir; y al periódico le quedaban las cosas más bien de redacción (Martínez Hernández, 2014).
En esos términos se estipulaba el discurso, que además apelaba a la selección de elementos culturales cohesionadores como son la figura de Fidel Castro, líder central de la Revolución, alrededor del cual persiste, en determinados casos, una simpatía dada por la propia exaltación de su figura, y fortalecida por una educación emocional favorable hacia su persona que delata rasgos de culto a la personalidad. Se aludía entonces a su figura, a su nombre, y se citaban en la portada de Granma frases de sus discursos de décadas anteriores que se ponían a dialogar con los actuales discursos acerca de las Reformas, como un modo
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145 de dotar de legitimidad a los cambios y otorgarle continuidad al proceso político de la Revolución, al menos en el plano discursivo.
Sin embargo, en el contexto cubano de las reformas las tensiones están latentes y se identifican a través de ciertos discursos críticos que en La Jornada y en Reforma han tenido voz, aunque muchas veces hayan sido voces citadas como fuentes anónimas, como veremos más adelante. Las discrepancias registradas por los corresponsales alrededor del proceso de transformaciones socioeconómicas también fueron expresadas a través de ciertos titulares referidos más arriba46.
Los mecanismos de control del poder en Cuba y su discurso oficial logran contener y disimular al interior del país los discursos críticos acerca del proceso revolucionario en general, y de los actuales cambios en particular; de modo que en la Isla se genera una doble moral alrededor de estos tópicos. Una cosa es lo que piensa la gente y otra lo que se atreverá a expresar públicamente, lo que constituye sin dudas otro elemento de tensión social. Mientras, la presencia de grupos de disidentes políticos reconocidos, es otro ejemplo de tensiones que en La Jornada y en Reforma toman consistencia.
Los medios de comunicación masiva nacionales se abocaron a la construcción de una imagen de solidaridad y apoyo a las Reformas mediante la presentación de vox populi en los medios de prensa oficiales, en los que aparecen diferentes personas opinando, siempre favorablemente, acerca de las transformaciones. Un apoyo al proceso de cambios que se resume en apoyo a ―la Revolución‖, donde el compromiso con las trasformaciones puede leerse asimismo como compromiso con el proceso y con el país.
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146 Desde el tratamiento que se le ha dado a las reformas en el prensa, al llamarlo proceso de ―actualización del modelo socialista cubano‖, se está reafirmando la invariabilidad del proyecto revolucionario. No se trata, según las voces oficiales, sino de un reajuste, de una modernización del modelo. Mientras, que si vemos el nombre del documento que guía las Reformas: ―lineamientos de la política económica del Partido y la Revolución‖, la terminología nos revela la misma intención de invariabilidad de proyección política. No se trata, si nos apegamos al discurso oficial, de otra cosa que no sea continuar perfeccionando la misma Revolución que declaró en 1962 su carácter irrevocablemente socialista.
Por otra parte, la figura de Raúl Castro, quien lideró la propuesta de cambios también acaparó el centro del discurso oficial. Al respecto Yolanda Martínez (2014), quien muchas veces se refirió en sus trabajos a las reformas como ―el proyecto raulista‖ expresó: ―Fue también muy ridículo que todo era Raúl. Todo pasaba en 'la Cuba de Raúl', no había gobierno, era él solo. Cuando se sabía que Raúl iba a repartir mucho más juego del que repartió Fidel‖. Esta periodista española recalcó sin embargo, que su percepción acerca de los periodistas cubanos es que poseen una excelente formación y un deseo de hacer buen periodismo. ―Creo que la prensa nacional no ha hecho una mejor cobertura de todos los cambios que ha habido en esta última década, porque no ha podido, lo mismo que nosotros, que no lo hacemos mejor, porque no podemos‖ dijo Yolanda refiriéndose a las trabas que impone el sistema cubano a la difusión de la información.