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Capítulo II. Marco Teórico

2.2. Bases teóricas

2.2.8. El enfoque por competencias

Se concretiza en todo el proceso de desarrollo curricular: diseño, ejecución, evaluación y retroalimentación. Es decir, el enfoque se visualiza a nivel del currículo explícito (planificado), del currículo real (ejecutado) y del currículo aprendido por los estudiantes. Por lo tanto, no es suficiente que el enfoque se plasme únicamente en los procesos de planificación, sino que debe expresarse en las interacciones que se promueven en el aula durante las sesiones de aprendizaje y debe observarse finalmente en las

evidencias de aprendizaje de las y los estudiantes (actuaciones y producciones).

Por tanto, un currículo basado en el enfoque por competencias debe tener presente las especificaciones sobre el desarrollo de las competencias básicas y genéricas y su alcance, de modo que, para Vargas (2008) el proceso implica:

El concepto de competencias básicas define aquellos conocimientos, habilidades y actitudes necesarios para transitar por la trayectoria curricular, así como seguir

aprendiendo toda la vida; implican el desarrollo de saberes complejos y generales que hacen falta para cualquier tipo de actividad intelectual. Las competencias genéricas, también llamadas transversales, cubren un amplio espectro de competencias tanto para la empleabilidad como para la vida; son aquellas competencias que apuntan a la movilización de recursos personales (conocimientos, habilidades y actitudes) y recursos del ambiente, en relación con los fines considerados importantes para todo desempeño, independientemente de la función o nivel. (p.30).

Y para Tobón (2002) una de las ventajas del enfoque por competencias es que aumenta la pertinencia de los programas educativos, puesto que orienta el aprendizaje de las y los estudiantes de acuerdo con los retos y problemas de un contexto social. El enfoque por competencias también posibilita gestionar la calidad de los procesos de aprendizaje de los estudiantes, porque contribuye a una evaluación de calidad centrada en

desempeños y una evaluación de la calidad de la formación que brinda una institución educativa.

Finalmente, se debe considerar la importancia de la gestión curricular en este proceso y no perder de vista los siguientes principios propios del enfoque:

 El currículo es un proceso de construcción social y como tal demanda de la

actuación colegiada del equipo de docentes y directivos de la institución educativa. Demanda, asimismo, de un docente que se asuma como profesional de la educación y como sujeto constructor de currículos de acuerdo con las necesidades de

aprendizaje de los estudiantes en su contexto particular.

 El contexto juega un rol central en el desarrollo de los aprendizajes. El docente debe promover situaciones significativas íntimamente ligadas al contexto, que orienten la resolución de problemas de la vida cotidiana del estudiante, de modo que el currículo y los aprendizajes sean útiles y tengan relevancia social

favoreciendo actitudes de compromiso y acción social transformadora.

 El proceso de enseñanza y aprendizaje, a partir de situaciones que son significativas y a la vez complejas, llevan a los estudiantes a querer aprender, porque los reta o desafía a utilizar una variedad de recursos y los hace sentirse realizados y

satisfechos al lograr dichos retos. (Ministerio de Educación [MINEDU], 2019)

2.2.8.1. Dimensiones de la competencia

Tomando como referencia a Sergio Tobón (2002) citado en Castellanos, Morga y Castellanos (2013, p. 22-24) quien identificó 3 dimensiones de las competencias: la cognitiva, actitudinal y afectivo motivacional, se puede afirmar que estas dimensiones se activan al mismo tiempo, con procesos internos para demostrar la competencia adquirida o desarrollada: Cognitivo, afectivo- motivacional y habilidades procedimentales y técnicas

Las competencias implican la movilización al mismo tiempo y de manera interrelacionada de las dimensiones conceptuales, actitudinales y procedimentales, para permitir a la persona su intervención eficaz en diferentes ámbitos y contextos de la vida. La competencia tiene una característica particular, la de ser transferible, una vez que el

estudiante desarrollo una capacidad en un entorno específico y formal, ésta la podrá aplicar a otra situación o contexto distinto a aquél en el cual lo aprendió, ya sea académico, laboral o personal, y en cualquier momento que así se requiera. Con el desarrollo de las

dimensiones de las competencias, la educación basada en competencias tiene el sentido de favorecer el desarrollo integral del ser humano, pues al atender estas áreas, da elementos a los estudiantes para que sean autónomos y generadores de sus propios conocimientos de acuerdo con sus intereses, propicia su desarrollo personal, social y profesional, y no sólo se enfoca en la enseñanza tradicional de conocimientos. De allí la importancia del aprendizaje significativo y colaborativo, y de la contextualización para lograr la transferencia de la competencia a diferentes situaciones.

Por lo tanto, en la educación basada en competencias se habla de un aprendizaje constante y permanente, que contextualizado, permite la formación con conocimientos actualizados y útiles para el desarrollo integral de las personas a lo largo de su vida, de manera intencionada y planificada.

2.3.- Definición de los términos básicos

Planificación. Proceso racional, flexible, abierto, cíclico y permanente; constituye un acto creativo, reflexivo y crítico, que se pone por escrito después de haber pensado, analizado, discernido, elegido y contextualizado. Se trata del acto de anticipar, organizar y decidir cursos variados y flexibles de acción que propicien la competencia en los

Planificación desde el enfoque por competencias. Implica contextualizar la enseñanza y prever no solo situaciones significativas sino experiencias que provoquen aprendizajes situados, sino también la articulación efectiva de diversos tipos de saberes hacia aprendizajes cada vez más complejos e integrales, y la forma como se evaluarán dichos aprendizajes

Evaluación de los aprendizajes. Es un proceso permanente y sistemático, por medio del cual se recopila y procesa información de manera metódica y rigurosa para conocer, analizar y valorar los aprendizajes de los estudiantes, y con base en ello

retroalimentar sus aprendizajes y tomar decisiones de manera pertinente para la práctica pedagógica y oportuna hacia la enseñanza.

Enfoque por competencias. Es el que sustenta y orienta el desarrollo de competencias propuestas para la educación básica que abarca y se concretiza en todo el proceso de desarrollo curricular: planificación, diseño, ejecución, evaluación y

retroalimentación; el enfoque por competencias le da pertinencia de los programas

educativos, puesto que orienta el aprendizaje de los estudiantes de acuerdo con los retos y problemas de un contexto social.

Capítulo III. Hipótesis y Variables

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