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6. Teorías lingüísticas

6.1 El enfoque tradicional

Empezaremos por tratar el enfoque tradicional, por ser el primero de todos en aplicarse en la enseñanza.

El enfoque y la gramática tradicionales se basan en la autoridad de autores clásicos. Reducen el aprendizaje de la lengua al conocimiento gramatical y de las

34 competencias comunicativas. Es un método apto mayormente para adultos, puesto que usa la técnica memorística y repetitiva.

El método tradicional tiene su origen en las gramáticas grecolatinas del s. II a.C., y se extiende hasta los años 60 y 70, donde el aprendizaje de la lengua consistía en saber gramática, que era el arte de hablar y escribir bien; la gramática ejercía una función retórica en lugar de comunicativa.

La gramática tradicional estudia diacrónicamente la lengua, iniciando por el origen de las palabras y pone énfasis en identificar las partes de la oración. Es un enfoque que carece de una visión integral y completa acerca del idioma.

Crítica a la formalidad y al método convencional en la enseñanza de la lengua

Michael Long (1997) en su artículo La atención a la forma en la enseñanza de la lengua mediante tareas (traducido por Mario Gómez del Estal Villarino), critica el método de enseñanza basado en el aspecto formal de la lengua, destacando algunas limitaciones que consideramos dignas de mención.

Plantea que el método tradicional estructura la enseñanza de la lengua en factores como fonemas, las palabras y su orden, esquemas sintácticos, nociones, funciones, patrones entonativos, entre otros. El dominio de estos sílabos sintéticos, estructural o nociofuncional, bajo una determinada secuencia es lo que propicia el progreso; pero sin un efectivo ejercicio de la comunicación.

Entre las debilidades que Michael Long destaca del método tradicional está la desatención a las necesidades, éstas no se analizan, lo que conlleva a que se enseñen aspectos irrelevantes para el alumno y descuiden otros que sí son pertinentes. También dificulta el aprendizaje la gradación lingüística léxico-gramatical, por estar dirigido a un nivel determinado y restringido de hablantes, por lo que la lengua resulta concebida como sistema y no en función del uso.

Otro aspecto interesante lo constituyen las etapas por las que transitan los alumnos, que supuestamente indica su desarrollo. Ahora bien, la superación de los ítems y el

35 dominio de las competencias no se verifican repentinamente de un momento a otro, sino que es procesual. Asimismo en este método se trabajan separadamente contenidos que requieren de la relación con otros. Además de que la secuencia de aprendizaje no guarda una total correspondencia con la secuencia de enseñanza, pues no siempre lo que se trata de enseñar es lo que se aprende.

La enseñanza centrada en las formas puede generar desmotivación y su consecuente deserción de los estudiantes. En conclusión, para Michael Long, en lugar de muchos estudiantes de idiomas aprender mediante la atención a las formas, como sostienen los tradicionalistas, lo logran pese a ellas y a los fracasos.

6.2 El estructuralismo

Los autores Villalba Martínez y Hernández García en su texto “Concepto de lengua y teorías de aprendizaje en el enfoque comunicativo de idiomas”, publicado en Cuadernos de Bitácora; reseñan de manera sintética algunas teorías en materia lingüística que se han debatido en los últimos años. Específicamente se refieren al estructuralismo, la gramática generativa y la competencia comunicativa; anteponiendo el enfoque comunicativo a la corriente estructuralista.

En su crítica indican que el estructuralismo (también conocido como audiolingual) es una corriente lingüística que reduce la lengua a un conjunto de reglas fonéticas, morfosintácticas y léxicas; siendo el objetivo primordial del aprendiz el conocimiento de dicha estructura. Como puede notarse, la lengua constituye en esta acepción un sistema rígido y cerrado, cargado de estructuras.

La gramática estructural se remonta a los inicios del siglo pasado. Su padre fue Ferdinand de Saussure. Esta visión concibe la lengua como un producto social; por tanto, de una lengua pueden surgir varias, atendiendo a los sociolectos, lo que hace que las normas gramaticales no sean determinantes.

36 Para esta teoría la lengua es un sistema estructurado, cuya unidad de análisis es la oración. Sus adeptos creen que la lengua puede aprenderse mecánicamente, por ser ésta un conjunto cerrado.

6.3 El generativismo

El generativismo de Chomsky superó la concepción estructuralista, al reconocer el aspecto subjetivo de la lengua; entiende la lengua como competencia, no como estructura. A la vez que diferencia la competencia de la actuación lingüística, prestando atención sólo a una de ellas: la competencia lingüística. Para este autor todas las lenguas poseen rasgos comunes, debido a que provienen de una lengua única o lengua madre.

N. Chomsky no se limita a una única gramática para la enseñanza de la lengua, sino que adapta los aportes de otras gramáticas. Le confiere a la gramática un valor innato en los individuos. El niño al nacer adquiere una pre-gramática o gramática asimétrica, cuyo desarrollo estará influenciado por el medio.

Concibe dos tipos universales, los denominados fuertes y débiles, en alusión a algunos aspectos gramaticales. Al grupo de los fuertes pertenecen el sujeto, el verbo y el predicado. Mientras que al grupo de los débiles lo integran los morfemas de género y número, prefijos, sufijos, enfijos y los modos.

Sostiene la tesis de la competencia lingüística en el niño, arguyendo que a esa temprana edad ya pueden producir y comprender lo aún inaudito para ellos. Con su teoría, Chomsky se convirtió en un defensor del papel creativo del lenguaje y en un opositor del aprendizaje memorístico.

Esta teoría chomskyana va ser confrontada por Hymes en 1965, arguyendo que la actuación por él planteada no toma en cuenta el aspecto sociocultural; pues tanto el uso como los usuarios determinan la competencia comunicativa, lo cual se diferencia de la competencia gramatical chomskyana.

37 La competencia comunicativa es concebida por Canale y Swain, 1980, como ciertas facultades de conocimiento de una lengua, que incluye su léxico y uso convencional que la sociedad o comunidad de hablantes hace de la misma.

Teorías subyacentes en el enfoque comunicativo

Al analizar el aprendizaje lingüístico en los niños, nos enfrentamos a dos dificultades fundamentales, una relativa a la construcción del sistema comunicativo o problema lógico; y otra concerniente al proceso de adquisición de la lengua o problema de desarrollo. Al respecto, Krashem (1983), en su teoría del Modelo del Monitor va a concebir dos procesos que originan el conocimiento de la lengua, que son la adquisición y el aprendizaje. A la vez que plantea que las reglas nos sirven de guía para en el proceso del conocimiento y en la corrección de errores cometidos.

La adquisición se produce a través del subconsciente, manera automática, propio de la internalización del niño. No obstante, el aprendizaje se produce de modo consciente y reflexivo, mediante la internalización en ambientes formales por parte del adulto.

Empeñados por explicar estos procesos lingüísticos o problemas lógicos y de desarrollo, han surgido diversas teorías, como la de la Gramática Universal (G U), que en la visión de Chomsky, 1986, la determina la facultad innata de la mente de producir el lenguaje mediante la interacción de la experiencia, que capacita al sujeto para conocer cualquier lengua.

Otras teorías importantes en el enfoque comunicativo son la gramática contrastativa, el análisis de errores y la interlengua, que considera a los demás sistemas lingüísticos con sus propias características, como lo plantea Selinker, 1992.

George (2007) guarda cierta coincidencia con la gramática generativa, al destacar la facultad innata del lenguaje en los seres humanos, refiriéndose a la genética

38 determinada por las áreas especializadas del cerebro, como el área de Broca y Wernicke.

Concibe la lingüística en su interacción con la psicología, sobre todo en el estudio del lenguaje en la infancia, ya que a esa temprana edad se puede aprender hasta tres idiomas simultáneamente.