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El estado ambiental del sector plaguicidas

De acuerdo a la gestión del uso actual de plaguicidas, se puede indicar que el uso inadecuado de los mismos es la tercera causa más importante de la degradación de los recursos naturales en Guatemala.

En lo que respecta a la incidencia de los plaguicidas en el recurso hídrico, existen 38 diferentes compuestos de plaguicidas, incluidos los organoclorados y los organofosforados y piretroides en las aguas superficiales de las cuencas del país. Todos esos compuestos exceden los estándares de agua para beber, si se considera que más del 70% del agua que se toma en Guatemala viene de agua superficial y que no hay ningún tratamiento para extraerle posibles residuos de plaguicidas. Es de suponer que una parte de los guatemaltecos se hallan expuestos a tomar agua con residuos de plaguicidas que exceden las normas de los países desarrollados.

También se debe considerar la contaminación por el arrastre de plaguicidas proveniente de tierras cultivadas, debido a que hay personas que lavan el equipo de aplicación de plaguicidas en ríos y riachuelos y, en algunos casos, porque pescadores inescrupulosos tiran plaguicidas al agua para matar los peces.

Por otro lado, las consecuencias en el suelo y los organismos que viven en él, son complejas debido a las numerosas interacciones entre las fases líquida y gaseosa del suelo, y los componentes bióticos y abióticos que se relacionan con él. Se ha estimado que un 50% de los insecticidas aplicados al follaje llegan al suelo. Esta cifra puede ser mayor cuando se utilizan sobredosis. A esto hay que sumar los insecticidas y nematicidas que se aplican directamente al suelo. La residualidad de los plaguicidas en el suelo está muy ligada a su persistencia, es decir, su resistencia a sufrir modificaciones. Se considera a los organoclorados como los causantes del efecto residual en el suelo; sin embargo, también hay otros grupos químicos que pueden mostrar una gran persistencia. Algunos insecticidas organofosforados y sus productos de degradación pueden ser tan persistentes como el aldrín (nombre comercial). Los compuestos inorgánicos como el arsénico, el mercurio, el plomo y el cobre utilizado en las fincas cafetaleras, también tienden a ser muy persistentes. Así mismo, productos como el Paraquat pueden permanecer durante mucho tiempo en el suelo sin sufrir modificaciones, debido a su fuerte fijación a las partículas de minerales y de materia orgánica presentes en el suelo.

Por otra parte, en lo que respecta a la economía del país, una de las consecuencias por el uso de plaguicidas, es la detención de furgones de productos agrícolas que hace en los Estados Unidos la Administración de Alimentos y Drogas. Varios son los furgones con productos agrícolas

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guatemaltecos que han sido detenidos por presentar residuos de plaguicidas. Entre esos productos se encuentran el melón, la arveja china, la fresa, el brócoli, el fríjol, la mora y el ejote francés.

Las estadísticas reportan 1,100 casos de intoxicación anualmente. Sin embargo, pueden estar entre 11,000 a 30,000 debido a que muchos no se reportan. Entre las razones por las cuales los reportes son bajos, está que la gente sólo acude a los centros hospitalarios cuando se presentan síntomas graves de intoxicación. Pero cuando son apenas dolores de cabeza, irritación de los ojos o la piel, temblor de manos y piernas, por lo regular no los asocian a intoxicación por plaguicidas.

El uso de plaguicidas en Guatemala se ha intentado controlar mediante el Manejo Integrado de Plagas. Éste consiste en un sistema de manejo de plagas, que considerando el ambiente circundante y la dinámica de las poblaciones de las especies plaga, utiliza todas las técnicas y los métodos apropiados en la forma más compatible, para mantener las poblaciones de las plagas a niveles inferiores a aquellos que causan daño económico.

Debido al aumento en los costos de producción, a causa de la utilización creciente de plaguicidas, el Manejo Integrado de Plagas ha adquirido un mayor auge. Las instituciones más involucradas son la Asociación Nacional del Café (ANACAFE), el Centro Nacional de Investigación de la Caña de Azúcar (CENGICAÑA), el Programa para el Manejo de la Mosca del Mediterráneo (MOSCAMED), el Instituto de Ciencia y Tecnología Agrícolas (ICTA), las Organizaciones No Gubernamentales ONG'S y otras.

Entre los principales beneficios del Manejo Integrado de Plagas está la reducción del uso de plaguicidas tóxicos, la protección del ambiente al permitir una dinámica natural de las poblaciones de las plagas potenciales y la disminución de los costos de producción sin un mayor detrimento en el rendimiento de las cosechas. Según datos disponibles, en brócoli, arveja china y tomate, los costos totales se reducen de un 10% a un 15%, debido al menor gasto en insumos químicos.

Así también, se ha tratado de implementar el programa de la Unión Europea denominado La Agricultura Ecológica u Orgánica. Ésta es una forma de producción basada en la salud, la fertilidad, la conservación y el mejoramiento del suelo, con uso apropiado de la energía, de la diversidad vegetal y animal, y de técnicas e insumos benéficos al ambiente y que contribuyen al desarrollo sostenible. La Agricultura Ecológica es un sistema de producción que integra aspectos agronómicos, económicos, ecológicos y sociales. Utiliza insumos

agrícolas naturales que mantienen la diversidad biológica, así como la fertilidad y la salud del suelo.

En los últimos años, la agricultura ecológica ha cobrado importancia a nivel nacional debido a tres factores:

 Movimiento de conservación de los recursos, sostenibilidad y ambiente; tendencias hacia el consumo de productos naturales, como resultado de una mayor preocupación por la salud del ser humano y mejores precios en los mercados locales e internacionales.

 A nivel nacional, varias instituciones han incorporado dentro de sus actividades el desarrollo y promoción de la agricultura ecológica, en especial las no gubernamentales.

 A nivel internacional hay instituciones que tienen a cargo la cobertura de la certificación de cultivos de producción ecológica.

Actualmente en el país existen varias empresas dedicadas a la producción de café orgánico certificado, y en menor escala, otros cultivos como hortalizas, ajonjolí, especias, plantas medicinales y cereales. Existen también grupos de pequeños agricultores que agrupan casi 10,000 productores, en su mayoría de café, que comercializan y exportan su producto hacia Europa.