A partir de lo que conocemos, podemos ofrecer unas líneas generales sobre lo que debió de ser el estilo de Dífilo. Inmerso en la tradición cómica, hace uso del estilo paratrágico (3, 29 y 86 K.-A.), de la vivacidad en las descripciones de banquetes y alimentos con el tópico del autómatos bíos (14 y 43 K.-A.), de la verborrea de los cocineros (17, 18 y 42 K.-A.), los catálogos (17, 42 y 61 K.-A.), citaciones a Eurípides (60 y 74 K.-A.) o exempla mythologica (32, 90 y 125 K.-A.).
También ofrece la creación de vocablos cómicos para situaciones concretas (silourismós 17.11 K.-A.) o compuestos enōdēs (17.15 y 18.7 K.-A.) que imitan los neologismos de las jergas científicas del helenismo, así como algunos compuestos cómicos del tipo psōmokólafon (48 K.-A.) para la descripción grotesca de un parásito. Cabe señalar que no conservamos en Dífilo, ni en ningún otro autor de la Comedia Nueva, los largos compuestos de tres o más palabras propios de la Antigua y, en menor proporción, de la Media149.
Por otra parte, el uso de términos obscenos es escaso, como corresponde a un autor de la Nueva, y se limita a cuatro ocasiones. Dos de ellas (péos 49 K.-A. y pórnē 42.40 K.-A.) aparecen también en Menandro (péos en El misántropo 462 y 892, y 351.11 K.- A., y pórnē en El de Sición 109, El arbitraje fr. 7.2 Sandbach), las otras dos (kólops en 42.22 K.-A., y psōlós en 38 K.-A.) recuerdan, en cambio, mucho más el estilo de etapas anteriores (Platón el Cómico 205 K.-A. y Eubulo 10.3 K.-A.). Ello ha llevado a concluir que el estilo de Dífilo estaría mucho más cerca del de Aristófanes que del de Menadro150, lo que parece ser cierto en algunos casos, pero no en otros.
Se puede destacar del autor de Sinope la destreza en las descripciones burlescas de situaciones o personajes (17.15, 67, 42.28-37, 60 y 62 K.-A.), la utilización de palabras polisémicas o con diversos referentes posibles (45.2, 55.4, 64, 125 K.-A.), como ocurre con diversos títulos de comedia (Amastris), la recreación de citas literarias (74.7-10 K.-
A.) o imprecaciones (62 K.-A.), las personificaciones de objetos (3 K.-A.) o de animales (64.4-5 K.-A.), además de las numerosas hipérboles (22, 45.3-4, 31.23-27, 32.7-8, 43, 53 y 91 K.-A.).
III 5.1. La métrica de Dífilo
El trímetro yámbico es la estructura métrica casi exclusiva en los fragmentos de Dífilo, al igual que en el resto de los poetas de la Nueva, puesto que solo contamos con partes dialogadas. No obstante, conservamos dos ejemplos del recurso al tetrámetro trocaico cataléctico (20 y 23 K.-A.) y uno al hexámetro dactílico (125 K.-A.), dos estructuras que fueron usadas también en las otras etapas de la comedia. En cambio, de los textos conservados de la Néa, el tetrámetro yámbico cataléctico (1 K.-A.) solo se repite en un pasaje de Menandro (El misántropo 888-958) y, por último, solo Dífilo, hasta donde sabemos, utilizó el asinarteto arquiloqueo (12 K.-A.)151.
IV. FILEMÓN IV 1. DATOS BIOGRÁFICOS Y CRONOLOGÍA
Filemón, hijo de un tal Damón según la mayoría de los testimonios, nació en Siracusa, como afirman el tratado anónimo Sobre la comedia152 y la Suda (ɸ 327), o en Solos, Chipre, como informa Estrabón (XIV 5, 8); no sabemos, por tanto, si procede del occidente griego, como Alexis, o del oriente, como Dífilo153. Dos testimonios epigráficos prueban que Filemón alcanzó la ciudadanía ateniense puesto que en ellos consta que perteneció al demo de Diomea (IG II2 3073 e IG II2 4266): por el primero sabemos además que esta ciudadanía ya la tenía cuando obtuvo una victoria en las Leneas, en 306/307 a. C.154.
La Suda afirma que Filemón vivió noventa y nueve años, aunque añade que según otros vivió ciento uno. Diodoro Sículo (XXIII 6) le concede noventa y nueve años; mientras que otros testimonios, noventa y siete155. Según Eliano156, que nos transmite una anécdota sobre la muerte del poeta, esta ocurrió durante la guerra de Cremónides, antes de la conquista de Atenas, es decir, en el 264 o el 263 a. C. Por tanto, podemos colegir que Filemón nació en el 365/364 a. C., si es que alcanzó la edad de ciento un años, o en el 361/360 a. C., si murió a los noventa y siete.
El tratado anónimo Sobre la comedia indica que Filemón representó obras con anterioridad a la CXIII Olimpiada, celebrada en el 328 a. C., fecha congruente con la cronología anterior.
La Suda sitúa su floruit en el reinado de Alejandro Magno (336-323 a. C.), un poco antes del de Menandro. En efecto, según el testimonio del Marmor Parium157, Filemón venció en las Dionisias en el arcontado de Eutícrito, en el año 327 a. C. En la lista de los comediógrafos vencedores en las Leneas consta que consiguió tres triunfos (IG. II2 2325, 161 = V C 1, col. 4, 10). Como su nombre se lee inmediatamente después del de Menandro, que obtuvo posiblemente, como se ha dicho, una de sus victorias con la comedia La cólera en el 321 a. C., la primera victoria de Filemón no pudo ser anterior al 320 a. C.; además, sabemos con seguridad, como hemos comentado anteriormente, que una de las tres victorias se produjo en el arcontado de Anaxícrates, en el año 307/306 a. C. (IG II2 3073 = II B 1a, 5 Mette).
Por otra parte, conocemos un testimonio epigráfico (IG II2 3075 = VI C 1, 9-11 Mette) de la victoria de un actor cómico, cuyo nombre tampoco podemos reconstruir, que representó una obra de Filemón en el 309/308 a. C.
Consideramos inseguras, pero congruentes con la cronología, la mayoría de las dataciones que se han ofrecido a partir de algunas referencias a personajes históricos en los fragmentos conservados o a partir de las adaptaciones plautinas158: la referencia a Hárpalo y a Pitionice en El babilonio (41 K.-A.); la alusión a Calimedonte en El que la ronda (43 K.-A.); la burla a Zenón en Los filósofos (88 K.-A.); la mención del tigre que regaló Seleuco I a Atenas (49 K.-A.). En cuanto a la datación de El fantasma, dudoso original de La comedia de las apariciones de Plauto, ofrece Webster el período de los años 317-307 a. C., siempre que el novus praefectus del texto latino (v. 941) haga referencia al nuevo gynaikonómos de Demetrio de Falero. Por otra parte, las referencias a Seleucia en Los tres centavos de Plauto sugirieron a F. Hueffner159 datar el original griego, El tesoro, a principios del siglo III a. C., datación que también sigue Webster.
En el 262 o el 258 a. C., fecha posterior a la muerte de Filemón, sabemos que un actor, cuyo nombre no podemos reconstruir, obtuvo el tercer premio con su obra El mísero, en una reposición de comedias, dramas satíricos y tragedias antiguas (IVa 18 Mette); venció el actor Calias con Los misá]ntropos o Los filá]ntropos de Dífilo y obtuvo el segundo premio Dioscúrides, posiblemente con El fantasma de Menandro, poeta fallecido en torno al 292 a. C.
Plutarco160 recogió una anécdota histórica y literaria entre Magas, rey de Cirene (276-258 a. C.), y Filemón. Unos soldados de Magas, que había sido satirizado por Filemón (132 K.-A.), capturaron al poeta tiempo después, cuando una tormenta lo arrojó a la ciudad egipcia de Paretonio. Magas ordenó a un soldado que se acercara a Filemón con una daga desnuda, le tocara solamente el cuello y que después se alejara de él discretamente. Al final, tras darle unas tabas y una pelota, como si el comediógrafo fuera un chiquillo sin sentido común, el rey lo dejó ir libremente.
La Antigüedad nos ha legado varias anécdotas de diverso valor, entre cómico y novelesco, sobre la muerte de Filemón. Publio Valerio Máximo161 cuenta que el poeta cómico llamó a un esclavo para que apartara un asno que se estaba comiendo unos higos
que le habían servido. El esclavo llegó tarde, los higos ya habían desaparecido y entonces Filemón le dijo que le sirviera de beber vino puro. Enseguida, por la gracia que le hicieron sus palabras, tuvo un ataque de risa que le produjo una respiración fatigosa que su vieja garganta no pudo soportar. Habría muerto, pues, de un ataque de risa, según la Suda.
Por su parte, Eliano162 narra que Filemón era hombre de cuerpo sano, que gozaba de la plena facultad de todos sus sentidos y que tuvo una vida afortunada. Relata además la anécdota de que en la guerra entre los atenienses y Antígono, cuando Filemón residía en el Pireo, este tuvo un sueño en el que unas muchachas se marchaban de la casa del poeta, pues no les estaba permitido verlo morir. En este punto acabó el sueño. Cuando despertó le contó a un esclavo lo soñado y después escribió el resto de la comedia que estaba componiendo con esta preocupación. Cuando finalizó, se quedó tranquilo, roncando levemente. Los demás creían que dormía, pero al ver que tardaba en despertar comprobaron que había muerto. Las muchachas que le habían abandonado eran las Musas, ya que a las divinidades no les es lícito ver a los muertos aun cuando les sean muy queridos.
Se une a estas dos anécdotas una tercera, recogida por Apuleyo163, en la que cuenta que Filemón se vio obligado a suspender la lectura pública de una comedia que acababa de componer por una lluvia repentina y prometió al auditorio que la reanudaría al día siguiente. Así, el teatro se llenó en espera de la continuación de la lectura, pero Filemón no llegaba. Cuando fueron a casa a buscarlo, lo hallaron muerto, reclinado como si meditara, con la boca apoyada en el volumen que leía, y quedaron enmudecidos ante una muerte tan bella.
Plutarco164, sin embargo, afirma que tanto a Filemón como a Alexis la muerte los sorprendió mientras competían en escena y eran coronados.