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El ideario latinoamericano

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En fin, FORJA considera la necesidad de sumar voluntades en la creación de un gran frente nacional que confronte a la oligarquía y al imperialismo. Esta idea aparece en la literatura forjista como la construcción de una posición nacional (en gran medida para diferenciarse del nacionalismo oligárquico), que no se ciñe en realidad al contexto local, a la “patria chica” sino que se reconoce parte de una totalidad más amplia: la “Patria Grande”. Es por ello que preferimos, aunque el forjismo no la nombre así, hablar

de una posición nacional-latinoamericana. También aquí se enmarca FORJA en la tradición de lo que con Hernández Arregui llamamos nacionalismo popular.

Esa construcción se realiza desde los sectores oprimidos de la sociedad, en ese tránsito pueden aparecer intérpretes que conduzcan las voluntades, pero siempre la construcción es desde abajo hacia arriba, desde el pueblo. Esta es una poderosa herramienta que tiene una doble interpretación: ser un instrumento de análisis por un lado, y al mismo tiempo, de acción política.

Esta construcción viene dada también porque el forjismo entiende que los enemigos en la lucha por la emancipación no son muchos numéricamente pero sí muy poderosos, de ahí la construcción del gran frente y de la unidad latinoamericana (que profundizaremos más adelante). Esta noción aparece asimismo como el desarrollo de la conciencia nacional del pueblo argentino en lucha por la definitiva emancipación.

8.2 Denuncias sobre la “década infame”.

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Entre sus principales tareas el forjismo se dedica a denunciar a los diferentes gobiernos de la denominada década infame. Tempranamente en su documento fundacional, y sobre todo en el Manifiesto al Pueblo de la República del 2 de septiembre del mismo año del nacimiento. Las publicaciones periódicas le permiten la crítica más continua, día a día.

En este último analizan detalladamente, desde una perspectiva nacional, popular, latinoamericana, anti-imperialista y democrática, los mecanismos de la oligarquía argentina en connivencia con el imperialismo británico, sobre todo en relación a la firma del Pacto Roca-Runciman que los forjistas lo denominan certeramente como el estatuto

legal del coloniaje.

Abordan allí, entre otras cuestiones, la creación del Banco Central de República Argentina como un banco mixto, el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, las juntas reguladoras, la claudicación del alvearismo, la cuestión cultural, nacional y social. En fin la sujeción de nuestro país a los destinos de Gran Bretaña.

A partir de ese momento, van a ir denunciando a lo largo de los 10 años de vida cualquier entrega por parte de un gobierno. No obstante, cabe hacer la aclaración que, como veremos, la década infame termina el 4 de junio de 1943, y es con la aparición de nuevos gobiernos (1943-1945), que FORJA va a cambiar su relación.

Ahora, terminada la década infame, el forjismo comienza a manifestar un “apoyo en suspenso”, apoyando lo que consideran está bien, y criticando lo que piensan

está mal. Va a intentar llevar a esos gobiernos a una senda nacional, y que esa revolución de carácter militar se “llene de pueblo”, para no ir directo al fracaso, y dar

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A FORJA le cierran la posibilidad de expresión los grandes medios, pero se las ingenian para romper el “cerco” a las ideas nacionales con actos callejeros, volanteadas,

afiches, y es aquí donde son muy importantes para romper esa imposibilidad de llegar con un ideario nacional a los compatriotas, las publicaciones periódicas que saca la agrupación. Veamos algunas de las denuncias sobre los “gobiernos infames” que hacen los forjistas en sus publicaciones.

La agrupación liga la libertad de la nación a la soberanía popular. Considera que una nación es libre, entre otras cuestiones, en tanto y en cuanto las mayorías populares puedan expresarse libremente, encontrando representación a sus intereses. Estas ideas vienen de la mejor tradición yrigoyenista de la que FORJA es heredera. En este sentido afirma que “sepan que mientras no exista en el país un gobierno de auténtica

representación popular proveniente de un veredicto intachable, ningún ciudadano argentino digno, debe prestarle apoyo”. (Argentinidad. Nº 1, pp. 1)

Vale recordar que los forjistas no son solo militantes de la palabra, sino que también son “de armas tomar”. Cuando hay que “poner el cuerpo”, los miembros de

FORJA no “le escapan al bulto”. Así por ejemplo podemos recordar el levantamiento cívico-militar-yrigoyenista de Paso de los Libres, con el cual denuncian la obturación del voto popular en la década infame, el fraude electoral, donde aparecen combatiendo varios de los que luego serán forjistas, y Arturo Jauretche deja un retrato del mismo en un libro (“El Paso de los Libres. Relato de la última Revolución Radical”) que retoma la poesía gauchesca.

Profundizan en la cuestión entendiendo que sin una sólida base democrática no pueden afianzarse los pilares básicos para una vida en sociedad. Dice Bosch: “para

189 defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la Libertad, en un estado cualquiera, es condición sine qua non, practicar la democracia”.

(Argentinidad. Nº 2, pp. 2).

La base de la democracia es la soberanía popular. Es por esto que no hay que reconocer la legitimidad de un gobierno surgido del fraude electoral, un gobierno que no es manifestación del pueblo. Es por esto que el proto-forjismo se insurrecciona en Paso de los Libres. La democracia sin soberanía de la nación no existe.

A cinco años del levantamiento de Paso de los Libres los forjistas ponen en consideración el silenciamiento que pesa sobre esos “levantamientos radicales”, parte de la “Resistencia Radical”. Sostienen que “la historia de las conspiraciones y las

revoluciones radicales posteriores al 6 de septiembre (de 1930), no ha sido escrita y solo queda de ellas el recuerdo de los que actuaron”. (Argentinidad. Nº 2, pp. 3) Los

forjistas no imaginaban seguramente que a más de 180 años el silenciamiento sobre esa parte de la historia continuó en forma similar. Son pocas las referencias a esos hechos históricos55.

Explican asimismo la naturaleza y finalidades del levantamiento de Paso de los Libres, argumentan que “para ellos (los revolucionarios radicales) la empresa no era la

reconquista de un gobierno, y ni siquiera la reconquista mera de la libertad electoral.

55

Resaltamos que aun hoy ese periodo de levantamientos cívico-militares-yrigoyenistas, y la Resistencia Radical de los años 30 (en la cual lo que más tarde se conformaría como FORJA es un componente fundamental), no son reivindicados por el radicalismo, como sí lo son los levantamientos y la Resistencia Peronista posterior al año ’55 que se extendió por 18 años en que Juan Domingo Perón estuvo exiliado en diferentes países. Por otro lado, destacamos que aquí a diferencia de las resistencias heroicas de la montonera del siglo XIX, por las enormes matanzas y posterior inmigración europea, es posible “bucear” en la historia oral, buscando ese “otro relato.

190 Para ellos la revolución era la reconquista de la patria para su destino”.

(Argentinidad. Nº 2, pp. 3).

Esta noción encuentra su fundamento más profundo en el nacimiento del yrigoyenismo y en la figura de Hipólito Yrigoyen con su intransigencia frente al “Régimen falaz y descreído”. A Yrigoyen no le importa el gobierno sino más bien

pretende, antes de la aplicación de la ley Sáenz Peña claro está, una reparación

nacional. Es allí donde FORJA encuentra un antecedente e influencia para este

accionar. Esa abstención, vale recordar, es activa. No se trata de no “ir a votar” de modo de no convalidar el fraude y ya, sino de llevar adelante un accionar para lograr ese acto de reparación nacional56.

Hay una intrínseca relación entre el levantamiento de Paso de los Libres y el surgimiento poco tiempo después del grupo forjista (aunque, desde ya, existen otras causas también). El levantamiento es el último intento que llega a estallar que apunta a lograr una reparación nacional a través de una insurrección armada, que termina en fracaso, y comienza entonces a tomar forma la idea de formar un grupo que vuelva a levantar las banderas yrigoyenistas mancilladas por el alvearismo.

Asimismo el presidente mexicano Cárdenas quiere financiar con armas y dinero una insurrección en nuestro país según cuenta el forjista David de Ansó, pero el ofrecimiento es rechazado por la agrupación bajo el análisis que no se tenía el suficiente poderío para lograr tener éxito en el mismo. (Scenna, 1983)

56 Para los sectores conservadores del radicalismo, la lucha por la soberanía popular si esta simplemente

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Volviendo, la relación entre Paso de los Libres y el surgimiento de FORJA la marcan los forjistas mismos años más tarde, en una carta que se leyera en el acto de colocación de un monumento a los caídos en Corrientes, y la inhumación del Ingeniero Adolfo Pomar y del Sargento Nicolás Behemetiuk caídos en el levantamiento y traídos desde la provincia de Misiones. En dicha carta expresan: “los camaradas caídos el 29 y

30 de diciembre de 1933 bajo la bandera del Comando del Litoral son los fundadores de FORJA, pues en su sangre se cimentó la voluntad argentina y radical que les dio origen”. (Argentinidad. Nº 2, pp. 3).

Aparece reflejada la cuestión social en la pluma de Arturo Jauretche, quien aborda la cuestión del aumento de las personas no aptas para hacer el servicio militar obligatorio debido a diferentes enfermedades. Pero el pensador de Lincoln avanza en el planteo y sostiene que lo que está de fondo es la precariedad en la alimentación, en un país que justamente no tendría que tener problemas en tanto la importante cantidad de alimentos que produce, pero éstos son en gran medida exportados.

Dice Jauretche “¿paludismo, raquitismo, tuberculosis? Sí. Pero por sobre todo

eso, y por debajo y a los costados, esa verdad cruda. Un pueblo mal alimentado”

(Reconquista, N° 5: 4), y avanza en las causas: “destruida en las provincias la vieja

industria local por la competencia de la mercadería importada (milagros de la tarifa parabólica), rota la economía familiar y sustituida por una mercantil que no deja medios de compra en manos del trabajador” (Ibídem), además de los salarios

miserables en relación al costo de vida.

La aplicación de una política librecambista es enjuiciada, esa política económica que lleva a la destrucción de la industria nacional por la imposibilidad de competir con la industria extranjera. El “país chiquito”, agroexportador, de cara al Atlántico, ligado al

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comercio es un país que no incluye a todos, el trabajo no alcanza para todos, por lo que millones de compatriotas son arrojados a la miseria.

En fin, los militantes de FORJA llevan adelante una doble política con los gobiernos de la década infame que coinciden con su vida como agrupación, específicamente entre los años 1935-1943. Primeramente es central la denuncia del fraude electoral que se lleva a cabo en el país.

La tradición yrigoyenista desde su nacimiento brega por la soberanía popular, por el sufragio libre y limpio, no podría no oponerse al terrible fraude de los años 30 (incluso como vimos se relaciona estrechamente con su surgimiento). Esa es la reparación básica que se tiene que implementar.

Si bien nuestro análisis es sobre la palabra escrita, vale recordar que los miembros de la agrupación no se quedaron solo en estas palabras, sino que también procuraron la vuelta de la soberanía popular en base a acciones cívico-militares (estas se desarrollan sobre todo en el proto-forjismo, la más importante es la de Paso de los Libres).

FORJA también aborda la cuestión social, denunciando las pésimas condiciones en que se encuentra el pueblo trabajador ocupado y desocupado, situación que se agrava en el interior profundo de la Patria.

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