2. Sobre las huellas de los Amautas, Thê’ Walas, Mamos, Shures o Sabios
2.2 El lenguaje de los Amautas, Thê’ Walas, Mamos, Shures o Sabios
Una característica de los Amautas, Thê’ Walas, Mamos y Shures es que conocen las vibraciones del universo, son muy sensibles a las señales cotidianas que tiene el cosmos y la naturaleza para comunicarse.
Es el lenguaje cósmico, mostrando su esencia; tras recibir el mensaje del cosmos los Amautas, Thê’ Walas, Mamos y Shures deben anunciar a la comunidad, ya que contiene el futuro, es decir, las épocas de lluvia, de sequía, de nacimientos, de guardar leña para el fuego, entre otros. Muestra, por ejemplo, el ciclo agrícola, pues a través de él, claramente se indica las fechas más adecuadas para labrar la tierra, prepararla, sembrar y cosechar.
22Ayllu: Se refiere a grupos corporativos de parentesco o comunidad de origen. El reconocimiento jurídico a una serie de derechos y deberes que establecían términos de seguridad patrimonial y acceso al trabajo (Fantinato:2)
Esto determinará la situación económica de la comunidad mediante la abundancia o escasez de los productos agrícolas cosechados. En la actualidad, en las comunidades originarias, con la llegada del sistema educativo estatal, muchos han aprobado estudios no solamente del colegio, sino pregrado, hasta posgrado en algunos casos; determinando una nueva fuente de ingresos para la alimentación y sustento familiar y no solo depender de la producción agricultura como era antiguamente, aunque aún se mantiene el cultivo de hortalizas y plantas medicinales (huerta -ya tul) en la mayoría de los hogares.
Como se mencionó anteriormente, existe una comunicación continua entre el cosmos y los seres humanos, solo debemos ser sensibles para percibir sus mensajes. Estos mensajes también se pueden conocer a través de los animales, un claro ejemplo de este tipo de comunicación es:
“En Guambía la costumbre era que cuando va a llover siempre había una rana que nos avisaba faltando un mes, para poder que la gente pudiera ir a recoger leña, ella avisaba que va a llover, ella es el espíritu que trae el aguacero y avisaba faltando un mes a las abuelas para que recogieran leña. Entonces, siempre la gente cuando estas ranas llamadas orututuk hacían su llamado, salían a guardar leña” (Entrevista Prog. ambiente de vida y territorio Misak).
En el caso andino, es la choka, ave lacustre que anida en las totoras a orillas del Lago Titicaca. Cuando esta ave anida en las partes altas de los totorales, se sabe a ciencia cierta que existirá un período de mucha lluvia, que elevará el nivel del lago inundando las zonas bajas de las orillas lacustres. Si la choka anida en las partes bajas de los totorales, existirá un período de poca lluvia y los niveles del lago no subirán mucho, permitiendo el cultivo agrícola en las zonas bajas (Brun, 2009:86).
En los recientes hallazgos (1994), se halló un gran centro cultural en Perú, Caral23, con más de 5.000 años de antigüedad fue una de las comunidades más antiguas del Abya Yala, contemporánea con Mesopotamia y Egipto. En esta civilización, así como en Guambía, el Orututuk (sapo), el rayo es muy importantes, recordando que, en el mundo andino, la
imagen del sapo está vinculada al agua, la fertilidad y la agricultura. Así como en Guambía, representa la llegada del agua, de las lluvias.
Por lo anterior, podemos decir que las comunidades originarias desde tiempos remotos, guardan un gran respeto por los Amautas, Thê’ Walas, Mamos y Shures, ellos con su ejemplo de vida nos han enseñado el legado de vivir bien, a una comunidad cambiante, renovadora, reconstructora, reivindicadora pero que contiene la esencia de sí misma. Esta esencia es la que no cambia. Aunque pasen los tiempos, nosotros los Misak, desde el pasado hasta el futuro más lejano seremos los hijos del agua.
Por otro lado, podemos ver cómo la humanidad se ha proyectado, alejándose de su conexión y hermandad con la naturaleza, y de su misión guardianadora de vida. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), por ejemplo, documentó en su informe anual del 2015, sobre las principales afectaciones del acceso al agua en las Américas que derivan de los efectos negativos de la implementación de proyectos extractivos y del uso de agroquímicos en la Región, la contaminación de las fuentes hídricas, la falta de acceso al agua para personas y comunidades viviendo en “pobreza” y “pobreza extrema”, especialmente en zonas rurales, el servicio de provisión de agua potable, todo lo cual genera impactos desproporcionados en los derechos humanos de las personas, grupos y colectividades históricamente discriminadas (CIDH, 2015:160).
La Comisión, en la audiencia “Derechos Humanos y el Agua en América” celebrada el 23 de octubre de 2015 durante el período ordinario de sesiones, indicó que en la región existe un modelo de desarrollo basado en la explotación de materias primas, lo que estaría encaminando a la región hacia una agudización en la explotación de sus fuentes de agua (CIDH, 2015:161). Podemos encontrar muchos ejemplos acerca de esto, entre ellos está la implementación de proyectos extractivos, la escasez y contaminación del agua. Mientras que la participación de los pueblos indígenas en este proceso ha sido muy limitada. También estos problemas se han acentuado por el bajo nivel de participación de los pueblos indígenas en instituciones públicas y su situación de “pobreza” y marginalización (CIDH, 2015:161).
Sobre la “pobreza” y “pobreza extrema”, estas no son categorías sociológicas, son juicios de valor que tiene una carga semántica que refiere al poder y que luego se naturalizan. Entonces, ahora nos hablan de pobreza y vemos pobreza por todo lado. Por lo tanto, las
categorías sociológicas serían marginalidad o exclusión. Porque la pobreza, además, surge en una sociedad que piensa en necesidades, pero, ¿qué son necesidades? Aunque este no es el tema de esta investigación, nos lleva a repensar las categorías con las que definimos a una sociedad. Así que se dejará a consideración del lector.
Continuando con los Amautas, Thê’ Walas, Mamos y Shures, podemos ver cómo las comunidades originarias de los Andes, aún conservan vestigios de ese legado de nuestros ancestros, de la cercanía con el agua, cercano con el territorio y la naturaleza. Desde la transmisión de saberes (oralidad, recorridos por el territorio, ejemplo de vida) que se comparte alrededor del fuego, pero también con los tejidos, la pintura, la oralitura y la escritura de textos en nuestra lengua materna y pictogramas en algunos casos. Ahora, a través de la interculturalidad, esta transmisión de saberes desde la oralitura, la oralitegrafía y otras formas de transmisión, está floreciendo las investigaciones académicas sobre comunidades originarias realizada por los mismos integrantes de estas comunidades. Esto nos lleva además a conocer otras posturas académicas sobre nuestras comunidades, desde espacios interdisciplinarios (interculturales) donde especialistas académicos, Amautas, Thê’ Walas, Mamos y Shures y teorías se encuentran para descubrir nuevos espacios de aprendizaje.