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EL LIBRE ALBEDRÍO

a astrología convencional

asegura que nuestra

personalidad es determinada por la posición de los planetas o estrellas. Todas las decisiones ya fueron tomadas. Todo terminó; estamos

atrapados ahí, porque está totalmente fuera de nuestras manos. Los sabios de la Kabbalah nos enseñan que nacimos en el momento preciso que nos brinda la mejor oportunidad para ser lo mejor que podemos ser. La Kabbalah dice que tendremos oportunidades de elegir en esta vida como las que tuvimos en nuestras vidas pasadas. Nuestras elecciones pasadas determinaron desde dónde partimos y las elecciones que hagamos en el presente determinarán a dónde

iremos a parar. Las decisiones son nuestras. Nuestro destino está en nuestras propias manos.

Desde el principio del tiempo hemos tenido libre albedrío. Fue la Vasija la que eligió rechazar la Luz para desarrollar su potencial para compartir y convertirse en la causa de su propio destino. La Vasija dijo: “!No más Luz a menos que yo me convierta en una fuerza causal!”. Si no hubiera existido ese primer acto de libre albedrío, no estaríamos aquí hoy, tampoco

existiría la Restricción, ni el Big Bang, ni el universo como lo conocemos. A partir de entonces hemos tomado buenas y malas decisiones, pero todas las hemos decidido nosotros mismos. Es precisamente en este tema del libre albedrío en el que la Kabbalah

difiere de la astrología

convencional.

Pero con el libre albedrío viene la

responsabilidad. Somos

responsables de dónde nos encontramos. Nosotros conducimos

nuestro propio auto.

Eso significa que no podemos culpar a nuestras madres, padres, jefes ni a Dios por la situación en la que nos encontramos. Algunas de las decisiones de nuestras vidas pasadas no fueron tan buenas en lo que se refiere al desarrollo de nuestras almas. Algunas de ellas fueron egoístas y no mejoraron en nada nuestra capacidad de compartir y ser más como la Luz. Tal vez permitimos que toda clase de episodios externos y la ambición

de posesiones materiales controlaran y motivaran toda nuestra existencia. Fuimos simplemente el efecto, sacudidos de aquí para allá como una pelota de ping pong, por la presión de nuestros compañeros, quizá por celos o ambición ciega. De hecho, esas elecciones egoístas de nuestras vidas anteriores han puesto obstáculos que debemos superar en esta vida.

Esos obstáculos son en realidad algo positivo, ya que son ellos los

que hacen nuestra vida interesante y llena de retos.

¿Qué sería de una carrera de obstáculos sin obstáculos?

Pero lo más importante es que lo que nosotros hemos construido, nosotros lo podemos derrumbar. La astrología convencional dice: “Eres prisionero de la posición de los planetas y las estrellas”. Kabbalah dice: “Si quieres llamarla prisión, es una prisión

construida por ti mismo. Tus decisiones pasadas construyeron las paredes. Tus acciones presentes pueden derribarlas”.

Una de las más poderosas herramientas para destruir esas paredes es el tikún, palabra aramea que significa “corrección”.

El concepto kabbalístico de tikún revela el tipo de decisiones que tomamos en vidas pasadas y, más importante aún, las que deberíamos tomar en ésta.

Al entender nuestro tikún personal podemos:

• Identificar nuestras debilidades del pasado.

• Reconocer el equipaje que traemos de vidas previas. • Evitar los obstáculos y

desvíos que retrasan nuestro progreso hacia la Luz.

• Sobreponernos a nuestros miedos más profundos.

• Lograr ser “todo lo que podemos llegar a ser”, en el más profundo sentido.

Piensa en un gran cohete interestelar viajando a una estrella lejana. A bordo hay una computadora que mantiene al cohete en trayectoria. A lo largo de su ruta, el cohete pasa cerca de planetas extraños y estrellas que ejercen su atracción gravitacional

sobre la nave, pero la computadora mantiene la trayectoria de vuelo en línea recta, realizando las correcciones que se requieran cuando sea necesario.

Nosotros somos ese cohete. El universo físico es la computadora, los planetas y las estrellas son el hardware y el tikún es el software que mantiene nuestras vidas en trayectoria.

Si n tikún, no hay duda de que las diferentes influencias desviarían la

nave de su trayectoria. En otras palabras, si no tomamos en cuenta nuestro “punto de corrección”, estamos condenados a ser empujados y arrastrados por la vida de un lado a otro según las posiciones de nuestras estrellas. Nuestro tikún nos muestra cuál es el camino, el trabajo que necesitamos hacer con nosotros mismos. Depende de nosotros el realizar las correcciones que mantengan la nave en su trayectoria. En la carta astral, el tikún recibe el

nombre de nodo lunar. Por supuesto que “lunar” se refiere a la Luna, que es muy importante en Kabbalah porque representa el Deseo de

Recibir.

El nodo lunar está constituido por dos polos diametralmente opuestos, el nodo sur y el nodo norte.

El nodo sur describe todo el equipaje que hemos traído de vidas previas.

El nodo norte describe el camino o la corrección que debemos

tomar en nuestra vida actual. Juntos, son la clave de la realización personal.

Todo buen navegante sabe que la posición de las estrellas nos revela dónde estamos. Más importante aún, la Kabbalah enseña que las estrellas también nos muestran de dónde venimos y cómo llegar a donde vamos.

E

LA RAZÓN DEL ADN DE NUESTRAS

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