3. Receptores y emisores de informaci ´on
3.2. El m´edico y la informaci ´on especializada
genera un alto grado de confusi ´on y ansiedad, y ello les dificultar´a asumir su dolencia.
Hay que tener en cuenta, adem´as, que en esta enfermedad la comunicaci ´on entre m´edico y paciente es compleja, ya que se hace absolutamente necesaria la presencia de un familiar o del cuidador principal. Y en muchos casos el estado de ansiedad en que se encuentran intenta ser paliado a trav´es de la b ´usqueda de noticias sobre la EA, fundamentalmente a trav´es de Internet.
3.2.
El m´edico y la informaci ´on especializada
El m´edico debe poner de su parte y estar alerta para poder explicar las noticias que tanto el paciente como su familia reciben por distintos medios, y no pensar que una mayor demanda de informaci ´on por parte de ´estos pone en entredicho su profesionalidad.
Adem´as, deber´ıa facilitar la labor del periodista explicando sus conocimientos de la enfermedad con claridad para que el destinatario final se beneficie de este trabajo conjunto.
Pues, en la mayor´ıa de los casos, el facultativo es un profesional cuyas actua- ciones est´an condicionadas por su formaci ´on cient´ıfica y su experiencia profesio- nal. Cuando ha de tomar decisiones m´edicas, se basa habitualmente en sus cono- cimientos y en experiencia cl´ınica, sopesando los pros y contras minuciosamente, con la certeza de que sus indicaciones se basan en rigurosos ensayos cl´ınicos, cu- yos resultados se dan a conocer en las revistas cient´ıficas de mayor impacto, y que resultan eficaces en un elevado porcentaje de casos.
El periodista, sin embargo, necesita los datos urgentemente, no puede refle- xionar detenidamente sobre ellos y tiene que buscar un titular que resulte no s ´olo informativo sino tambi´en llamativo. Lo fundamental para el profesional de la co-
municaci ´on, y para el medio para el que trabaja, es llegar a una audiencia lo m´as amplia posible, normalmente sin formaci ´on espec´ıfica en Medicina y para ello, ha de presentar un material complejo de forma interesante y comprensible.
No obstante, el profesional de la comunicaci ´on no debe perder de vista el p ´ublico al que se dirige; pues sabe, como ya hemos comentado, que una informa- ci ´on poco rigurosa crea expectativas falsas en quien tiene conocimiento de ella.
En el contexto que hemos descrito, y en el que han de convivir estos dos co- lectivos –el m´edico y el period´ıstico– con objetivos tan dispares, es evidente que siempre pueden sobrevenir tensiones y suspicacias. Pero estas ser´an tanto meno- res cuanto mayor sea la especializaci ´on del periodista, si trabaja para medios de informaci ´on general o si trabaja para un medio especializado, habituado a tratar temas sanitarios.
El periodista debe buscar la colaboraci ´on, antes que el enfrentamiento con la fuente experta, e intentar ser siempre riguroso. Por su parte, los profesionales de la salud que desean que se d´e a conocer lo concerniente a su trabajo (asistencia, tratamientos, investigaciones, etc.) tienen que tener presente que, para que su mensaje llegue a la sociedad, tienen que “adaptarse” a la forma de comunicar y de “contar o narrar” que utilizan los periodistas.
Por ello, los expertos m´edicos deben hacer un esfuerzo para expresar sus ideas con claridad, sintetizando al m´aximo y eliminando detalles accesorios, sin olvidar nunca que el periodista es el veh´ıculo que puede transmitir los avances sanitarios, impulsar la prevenci ´on y promocionar los logros que generan esperanzas reales en los enfermos y en sus familiares.
Ambos colectivos deben tener presente que si la educaci ´on para la salud no contara con la prensa, los niveles de informaci ´on y de prevenci ´on ser´ıan meno- res. Como se se ˜nala en Noticias sobre salud y Medicina: mucho m´as que informaci´on (Camacho, 2010: 145)((La salud y la medicina constituyen uno de los temas emer- gentes que m´as inter´es despiertan en la sociedad de esta primera d´ecada del siglo
3.3. ´Etica e informaci ´on sanitaria 61 XXI, cada vez m´as concienciada de la importancia de adquirir h´abitos saluda- bles que contribuyan a mejorar su calidad de vida. Los medios de comunicaci ´on de masas han respondido a este inter´es social aumentando considerablemente la cantidad de informaciones relacionadas con la salud))
3.3.
´Etica e informaci´on sanitaria
La sociedad demanda a los medios que atienda su necesidad de informaci ´on sobre salud y bienestar. Y la cuesti ´on m´as relevante es “c ´omo” los medios satisfa- cen esa demanda. Pues no deber´ıa bastar con un titular llamativo, unas im´agenes atractivas e impactantes o un contenido que tenga m´as o menos que ver con aque- llo sobre lo que se pretende atraer la atenci ´on. La mayor´ıa de las personas buscan en la informaci ´on sanitaria elementos que les permitan tomar decisiones en el ´ambito de su salud, de manera que leen o escuchan con avidez y esperanza pro- gramas en los que se habla de su dolencia y que pueden ofrecer alg ´un remedio a su enfermedad.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que lo que m´as interesa a un medio de comunicaci ´on es tener la exclusividad de las noticias y adquirir as´ı mayor noto- riedad y rentabilidad. Por ello intentar´a ser el primero en dar la noticia, aunque en ocasiones puede que esta no est´e suficientemente contrastada. Cuando ese es el caso, el medio peca de sensacionalismo, y se aleja de la prudencia que debe caracterizar la actuaci ´on de los sanitarios y de los informadores.
En esta disfunci ´on de la informaci ´on m´edica pueden participar tambi´en los sanitarios, algunos de los cuales se han convertido en estrellas medi´aticas que aparecen en cualquier programa o medio para hablar de temas sanitarios aunque no sean de su especialidad.
No podemos olvidar la importancia y responsabilidad que tienen los profe- sionales sanitarios como informantes en los medios, respetando la dignidad de la
persona, con transparencia.
Eso s´ı, tampoco hay que olvidar que los sanitarios son educadores en salud y, por tanto, les compete ofrecer la informaci ´on con el fin de ayudar a los ciuda- danos a fomentar h´abitos saludables y que no incrementen innecesariamente la medicalizaci ´on de la vida.
Son claras, por otro lado, las funciones que debe cumplir la informaci ´on sa- nitaria. En Consideraciones ´eticas en torno a la informaci´on sanitaria, elaborado por el Comit´e de Bio´etica de Catalu ˜na en 2004, se indica que las finalidades de la informaci ´on sanitaria son las siguientes:
fomentar la promoci ´on de h´abitos saludables y la prevenci ´on de enferme- dades;
difundir informaciones epidemiol ´ogicas sobre situaciones que supongan un riesgo para la salud de la comunidad;
informar sobre las prestaciones de los servicios y de los recursos sanitarios y divulgar los derechos y deberes de los ciudadanos hacia la salud.
Para ello, el citado Comit´e de Bio´etica establece los siguientes principios ´eticos que debe que deben regir cualquier informaci ´on sanitaria:
a) garantizar por parte de todos los agentes implicados, y especialmente por los poderes p ´ublicos, el derecho de las personas a buscar, recibir y difundir las informaciones de calidad relacionadas con la salud y la atenci ´on sanitaria; b) informar cuando se tenga constancia de que alguno de estos principios se vean
vulnerados (trasgresi ´on de los derechos de los ciudadanos con relaci ´on a la atenci ´on sanitaria; discriminaci ´on en la atenci ´on sanitaria por raz ´on de g´enero, estatus socioecon ´omico, etc.);
c) no informar si se conculcan algunos derechos, sin que, por el contrario, sean previsibles beneficios considerables;
3.3. ´Etica e informaci ´on sanitaria 63 d) no informar si la difusi ´on dar´a lugar a comportamientos contraproducentes
entre la poblaci ´on y no se derivar´a ning ´un beneficio.
Es interesante recordar otros de los principios que deben regir toda informa- ci ´on period´ıstica, y por tanto tambi´en la sanitaria: la transparencia, la veracidad y la equidad.
La transparencia es una de las cualidades que confiere moralidad a los actos de las instituciones y de las personas. Kant dice al final de su obra Sobre la paz
perpetua que son injustas todas las acciones que se refieren al derecho de otros
hombres y que se fundamentan en principios que no pueden hacerse p ´ublicos. Por lo tanto, aquello que afecta a los dem´as y se hace sin transparencia es un acto moralmente condenable. Los ciudadanos tienen derecho a conocer con todo detalle las situaciones sanitarias que suponen un peligro o una amenaza para su vida. Y de manera rec´ıproca, las organizaciones sanitarias tienen el deber de dar a conocer el problema sanitario surgido. Sin caer en la precipitaci ´on ni en la ligereza, la transparencia informativa exige una informaci ´on r´apida y amplia, y tiene que evitarse que la falta de informaci ´on origine desconfianza en los medios de comunicaci ´on y en la opini ´on p ´ublica.
La veracidad viene expresada por el principio de responsabilidad informativa, de manera que la informaci ´on veraz no depende s ´olo de la exactitud con la que se transmite un dato sino tambi´en de la honestidad del profesional con respecto al p ´ublico. Este principio puede concretarse en:
No crear falsas expectativas, especialmente en sectores vulnerables de la po- blaci ´on (supuestos brotes epid´emicos, tratamientos revolucionarios todav´ıa no contrastados. . . );
No generar ni difundir mensajes que puedan perjudicar de manera innece- saria el estado emocional de un determinado colectivo o de toda la sociedad; No secundar procesos comunicativos que escondan conflictos de intereses de los cuales se puedan derivar perjuicios para la salud.
En cuanto al principio de equidad informativa, supone que en circunstan- cias similares la informaci ´on tiene que tratar siempre de manera similar a todo el mundo, sean personas o instituciones, sin favorecer interesadamente ni perju- dicar discriminatoriamente a nadie. Tener presente el principio de equidad quiere decir:
Dar una aut´entica igualdad de oportunidades a personas o instituciones que tengan opiniones o puntos de vista significativos, y facilitar el derecho de r´eplica a quienes est´en en condiciones de aportarlos;
Velar para que la informaci ´on sobre los aspectos relacionados con los pro- blemas de salud m´as prevalentes no vayan en detrimento u olvido de los que son infrecuentes o sufre poca gente;
Garantizar una informaci ´on equitativa en lo que concierne a la cuesti ´on de g´enero en las implicaciones y repercusiones de los problemas de salud. Igualmente es importante informar si existen diferencias en funci ´on de la edad o procedencia de las personas.