4. LOS PROTAGONISTAS
4.4. Los mercaderes
4.4.2. El negocio de la imprenta en Burgos
Burgos se había ganado una justa fama como uno de los principales
centros de comercio e impresión de libros240, llegando a ser junto con el comercio
de la lana y de la hierba tintórea conocida como pastel una de las actividades
más características de la ciudad del Arlanzón241. Animado por su socio y primo
Francisco de la Presa, Simón Ruiz comparte con él la que tal vez fuese la única
iniciativa empresarial en que el capital comercial se convierte en capital industrial.
Tampoco parece que su alcance fuese mucho más allá de poner en
funcionamiento la imprenta, por lo demás efímera. Francisco de la Presa fallece
en 1576, poco tiempo después de iniciado el negocio y la titularidad de la
empresa pasaría, como era habitual en caso de minoría de edad de los hijos, a
su mujer Catalina de Flores. Tenemos una carta remitida por Simón Ruiz a los
Bonvisis lioneses en la que rechaza la deuda asentada a su nombre de 4.671
ecus y 16 sous (unos 5.045 ds.), y que él atribuye por entero a la Sra. Flores242.
En 1580 entra a formar parte de la compañía Antonio de Ayala, como socio
240
Francisco José González señala el gran número de libreros censados en la ciudad, a pesar de no ser un centro universitario, justificándolo en la alta demanda de textos que caracterizaba las élites burgalesas, preocupadas por la formación de sus hijos. Vid. F. J. GONZÁLEZ PRIETO,. La ciudad menguada: población y economía en Burgos, s. XVI y XVII. Santander, 2006, p. 254.
241
A. IBÁÑEZ PÉREZ, Burgos y los burgaleses en el siglo XVI. Burgos, 1990. p. 441. 242
AHPUV. Carta de Simón Ruiz a los Bonvisis de Lyon de 8.11.1576. El préstamo debió de ser suscrito por Andrés Ruiz en nombre de su hermano y de su primo Francisco de la Presa, para la adquisición del material de impresión, papel y la contratación de los oficiales. Por otra carta de 15.4.1577, se habla de una deuda total de 24.714 libras tornesas, de las que Simón Ruiz reconoce 8.238 libras; es decir, una tercera parte.
industrial, que se hace propietario de la tercera parte del negocio243 y depositario
del mismo. Y es que Juan de la Presa, hijo de Francisco, había tomado las
riendas de los negocios familiares con escaso éxito, llevándolos en poco tiempo a
la quiebra244.
La tradición impresora en la ciudad fue iniciada con Fadrique de Basilea
quien forma en su taller a numerosos maestros que luego dieron continuidad a su
negocio o se instalaron por su cuenta. Juan de la Junta dio continuidad a la
imprenta de Basilea, incorporando tanto él como sus sucesores el negocio de la
importación y venta de libros procedentes de los grandes centros impresores
europeos como Amberes, París, Lyón o Toulouse. Esta imprenta de los Junta fue
la más activa de las que funcionó en Burgos durante el siglo XVI, sirviendo de
modelo y ejemplo a otras que se abrieron como las de Martín Muñoz, Alonso de
Medina o Francisco de la Cruz245. En este periodo la imprenta estaba gobernada
por Felipe de la Junta, con quien Francisco de la Presa mantuvo negocios.
En este contexto se desarrolla esta curiosa iniciativa empresarial
impulsada por el burgalés Francisco de la Presa y en la que participan Simón
Ruiz y el hermano de éste, Andrés. Es una de esas raras ocasiones en las que el
mercader de Medina del Campo se anima a intervenir en una empresa no
estrictamente comercial, sino industrial como fue la fundación de un taller de
impresión. Conocemos bien el origen de este negocio gracias a la
correspondencia mantenida entre Burgos y Medina en la que se detallan las
243
A. IBÁNEZ PÉREZ, Ob. Cit. p. 419. 244
H. LAPEYRE, Une famille... p. 96. 245
condiciones en las que se inicia, con la participación de Andrés Ruiz y Hernando
de Naveda, que fue quien asumió el papel de ejecutivo en el proyecto.
En los últimos días de 1575, Andrés Ruiz ya ha contactado en París con
un tal Ysuardo Capello, el cual, a su vez, se ha encargado de la contratación de
un maestro impresor de prestigio reconocido, Matías Mares, para organizar la
instalación en Burgos del taller de impresión; dándose un plazo hasta la
primavera para que el proyecto se llevase a efecto. Desconocemos en qué
condiciones se hizo el desembolso del capital inicial necesario para llevar a cabo
el proyecto, aunque es frecuente la participación de Simón “a la tercia” en otro
tipo de empresas y bien pudiera ser este el porcentaje que también en este caso
se hiciese. Por su parte, Francisco de la Presa fija las necesidades, en este caso,
la adquisición en París de seis prensas capaces de “labrar” más de 2000 “piezas”
cada una. En este caso se piensa en breviarios. Es decir que se considera una
capacidad de producción en torno a la nada despreciable cifra de 12.000 ó
13.000 volúmenes anuales. También es él quien se encarga de buscar un local
donde instalar las prensas.
Andrés Ruiz era el encargado de enviar desde la ciudad del Loira el papel
necesario para los impresores burgaleses. Sabemos el nombre de alguno de sus
proveedores como Hilaria de Bonepot, quien, al parecer, elaboraba un producto
de gran calidad. Por el puerto de Bilbao entraban habitualmente balas de papel
que luego se remitían a la ciudad castellana no sin dificultades pues a las
encarecía el precio final de la carga o al menos la negociación a la baja de
esta246.
Las cartas entre mercaderes constituyen un documento de excepcional
interés para conocer cuáles eran las expectativas sobre los negocios y poder
analizar de este modo la naturaleza de las inversiones. Para animar a la
participación de Simón, Francisco de la Presa expone todo tipo de detalles sobre
los costes, volumen de producción, potenciales destino de las ventas y beneficio
neto esperado. Analicemos sintéticamente estas previsiones:
La finalidad explícita del negocio era el obraje, la impresión, de breviarios,
cuyo destino sería no sólo el mercado castellano sino también el americano; tal
vez este último fuese aquel donde más esperanzas estuviesen depositadas.
Francisco de la Presa se aprovecha una vez más de las estrechas
relaciones comerciales que mantenía con el mercado francés y decide, viendo las
posibilidades del negocio, dar un salto cualitativo desde simple importador de
papel a convertirse él mismo en impresor. Previamente había intentado, sin éxito,
que Felipe de la Junta, dueño de la imprenta más importante de Burgos en aquel
momento, imprimiese para él los breviarios para luego comercializarlos. No
resulta sorprendente esta actitud negativa del veterano impresor, pues sabía que
se arriesgaba a perder el control sobre la venta de estos libros247.
A Simón Ruiz se le informa de que el coste de impresión de una resma de
papel es de unos 2 ds., y que cada breviario consume cuatro pliegos de papel.
246
AHPUV. Carta de Bilbao de Cosme del Barco de 8.8.1575 en la que se refieren los elevados costes de la carga, 46 reales.
247
Ibidem. Carta de Burgos de Francisco de la Presa de 14.2.1575. Dice del intento de concierto: “
Sabemos que cada resma tenía unas veinte “manos”, y que de cada mano salían
25 pliegos; es decir, que de una resma podíamos contar con 500 pliegos que
servirían para la impresión de 125 breviarios. El envío de papel se hacía en
“balas” que tenían un promedio de 11 resmas cada una. Los envíos de papel no
eran regulares ni en cantidad ni en calidad, pudiendo pasar de 6 resmas a las
balas de 23. De todas formas la insistencia en la demanda de más y más papel
parece indicar que la demanda era importante y que las fábricas de papel
burgalesas no podían satisfacer por completo el mercado bien por la cantidad que
eran capaces de elaborar bien por su calidad248. Es también probable que para
este tipo de impresiones se requiriese un papel de calidad que efectivamente
procedía en su mayor parte de Francia249.
Al coste de la impresión por resma habría de añadirse el del papel, que
siendo más variable, estaría entre 14 ó 15 reales por resma. Con lo que
deducimos que más de un 60% de los costes finales estarían destinados a la
impresión y lo restante a la materia prima250. El mismo Francisco de la Presa nos
hace un cálculo, tal vez optimista, del beneficio neto esperado de “más de un 13
por ciento”. Así mismo, se le informa que el plazo de amortización se calcula en
unos doce meses, con lo que se daría por finalizada la sociedad.
248
Sabemos que el importante mercader burgalés Miguel de Zamora era dueño de un molino papelero en Frías, y que había otro instalado a orillas del Arlanzón en Ibeas de Juarros, del que era propietario el monasterio de San Pedro de Cardeña, quienes elaboraban papel bastardo y de marquilla, de más calidad. Vid. A. IBÁÑEZ PÉREZ, Ob. Cit. p. 420.
249
Andrés Ruiz alude al retraso en el envío del papel solicitado por Francisco de la Presa, debido a la gran sequía de aquel verano de 1575. Sin la fuerza del agua que hiciese girar las muelas de los molinos no se podía preparar la pasta de papel. AHUPV, Carta de Andrés Ruiz de 24.11.1575 250
AHUPV. Carta de Burgos de Francisco de la Presa de 10.2.1575. Se dice: “... con dos ducados por la impresión y 14 reales en que tasamos el papel...”
A lo largo de los cinco primeros meses de 1575 insiste a Simón Ruiz sobre
la necesidad que apremie en Nantes a Andrés Ruiz para que le haga llegar papel
y sobre todo para que desde allí se insista a París para que el impresor se ponga
en viaje para llegar hasta Burgos. Finalmente, en un añadido apresurado de una
carta de 28 de mayo se informa de la llegada del maestro impresor, que había
desembarcado en el puerto de Bilbao junto con treinta oficiales, acompañados
todos de sus mujeres e hijos, con los materiales precisos para la impresión. La
llegada no solo sorprendió a Francisco de la Presa sino también a los vizcaínos
que arrestan a los recién llegados “con gran escándalo y ruido”. Todo se aclara y
se instalan prensas e impresores en Burgos, para satisfacción de Francisco de la
Presa, quien arrebatado por el entusiasmo declara a Simón Ruiz que: “Vuestra
merced crea que ni en toda Francia ni en toda España hay imprenta con el
aparejo desta”.
La imprenta funcionó tal y como se había previsto; sin embargo, se trata de
una excepción en la actividad empresarial de Simón Ruiz. Parece evidente que
obtenía unos ingresos más saneados en otras parcelas económicas a las que se
dedicó con más interés.