TRADICIONAL
Pese a todo lo dicho hasta el momento hay periodistas, teóricos clásicos e investigadores que ven la labor periodística desde otro punto de vista. Para ellos es hora de cambiar la concepción de que la labor del periodista es simplemente describir e informar lo que pasa, porque si nos basáramos sobre ésta deduciríamos erróneamente que cualquiera puede ejercer su función. Debemos entender que la labor del buen periodista es mucho más que informar sobre la realidad: es tener la autoridad intelectual para ejercer una influencia sobre las personas y lograr que partir de la interpretación personal de los acontecimientos se pueda establecer la opinión pública.
En entrevista a Maxwell McCombs, creador de Agenda-Setting, se le preguntó si el periodismo era una habilidad que nacía con las personas o que se aprendía con estudios. Él respondió: “si el periodismo se aprende en la práctica, con los años de trabajo, los cuatro o cinco años en la universidad resultarían innecesarios. Para mucha gente eso es sólo un negocio. Sin embargo, alguien tiene que diseñar el edificio. Alguien tiene que rediseñar el periodismo como una profesión que provea liderazgo intelectual. Y eso probablemente pasará si en las universidades
se estudia periodismo apropiadamente. […] Ser periodista es mucho más que escribir y reportear. Todo periodista, con los años de trabajo, se da cuenta de lo valiosos que son los cursos de historia del periodismo, por ejemplo”32.
El punto de vista del periodista es fundamental para formar la opinión pública y como se ha dicho en varias ocasiones, para orientarla. Si todos los medios dijeran lo mismo y tomaran la misma postura frente a los acontecimientos esto no sólo perjudicaría su labor sino a la sociedad en general. En nuestro país, aunque en ocasiones es difícil ir contra lo que ‘oficialmente es bueno’, existen periodistas reconocidos y destacados por investigaciones profundas sobre temas claves de la realidad nacional cuyos argumentos fuertes logran controvertir los hechos, formando de esta manera un debate que alimenta la opinión. Incluso entre los mismos medios existen autores que frente a un mismo hecho tienen diferentes perspectivas. “El énfasis en la objetividad o en la necesidad de un periodismo ‘interpretativo’ o ‘mediador’ depende lógicamente del contexto histórico. En momentos de gran complejidad -crisis políticas, depresiones económicas, violencia- cobran auge las tesis subjetivistas, por que los hechos son tan abrumadores que requieren algo más que una simple relación: la gente quiere contextos, interpretaciones, que la orienten”33.
Otro argumento que refleja la necesidad de la subjetividad crítica de los periodistas es que éstos no son espejos de la realidad como, erróneamente, puede afirmarse. La realidad está compuesta por muchos factores y actores. Distintos acontecimientos se desarrollan y -por su gran dimensión- nunca podrán ser reflejados idénticamente ni por los periodistas ni por nadie. La labor es escoger, dentro de esa gran cantidad de eventos, aquellos que debido a sus implicaciones, causas o particularidades se consideran más importantes.
Teniendo en cuenta tal contexto puede afirmarse que desde el principio la subjetividad del periodista entra en juego, pues es él quien escoge, con ayuda de criterios personales, qué debe ser noticia. Evidentemente el no poder reflejar toda la realidad es una limitación amplia para el periodismo, pero al mismo tiempo se presenta como una característica que supone mayor responsabilidad, investigación y análisis.
32 LEYVA, Muñoz. Hay que reinventar el concepto de noticia. P.P.10-11
En referencia a lo anterior debe señalarse la opinión de Félix Ortega y María Luisa Humanes, grandes conocedores del tema y quienes en su libro Algo más que periodistas,en especial en el Capítulo IV se dedican a describir cómo ha sido el desarrollo del periodismo y su transformación a lo largo del tiempo. Ortega encuentra varias inconsistencias que, en su opinión, no han permitido que el periodismo se constituya como una profesión con el mismo reconocimiento que otras y que por lo tanto deben superarse. La principal necesidad -como anteriormente lo señalaba- es establecer un código de profesión o unas reglas de trabajo. “Una de las causas que sin duda ha impedido la conclusión del proceso de profesionalización ha sido el conflicto con los roles entre los propios periodistas, que no han sabido desarrollar un modelo profesional único que incluya unos criterios universales sobre el método de trabajo y fines de la profesión”34.
A pesar de este debate que todavía sigue suscitando argumentos a favor y en contra de la labor periodística lo único claro es que Internet definitivamente ha replanteado la profesión y ha exigido de los redactores nuevas formas de acercarse al público y de aprovechar las posibilidades que ofrece un medio digital. La idea en ningún caso es renunciar a los valores tradicionales del periodismo, ni a la ética para enfrentarse a los acontecimientos ni menos olvidar los pilares tradicionales. Lo importante es modificar y renovar las prácticas para adaptarse al nuevo medio.
No se puede abandonar todo el camino recorrido y empezar a construir uno nuevo. Las labores de cientos de periodistas de prensa, radio y televisión que se aprendieron con años de práctica y dedicación no pueden abandonarse por un cambio de formato. Lo importante aquí es complementar la tradición de la profesión con el uso de las herramientas tecnológicas propias de la era, aquellas que son características del público y de un estilo de vida distinto al de 20 años atrás.
A pesar de las transformaciones presenciadas con el advenimiento del periodismo en red y de sus constantes cambios, los ciudadanos no dejan de exigir la existencia de un periodismo equilibrado, que mantenga una sensibilidad ética, pero también es positivo que se rompa ese oligopolio de poder que era la prensa erigida en institución.
En lo que afecta a la profesión, Mariló Ruiz editora de El País Digital, resume muy bien las consecuencias: “no hay periodistas a secas y periodistas digitales. En El País, todos trabajan para la edición digital, todo lo que producen es propiedad intelectual, no importa en qué medio se publique”35.
Volviendo a Franco, el gurú colombiano del periodismo en Internet, esto se traduce en un excelente momento para hacer periodismo. “Nunca ha habido un mejor tiempo para ser periodista. Esto podría ser extraño considerando cuantos periodistas han perdido su trabajo desde el año 2000 en Estados Unidos (unos 3000), pero nunca ha habido un período que haya ofrecido tantas formas poderosas para contar historias y servir a los lectores con información. Si usted ama el periodismo, tiene que amar el tener más herramientas a su disposición y más interacción con su audiencia y la proximidad de las tradicionales restricciones de tiempo y espacio”36.