• No se han encontrado resultados

EL PACTO DE CHICORAL: LA CONTRARREFORMA AGRARIA

3. LA REFORMA AGRARIA: OBJETIVOS, INSTRUMENTOS Y ACCIONES

3.3. EL PACTO DE CHICORAL: LA CONTRARREFORMA AGRARIA

La movilización campesina por la tierra que tuvo lugar en Colombia a principios de la década de 1970, y que implicó la realización de una serie de invasiones de predios en buena parte de los departamentos del país, produjo temor a los terratenientes, quienes veían en el movimiento campesino y en la acción del Incora una amenaza real. De esta manera, era urgente para los grandes propietarios de tierras lograr que el Gobierno abandonara la reforma agraria y que realizara acciones tendientes a quitarle el ímpetu al movimiento campesino.

Para lograr que la reforma agraria fuese abandonada era preciso dirigir contra ella ataques que la desacreditaran y que mostraran su inconveniencia; algunos de esos ataques provendrán de los gremios agrícolas y de los editoriales de la prensa conservadora. Así atacó el diario El Siglo a los campesinos supuestamente beligerantes y al Incora:

(…) Al socaire de la tolerancia oficial, los “campesinos de Everfict”-como los llamara el anterior ministro de Agricultura antes de claudicar ante sus desafueros- se han convertido, después del Incora, en la mayor amenaza que pende sobre las cabezas de los agricultores colombianos203.

Días después, el mismo diario dirige otro ataque contra el Incora; algunos apartes del nuevo artículo son los siguientes:

En la sesión de anteayer del Senado de la República, con honestidad y valor que lo honran, el ministro de Agricultura doctor Hernán Jaramillo Ocampo, le extendió al Incora la partida que acredita su defunción, aunque ésta ocurrió en verdad hace ya bastante tiempo, para ser más exactos, cuando aparecieron irremediablemente vacíos los cofres de la entidad.

203

(1971, 8 de septiembre). Una Organización Subversiva. El Siglo, p. 4. c. 1.

106

“En Colombia –dijo el ministro- no se ha hecho reforma agraria”.

La frase anterior viene a ser el epitafio de una entidad que despilfarró en los años de su procelosa existencia sumas tan cuantiosas que, empleadas en menesteres razonables, hubieran podido cambiarle la faz a nuestra economía, impulsando el desarrollo nacional y colocándonos en capacidad de competir en múltiples campos del comercio internacional204.

Los ataques contra el Incora y las presiones sobre el Gobierno surtirían efecto. A fines de 1971 el Presidente de la República, Misael Pastrana Borrero, comenzó a hacer advertencias a los invasores de predios. Esto publicó el diario El Espectador sobre esas advertencias:

El primer mandatario expresó que las invasiones que se han sucedido en los últimos meses en diferentes regiones del país son la negación de las reglas de juego de la reforma agraria y son la negación para los derechos del campesino que aspira a ser propietario.

Dijo que el Gobierno no podría respaldar un título que tendría origen en la violencia y afirmó que bajo presión de los invasores no se otorgará205.

Poco después, los grandes propietarios de la tierra lograron concretar con el Gobierno un acuerdo que implicaba el abandono de la reforma. El acuerdo, que se gestó entre fines de 1971 y principios de 1972, se conocería con el nombre de Pacto de Chicoral206 y se tradujo en la promulgación de la Ley Cuarta de 1973.

204

(1971, 17 de septiembre). Un Portentoso Desastre. El Siglo, p. 4. c. 1.

205

(1971, 25 de noviembre). No Habrá Título para Invasores. El Espectador, p. 1-A. c. 1,2, 3.

206

Este golpe a la reforma agraria fue apoyado por personalidades de la política nacional como: los senadores liberales Víctor Mosquera Chaux, Aberto Mendoza Hoyos, Indalecio Liévano Aguirre, Hernando Durán Dussán y Álvaro Uribe Rueda; el senador conservador Mariano Ospina Hernández; el representante conservador Cornelio Reyes; los delegados del Directorio Nacional Conservador Rafael Azuero Manchola y Mario Laserna; y Enrique Liévano, asesor de la Dirección Nacional Liberal. Ver: Díaz-Callejas, Apolinar. (2002). Colombia y la reforma agraria: sus documentos fundamentales. Cartagena: Universidad de Cartagena, p. 134.

107

Los siguientes son algunos apartes de un artículo publicado por el diario El Tiempo, referentes a la Declaración de Chicoral:

Al mediodía de ayer fue firmada en esta población [Chicoral], la “Declaración de Chicoral”, que representa un trascendental acuerdo político sobre la reforma agraria del país y abre el camino para otros entendimientos entre el Gobierno y el Parlamento para proyectos de carácter económico y social.

(…) La comisión [interparlamentaria] coincidió en que la calificación de un predio como adecuadamente explotado, debe conjugar criterios económicos y sociales. Productividad y renta presuntiva207.

El mismo Carlos Lleras Restrepo, a pesar de no estar de acuerdo con muchos de los puntos del proyecto agrario que se formuló tras la Declaración de Chicoral, estimó conveniente la aprobación de dicho proyecto en el Congreso de la República; en declaración concedida al diario El Espectador Lleras Restrepo manifestó:

Yo no estoy de acuerdo con muchos de sus puntos [los del proyecto agrario] y estoy de acuerdo con otros, pero creo que para el avance social agrario es mejor que pase y no que subsista la situación actual de completa indecisión208.

Tras la Declaración de Chicoral, los predios ganaderos del país quedaban excluidos de la calificación de inadecuadamente explotados209 y, para promover la explotación del suelo, el Estado planteaba a los grandes propietarios la exigencia de cumplir con requisitos mínimos de productividad. Es bueno recordar que, antes de la Declaración de Chicoral, se venían dando presiones políticas y

207

Ayala, Javier. (1972, 10 de enero). La Declaración de Chicoral. El Tiempo, p. 1-A.

208

(1972, 13 de diciembre). Lleras Respalda Proyecto Agrario. El Espectador, p. 4-A. c.4.

209

Díaz-Callejas, Apolinar. (2002). Colombia y la reforma agraria: sus documentos fundamentales. Cartagena: Universidad de Cartagena, p. 135.

108

empresariales para el abandono de la reforma agraria; sobre los efectos que tuvieron esas presiones Armando Samper Gnecco, quien fuera Ministro de Agricultura en el Gobierno de Carlos Lleras Restrepo, manifestó:

(…) Las presiones políticas y empresariales desviaron la reforma agraria hacia labores complementarias. A medida que aumentaba la capacidad de acción del INCORA se hicieron más fuertes las presiones políticas y empresariales que habían impuesto limitaciones importantes a la ley de reforma social agraria. Esto forzó al INCORA a desviar buena parte de sus recursos hacia labores complementarias de la reforma agraria, como las obras de infraestructura de los distritos de riego, la colonización, los caminos de penetración y el crédito supervisado210.

Pero, como ya se advirtió, los terratenientes también debían lograr que el movimiento campesino perdiese el ímpetu. El Gobierno Nacional coadyuvó a este propósito retirándole al apoyo económico a la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) e introduciendo la división en ella; la citada asociación se dividiría en dos líneas: la línea Armenia, que reunía a aquellos que secundaban al Gobierno; y la línea Sincelejo, donde se encontraban los que podrían denominarse radicales y que, según sus detractores, mostraban simpatía por las ideas comunistas. A lo anterior debe agregarse que, después de la Declaración de Chicoral, las acciones represivas en contra del movimiento campesino se acentuaron; al respecto, León Zamosc manifiesta:

El tratamiento policial de las invasiones, la persecución de líderes campesinos, la aplicación de la justicia militar bajo el Estado de Sitio y el hostigamiento a todas las actividades de la ANUC, mostraron un ritmo de creciente intensidad y se convirtieron a partir de 1972 en aspectos constantes de la política oficial211.

210

Samper Gnecco, Armando. (1971, 25 de noviembre). Las Presiones Políticas. El Espectador, p. 9-A. c. 2.

211

Zamosc, León. (1987). La cuestión agraria y el movimiento campesino en Colombia. Luchas de la Asociación Nacional de Usuarios campesinos (ANUC), 1967-1981. Santafé de Bogotá: Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social (Unrisd) y Centro de Investigación y educación Popular (Cinep), p. 178.

109

El cuatrienio de Misael Pastrana en el poder fue así un periodo en el que, además de producirse un declive institucional en materia de reforma agraria, el Gobierno realizó acciones que debilitaron al movimiento campesino. Pero, ¿cuáles fueron los efectos de lo que el Gobierno Nacional llamó reforma social agraria, tanto en términos redistributivos como sociales? Éste es el interrogante que orienta el desarrollo de la cuarta y última parte.