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Capítulo 1 Naturaleza y dimensión del tema de investigación

2.2 El papel del docente y el cambio educativo

Esteve (2006, citado en Valliant, 2007) nos dice que en los últimos 30 años se ha tenido una serie de profundos cambios sociales que han impactado en forma directa a los procesos educativos. Las nuevas expectativas en la enseñanza: educar a estudiantes con diversas destrezas y conocimientos cognitivos, con capacidad de actuar en forma social e individual y de funcionar en una sociedad cambiante; solicitan que los organismos dedicados a las políticas educativas de cada país promuevan una serie de cambios orientados a la mejoría en el aprendizaje de los educandos.

Desde los años 90 se ha visto el desarrollo de dichos cambios a nivel mundial, Fullan (2003) nos advierte que estos cambios afectarán la cultura y la estructura de las escuelas, dando como resultado la reestructuración de diferentes roles y la reorganización de todas las

responsabilidades. Los cambios buscan que las escuelas logren los objetivos ya mencionados por medio del remplazo de algunas estructuras, programas y prácticas, en las que intervienen tanto las autoridades, padres de familia, alumnado y maestros, ya que ellos son los responsables del logro de la reforma escolar, Pablo Latapí (1995) expone que el cambio deberá de realizarse en dos esferas:

La cultural y la de valor, al sostener que estos cambios no se pueden realizar si no son tomados en cuenta las formas de pensar, sentir y de los modos de vivir, imaginar y celebrar de cada uno de nosotros que nos lleva a ser lo que somos, y en cuanto a las opciones de valor nos corresponderá imaginar un futuro voluntario donde se asumen opciones colectivas y de valor pues la tarea para construir una nueva escuela, nos obligará a conjugar los modelos mentales de los actores que se encuentran inmersos en los procesos del cambio educativo (p. 47).

Sin embargo, los procesos transformadores que se han dado en diversos países para implementar este cambio han sido tomados desde una implementación vertical de arriba - abajo y elaborados por una serie de expertos. Esto no ha sido una excepción en la educación mexicana ya que para la consecución de una escuela que pueda construir conocimientos significativos se implementó en el año 2003 un cambio de plan de estudios a nivel básico, en el que intervinieron la Secretaría de Educación Pública, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación,

reflexiones de los actores de la educación se pretendía conseguir que las reformas planteadas fuesen lo suficientemente fuertes para lograr el cambio deseado. Sin embargo, no se tomó en cuenta en su totalidad a un elemento de suma importancia previsto por Fullan (2003) que señala: “El cambio educativo depende de lo que los maestros hacen y piensan tan simple como eso” (p.107).

Por lo tanto, para implementar cambios dentro del sistema educativo mexicano resulta indispensable considerar en toda su magnitud a un elemento clave: el profesor. Saber cómo piensa y actúa resulta crucial para comprender su proceder dentro del aula. Knowles y Cole (1993) nos dicen que:

Lo que entiende el profesor es un fenómeno complejo y personal, que se encuentra continuamente influenciado por el significado de los factores y condiciones que se encuentran tanto dentro como fuera de los salones de clase y la escuela (p.474). Estas influencias en el caso de los docentes mexicanos reportan una mayor complejidad debido a que históricamente la enseñanza de la profesión docente se ha desarrollado bajo diferentes programas, escuelas y perfiles, es por eso que los cambios que se piden a la docencia mexicana deben de apelar mayormente a los sentimientos y percepciones del profesorado para quien lo que sucede en su aula es de suma importancia. Ya que la enseñanza no implica solamente tener un desarrollo cognitivo, sino también es hablar de un trabajo emocional. Pues “está imbuida de placer, pasión creatividad, desafío y júbilo” (Hargreaves, 2003, p.37). Como lo expresa Fried “Es una vocación apasionada” (citado en Hargreaves, 2003, p.37).

Los cambios esperados en las reformas educativas y la sobrecarga de trabajo producen cambios en la manera de pensar de los docentes, ya que su actuar es diverso en la enseñanza, Fullan (2003) opina que el cambio real representa una experiencia individual y colectiva, ya que la manera en que se le perciba logrará un fin exitoso o problemas en su implementación, y al no tomarse en cuenta los modelos mentales del docente y su correlación social en la escuela sólo se logrará el fracaso de la reforma educativa. Estudios realizados en 1984 por Hubberman y Miles (citados por Fullan, 2003) encontraron que” los objetivos abstractos combinados con la

obligatoriedad para los maestros de ponerlos en operación daban como resultado confusión, frustración, ansiedad y abandono del esfuerzo” (p.40), por lo que se debería de tomar en cuenta la realidad subjetiva de los docentes.

 

Una estrategia para la implementación de los cambios educativos en los docentes es hablar de un desarrollo emocional, del proceder reflexivo sobre los eventos que se suscitan en su profesión. Goleman (1995, citado en Hargreaves, 2003) explica que “Los individuos que no pueden imponer cierto control sobre su vida emocional libran batallas internas que sabotean su capacidad de trabajar concentrados y pensar con claridad” (p.301).La apelación a los sentimientos del

profesorado, en su manera de pensar y sus emociones que intervienen en ese proceso, son claves para el logro del aprendizaje. La identificación maestro-alumno y la empatía que le cause a él o a un grupo de alumnos inciden significativamente en el aprendizaje de la materia que imparta.

Un medio para conseguir con éxito un cambio educativo, son los procesos reflexivos de los actores involucrado por medio de las narrativas personales (Schön,1998), ya que resultan eficaces pues el docente medita a profundidad su proceder y lo lleva a entender su actitud ante los cambios que se desarrollan en su vida, en el aula y el impacto que tiene en su actividad profesional, según Karplak (2003) “los adultos que escriben sobre las historias de su vida transforman la visón de sí mismos y del mundo” (p.99), esta actividad reflexiva, debe realizarse en forma continua ya que con ella se revaloran las actividades, cambian los sentimientos y formas de pensar que construyen la vida del docente, las que a fin de cuentas representan la esencia del cambio. “Las convicciones, en lo que las personas hacen y piensan son esenciales para el logro de los resultados propuestos” (Fullan, 2003, p.47).

El conocimiento de estos procesos reflexivos opina Murillo (2000) nos permitirá elaborar mejores proyectos formativos para los docentes, crear herramientas de aprendizaje realmente eficaces “se requiere que el profesorado, posea los elementos y recursos necesarios que le permitan, partiendo del análisis y la reflexión de su práctica, incorporar o adaptar nuevos elementos que la enriquezcan” (Murillo, 2000, p.287).Pero no sólo el profesorado tendrá que realizar procesos reflexivos sobre su actividad y vida profesional; sino que autoridades y estudiosos del tema deberán emprender acciones pertinentes que los lleven a un conocimiento más profundo del docente, a instaurar una política educativa acorde a su identidad profesional. Sin importar el nivel de la institución los cambios o transiciones hacia nuevos modelos educativos, serán un proceso mucho más complejo (Fullan, 2003), para llevarse a cabo los agentes que estén involucrados en esta actividad deberán de transitar evolutivamente en su

implementación. Las iniciativas, autorizaciones y capacitaciones de personal deberán de ser tomadas como parte esencial; no desfragmentada del proceso; ya que, intervienen cambios de conducta, significados, aptitudes y compromisos que pueden llevarlo a un fin exitoso, es por eso que las autoridades u organismos deberán de conocer las percepciones y los incidentes del magisterio; ya que, es considerado un elemento articulador del cambio, su manera de pensar y percibir la transición proporcionará significados actitudinales que tendrán una carga positiva además de reflexiva en el cambio educativo, aunque este gremio no debe de ser visto como el único responsable del cambio educativo esperado; su opinión es un factor de importancia; ya que, permitirá la evolución de las reformas educativas y la capacidad de solución a problemas

innovadores de una sociedad globalizada.