es vital para lograr disminuir los índices de violencia vigentes en la sociedad” (Ardaya y Ernst,
2. MEDIOS MASIVOS IMPRESOS
2.4. El periódico El Extra
Ahora nos centraremos en el medio de comunicación a ser analizado, el Extra. Sin embargo, para hacerlo debemos incluir una pequeña reseña de cómo se originaron los medios sensacionalistas. La historia viene de 1896 con el “yellowkid” (Villamarín, 1997: 180), en el periódico de RandolphHearts. El niño amarillo vestía una camisola amarilla y fue el primer héroe de las historietas. Sin embargo, “este comic nació antes, en 1895, en el Word de Pulitzer. Pero Hearst, enemigo jurado de Pulitzer, le pirateó al dibujante y se lo llevó a su diario”(Villamarín, 1997: 180). Desde entonces, se conoció a este tipo de prensa como amarillista por ser un periódico sensacionalista y mercantilista.
Aterrizando en el análisis que se realizará se tomará como objeto de estudio un diario que es amado y odiado por su forma de presentar las noticias. Este periódico está categorizado como uno de los más rentables por el tiraje diario, que supera a otros diarios reconocidos. El Extra es un periódico que se destaca por el sensacionalismo. Fernando Checa en su libro El Extra: las marcas de la infamia, detalla el aparecimiento de este periódico mediante un trabajo bastante amplio. Según Checa este periódico es una muestra de “periodismo popular” (Checa, 2003: 15) y lo describe así:
En esos orígenes están algunos elementos melodramáticos de los diarios sensacionalistas (que provocan «emociones intensas») contemporáneos: los grandes titulares, una reconstrucción gráfica de los acontecimientos, un estilo irreverente y expresivo correspondiente a los modos de expresión popular, la incorporación del escándalo y el humor a la noticia. (Checa, 2003:15)
El periódico el Extra surgió de mano de Galo Martínez Merchán que en conjunto inició el proyecto del diario Expreso. El Extra fue un diario vespertino y circulo por primera vez un 21 de octubre de 1974.
Checa (2003) destaca que su logo fue, “desde hoy en sus manos para informar primero y mejor al servicio de Guayaquil y la Patria”(21). Sus notas daban cuenta de un periódico serio con temas políticos, económicos, nacionales e internacionales y temas de crónica roja se incluía en su última página.
El cambio radical de este periódico provino de Colombia. Al ser contratado Henry Holguín como editor a fines de 1988. Reconocido como un personaje polémico y sensacionalista, Holguín imprimió su huella en la forma de hacer periodismo en donde la fotografía jugaría un papel privilegiado para así competir con el avance tecnológico de la televisión. Por la continua lucha con la televisión, se debía innovar y se lo hace al “privilegiar el conocimiento de la vida personal y cotidiana, especialmente los dramas violentos de la gente”(Checa, 2003: 24). Los dramas sociales se vuelven el nuevo tópico para los medios de comunicación y los sectores populares se identifican con estos casos. La forma de tratar estos temas es la polémica, el espectáculo sin importar las connotaciones sociales.
Por otro lado, Checa (2003) señala que la diferencia que resalta en los medios sensacionalistas de los considerados serios, es el protagonismo de los sectores populares. “La visibilización popular da en sus páginas una ambigua, ambivalente: convierte a los sectores populares en protagonistas cotidianos de la noticia, pero desde su dimensión abyecta, desde ese lado oscuro”. (p. 17).
Entre las concepciones de Holguín, destaca una acerca de la violencia. Para este personaje, el tratar temas relacionados con la violencia es visibilizar otras problemáticas sociales. “Los periodistas de crónica roja no somos una especie de vampiros sanguinolentos que gozamos de la muerte y la sangre”. (Checa, 2003: 28).
Holguín salió del periódico en 1995, pero, se mantuvo la misma tónica de “los glóbulos rojos y el sexo” con Pedro Peralta quien le sucedió. Para los periódicos sensacionalistas recurrir a temas relacionados con la sangre y el semen es esencial. Permite que los sectores populares se interesen por leer. Sin embargo, esto marca la creencia de que el periodismo de calidad es para personas con poder, para los cultos y no para los sectores bajos. Es por ello que su propuesta se centra en noticias sensacionalistas.
Una de las características de los medios sensacionalistas es la utilización de una gran cantidad de imágenes acompañadas de titulares impactantes. Los títulos permiten que los lectores sientan curiosidad sobre aquel hecho. A ello, se suma el antetítulo y subtítulo que constituyen los elementos de
un titular. “Son, por lo tanto, enunciados síntesis y enunciados con fuerza retórica. Títulos y subtítulos organizan el contenido del texto, que, a su vez, aparecen en el índice para que el lector pueda conocer de forma sintética el contenido de un libro o de una publicación periódica” (Calsamiglia, 2002: 97).
El espectador siente curiosidad y busca saber cómo actuar si estas situaciones se presentan en su vida. A más de esto, los sectores populares se abstraen de la realidad, les interesa ver los dramas de los otros y no los suyos.
Las razones de esta atracción hacia la violencia en los medios: proporcionan al espectador satisfacción a su curiosidad morbosa; permiten celebrar su sensibilidad emocional al comprobar sus reacciones de rechazo; e incitan a la comparación social de su situación con la de los sujetos que aparecen en los medios. (Penalva, 2009: 5)
Como lo señala Penalva, para los espectadores el concentrarse en estos temas permite dar opiniones de cómo se debe actuar pero, no se profundiza en cómo se da la problemática para ser comprendida de mejor manera.Para los medios sensacionalistas es vital la crónica roja porque está ligado de manera directa a un buen rédito económico.