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1.5 La diócesis hoy: Plan, estructuras y agentes.

1.5.1 El Plan Global Diocesano, 2004 – 2009: “Hacia un camino de Esperanza”.

Este documento consta de siete apartados; en primer lugar se presentan los datos generales de la diócesis, de lo cual ya hemos hablado arriba. Es trascendental para nuestra investigación, resaltar que cuando se refiere al número de presbíteros diocesanos, no hacer referencia a la avanzada edad de muchos de sus miembros. El segundo bloque describe la realidad pastoral

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TURIEL, José Luis. 2007. Entrevista a Mons. Javier Navarro Rodríguez, obispo electo de Zamora. [En línea] <http://www.camineo.info/news/190/ARTICLE/2920/2007-05-17.html> [Consulta: 17 mayo 2007].

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desde las dimensiones profética, evangelizadora, litúrgica, social, comunional y eclesial. En el tercero, se profesa el credo diocesano; las líneas de acción ocupan el cuarto capítulo, mientras que en los tres restantes se plasman: el

objetivo, las prioridades diocesanas y los criterios pastorales,

respectivamente60.

1.5.1.1 Premisas para acercarse al plan diocesano.

Considero que para acercarse al Plan Global es necesario tener en cuenta algunas cuestiones que nos permitan una lectura crítica del mismo

a) Hubo una etapa previa de concientización y oración a nivel diocesano. Pese a eso, no todos los párrocos participaron en el proceso de planificación; bien fuera por desencanto, apatía o incapacidad para acoplarse a la metodología y las múltiples reuniones que éste requería.

b) En el momento de iniciar los trabajos de planificación, pocas parroquias contaban con un consejo pastoral, por lo cual, en las asambleas vicariales y regionales participaron personas, que en la mayoría de los casos eran “incondicionales del párroco”, esto provocó que la realidad pastoral se falseara en algunos de sus renglones: la toma de decisiones pastorales, el eficiente desempeño pastoral y el testimonio cristiano de los presbíteros... ¿Cómo criticar al párroco si las asambleas eran conjuntas?

c) Por motivos diversos, algunos los laicos que participaban en el proceso de planificación, dejaron de hacerlo. Su lugar fue asumido por otros laicos que estaban fuera del contexto, esto provocó la pérdida de tiempo y la falta de continuidad.

d) Algunas instancias diocesanas no fueron convocadas, p. ej. el seminario. Mientras que el aporte de la vida Consagrada quedó diluido entre los aportes de los laicos y los clérigos. Faltó acentuar la especificidad de los agentes evangelizadores consagrados.

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DIÓCESIS DE ZAMORA. 2004. Plan Global 2004 – 2009, Hacia un camino de Esperanza. México, Color Digital. 47pp.

1.5.1.2 Análisis de la realidad pastoral61.

Del análisis presentado en el plan, presentamos algunos tópicos que nos sirven para sustentar nuestra tesis.

a) La acción de los laicos.

Si bien muchos laicos están insertos en los procesos de pastoral a nivel parroquial y diocesano, es notable que a un alto porcentaje de éstos les falta formación, pues se han destinado pocos recursos económicos para tener agentes laicos informados y formados. De hecho no existen proyectos diocesanos para tal empresa que atiendan la formación de manera integral. Se constata en la diócesis que son pocos los laicos que han recibido algún ministerio de carácter instituido, eso refleja el centralismo clerical que decide si estos ministerios son o no necesarios en la comunidad; agreguemos a eso que no se ha preparado a la comunidad para ello.

b) La acción de los clérigos.

La mayoría de los miembros del presbiterio de la diócesis de Zamora centran su acción pastoral en el ministerio litúrgico-sacramental, en detrimento de las otras tareas que tienen encomendadas, la enseñanza y la conducción de la comunidad. Como correlato a lo ya dicho sobre los laicos, el presbítero se hunde en un activismo cultual, en el que los agentes laicos asumen tareas periféricas, que son decididas y delegadas por el único autor intelectual, el párroco. El clérigo o clérigos que atienden la parroquia experimentan que las necesidades de la comunidad los rebasan y que ni siquiera las de orden sacramental son eficientemente atendidas, su acción pastoral es difusa, llega a pocos y su vida transcurre entre misas y demás sacramentos y algunos momentos de encuentro con los grupos parroquiales que responden a una pastoral tradicional.

Esto es constatable en los siguientes párrafos que he considerado importante transcribir:

1º “Los organigramas manifiestan una falta de claridad en el papel que desempeña cada grupo o agente de pastoral en la vida parroquial. En muchos casos se descubre la ausencia del Consejo de Pastoral y la ayuda de los laicos en el trabajo apostólico… Muchos presbíteros, por distintas causas, de manera ordinaria no participan en las reuniones vicariales y diocesanas; esto desalienta y margina a sus comunidades de un trabajo de comunión eclesial. No se ha encontrado una solución para la participación permanente de los laicos y religiosas/os en las vicarías para conformar los Consejos de Pastoral en este nivel” (n. 5).

2º “Aunque en teoría se hable de participación, se percibe en algunos casos al Presbítero como el centro de la vida parroquial, donde la organización es claramente vertical y por tanto, los logros son personales y no de la Comunidad. Los agentes de pastoral dependen claramente de las decisiones y de los gustos del presbítero. Algunas parroquias carecen de Consejo Parroquial, y otras que lo tienen, no funcionan adecuada y responsablemente. En la mayoría de las vicarías, aún no se incorporan los laicos y los religiosos/as a las reuniones de manera programada para fortalecer un sentido eclesial” (n. 6).

3º “Prevalece un sentido individualista en presbíteros, grupos y laicos, que impide fuertemente una labor de Iglesia y dificulta la eficacia de un trabajo apostólico que lleve a un verdadero encuentro con Jesucristo a un importante sector de las comunidades” (n. 5).

1.5.1.3 Líneas de acción y prioridades62.

A nivel diocesano se establecieron catorce líneas de acción y tres prioridades diocesanas, cabe mencionar que en ninguna de ellas se planteó la necesidad de redefinir el papel del presbítero en la pastoral, el rol centralista que hoy tiene, siendo que éste parece ser uno de los aspectos que debe ser tratado para posibilitar una pastoral más participativa, en la que los laicos y los consagrados puedan aportar sus dones a favor de la construcción del Reino.

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En las líneas de acción, se desea fortalecer un sentido de pertenencia a la Iglesia (no. 5), la participación del laico cumpliendo su misión en el mundo y en la Iglesia mediante la creación de estructuras e impulsando comunidades ministeriales (n.10), se pretende fortalecer la comunión eclesial, desde una concientización de la propia vocación de cada uno de los agentes que construyen la vida diocesana, unificando su trabajo pastoral (no.12), y planificar la acción pastoral en comunión y participación (no.14).