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3.2 LENGUAS EN CONTACTO EN/DE LAS FRONTERAS

3.2.1 El portuñol

3.2.1.1 El portuñol en la frontera Quaraí-Artigas

Como indicamos anteriormente, hablaremos del portuñol como una lengua mixta; la función de la designación de esta lengua es revalorizar simbólicamente su forma lingüística, y mostrar las influencias tanto en dirección del portugués hacia el español, como del español hacia el portugués, rescatando la flexibilidad que se permitieron las lenguas para la creación de una nueva variante, como solución al conflicto de comunicación dado en las fronteras plurilingües (tanto en las fronteras físicas como en otras fronteras más abstractas).

Para iniciar el análisis del portuñol como lengua fronteriza comenzaremos con un acercamiento a la frontera de interés de esta investigación: La frontera entre Quaraí (Brasil) y Artigas (Uruguay) está demarcada por el Puente Internacional de la Concordia (de aproximadamente 750 metros), ubicado sobre el

río Cuareim e inaugurado el 3 de abril de 1968; en este espacio, además del español (del lado uruguayo) y el portugués (del lado brasileño), se habla un dialecto de la lengua portuguesa, conocido como portuñol riverense o Dialecto Portugués del Uruguay (DPU), este dialecto fue inicialmente identificado por José Pedro Rona en su obra El dialecto fronterizo del norte del Uruguay (1965), y posteriormente por Adolfo Elizaincín, Luis Ernesto Behares y Graciela Barrios, en su obra Nós falemo

Brasilero: Dialectos Portugueses del Uruguay (1987).

Artigas es la ciudad capital ubicada más al norte y más distante de Montevideo (a 600km); fue creada por la Ley 297 de 11 de julio de 1852 y fundada bajo el nombre de San Eugenio del Cuareim por el militar uruguayo Carlos Catalá Martínez, el 12 de septiembre de 1852, al finalizar la Guerra Grande (conflicto que se produjo en el área del Río de la Plata entre el 10 de marzo de 1839 y el 8 de octubre de 1851), con el fin de consolidar las fronteras con Brasil. Se estableció sobre las márgenes del río Cuareim y frente a la Villa San Juan Bautista, un asentamiento militar que se transformó luego en la ciudad de Quaraí. Es capital del departamento homónimo, determinada por la Ley 1.757 de 5 de septiembre de 1884, y por la Ley 5.330 de 31 de agosto de 1915 pasa a la categoría de ciudad, bajo su nombre actual, en homenaje al héroe nacional uruguayo José Gervasio Artigas (URUGUAY, 2006).

Por otro lado, Quaraí es un municipio brasileño ubicado en el sudoeste del estado de Río Grande del Sur (a 590km de Porto Alegre, la capital estatal). Fue un antiguo asentamiento militar fundado por el Comandante José de Abreu en 1816, tomando el nombre del río Cuareim. La Ley n. 972 de 8 de abril de 1875 lo eleva a la condición de villa bajo el nombre de São João Batista de Quaraí, y por el Acto n. 150 de 26 de marzo de 1890 se transforma en ciudad. La palabra Quaraí es una composición de origen indígena que quiere decir: «Río de las garzas» (PREFEITURA DE QUARAÍ, 2017).

Estas dos ciudades poseen una estrecha relación tanto social, como económica y cultural, y cuentan con cerca de 70.000 habitantes en total, 24.987 habitantes en la ciudad de Quaraí (según la página oficial del municipio) y 40.657 habitantes en la ciudad de Artigas (según el censo de 2011). El río Cuareim que

ejerce la función de demarcación geográfica entre los dos territorios, más que una barrera física, se comporta como un elemento de unión entre las dos ciudades.

En relación al portuñol hablado en esta frontera, el lingüista uruguayo Adolfo Elizaincín dedica gran parte de sus estudios a lo que él llama “bilingüismo de la frontera”, haciendo hincapié en que ninguna lengua hablada comparte sus límites con los límites políticos de un determinado país; esta afirmación, según el autor, constituye un gran paso en la comprensión del comportamiento lingüístico de los individuos pertenecientes a estas comunidades.

Durante el siglo XIX, según Elizaincín (1975) principalmente entre 1853 y 1862, Uruguay se vio en la necesidad de “nacionalizar” las fronteras, forzando la colonización de las fronteras con la intención de enfrentar la fragilidad de los tratados oficiales y la base étnica predominantemente lusitana enfrentada en la zona norte y este del país, que con su influencia se oponía a la soberanía uruguaya. Fueron estos propósitos políticos las razones principales para establecer la franja divisoria de aproximadamente 1000kms, que se extiende desde la desembocadura del río Cuareim en el río Uruguay hasta la desembocadura del arroyo Chuy en el Océano Atlántico (muchas veces la delimitación fue hecha con líneas imaginarias debido a la falta de accidentes geográficos naturales).

Según Rona (1956, p. 8 apud ELIZAINCÍN, 1975, p. 68) “la base étnica y, en consecuencia, lingüística de toda esta zona [el norte del país] es portuguesa, no española”, esta zona, complementa Elizaincín, representa una tercera parte del territorio de la República Oriental del Uruguay, lo que evidentemente culminó en la mezcla de lenguas.

Es importante mencionar que desde la fundación de Montevideo en el año 1726, la ciudad estuvo principalmente poblada por brasileños, y sólo a través de la nacionalización de las fronteras, que llevó a la imposición de normas educativas referentes a la enseñanza del español como única lengua “nacional”, el portugués usado por los pueblos del norte uruguayo comenzó a ser considerado como lengua inferior; de esta forma podemos entender que, como indica John Lipski (2017), los dialectos “fronterizos” del portugués uruguayo no resultan únicamente de

la proximidad de la frontera brasileña sino que representan la retención de un lenguaje que en tiempos pasados abarcaba casi la mitad del Uruguay.

Rona (1956) divide la zona fronteriza en tres áreas, a partir del uso de las lenguas; en la primera zona se habla portugués, en la segunda zona se habla el fronterizo portugués, caracterizado por un sistema fonológico predominantemente portugués y un léxico altamente lusitano, en la tercera zona, en donde ocurre la situación contraria, se habla el fronterizo castellano, caracterizado por un sistema fónico español, con influencia del portugués a nivel fónico, morfológico y sintáctico; dentro de cada una de estas zonas fronterizas, el autor señala diversas variedades (RONA, 1956 apud ELIZAINCÍN, 1975).

En la franja fronteriza entre Uruguay y Brasil se hablan dialectos híbridos conocidos como “dialectos portugueses del Uruguay” (DPU), a partir de la definición de Elizaincín, Behares y Barrios (1987), mientras que los habitantes de estas zonas lo conocen como portuñol o “fronterizo”; cabe resaltar que en la mayor parte de los casos los residentes de la ciudad de Artigas no emplean el portuñol, como vehículo de comunicación, únicamente con interlocutores brasileños y viceversa, es decir, no es una lengua de contacto comercial, sino la lengua de la comunidad fronteriza.

Justamente por ser considerada como una lengua perteneciente a dicha comunidad, el portuñol ha sido reivindicado en los últimos años, principalmente por sus hablantes y por algunos grupos de intelectuales, como una lengua válida, intentando contrarrestar su discriminación, tanto por grupos ubicados en los centros hegemónicos, como por el propio Estado, que busca desalentar su uso a través de la imposición de la enseñanza de la forma estándar del español y, en los últimos años (principalmente desde la firma del acuerdo Mercosur), de la forma estándar del portugués. Estas reivindicaciones incluyen el área educativa, las artes y la literatura, y la búsqueda por la declaración del portuñol como Patrimonio Cultural Inmaterial ante la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura).