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El punto de partida La utilización del barro

Del mismo modo que comienzan a darse estos cambios citados anteriormente y esta hibridación entre disciplinas, donde las limitaciones de unas y otras se diluyen, ocurre algo similar en el campo de la cerámica, aunque de un modo un tanto diferente, ya que se trata de una técnica mucho más anclada a la tradición y la artesanía. Para entender esta idea nos apoyaremos en analizar brevemente el recorrido que ha tenido el uso del barro a lo largo de la historia, haciendo un repaso por la misma, y deteniéndonos en los puntos más destacables y que han sido condicionantes a la hora de su desarrollo en otros campos como el arte.

Sería trabajo imposible tratar de exponer en este apartado todos los antecedentes del tema, pues como citamos anteriormente, a lo largo de toda la historia del arte, la tierra, ya sea cocida o cruda, ha sido utilizada por el ser humano con distintos fines, entre ellos el artístico. Por este motivo haremos una breve introducción de los antecedentes más antiguos y prestaremos especial atención a los antecedentes más recientes, los cuales han influenciado en conducir el tema a su situación actual.

Desde la antigüedad se ha utilizado un material accesible a todas las culturas y con muchas finalidades, siempre para hacer más sencilla la vida del ser humano, la tierra. Uno de los usos que ha tenido este material ha sido el de recipiente o contenedor, con el fin de poder almacenar, guardar o cocinar alimentos. En un principio éste ha sido el uso principal que se ha dado a las vasijas, no el de ser objetos decorativos, por ello, no es extraño encontrar la superficie externa de dichas vasijas sin decoración. El ser humano construye estos primeros recipientes con sus manos, sin ayuda de ninguna herramienta, con la sencilla técnica de enrollar un churro de arcilla sobre un disco plano. Alrededor del año 4000 a. C. en lo que hoy se conoce como Irak, tiene lugar un pequeño avance en la técnica que consiste en colocar una

calabaza cortada bajo el disco, con el fin de facilitar el giro del disco mientras el alfarero va dando forma a la tira de barro. “Esta pequeña innovación sugiere un paso mucho más importante: la utilización de un disco de rotación libre”12. Sobre el año 2500 a. C. este invento se

expande hasta el Mediterráneo, y comienza a darse una evolución progresiva de la alfarería arcaica, evolucionando la manera de construir las vasijas y los objetos mediante el invento del torno. Alrededor del año 1000 a. C. se sustituye la calabaza por un disco de piedra o madera, pieza que gira sobre un soporte acabado en punta. Esta evolución de la alfarería se observa también en el modo en que los alfareros comienzan a trabajar la decoración de las piezas mediante el uso de arcillas de diferentes colores, controlando el proceso de cocción y utilizando el horno como si de un laboratorio químico se tratase.

Son los griegos los que comienzan a utilizar las vasijas como lienzo, plasmando escenas de importantes acontecimientos de la historia o imágenes que hacían referencia a sus mitos. Poco a poco, según evoluciona la alfarería de la Antigua Grecia las imágenes que se muestran en las vasijas son escenas que tienen que ver más con lo social o con lo cotidiano. Este cambio hace que las vasijas tomen un carácter decorativo más que utilitario, convirtiéndose, como dice John Boardman, “en un objeto pictórico que podía entretener e incluso instruir a los compradores nacionales o extranjeros”13. La persona que

pinta la vasija no necesariamente es la misma persona que la ha realizado, por lo que en muchas ocasiones las piezas son firmadas por las dos personas. Como señala Barberá:

“A pesar de que en todo el mundo griego prolifera la producción de piezas cerámicas, es en Atenas durante el siglo V a. C. donde se alcanza la mayor perfección, existen datos de que llega a haber hasta 125 pintores trabajando en esta época, ayudados de otros tantos maestros alfareros”.14

12 SENNETT, Richard. El artesano. Ed. Anagrama, Barcelona, 2009. p.152

13 BOARDMAN, John. The History of Greek Vases. Ed. Thames and Hudson, 2001. p.40 14 BARBERÁ FERRÁS, José y BASTIDA NOGUERA, Ricardo. “Las primeras cerámicas en

Otro de los usos más importantes que se ha hecho del barro, que marca un punto de inflexión y supone un gran avance para la vida del hombre es la arquitectura, concretamente mediante el ladrillo, tomando éste como elemento básico para la construcción. Resulta rápido, sencillo y económico hacer ladrillos de barro con moldes y secarlos al sol, por este motivo comienzan a utilizarse hace aproximadamente diez mil años. Los ladrillos más antiguos encontrados por arqueólogos datan de esta fecha y han sido encontrados en Jericó, se trata de ladrillos que fueron realizados únicamente con tierra y agua. Más adelante, sobre el 7600 a. C. a esta tierra se le añade paja o estiércol, lo que conocemos como adobe, para darle al material más consistencia y aumentar la estructura de la arcilla. Pero estos ladrillos están expuestos a las condiciones meteorológicas y se deterioran fácilmente con el paso del tiempo y sobre todo con las lluvias, por lo que tuvo lugar un invento revolucionario para el progreso en la realización y eficacia del ladrillo, el horno.

Sobre 3500 a. C. el ser humano descubre que sometiendo la arcilla a altas temperaturas durante un largo periodo de tiempo, consigue cambiar la solidez del material, convirtiéndolo en un material mucho más duradero. El hecho de someter al fuego a un espacio cerrado, mediante la construcción de paredes, tiene como consecuencia un proceso diferente que el fuego al aire libre, pudiendo alcanzar mayor temperatura y exposiciones al calor mucho más largas, procesos necesarios para la cocción del barro. Por estos motivos resulta innegable la relación entre la invención del horno y la evolución del ladrillo y por consecuencia de la arquitectura. Pero la aparición de este invento supone una revolución, pues no solamente ayuda en el progreso de las construcciones, sino también en la alimentación, de hecho, según los arqueólogos hay indicios que apuntan a que, en determinada época, la construcción y la cocina comparten el mismo espacio.

La invención del ladrillo cocido supuso una revolución en la construcción de edificios, como observamos en el caso de los egipcios, por ejemplo, que comienzan a construir arcos y bóvedas 3000 años a. C. No ocurre igual en Grecia, que prefieren la utilización de la piedra, sobre todo en edificios públicos, pero si aportan grandes avances en la realización de tejas de terracota, alrededor de 2600 a. C. en la zona de Argos. En cambio los romanos dominan el proceso de cocción del ladrillo, así como una amplia gama de diseños, formas y tamaños, lo que les lleva a la creación de grandes avances para la arquitectura, como el arco de medio punto. Mejorando el diseño de ladrillos mejoran el resultado del arco y la forma de construirlo, esto permite hacer construcciones más seguras y extienden este elemento arquitectónico en todos sus levantamientos, desde edificios menores hasta acueductos. Se trata de un avance y una revolución que tiene influencia hasta nuestros días, reflejándose en la arquitectura y marcando unas directrices en la forma de diseñar y construir edificios que han condicionado los principios de la arquitectura.

Con todo esto lo que queremos mostrar es la manera en que la utilización de la tierra en sus diferentes estados, ha sido un factor condicionante en el desarrollo de historia, siendo un material de suma importancia para el hombre y para su progreso en lo cotidiano. A pesar de que en muchas ocasiones, hoy en día, sea un material vinculado a lo antiguo, lo artesanal, lo tradicional, veremos que sigue evolucionando su desarrollo debido a sus cualidades técnicas. Por otro lado, este vínculo que lo asocia a la artesanía le es bien merecido, a continuación veremos cómo y porqué se ha ganado esta fama, de la que tanto le cuesta desvincularse en la actualidad. Para ello nos apoyaremos en diferentes sucesos acontecidos a lo largo de la historia, casos que ejemplifican diferentes ideas relevantes para esta investigación y que nos facilitarán ubicarnos en un mapa conceptual donde desarrollaremos el tema.

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