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El replanteo general del Gobierno Restricción externa

Llegado a este punto, y considerando los requerimien- tos que exige el proceso electoral, el Gobierno estable- ció que el objetivo principal del corriente año consiste en mejorar –aunque sea moderadamente– la situa- ción en términos de actividad y salarios, aun cuando para ello deban profundizarse los desequilibrios que afectan la paridad cambiaria, las cuentas fi scales y las variables monetarias.

La mecánica instrumentada se basa en acentuar el atraso del tipo de cambio –también el de las tarifas públicas– para desacelerar el ritmo infl acionario y, de ese modo, permitir alguna recomposición del salario real que impulse el consumo como instrumento de re- activación productiva. El propósito, en todo caso, es el de pasar de una situación cuasi recesiva como la registrada en el 2014, a un moderado crecimiento del nivel de actividad en el 2015.

La trayectoria pretendida no está exenta de riesgos, por cuanto un incremento del consumo basado en me- joras salariales nominales puede estimular presiones infl acionarias –tanto por el lado de la demanda como de los costos laborales– que, en defi nitiva, inhiban las posibilidades de una mejora en el poder adquisitivo de los ingresos derivados del trabajo y de diversos pla- nes de asistencia social. Esa es la razón principal por la cual el Gobierno ha tratado de imponer topes en los acuerdos de las paritarias, que limitan las posibilida- des de desbordes de precios.

Pero la principal restricción para viabilizar un proceso de expansión productiva proviene del sector externo, tal como ha sido una constante en los últimos años. Frente a ello el Gobierno recurrió, inicialmente, a me- canismos no convencionales para obtener divisas, como, por ejemplo, el swap de monedas con China –que le ha reportado en los primeros meses del año unos USD 2.800 millones– la restricción al giro de uti- lidades y dividendos al exterior, la limitación a la entre- ga de divisas a los importadores (lo que obliga a fi nan- ciarse parcialmente con sus proveedores externos) y hasta las trabas puestas por el juez Griesa para pagar parte de la deuda reestructurada.

Con posterioridad y ya en el segundo trimestre del año la Argentina pudo retornar a la colocación de deuda en el mercado fi nanciero internacional, a tra- vés del Bonar 2024 por USD 1.415 millones y una tasa de interés del 8,95%. También YPF obtuvo USD 1.500 millones y algunas jurisdicciones provinciales (como CABA y Pcia. de Bs.As.) concretaron la colo- cación de nueva deuda en el mercado mundial. En el segundo trimestre, además, también cabe computar que es el período de mayor ingreso de divisas comer- ciales, dado que se concentra el grueso de las expor- taciones agrícolas.

En defi nitiva, se ha logrado recomponer, en parte, el stock de reservas internacionales, con lo cual el Go- bierno ha logrado avanzar hacia dos objetivos impor- tantes. En primer lugar y tal como fue señalado más arriba, fl exibilizar la política de importaciones para contribuir a una cierta reactivación productiva basada en el consumo. En segundo lugar, abastecer con más normalidad la demanda de divisas, tanto por razones de ahorro como de turismo en el exterior. Con ello se logra disminuir la presión sobre el mercado marginal y mantener controlada la brecha cambiaria.

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Política monetaria y cambiaria

Coincidentemente con los mecanismos destinados a quitar presión sobre la demanda de divisas en el mer- cado marginal de cambios, se emitieron señales en el sentido que la política de atraso cambiario instalada desde el último trimestre del año pasado continuará en los próximos meses. En consecuencia, se observa una reducción signifi cativa de las expectativas de de- valuación en el corto plazo.

También la política monetaria se orienta en el sentido de incrementar las tasas de interés, impulsando una cierta preferencia por las colocaciones en pesos. Es que la tasa de interés, aún cuando puede no ser positiva en términos reales frente a la tasa de infl ación, sí lo es (y por un am- plio margen) con respecto a la devaluación esperada. El atraso del tipo de cambio contribuye, por un lado, a moderar el proceso infl acionario y permitir una cier- ta recomposición del poder adquisitivo de los sala- rios. Por el otro, sin embargo, acentúa la pérdida de competitividad de muchas producciones transables, que encuentran crecientes difi cultades en los mer- cados internacionales. Esta circunstancia afecta, principalmente, a varias producciones regionales

–vitivinicultura, frutas frescas, lácteos, azúcar, jugos, etc.– que encuentran serias difi cultades para la expor- tación y, en consecuencia, afectan las condiciones de vida en sus lugares de asentamiento.

También repercuten en el ingreso de divisas por ex- portaciones la baja en el precio internacional de los

commodities agrícolas y la menor demanda brasileña

de productos industriales como expresión de su pro- ceso recesivo. En consecuencia, se registra una caí- da importante en el superávit del comercio exterior –del orden del 57%– en el primer cuatrimestre del año. Este dato es de suma importancia si se tiene en cuenta que el excedente del intercambio comercial ha sido, normalmente, la principal fuente de ingreso de divisas para el país.

La situación fi scal, por su parte, también está experimen- tando un deterioro profundo en lo que va del 2015. Ello no debe sorprender si se considera que la expansión del gasto público supera ampliamente a los ingresos, como parte de una política destinada a incrementar los subsi- dios de los servicios públicos, aumentar las erogaciones en asistencia social y, más puntualmente, expandir las transferencias discrecionales a provincias.

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De ese modo, en el primer trimestre del año el gasto primario –antes del pago de intereses de la deuda pú- blica– creció 40%, mientras que los ingresos totales au- mentaron 26% (30% los tributarios). En consecuencia, el défi cit fi scal fi nanciero –después del pago de intere- ses– más que se triplicó en el primer trimestre del año. Además, y dado que el Banco Central empieza a encon- trar límites para transferir fondos al Tesoro, por un lado, y pretende controlar la emisión monetaria para mode- rar las presiones sobre el tipo de cambio, por el otro, el gobierno ha comenzado a fi nanciar crecientemente el desequilibrio fi scal con emisión de deuda pública. En tal sentido, se están colocando títulos en pesos (Bonac) que ajustan por las tasas de las Lebacs y cu- yos vencimientos se producirán en el 2016. La emisión de estos títulos más el Bonar 2024 en dólares revierte la política de desendeudamiento que el gobierno im- pulsó con anterioridad.

Los resultados cuantitativos

Analizar la situación económica argentina en términos cuantitativos exige señalar las signifi cativas alteracio- nes que se han registrado en la información estadística elaborada por el INDEC desde el año 2007 en adelante. Inicialmente la manipulación afectó a los índices de pre- cios, pero luego también a otros indicadores –como el

producto interno bruto en moneda constante, la pobreza y la indigencia– cuyos resultados dependen de los índices de precios utilizados para defl acionar las series a precios corrientes. Los interrogantes respecto a la confi abilidad de los datos ofi ciales –tema del que ha sido receptor el Fondo Monetario Internacional– ha impulsado el surgi- miento de información elaborada por el sector privado. En la medida que lo consideremos pertinente, en lo que sigue señalaremos ambos datos (ofi cial y privado). 1. Nivel de actividad

Está claro, como se expresó más arriba, que el obje- tivo del Gobierno consiste en estimular alguna reac- tivación productiva basada en el consumo. Las otras variables de la demanda agregada –inversión y expor- taciones– de ninguna manera están en condiciones de contribuir a dicha reactivación.

Los datos ofi ciales, expresados a través del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) señalan un incremento del 2,0% interanual hasta el mes de marzo pasado. Una medición privada alternativa (el Indica- dor General de Actividad del estudio Ferreres) expone, por el contrario, una disminución del 0,7% en el primer cuatrimestre del año en curso (ver cuadro N° 2), pero en la comparación interanual de abril se observa un ligero incremento del 0,2%.