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EL RIEGO TRADICIONAL, SU MEJORA

In document El_olivo,un_arbol_para_la_historia.pdf (página 105-135)

En este apartado vamos a tratar las siguientes problemas:

* Cuales son las necesidades de agua para obte- ner la máxima producción.

* Qué hacer en situaciones de baja disponibilidad de agua.

* Sistemas de riego a utilizar en cada situación y su diseño.

* Modificaciones de las prácticas tradicionales de cultivo en secano, cuando se hace la transformación en regadío, y qué prácticas pueden ayudar a maximi- zar la eficacia en el uso del agua.

Volvemos a recordar que siempre tendremos en cuenta: las peculiares características del olivo, adaptar las aportaciones de agua a las características de la planta (especialmente cuando estas no cubran las ne- cesidades optimas de cultivo), las características del suelo y la climatología de cada zona.

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Necesidades para máxima producción

No hay buena olla con agua sola

La suma del agua consumida por la planta en transpiración, más el agua evaporada desde el suelo, constituyen lo que conocemos como evapotranspira- ción del cultivo (ETc), y debe ser satisfecha estacio- nal-mente en su totalidad, mediante la lluvia y/o el riego, para que no se vea afectada la producción po- tencial del olivo.

En la actualidad el método más recomendable para el cálculo de la ETc es el propuesto por FAO (Doorenbons y Prutti, 1977), mediante la fórmula:

ETc= ETo x Kc

Donde ETo representa la evapotranspiración de referencia, que puede estimarse sobre la base de datos climáticos, utilizando fórmulas empíricas o emplean- do un tanque evaporimétrico (tanque clase A), cuya instalación tiene un coste asequible.

En el valle del Guadalquivir esta fórmula es la que permite estimar la ETo con mayor precisión, pero necesita datos metereológicos fiables diarios de tem-

peratura, humedad relativa del aire, velocidad del viento y radiación solar; información pocas veces dis- ponibles.

La expresión de Hargreaves, que sólo utiliza datos termométricos, si se usa empleando valores se- manales o mejor quincenales, permite estimar la ETo

con suficiente precisión.

Esto permite realizar programas de riego del olivar implantados en suelos con adecuada capacidad de retención, en comarcas en las cuales no existe in- fluencia marina o vientos dominantes.

En estas condiciones, la estimación de la ETo

con la fórmulade Hargreaves, puede ser mejor que la obtenida empleando el tanque clase A. De todas for- mas, la variación estacional de ETo tiene una escasa variación interanual, por cuyo motivo, incluso sería admisible la utilización de valores medios de la zona, ya que otros parámetros como la lluvia, nos dificulta- rán en mayor medida la programación del riego.

En la tabla 1 mostramos de forma orientativa, datos de valores mensuales del ETo de algunas loca- lidades andaluzas con grandes superficies dedicadas al cultivo del olivar, y alta producción de aceite de oliva.

110 Meses E F M A M J J A S O N D Año Cordoba 1,2 1,9 2,8 4 5,1 6,5 7,1 6,3 4,6 2,8 1,7 1,1 1,3 Lucena 1,3 2 2,8 4 5,4 6,3 7,1 6,3 4,6 2,9 1,5 1,1 1,4 Montoro 1,4 2 3 4,3 5,5 6,3 6,9 6 4,6 2,6 1,8 1,2 1,4 Puente G. 1,4 2,2 3 3,7 5,4 6,5 7 6,2 4,4 2,9 1,8 1,2 1,4 Granada 1,1 1,7 2,5 3,5 4,4 5,7 6,2 5,6 4,1 2,6 1,5 1 1,3 Antequera 1,3 1,7 2,6 3,5 4,8 5,8 6,7 6 4,2 2,7 1,6 1,1 1,2 Servilla 1,4 1,9 2,8 3,8 5,2 6,1 6,8 6,2 4,7 2,9 1,7 1,2 1,3 Gibraleón 1,2 1,6 3,1 4,4 5,8 6,2 7,2 6,5 4,4 2,5 1,4 1 1,4 Alcalá Real 1,1 1,6 2,3 3,2 4,2 5,6 6,5 5,9 4,3 2,4 1,5 1,1 1,2 Andujar 1,2 1,8 2,7 3,8 5,1 6,2 6,9 6,1 4,3 2,6 1,5 1,1 1,3 Linares 1,3 1,8 2,9 3,8 5,1 6,5 7,4 6,7 4,9 2,8 1,7 1,2 1,4 Úbeda 1 1,6 2,4 3,4 4,4 5,9 6,4 5,6 4 2,4 1,4 0,9 1,2 Jaén 1 1,6 2,4 3,4 4,4 5,9 6,4 5,6 4 2,4 1,4 0,9 1,2 Villa Carrillo 0,9 1,3 2,4 3,4 4,8 5,7 6,5 5,6 3,7 2,3 1,4 0,8 1,2

Tabla 1 Distribución de los valores medios diarios de ETo (mm/día) en diferentes zonas olivareras de Andalucía, aplicando la expresión de Hargreaves.

El coeficiente Kc de la ecuación anterior, cuan- tifica el efecto del propio cultivo y expresa la relación existente entre la evapotranspiración del cultivo, cuando éste cubre totalmente el suelo y la Eto.

Este coeficiente debe ser determinado experi- mentalmente en condiciones locales. Para el caso par- ticular del olivar del valle del Guadalquivir, el coefi- ciente Kc no es constante a lo largo del año (Orgaz y Fereres, 1977), variando entre valores máximos en primavera, otoño e invierno (Kc=0,50-0,55).

Esta sensibilidad del olivo a las condiciones ambientales, puede estar relacionada con la sensibili-

dad de sus estomas, a variaciones en la humedad rela- tiva del aire (déficit de presión de vapor), cerrando parcialmente los estomas, cuando el DPV supera un determinado valor a pesar de disponer la planta de suficiente cantidad de agua en el suelo.

Las estimaciones de ETc mediante la expresión anterior pueden ser válidos para olivares de gran de- sarrollo y con cobertura del suelo por la copa del ár- bol superior al 50%, situación que no se presenta en la mayoría de las plantaciones, especialmente en los casos de plantaciones jóvenes en crecimiento o en olivares adultos con densidades tradicionales.

Para coberturas inferiores, las estimaciones de ETc se hace sobre la base de la expresión:

ETc = ETc x Kc x Kr

Donde el coeficiente Kr cuantifica el desarrollo del cultivo. Al no disponer de información para el ca- so del olivar, este coeficiente reductor Kr podría esti- marse, de forma aproximada, utilizando la relación que Fereres y cols. (1981) encontraron para el almen- dro:

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Sc que es el porcentaje de suelo cubierto, se calcula en función del diámetro medio de la copa de los olivos de la plantación a regar D metros , y de la densidad de plantación N (número de olivos/ha) apli- cando la expresión:

Sc= p x x N/(4 x 100)

Para olivares con Sc mayores del 50% se utili- zará un Kr igual a 1. La dosis calculada mediante la fórmula ETc = ETo x Kc x Kr, habrá de incrementarla en una fracción proporcional a la falta de uniformidad de la aplicación y de la eficiencia del sistema. En el caso en que se empleen aguas salinas, habrá que au- mentar, igualmente, las aportaciones de agua, para lograr el lavado de las sales (fracción de lavado).

Por las condiciones del valle del Guadalquivir, se obtienen valores muy variables de ETc en función de las condiciones locales de clima (demanda evapo- rativa de la atmósfera) y del tipo de plantación (tradi- cional, intensiva), sistema de poda, volumen de copa etc.

Así, en olivares con marcos tradicionales, de las zonas frías de Jaén y Granada, en las que la ETo anual alcanza valores entre 1100 y 1200 mm, la ETc puede estimarse en 400-450 mm/año; mientras que en olivares intensivos de las zonas más cálidas, con ETo anual de unos 1400 mm, la ETc puede llegar a los 700

mm. También existe una marcada variación estacio- nal, pudiendo oscilar la ETc en una determinada loca- lidad entre valores aproximados de 0,5 mm/día en enero y 2,8 mm/día en julio.

Una vez que hayamos calculado las necesida- des, el suministro del agua al cultivo se realizará me- diante la lluvia y por las aportaciones de riego. Em- pleando una instalación muy bien diseñada, las nece- sidades de riego vendrían dadas por la expresión:

R = ETc – Pe

Siendo R la cantidad en mm de agua aportada, y Pe la precipitación efectiva en mm (la cantidad de agua de lluvia que se filtra en el suelo y que queda a disposición de la planta), siendo necesario regar en los periodos secos o en los que, a pesar de producir- se lluvias, el ETc es mayor que el Pe.

Para la estimación de la fracción de precipita- ción que realmente ha sido efectiva tras producirse una precipitación, lo correcto sería medir la variación del contenido de agua en el suelo antes y después de la lluvia, cosa que no es posible; por este motivo sue- le tomarse un 70% de la precipitación.

En la mayoría de los cultivos, no se tiene en cuenta la cantidad de agua almacenada en el suelo

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(reserva)durante el periodo de lluvia (agua de seguri- dad), a la hora de programar el riego; sin embargo, en nuestras condiciones, es recomendable emplear la reserva en la programación del riego del olivar, ya que la reserva de agua del suelo puede cubrir una fracción muy importante de las necesidades del culti- vo (50-65%).

Por ello para la programación del riego a lo lar- go de la campaña, es muy importante la cuantificación de la reserva al final del invierno, para la capa del suelo explorada por las raíces del olivo.

En este momento ya se habrá producido aproximadamente el 70% de la pluviometría total anual.

A partir de este dato, podemos establecer con cierta precisión un programa anual de riego en el que a partir de los datos de ETo, y pluviometría eficaz Pe, nos planteemos agotar la reserva hasta un nivel de- nominado de agotamiento permisible (NAP), que po- dría definirse como el contenido de agua del suelo por debajo del cual es previsible que el cultivo empiece a reducir su tasa de transpiración y, por tanto, su creci- miento y producción.

El NAP no tiene un valor único, sino que en función de la sensibilidad del cultivo al déficit hídrico,

puede tomar distintos valores, dependiendo del méto- do de riego, de la demanda evaporativa de la atmós- fera y del tipo de suelo. Para el caso del olivo el NAP podría estimarse como el 70-75% de agua útil, apli- cando la expresión:

NAP = 0,75 (capacidad de campo - punto de marchitamiento permanente).

Los valores de capacidad de campo y punto de marchitamiento permanente, dependen del tipo de suelo.

En la tabla 2, el lector podrá obtener valores orientativos para diferentes texturas del suelo.

Contenido de humedad (%peso seco)

Textura suelo CC PM AU AU(mm/m ) Arenosa 9 4 5 85 Franco-arenosa 14 6 8 120 Franca 22 10 12 170 Franco-arcillosa 27 13 14 190 Arcillo-limosa 31 15 16 210 Arcillosa 35 17 18 230

Tabla 2 Valores medios (Castilla Montalvo, 1997) CC: Capacidad de campo

PM: Punto de marchitamiento

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El agua almacenada en el suelo durante la esta-

ción húmeda, podrá consumirse como complemento

al riego a lo largo de la estación, siendo más reco- mendable programar su consumo en la época de máxima demanda (verano), de forma que los volúme- nes de agua manejados sean mínimos, pudiendo así regar, con un determinado caudal, una gran superficie y abaratar las instalaciones de riego.

Ya hemos comentado que el suelo influye de forma importante en la programación del riego, cuan- do pensamos utilizar la reserva de agua del suelo, va- riando su influencia en función de la profundidad y de la textura. Así, en los suelos arcillosos la reserva utili- zable es superior a la de los suelos ligeros, por lo que la demanda de agua en aquellos será sensiblemente menor.

Ejemplo práctico

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, calculemos las necesidades de agua de riego de un olivar en la zona de La Loma (Jaén).

Supongamos un suelo de tipo medio de la comarca, con una capacidad de almacenamiento de agua (útil), igual a 210 mm, por cuyo motivo la máxima cantidad de agua que podríamos extraer del perfil hasta el NAP, sería de 157 mm. El cálculo (Tabla 3) lo hace-

mos para un año de 505 mm (media) de pluviometría, con unos valores medios normales de ETo y Pe que presentamos en dicha tabla.

P. eficaz Etc Etc P.efica

z

Eto Mm/dia Kr Kc Mm/dia Mm/dia Mm/mes

Enero 0,86 1,54 0.71 0.65 0.40 1.14 35 Febrero 1,40 1,83 0.71 0.55 0.65 1.18 13 Marzo 2,30 1.49 0.71 0.65 1.06 -0.43 -- Abril 3,50 1.17 0.71 0.60 1.49 0.33 -- Mayo 4,90 0.84 0.71 0.55 1.92 1.08 -- Junio 5,73 0.71 0.55 2.24 2.24 -- Julio 0.71 0.50 2.23 2.46 -- Agosto 0.71 0.50 1.86 2.05 -- Sep. 3,83 0.71 0.55 1.50 1.50 -- Oct. 2,82 0.71 0.60 0.97 -0.04 1 Nov. 1,18 0.71 0.65 0.55 0.67 20 Dic. 3.25 4.68 295 142

Tabla 3 (1) Volumen de copa = 12000 m cúbicos / ha Diámetro medio = 6,73 m

Superficie cubierta = 35,57 m cuadrados/olivo = 3557 m.cuadrados / ha.

Kr = 2 x Sc / 100 = 2 x 35,5 /100 = 0,71 (2) ETc = Kr x Kc = Kr x Kc x Eto

(3) Reserva = (ETc - P eficaz) x número de días.

El olivar que vamos a regar está plantado en un marco de 10x10 (100 olivos/ha), y el tamaño de los árboles expresado como volumen de copa es de 12000 m cúbicos por hectárea.

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Unos simples cálculos geométricos, conside- rando el árbol como un casquete esférico, con rela- ción diámetro/altura igual a 1,33, nos permitirá calcu- lar la superficie del suelo cubierto por la copa del ár- bol, que en nuestro caso será de 35,57 metros cuadra- dos por árbol, por lo que la cobertura sería de 3557 metros cuadrados por hectárea (igual a 35,57%).

El coeficiente Kr (que cuantifica el desarrollo del cultivo utilizando la relación de Ferreres y cols. (1981) Kr=2xSC/100)que corresponde a este valor es

Kr = 0,71.

En la tabla 3 mostramos los valores de Kc re- comendados mensualmente para el valle del Guadal- quivir.

En una programación para un año, tendremos que utilizar los valores reales de reserva; determina- ción que haremos a finales de marzo en base a las llu- vias realmente acontecidas y a su eficacia.

En la tabla 3 calculamos mensualmente las ne- cesidades del cultivo ETc, utilizando la fórmula ya conocida

Una vez deducidas de ETc los valores Pe, co- noceremos igualmente las necesidades mensuales de riego, así como el agua teóricamente acumulada en el terreno, que constituirá la reserva (cuando Pe es me- nor que ETc).

Como ya hemos referido, esta reserva puede ser consumida por el olivo sólo hasta el NAP en los meses de máximas necesidades.

En nuestro caso, la reserva útil media en el año será de 142 mm, que es inferior al NAP (157 mm).

En la tabla 4 hacemos una programación men- sual del riego, contemplando en ella la posibilidad de utilizar, si es necesario, la reserva del agua del suelo.

Sin usar la reserva del suelo

Usando la reserva del suelo Riego L/olivo.dia Reserva VA mm Riego L/olivo.dia Reserva VA mm Ene. 0 96 0 96 Feb. 0 129 0 129 Mar. 0 143 105 143 Abr. 33 143 105 129 May. 108 143 105 128 Jun. 224 143 105 92 Jul. 246 143 105 49 Ago. 205 143 105 18 Sep. 150 143 105 0

120 Oct. 0 1 0 1 Nov. 0 21 0 21 Dic. 0 61 0 61 Riego Riego L/olivo/año 29538 22470 M/ha/año 2954 2247

Tabla 4 Programación del riego de un olivar con 100 olivos/ha y un volu- men de copa de 12000 metros cúbicos/ha, en función de que utili- cemos, o no, el agua acumulada en el suelo durante la estación llu- viosa.

(1) Riego sin agotar reserva = (ETc - P eficaz) x S(m cuadra- do/olivo).

(2) La reserva se agota solamente hasta el NAP.

Otra posibilidad sería utilizar la reserva, pro- gramando el riego de modo que empecemos a regar a partir del momento en que hayamos agotado los 142 mm de reserva, hecho que en el año medio se produ- cirá aproximadamente a partir de la última semana del mes de junio. Esta forma de regar tiene el inconve- niente de demandar unos altos caudales punta en el mes de julio (223 l/día . Olivo = 0,44 l/s . Ha), ya que este mes es el de máximas necesidades. Creemos que sería mucho más racional, programar una estrategia de riego diario, con una moderada dotación durante un largo periodo de riego, de modo, que el olivo po- dría satisfacer sus necesidades de agua consumiendo simultáneamente parte del agua de la reserva del sue- lo y las aportaciones de riego.

En la tabla 4 mostramos esta segunda posibili- dad, planteando la aportación de 105 l/olivo x día, en el periodo marzo - octubre, de modo que a 30 de sep- tiembre hayamos agotado el suelo hasta el NAR. Esta estrategia nos permitirá plantear una dotación anual de agua de 2247 metros cúbicos por hectárea, con un caudal continuo de 0,5 litros por segundo y por hectá- rea, lo que igualmente permite abaratar la instalación, al ser necesaria una red de tuberías de diámetro sen- siblemente menor.

Como podemos ver en la tabla 4, si no utiliza- mos la reserva para regar el olivar puesto como ejem- plo, será necesario aportar anualmente 2954 metros cúbicos por hectárea, con riegos de agua diaria de 246 litros por olivo, en los meses de máxima necesi- dad; esto obligaría a disponer de un caudal de o,44 l/ha, en una instalación que disponga de 4 emisores de 4 litros/hora por olivo. Normalmente no se dispone de estos caudales, por lo que si aplicamos esta metodo- logía en la programación, se podría regar una peque- ña superficie y no aprovecharíamos eficientemente el agua de lluvia.

El ejemplo planteado corresponde a un olivar con volumen de copa de 12000 metros cúbicos por hectárea. De acuerdo con la fórmula Kr = 2 x Sc / 100.

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Si no tuviésemos agua suficiente, podríamos reducir las necesidades de agua del olivar, realizando una gran poda que reduzca el volumen de copa de los árboles o, incluso, altere su frondosidad, es decir, el índice de área foliar.

(Una consecuencia de lo anterior es que la po- da a efectuar depende de la disponibilidad de agua, pues una gran poda reduce también la absorción de luz y por tanto la producción ).

Por otro lado, la densidad de plantación del olivar influye igualmente sobre las necesidades de agua.

Para un mismo volumen de copa por hectárea, densidades mayores pueden proporcionar una mayor cobertura del terreno, por cuyo motivo en la fórmula ETc = Eto x Kc x Kr, tendríamos que aplicar un valor de Kr sensiblemente mayor, tal como se calcula a par- tir de la fórmula Kr = 2 x Sc / 100, resultando de este modo, mayores necesidades de agua de riego. Así, para las citadas condiciones agrometeorológicas, y en función del volumen de copa de la densidad de plan- tación (100 y 200 olivos por hectárea), las necesida- des de riego para un olivar adulto, podrían ser las siguientes:

Riego m3/ha

Volumen de copa (m3/ha) 100 olivos/ha 200 olivos/ha

800 1155 1575

10000 1725 2215

12000 2247 2795

15000 3015 3575

Riego en condiciones de baja disponibi-

lidad

Si en Enero canta el grillo, en Agosto poco triguillo

Ciclo del olivo con relación al contenido de agua en el suelo

Para establecer estrategias de riego deficitario, es imprescindible examinar antes el ciclo vegetativo del olivo con relación a las disponibilidades de agua en el suelo.

En un suelo profundo arcilloso, en un año de pluviometría normal, excepto en inviernos muy secos, normalmente no sería necesario aportar agua hasta bien entrada la primavera, produciéndose la brotación y floración sin déficit hídrico para el olivo.

Los valores de contenido de agua del suelo co- rrespondientes al punto de marchitamiento permanen-

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te (PMP), capacidad de campo (CC) y nivel de ago- tamiento permisible (NAP), son favorables.

Sin embargo, a principios del verano el conte- nido de agua en el suelo puede descender por debajo del NAP, si no se produjeron nuevas lluvias, lo que habría que compensar con riego.

Otro momento durante el cual el olivo es tre- mendamente sensible al déficit hídrico, es a final del verano-otoño, época en la cual el crecimiento de la aceituna es máximo, y en la que la formación de acei- te es mayor, afectando la sequía de forma muy negati- va al rendimiento graso de los frutos.

Riego en otoño-invierno

La idea es acumular durante el otoño-invierno agua en el suelo, que más tarde pueda ser empleada por el olivo durante la estación seca.

La condición básica es contar con un suelo con gran capacidad de retención de agua y con profundi- dad suficiente para almacenar una adecuada cantidad de agua.

Además, se debe disponer de un sistema de aplicación del agua que garantice una distribución homogénea en toda la superficie, y la utilizaciónde la totalidad del suelo. En la práctica esto significa riego

por aspersión o a manta. La instalación normal de rie- go por goteo no da suficiente caudal.

Hay otras dos condiciones necesarias para que se obtengan buenos resultados:

1.- El año debe ser seco, si es húmedo el suelo se recargará con la lluvia. Si regamos perderemos agua por escorrentía y aumentaremos la erosión; además debemos cuidar mucho no inundar el terreno durante periodos prolongados si no hay buen drenaje. El mantenimiento del suelo saturado en agua, no per- mite respirar a las raíces y produce serios daños al árbol.

2.- No debe ser tan seco que no dispongamos de agua de riego.

Con la aplicación del agua de riego por goteo en otoño - invierno, tras un largo periodo de sequía (mayo a septiembre), como se propone en la actuali- dad en las concesiones de agua, podrían provocarse, en la mayoría de los suelos, graves problemas de es- trés hídrico durante el verano, momento extremada- mente crítico, una vez agotado el perfil, lo que podría incidir negativamente sobre el crecimiento del fruto si no se produjeran precipitaciones en los primeros días

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