GRADO DECIMO Y GRADO UNDECIMO:
1.7. El saber ambiental escolar como practica discursiva
Es común hablar en las prácticas escolares y su abordaje desde la enseñanza que restringen al «instructor», es decir, que consideran solamente el proceso de planificación, implementación y evaluación desde una perspectiva academicista olvidando que debe ser de forma contextualizada, que considere todos los factores que influyen y determinan las acciones educativas y las disposiciones de los agentes de la
41 acción educativa, en este escenario, el desarrollo de un nuevo paradigma de acción socio-ambiental en la cual prime la participación y la toma participativa de decisiones sobre cuestiones que afecten, sobre todo, al ambiente local, requiere la definición de modelos efectivos de educación que sirvan para articular socialmente la sustentabilidad local y que tengan en cuenta la construcción necesaria de una ciudadanía ambientalmente activa y comprometida.
Como refiere Vargas (2000), estos modelos han de tener presentes como principios básicos el reconocimiento de la diversidad sociocultural y el máximo aprovechamiento de los saberes y experiencias de las diferentes comunidades y culturas. (Pinto, 2004) Generando una participación social como principio orientador clave en las políticas dirigidas a la prevención, resolución o minimización de problemas o conflictos de matriz y conocimiento ambiental.
Por lo tanto, el saber ambiental escolar como práctica y discurso debe ser crítica, propositiva frente al actuar, problematizando la realidad, desvelando las contradicciones y conflictos implícitos en la génesis de la crisis ambiental y abrir nuevos frentes de reflexión y análisis sobre la moral contemporánea y su traslación a la práctica, en un mundo cada vez más rápido por la necesidad de definir nuevos principios alternativos (Agoglia, 2004), en donde el saber ambiental empiece a constituirse como una de las respuestas viables para enfrentar las consecuencias de la crisis ambiental, para permitirle generar a la población nuevas maneras de aproximación y lectura de los problemas, así como emprender procesos de reflexión individual y colectiva, en relación con las formas en que podemos participar para prevenir, y resolver la problemática presente.
Por lo tanto las discusiones teóricas sobre las cuestiones educativas deben empezar a dar un espacio de debate en torno a la Educación Ambiental y el saber ambiental, dado que se empezó a pensar como reflexionar sobre la actitud del ser humano y su relación con el medio natural , proceso que idealmente se orienta a la formación de la conciencia ecológica de la sociedad y de responsabilidad, de igual manera dentro de esta discusión
42 también se incluye el análisis en torno a la construcción del conocimiento ambiental, considerando su incorporación transversal a los currículos escolares pero, la implementación de este se ha visto dentro de los proyectos transversales, contundente en el tránsito a la práctica en donde el rol de los profesores se desarrollan dentro de la enseñanza tradicional y no se convierten en «uno de los componentes del cambio, en conexión estrecha con otros sectores y áreas de intervención, si no como una especie de condición previa del cambio”. (NÓVOA, 1992).
Por otro lado las ciencias sociales como disciplina en constante cambio por el debate que genera sus contenidos y métodos supone la interdisciplinariedad, como condición de renovación epistémica del saber social y las posibles rutas de implementación del saber social en la escuela, dentro de esta articulación con la innovación se pretende hacer coherente el quehacer escolar con la complejidad de los procesos a nivel global y local (Silva, 2008), se inscribe la educación ambiental entendida como un proceso social continuo, dinámico y multidireccional en el que se ponen en juego elementos culturales, valores, costumbres y formas de pensar que recupera en todo momento una postura histórica crítica y propositiva frente a los problemas del medio ambiente.
La relación que se desarrolla entre la enseñanza de las ciencias sociales y el saber ambiental se concretiza de manera parcializada, manejando una serie de contenidos desde la ecología que permiten abarcar una serie de problemáticas cercanas al contexto en el que vive la población inmersa en las instituciones educativas. El discurso y práctica docente no desconoce la relación entre disciplinas, ni entre la episteme del saber ambiental y las dinámicas de aula que proponen, de ahí que “ (…)las ciencias sociales se desarrollan en un espacio geográfico concreto, todas las ciencias sociales desde sus diferentes ámbitos y nosotros en el medio ambiente es ese espacio concreto; en este momento lo estamos tomando aparte porque como ya lo afectamos y se está poniendo en crisis entonces tomamos aparte el medio ambiente pero no debería ser así porque está inmerso en las ciencias sociales y nosotros, yo diría, atrevidamente sin tener muchos conocimientos académicos, que no debería ser así porque en las ciencias sociales se desarrolla un espacio geográfico y ese espacio geográfico cunado yo lo veo desde las ciencias sociales tiene que ver con la afectación con el entorno y la afectación
43 y sus cambios y al ver la historia veo como los espacios se han modificado, por qué se han modificado, si se han modificado positivamente o negativamente, cómo han sido afectados y ahí está inmerso el medio ambiente, no debería ser como lo estamos tomando como aparte (…) debe estar ahí inmerso.”6
Siendo reconocido el carácter interdisciplinar de las ciencias sociales, lo cual está en constante relación con el contexto en el cual se desarrolla las sociedades “ (…)en principio se pensaba que solo estaban dedicadas las ciencias sociales al ser humano y su articulación social pero la modernización y los cambios de época han hecho que las ciencias sociales se vean vinculadas al medio natural, al medio ambiente este entendido en principio como parte de la ciencias naturales por ello está vinculado el medio ambiente a las ciencias sociales por que no solo se debe tener conciencia sino que se deben generar acciones directas”7
A través de la observación participante en el aula, en las clases de ciencias sociales, en los grados noveno, décimo y undécimo en las dos instituciones educativas referidas se evidencia que la relación existente entre las ciencias sociales y el saber ambiental toma un enfoque desde la ecología, direccionado desde tres ejes macro, a saber: la problemática ambiental, la crisis ambiental y la cultura del desastre; desde los cuales se trabajan los tópicos de la degradación del medio ambiente, contaminación, calentamiento global, cambio climático y crecimiento poblacional; a raíz de la cual son llevadas a la práctica diversas concepciones de alternativa como el reciclaje, la concientización de los efectos de la acción humana en el medio ambiente y la configuración de la sostenibilidad.
Por ello como tareas primordiales para llevar a cabo en las instituciones de educación frente a esas nuevas prácticas y discursos de innovación se debe tener en cuenta los aspectos ambientales en el currículo, llevar a cabo todas las prácticas y actividades para
6Fragmento entrevista realizada a la docente Catalina Muñoz. Institución educativa tecnológico de Madrid.
7Fragmento entrevista realizada a la docente Clara Ines Masias. Institución educativa tecnológico de Madrid.
44 ejemplificar el aprendizaje y mantener una constante vinculación de diversas áreas, reconocer la gravedad de la actual crisis y problemática ambiental y la conexión entre la sociedad y el medio ambiente, la sostenibilidad como objetivo político y cultural.