Al asumir una nueva administración de poblaciones, con una aparente igualdad entre habitantes, surgen dos procesos a raíz de la comunicación entre diferentes niveles del Estado; y estos son: el de la descodificación: hace referencia a la leyes y ordenes que llegaban desde la capital hacia los espacios periféricos, y devienen actos como el llenar los espacios en blanco en función a la dinámica que se ejercían en las áreas rurales, donde el sentido práctico se antepone y es guiado por la jerarquización mas no por la lógica de la organización estatal, las leyes se aplicaban según la conveniencia de los blanco-mestizos o en función de los poderes locales. Y un segundo proceso, la codificación: proceso inverso o de rebote si se lo quiere entender así, pues surge el inconveniente de los documentos que se realizaban desde los espacios periféricos y que debían llegar al Estado, y que durante la fase de subir peldaños (esto se entiende en el sentido que, desde el área rural los informes transcurrían un proceso de escalada entre las autoridades, es decir, el informe levantado en un espacio específico debía seguir a su inmediato superior, hasta llegar a la capital) y en éste transcurso el lenguaje escrito de quien realizaba el texto era prácticamente un habla del quehacer diario de aquellos lugares periféricos, ante esto, el Estado asigna lo que la ley dicta en base a los principios universales. Pero durante los lapsos de descodificación en base a la codificación que efectuaban en cada
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paso los burócratas, queda plasmado como lo discierne Guerrero, una nueva forma de administración de poblaciones dónde “interviene una dialéctica entre el sentido común y la lógica de la ley”56.
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A esta altura se puede comprender que la República permitió un gobierno privado de poblaciones, pero, no fue el primer momento donde se aprobó este tipo de acontecimientos, puesto que, el sistema de hacienda tenía una modalidad privada de un control sobre la población indígena. Lo que se debe comprender es que, la hacienda contó con una estructura sólida que constituyó sus propios códigos simbólicos dentro de un espacio físico, creó ritos, elaboró registros, además, tenía sus mecanismos de control. Por estas condiciones, el sistema de hacienda es un tema primordial de estudio para comprender como brotan los procesos de dominación sobre las poblaciones indígenas.
La hacienda gracias a la influencia que aplicaba al Estado y todo su sistema político, logró consolidar una autonomía en el transcurso del siglo XIX. Esto llevó a que el sistema hacendatario sin reparo alguno tenga la libertad de ejerce soberanía sobres su territorio con autorización del Estado. Para identificar la fuerte organización que edificó el sistema hacendatario, Guerrero hace énfasis en instituciones como el compadrazgo, los lazos entre blancos e indios, rituales de santos. Prácticas simbólicas donde existe una relación entre lo público-estatal pero que beneficia a los intereses particulares.
Ahora bien con la igualdad y la eliminación del tributo hubo ciertos cambios y consecuencias que se dieron:
Se puede entender que con la ampliación de los derechos, los indígenas ingresan en una suerte de desdefinción. Esta categoría se la puede entender como un
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“ocultamiento”, porque el Estado se desliga de la administración de la población indígena dejando en manos privadas el control de la mencionada población.
La administración privada de poblaciones tiene una injerencia muy fuerte y marcada en el ámbito político, económico y cultural. Los particulares tienen un solo interés y es el acceso a los indios y todo lugar donde exista “zona de contacto” entre ciudadanos e indios. Es decir, lo particular va expandiendo su dominio a las calles, plazas y lugares públicos.
Las tácticas que se plantean en el campo de juego donde se disputa la dominación va creando “espacios definidos” que fueron factores de los fundamentos de la República para los considerados ciudadanos. Naciendo la idea que se debe convertir a los indios en ciudadanos.
El Estado al dar vía libre a la administración de poblaciones en manos de los particulares, se quita de encima muchas cargas administrativas con referencia a la población indígena. Esto se entiende en el sentido que el territorio privado se encargaba de llevar un sistema de control, el Estado se desligó de toda función operacional. Y, además, se debe entender que en los espacios privados de dominación existió prácticas insaturadas de dominio, practicas que devienen y son reactualizadas durante siglos. Y como lo dice Guerrero aquellas prácticas “son saberes en acto que se plasman en los intercambios de la vida diaria, en lo que es entre interpares ciudadanos”57.
Con el proceso de dominación privada, se comienzan a dar conflictos entre indios y blancos (entiéndase que estos discusiones eran sólo entre hombres) y como lo indica el autor aún estos conflictos eran parte del aglomerado simbólico del proceso de dominación. Esto lo explica al mencionar que por medio de la violencia se ubica la dominación en el terreno de la afectividad intersubjetiva.
Finalmente, con la administración de poblaciones privadas se generó un problema ambivalente en el sentido de lo político. Es decir que, cuando no existe una marcada frontera entre lo político y lo privado, se origina un péndulo que transitaba en los dos campos mencionados,
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pueden existir situaciones x que incumben a lo político estatal, pero, que se lo manejaba desde lo privado o que ésta misma situación x se desplace de un lado a otro, o sencillamente se desvanezca. Se explica que se pudieron dar acontecimientos que eran de interés particular y que era considerado no político, y que dicho suceso puede penetrar en el aspecto público y como consecuencia se convierte en un asunto político. Después de los razonamientos anteriores, se deduce que la frontera entre lo público y privado desaparecía, puesto que, se dependía de las coyunturas que se daban en los conflictos. El autor concluye argumentando que, cuando los conflictos entre indios y ciudadanos se los solucionaba en el acontecer privado, estos mismos hechos en la esfera política no eran nada más que hechos aleatorios.