• No se han encontrado resultados

Con el advenimiento del triunfo de la Revolución Cubana Alejo Carpentier, ausente desde varios años, decide volver a su tierra natal por un tiempo breve hasta salir de Venezuela y regresar definitivamente en julio de 1959. Regresa a la mayor de las Antillas portando una nueva novela: El Siglo de las Luces, escritura que comenzó en Caracas en 1956 y terminó en la isla de Barbados dos años más tarde. Este amplio relato histórico, situado en el siglo XVIII, abre un nuevo período de recapitulación en su prolífera escritura.

El Siglo de las Luces fue escrita en Caracas precisamente durante los años en que los cubanos luchaban con más ahínco por su independencia de la metrópoli estadounidense, y por tanto, del régimen de Batista. Los años cincuenta para Carpentier habían sido un período de consolidación, tanto en su trabajo en Publicidad Ars como en su posición en el campo literario. Es una etapa en la que viaja a Francia para el recibimiento de un premio literario y a Hollywood para negociar la filmación de Los pasos perdidos. Esta aparente desvinculación de la actividad política nos hace meditar sobre el hecho de que, tal vez la confluencia entre el tema de su nueva novela (la Revolución Francesa) y los sucesos de la historia cubana, no eran resultado de una simple y azarosa coincidencia.

Según el propio Carpentier, la novela necesitaba algunos reajustes, motivo por el cual no se publica la misma hasta 1962. El origen de la obra en cuestión parte de un viaje realizado por el autor al golfo de Santa Fe en la costa de Venezuela, descrito detenidamente en el capítulo veintiséis de la novela. Este lugar resulta para Carpentier, incansable viajero global, uno de los más fascinantes del entorno americano, y en la misma cubierta del barco escribe el capítulo. De igual modo, otro factor determinante

38 para la creación del texto, es una escala tenida en la isla de Guadalupe durante un viaje a París debido a un accidente de aviación. 65

Durante esta estancia en la isla guadalupeña, Carpentier conoce la existencia del personaje histórico de Víctor Hugues, hacedor de la Revolución Francesa en las Antillas, a través de los datos archivados por un admirador de tan notable y prestigiosa figura. Al partir de la isla antillana en la que había conocido tan importante personalidad, Carpentier sentía el temor de que Víctor Hugues hubiese sido tratado a cabalidad por algún historiador o novelista, mas en el ámbito parisiense, este personaje era prácticamente desconocido.

En París, tras la publicación de la novela, Carpentier recibe una llamada telefónica de San Quintín, señor que resultó ser tataranieto de Víctor Hugues. Era portador de una serie de documentos que evidenciaban cómo Hugues, personaje histórico inmerso en la ficción, realmente había pertenecido a la masonería y era seguidor de las ideas filantrópicas en La Habana, además de que, la mujer que más amó, era verdaderamente cubana y se llamaba Sofía.

En sentido general, es El Siglo de las Luces una obra novelística en la cual el autor quiso mostrar las primeras influencias de las ideas de la Revolución Francesa sobre las futuras gestas independentistas americanas, basándose en hechos verosímiles expuestos en la cuarta parte del libro.

La mayor parte de la acción de esta novela transcurre en La Habana hacia finales del siglo XVIII, momento histórico en el que, según el autor, se encuentran rasgos identitarios entre las preocupaciones de aquella época y las de los hombres del siglo XX. En aquel momento histórico se hablaba de la necesidad de una revolución que renovara de forma totalizadora el contexto social. Estableciendo semejanzas, el arte prerromántico

65Cfr. César Leante: «Confesiones sencillas de un escritor barroco». En: Serie Valoración Múltiple, Casa

39 de aquel entonces se manifestaba a través de una dimensión que mucho tenía que ver con el futuro surrealismo. Era un siglo en el cual nacían las ciencias que hoy denominamos «ciencias del hombre».66

Por otra parte, el área espacial de la narrativa carpenteriana cubre toda la órbita del mar Caribe. Carpentier atiende no solo al mundo natural caribeño, sino también al devenir político que ha sacudido estas tierras insulares desde su entrada en la historia. En El Siglo de las Luces la captación y significación de lo telúrico, se entrelaza con la dilucidación de lo épico-político. Para la composición de la novela el autor tuvo que emprender una investigación sobre la historia de las islas del Caribe, donde repercutió inicialmente el grito libertador de la Revolución Francesa.

El Siglo de las Luces es considerada por Carpentier y por la mayoría de la crítica la más importante de sus novelas.67 Cada obra anterior del autor presenta un mundo escindido

dualmente en el que los personajes y el contexto pertenecen a un aquí que se contrapone a un espacio otro, y este rasgo de su novelística es plenamente logrado en el texto que nos ocupa.

Asimismo, la alusión a elementos históricos, específicamente al tema de la Revolución Francesa llevada hasta el Caribe, está presente en su narrativa desde El reino de este mundo. Sin embargo, en este sentido también constituye El Siglo de las Luces su obra culminante, pues retoma el tema y con mayor plenitud.

Por otra parte, en algunas novelas suyas, como Los pasos perdidos, se percibe un contacto directo con los contextos telúricos propios del continente latinoamericano; mientras que en algunos relatos como El acoso, la percepción del novelista se encuentra dirigida hacia cuestiones de índole política. Sin embargo, al abarcar El Siglo de las Luces

ambos puntos de vista, el texto es considerado como obra capital de la autoría

66Salvador Arias: «Habla Alejo Carpentier». En: Serie Valoración Múltiple, Casa de las Américas, 1975, p.

28.

40 carpenteriana. En esta obra, el tratamiento del telurismo aparece entrelazado a la ilustración de lo épico-político, superando de esta forma las limitaciones regionalistas que imposibilitan el esparcimiento hacia lo universal.

Podemos decir que dentro del ciclo americano de Carpentier iniciado con El reino de este mundo, esta novela constituye su empresa más abarcadora, pues el autor conjuga en plena madurez creativa dos de los principios fundamentales de su poética: la desprovincialización de la novela latinoamericana —su universalización temática— y el carácter épico que debe ella exornar impuesto por las condiciones sociales existentes.68 De igual forma, la dimensión simbólica apreciada en su obra narrativa precedente adquiere mayor notoriedad en El Siglo de las Luces, texto en el cual, cada personaje y algunos motivos significativos como son la guillotina y el cuadro Explosión en la catedral, alcanzan un preponderante valor simbólico.

Sin lugar a dudas, esta novela constituye la integración de la producción literaria carpenteriana precedente en la cual reaparecen a partir de una mayor proyección universal las preocupaciones esenciales visualizadas ya en su creación artística anterior.