2.2. Evolución semántica y pragmática Por cierto digresor
2.2.3. De epistémico a digresor Datos de corpus
2.2.3.2. El surgimiento del nuevo significado digresor
La adquisición del significado digresor obedece, como suele suceder en la lingüística, a múltiples causas. Los ejemplos concretos de PC apuntan a la
necesidad de considerar tres aspectos:
a) La recurrencia en estructuras sintácticas parentéticas que aportan una información nueva, secundaria o prescindible (aditivas).
b) La posibilidad de usar por cierto como un epistémico no focal, de manera que adquiere valores de intensificación.
c) La interacción con otros elementos con significado similar, que provoca igualaciones y analogías.
El primer aspecto ha sido estudiado en líneas anteriores y delimita el origen del nuevo significado digresor; el segundo, el valor intensificador de PC
epistémico, necesita de una justificación que explique por qué un elemento adopta un significado nuevo. Excluyendo hipótesis como el principio de extravagancia de Haspelmath, que no pueden ser comprobadas empíricamente, para explicar la adquisición de nuevos significados gramaticales, los estudios de gramaticalización han hablado de procesos como un debilitamiento semántico, empalidecimiento o bleaching (Bybee 2003, entre otros) o de la preservación de la imagen esquemática (Sweetser 1988) (cf. Capítulo 1). Pese a que ambas explicaciones guardan un importante parecido, la segunda explica de manera más clara el proceso experimentado por PC epistémico hasta llegar a ser un
digresor. Considérense los siguientes ejemplos sincrónicos, en los que apaece un epistémico de certeza (en este caso, ciertamente, puesto que PC es marginal en
español actual) en diversas posiciones:
Esto que te he contado lo sé ciertamente
Ciertamente, el fenómeno Obama dará que hablar.
Ayer la vi con un vestido, ciertamente precioso, que ya le había visto antes. En los ejemplos precedentes, se puede establecer una gradación: en el primero, el valor de certeza es pleno. En el segundo, si bien es más complicado encontrar un componente de certeza, sí existe una epistemicidad de algún tipo. En el último, en cambio, es prácticamente imposible hallar certeza. Para tratar de averiguar la naturaleza de ciertamente en cada ejemplo, si se conmuta por elementos plausibles en cada contexto, se obtienen estos resultados:
Esto que te he contado lo sé ciertamente sin duda seguro
Ciertamente, el fenómeno Obama dará que hablar.
Indudablemente,
Ayer la vi con un vestido, ciertamente elegante, que ya le había visto antes.
súper la mar de
En el primer caso, ciertamente se puede conmutar por SP o adjetivos e función de CC que significan certeza. Algo similar ocurre en el segundo caso, donde las posibilidades de permuta son modalizadores; no obstante, cuando se pronuncia un enunciado como el segundo, no es el hecho en sí, sino la opinión del hablante al respecto, el objeto cuya certeza se valora. En cambio, las opciones del tercer ejemplo son diferentes: en todos los casos, se trata de cuantificadores que, además, incluyen un matiz valorativo: no se transmiten los mismos matices en (a) y (b):
(a) Ayer la vi con un vestido, ciertamente elegante, que ya le había visto antes.
(b) Ayer la vi con un vestido, muy elegante, que ya le había visto antes. En este último caso, ciertamente funciona como un intensificador. Para explicarlo con más detalle, véase este ejemplo análogo:
Ha presentado un proyecto ciertamente interesante.
Aquí, el hablante no pretende en modo alguno expresar que posee una certeza inequívoca sobre el interés del proyecto, sino que al significado básico de interesante se añade una cuantificación valorativa. Así, se oponen ejemplos como:
Ha presentado un proyecto ciertamente interesante.
Ha presentado un proyecto muy interesante
Ha presentado un proyecto interesante
Las dos primeras se oponen a la tercera, en tanto cuantifican el grado de interés, y donde la primera se opone a la segunda porque añade un aspecto valorativo del que carece la segunda. En ese sentido, el primer ejemplo está intensificado mediante el empleo de ciertamente.
Ciertamente, en este caso, se sitúa en el extremo superior de una escala. Así, decir que algo es ciertamente interesante entraña las cantidades de interés representadas por interesante, algo interesante o un poco interesante (Albelda 2006, 2007). Pero, además, ciertamente evalúa ponderativamente el interés, y en ese sentido se opone a las anteriores, al tiempo que se acerca a otras como súper o la mar de interesante. Estas dos condiciones, la escalaridad y la evaluación, son las que, según Albelda (2007: 146-155) caracterizan la intensificación:
Cuando el hablante cuantifica un elemento, objeto o acción del enunciado, simplemente transmite la información del lugar que dicho objeto ocupa respecto a una escala (Sánchez 1999a). Sin embargo, en el caso de la intensificación, es el hablante quien establece el punto de referencia de la escala y, por tanto, la expresión del contenido supone la transmisión del punto de vista del hablante. En otras palabras, la cuantificación es la expresión del aumento del valor de algo, mientras que en la intensificación el hablante comunica que, para él, ese valor es más alto de lo que en ese contexto se podría esperar (...) La gradación, la cuantificación y la superlación se considerarán procesos intensificadores si, además, evalúan. (Albelda 2007:149)
La razón por la que sucede este fenómeno es explicable con argumentos puramente sincrónicos. En realidad, en contextos como …un vestido, ciertamente elegante, que ya le había visto antes se da una preservación de imagen esquemática; PC deja su posición prototípica (como argumento interno
de un verbo epistémico, o incluso como calificador del enunciado) y pasa a colocarse en una posición subordinada desde el punto de vista sintáctico (es un modificador terciario) e informativo (parentético). Al cambiar de dominio (Sweetser 1988), solo algunos de los rasgos e inferencias se preservan, normalmente los más esquemáticos. Ante una subordinación como esta, el rasgo que preserva el epistémico es el ser el tope de una escala valorativa, circunstancias semánticas que implican pragmáticamente una intensificación (Albelda 2006,2007).
La presencia de este valor intensificador de los epistémicos como ciertamente se asocia a lo que Nuyts denomina una epistemicidad no focal. Nuyts (2001) señala dos clases de modalidades epistémicas, la focal y la no focal. El foco se entiende, no desde un punto de vista estrictamente sintáctico, sino de raíces cognitivas. Así, por un lado, existen casos en que se focaliza (se pone en perfil) la epistemicidad, esto es, en los que el hablante realmente evalúa la probabilidad de que se de un estado de cosas; esa es la definición tradicional de la epistemicidad (Portolés y Martín Zorraquino 1999) y es el tipo de certeza que se da en Esto que te digo lo sé ciertamente o, por ejemplo, en aquellos enunciados que responden a un contexto previo (lingüístico o no) en el que, de alguna manera, el emisor se ve compelido a manifestar su opinión, sea en un intercambio dialógico o sea dentro de su propio discurso (34).
(34)¿Sería lícito hacer una compostura que llevase un verso latino y otro italiano, o de otras lenguas diferentes?
LECT: Sí, por cierto, que ansí lo hizo Covarrubias…
(Luis Alfonso de Carvallo, Cisne de Apolo, 1602)
Por otro lado, existen casos de epistemicidad no focal. Son aquellos en los que entra en juego una serie de factores funcionales adicionales que tienen
existencia propia independientemente de la calificación epistémica (Nuyts 2001:161), y que, como consecuencia, hacen que en el paradigma sean periféricos respecto de los focales: son epistémicos que no se colocan en perfil, porque, en determinados contextos sintácticos y pragmáticos, la certeza de un estado de cosas no es la figura, sino el fondo. En contraposición con los casos focales, no responden a contextos previos en los que se exija un posicionamiento epistémico. Compárese el focal (34) con (35):
Ni os aveis de encoger y acortar en comunicarnos los que también tenéis comprenhendido y experimentado en cincuenta y tres años que aveys navegado, (…) siendo piloto examinado de más de los quarenta a esta parte. Cosa por cierto maravillosa, y aún de notable felicidad,
(Tomé Cano, Arte para fabricar y aparejar naos, 1611) En palabras de Nuyts (2001:264):
[E]pistemic qualifications do not show up for their own sake: relativizing the truth of a state of affaire is usually, if not always, done in the context of a discourse about the state of affaire, and not about the qualification. The epistemic qualification thus constitutes side-information relative to, or is informationally dependent upon, the information about the state of affairs […] Hence it requires very special circumstances for it to become focal, focality being in the province of foregrounded information. Essentially, as we have seen, this only happens when the qualification acquires a position of contrast in the discourse context (Nuyts 2001:264)
Así, en los ejemplos actuales, serían casos focales: Esto que te he contado lo sé ciertamente
Ciertamente, el fenómeno Obama dará que hablar.
Y no lo sería:
Ayer la vi con un vestido, ciertamente elegante, que ya le había visto antes. Del mismo modo, los ejemplos de PC en la etapa de transición, entre
1500-1800, pueden clasificarse también según estos valores. PC convive en
estructuras como no focales como (22) o (35) y focales como (23) o (34), y que son precisamente los no focales los que pueden leerse como digresores también.
Queda por explicar, sin embargo, el papel que desempeña la intensificación en el desarrollo posterior del digresor. Como dice Sweetser (1988:393):
In grammaticalization, the transfer is to a fairly abstract, topological domain (whatever domain of grammatical meaning may be involved); so
there is less fleshing-out of meaning. However, the meaning of the new domain itself is still added. (Sweetser 1988:393)
En la historia, PC se extiende a contextos que Diewald (2002:103)
denomina untypical contexts, esto es, la unidad léxica en cuestión se expande “to contexts in which it had not been used before”, donde “the new meaning, which is going to be grammaticalized in the further development, may arise as a conversational implicature”. (Diewald 2002: 103)
De algún modo, el significado intensificador y valorativo se añade al carácter aditivo, parentético y, en definitiva, de indicador de un tópico distinto. La mezcla de ambas fuentes de significado resulta en lo que Pons y Estellés (en prensa 2009) denominan NRIM (New relevant information marker). La información nueva o adicional procede de la estructura parentética; por el contrario, la intensificación (esto es, cuantificación valorativa) lleva a considerar el segmento sobre el que PC acabará teniendo ámbito como importante, relevante: un nuevo tópico constituye un esfuerzo innecesario para el oyente, que, sin un aviso previo, tratará de buscar la relevancia del fragmento en el segmento anterior. La presencia de un valor intensificador, valorativo y, por tanto, orientado hacia el hablante, se fusiona con el valor del paréntesis y resulta en una indicación de relevancia. Como señalaba Albelda (2007:149):
… en la intensificación el hablante comunica que, para él, ese valor es más alto de lo que en ese contexto se podría esperar (Albelda 2007:149)
Así, utilizar un intensificador en un contexto que cambia el tópico indica que el fragmento siguiente no provoca un efecto de coq à l’âne (como dice Prévost 2007) o un sinsentido, sino que es importante por sí mismo, y pertinente en ese momento; y así se lo hace saber el hablante al oyente (se da, pues, una (inter)subjetivización).
En resumen, PC se puede leer como epistémico en casos que cumplen dos
requisitos:
a) PC aparece en estructuras parentéticas aditivas.
b) PC actúa como intensificador, un valor derivado de la epistemicidad
no focal que se produce cuando se inserta en estructuras sintáctica y/o informativamente accesorias o subordinadas, como las parentéticas, en las solo preserva su valor de extremos superior de la escala.
La conjunción de ambas circunstancias es crucial: si solo el valor intensificador fuera el desencadenante, todas las lenguas habrían podido desarrollar digresores a partir de epistémicos, puesto que la epistemicidad/intensificación —no focal— sí está presente en otras lenguas distintas del español; si PC, por el contrario, solo se hubiera multiplicado en
pleno, nunca hubiera adquirido el nuevo valor procedente de la estructura parentética, ya que no estaría suficientemente vacío o esquemático para adoptar uno nuevo.
Por último, otros epistémicos como ciertamente, que cumplen ambas características (pueden —y podían— aparecer en los mismos contextos que PC y
también presentaban valor intensificador) nunca desarrollaron el significado digresor. Prueba de ello es que un hablante nativo actual no entiende del mismo modo estas dos oraciones:
Se ha comprado un coche (ciertamente muy caro) con su escaso sueldo
Se ha comprado un coche (por cierto muy caro) con su escaso sueldo
Ciertamente no se repite en un grado tan alto como PC en estructuras
parentéticas, pero sí podía aparecer en ellas. Así, la asunción de un nuevo significado por parte de PC y su progresivo abandono del paradigma epistémico
(que culmina con la marginalidad del valor epistémico en español actual) no dejarían un hueco por llenar, puesto que ciertamente podía ya sustituir a PC en
todos sus contextos.
El tercer aspecto apuntado al inicio de esta sección señalaba la necesidad de considerar también la interacción con elementos similares para explicar la adquisición del significado digresor. En el capítulo 6 se desarrollará la importancia de la interacción con otros miembros del paradigma y el papel fundamental de la tendencia del lenguaje a garantizar la conservación de los significados.