5. VÍCTOR, EROTIZADO PO R LA MADRE UNA MENT E EN CONFUSIÓN
5.3. CONSTRUYENDO RELACIONES TEMPRANAS
5.3.3. EL TEATRO PSÍQUICO
La Relación Erotizada
En este escenario psíquico con estos objetos mamá y papá, nos preguntamos qué hay en la mente de Víctor como producto de esta infancia: un adolescente enamorado de mamá, así lo narra:
P: Siendo adolescente recuerdo que podía subirme a un tanque justo al lado del baño.
T: y te asomabas ¿para ver qué?
P: me gustaba mirar a mi mamá… bañarse desnuda… yo la miraba y me gustaba…
yo me masturbaba mirándola. Hay un silencio
P: sí, cuando era niño dormíamos juntos ella me abrazaba con sus piernas, yo me sentía muy bien.
En esta sesión sentí la verdad develada para Víctor, era concreta la relación erótica entre él y su madre. Recuerdo la tranquilidad con la cual me lo decía, sin mayor tabú o tapujo, era evidente que para él los límites de la relación no habían sido impuestos, la presencia violenta y la ausencia del padre de alguna manera se constituyó en el escenario propicio para producir un guion en el cual la madre e hijo fuesen pareja en la fantasía de ambos y en la realidad externa. En la realidad psíquica de Víctor, esto generó graves consecuencias que repercutieron en su aparato para pensar, y por ende, en la capacidad para organizar su vida de relación. Víctor esconde sus núcleos más perturbados bajo una serie de mecanismos defensivos que aunque fragmentados y persecutorios lo protegen de actuar en el mundo externo, las fantasías íntimas con su madre. Estos mecanismos de defensa basados en la omnipotencia, la escisión, la negación, la idealización, dan escape a sus altos niveles de ansiedad, y están caracterizados por unas conductas muy peculiares, repetitivas y que denotan la posición esquizo paranoide de Víctor.
El ataque de preguntas
Dentro de los componente en la configuración familiar de Víctor tenemos una madre que no ha podido contener su depresión y que alimenta o atraganta a su hijo con sus ansiedades, una madre que tampoco logró construir una relación de pareja; un padre ausente y violento, deja en desamparo a la mente de Víctor en el temor, en el terror, este estado atenta contra la estabilidad mental por lo tanto Víctor intenta defenderse por medio del ataque de preguntas.
P: sí, es que yo veo que no puedo conseguir trabajo, tal vez yo hago muchas preguntas, o yo no sé qué pasa, pero por ejemplo me están respondiendo algo y yo ya pienso en la siguiente pregunta, y en la siguiente y no pongo atención en lo que me dicen sino que quiero saberlo todo ya.
T: quizás quieras que yo te dé ya una respuesta y te diga qué pasa dentro de ti, pero es importante que pensemos precisamente entre pregunta y pregunta; para que puedan ser más tolerables para ti los espacios entre respuesta y respuesta.
P: sí, es que yo siento que no lo puedo tolerar, yo quisiera saberlo todo ya. Por ejemplo, en las entrevistas empiezo a preguntar y ¿de quién es esta empresa?, ¿para qué la fundaron?, ¿cuáles son los objetivos?, ¿si me contratan, entonces yo que haría? Y pues, se dan cuenta que yo no espero y quiero saberlo todo ya. Mi compañera me dice precisamente eso, que yo no espero que yo pregunto 1 y cuando me están respondiendo estoy pensando en 4 y en 5. Que me salto todos los demás números.
Víctor arroja toda su ansiedad sobre las preguntas, reproduce un modelo de relación madre - hijo, la capacidad comunicativa con mamá se ha roto y él está lleno de inquietudes intolerables, quisiera preguntar ¿cómo seducir a mamá?, ¿cómo parecerle interesante? ¿cómo lograr que le mire, que le alimente, que le ame, no a través del deseo por papá sino que lo pueda ver, reconocer tal cual es. Al no hallar respuestas se abandona en un ciclo imparable de ser un pseudo padre, un hombrecito a quien mamá utiliza para despojarse de su soledad, de la añoranza de un padre y de un hogar que no fue como ella soñaba.
P: …es que yo lo quiero saber todo ya, y eso me pasa cuando estoy aprendiendo
algo me da mucha angustia no saberlo y lo quiero saber ya y por esa misma angustia de quererlo entender ya, no pongo cuidado y no lo aprendo.
T: y ¿de dónde provendrá esa angustia?
P: no sé…. Es que yo siempre he sido así. Mi papá tiene un taller y él intentó
enseñarme pero no pudo porque yo todo lo quería saber ya. T: ¿y él que te decía de esto?
P: él me ponía a hacer las cosas y fijo las hacía mal, porque me angustiaba no saber hacerlas.
T: entonces eso reafirmaba la angustia y era más grande.
P: sí es muy grande. Es que yo quisiera saber, a veces pienso qué tal que me enloquezca. La vez pasada conocí unos amigos de mi novia que le dijeron que yo
tenía algo raro en la forma de comportarme y de hablar. Yo le pregunté qué era, pero que le decían que no sabían. Por eso vengo acá porque usted es psicóloga y puede analizarme y verme como soy.
El ataque de preguntas es como un ataque de heces fecales a ese pecho inicial deprimido, las preguntas son elementos beta, que no logra metabolizar la mente de Víctor y debe sacar de dentro de sí, pero estos elementos son tan fragmentados que él no logra digerir las respuestas o comprensiones que le son suministradas, así parece ser que su aparato para pensar carece de un adecuado funcionamiento, por el contario su mente de alguna manera desmantela de significado o de sentido las interpretaciones o respuestas que se le dan, no hay ninguna capacidad de contenerlas, o entenderlas y por lo tanto no hay capacidad para el aprendizaje.
P: Ayer por ejemplo fui a donar sangre y dije que estaba tomando Fluoxitina y me dijeron que de pronto no podía, entonces yo dije que llamaran a la jefe y al fin la enfermera me dijo que bueno, pero después de un buen rato, yo no le dije que estaba tomando el medicamento para dormir porque ahí sí me decían que no, entonces me pusieron la bolsa y la retiraron y a mí me quedó la duda de si, sí me habían sacado sangre y pensaba en que de pronto no, pues yo no mire, pero me parecía absurdo porque ellas qué se van a poner a hacer teatro, pero yo me quedé con la duda, me parecía absurdo, sentía que de pronto me estaba enloqueciendo, y es que yo no miré porque me dio mucha rabia que casi no me dejan, entonces yo las ataqué con preguntas: - ¿y esto para qué es?, ¿y qué hacen con esta sangre? Y ¿Cuánto vale la sangre?
T: ¿Cómo así enloqueciendo?
P: sí porque yo no supe si me sacaron sangre, yo sentí pero no vi.
T: como si tuvieras que ver las cosas a veces concretamente para saber que son ciertas, como si no creyeras en el otro ni tampoco en ti.
P: sí, sí, es que yo no creo en nadie, ni siquiera en mí.
T: claro, sientes rabia al ver que dudan de la calidad de sangre, luego tú mismo eres el que duda de ellos. Y no te complace, no saberlo te inquieta. Pero ves cómo la duda está en ti y sientes que está en los demás y esto te hace volverte loco; porque a la final no sabes cuál es tu duda o la de el otro.
P: sí, entonces no sé qué es verdad.
T: claro, porque todo está como mezclado. Pero por otro lado me dices que las preguntas son como un ataque, y bien ¿contra quién es ese ataque si todo está mezclado?
P: claro, yo creo que es para fastidiar a las enfermeras pero también me fastidio yo, porque no me doy cuenta de la bolsa de sangre.
Crea un estado permanente de pregunta sin respuestas, lo cual representa la incapacidad de investigar a una madre que tampoco pretende ser conocida por su bebé, no se presta al descubrir del bebé, por otra parte, un padre ausente en su capacidad de organización mental de la familia y de la relación madre – bebé.
El contacto superficial, la incapacidad de simbolizar, la erotización del contacto
La disfunción en la comunicación para Víctor, se observa también en la dificultad para leer un libro, para manejar un celular o un computador, todos estos elementos de comunicación por códigos y equivalencias, elementos que no puede manejar Víctor y en los que el símbolo tiene una importancia inminente.
P: Cuando yo voy a leer un libro no puedo leerlo completo, siento la necesidad siempre de leer las primeras páginas e irme al final inmediatamente.
T: ¿no puedes esperar e ir progresivamente leyendo página por página?
P: lo he tratado de hacer, pero cuando me doy cuenta mi mente empieza a divagar y yo sigo leyendo pero he dejado de prestar atención muchas páginas atrás.
Para Víctor no es posible la nominación, que sería poner un sustituto metafórico a los objetos ausentes, en su caso no es posible con unos objetos primarios tan confusos, nunca se configuran como objetos independientes de él, hay una relación confusa con la madre que no permite la tercerización, lo tríadico no se pone en juego, así como no hay un tercero que interprete en la dinámica familiar.
P: en Home Center trabajé como bodeguero, llegó el momento en que mi jefe quería que aprendiera a manejar la caja, pero fue imposible, no sabía cómo manejar ese
aparato… los códigos y las teclas… todo era muy complicado. Nunca emprendí y
finalmente me sacaron de allí. Lo mismo me pasa con la calculadora y los celulares, no los sé manejar.
Diferente sesión:
P: sí, a mí me cuesta decir lo que quiero decir, y a veces lo repito o no lo puedo decir. T: como en este momento que me hablas sobre el trabajo, pero no tocas otras áreas. Es como si te quedaras en la superficie y no quieras ir a la profundidad; por esto también repites las cosas, es como quedarse en un mismo aspecto de las cosas.
La dificultad de crear espacio mental para el símbolo no existe, el espacio en la mente de Victor ha sido invadido por la relación de él con la madre, carece de espacio mental.
P: sí es que yo me siento muy inseguro y en lo único en lo que me siento seguro es cuando acaricio a mi novia, de resto nada, en nada me siento seguro.
P: sí, yo la hago sentir muy bien, la hago sentir querida, amada y la acaricio, y la beso, mejor dicho, yo tengo en cuenta todo. Pero es muy diferente cuando la penetro, ahí ya me empiezo a sentir inseguro.
T: Claro, ves como es fácil para ti quedarte en el roce, en la superficie, en las caricias pero cuando debes ir a lo profundo, cuando hay que penetrar en algo te da miedo. P: sí me da mucho miedo, siento que no voy a ser capaz, en eso pensaba cuando iba a penetrar a alguna mujer, en que no sería capaz.
T: sí, y si también lo relacionamos cuando aprendes algo; es como tener erecciones en la mente y querer aprehender, profundizar, explorar, crear. Y esto produce miedo. P: cuando yo era niño mi mamá me decía que yo no era capaz de nada, igual mi papá, me lo decían todo el tiempo, ya no me lo dicen pero yo sé que lo piensan.
T: claro, así es más fácil para ti quedarte en la superficie, ya sea repitiendo las cosas. Pero nunca profundizar tanto que ni siquiera se te paraba. Cierto, pues tu hiciste los controles médicos pertinentes y todo biológicamente estaba bien, igual tú me contaste que cuando te masturbabas si lograbas una erección y eyaculación normal.
La simbolización está relacionada con la presencia de una pareja madre y padre que puedan sintonizarse y darle comprensiones de bienestar y estabilidad, al hijo cuando siendo pequeño fantasea eróticamente con la madre, aparece el padre y brinda al hijo la prueba de realidad de no ser el hijo la pareja de la madre sino el padre. Es así como el hijo puede aceptar la pérdida de esta figura madre erótica, condenar su deseo y guardar esperanza para crecer y tener una pareja en su adultez. Para Víctor no hay padre, la madre se perpetúa erotizada y él hace concreto su deseo por la madre en la realidad externa, no hay símbolo, no hay “pérdida”. Se da una vinculación maníaca y patológica entre madre e hijo, por esto él no puede aprender.
La masturbación mental
Posiblemente Víctor es incapaz de pensar pensamientos, hay una falla en el aparato para pensar, caracterizado, por la hiperproducción de elementos beta, inicia con la percepción de molestia y de frustración y la evacuación de esta molestia a través de la proyección y la sustitución por algo placentero de origen adhesivo, también planteado desde el psiquismo
del paciente. No hay reconocimiento de un otro, este mecanismo masturbatorio no permite descentrarse de él mismo. Para Víctor era muy común quedarse enfrascado en las mismas ideas, sin posibilidad de darle un orden creativo o tomar elementos novedosos de la realidad exterior. Esto parece satisfactorio para Víctor pues lo mantiene en un estado mental cómodo.
El paciente llega a sesión diez minutos después de la hora señalada. Al llegar el paciente toma asiento y me dice que desea ir primero al baño. Yo le digo dónde está el baño, y se levanta y va.
Al regresar noto que está tocándose las manos, como manoseandose.
P: doctora, es que venía en el bus y se demoró mucho en llegar, estaba atorado en un trancón.
T: ¿será que estás también atorado de emociones, que no te permiten llegar temprano? El paciente dibuja una sonrisa bastante melancólica y mira hacia un lado del consultorio.
P: pienso que hay muchas cosas de las que me cuesta hablar.
T: me imagino que estas cosas son las que te tienen en alguna medida atorado y necesitas ir al baño antes y depositarlas allí, precisamente para no contármelas. Hay una pausa
P: tuve un sueño, soñé que me masturbaba en una habitación. El paciente dice esto mirando hacia un lado del consultorio, donde se encuentra una caneca de la basura. 7 T: tal vez en este acto masturbatorio está también la ausencia de la pareja, de otro que te acompaña.
(El paciente se queda en un profundo silencio). P: yo a veces envidio a mi hermana.
En esta sesión se tira a la caneca la posibilidad de pensar, se tira a la basura la capacidad de estar en compañía de otro, y no se tolera precisamente por los celos, la envidia, que puede significar compartir a mamá, o a la terapeuta.
Podría ser el acto masturbatorio, el impulso agresivo o sádico hacia los padres, o el deseo inconsciente de ser tocado por la madre. La masturbación mental habla de su incapacidad para la acción: su “estar sentado, sin hacer nada y pensando todo, todo, hasta sus últimas consecuencias”, como él mismo lo decía una y otra vez. Eran maneras de masturbarse con los pensamientos, fantaseando. Su falta de sentimiento de identidad “propia” encubría una fantasía omnipotente, en que suponía “ser todos”. Sus mayores esfuerzos estaban dirigidos a “no ver” la realidad, no ver quién era él ni ver a los otros. Así se plantea la dinámica familiar.
5.4.La Familia como Escenario Psíquico
La familia de Víctor a lo largo de todo el material está de una forma violentamente ausente, en su lugar ha construido un mundo con la madre y con “espectros” de seres que aparecen y desaparecen, esquivos a la comunicación, al intercambio de afecto; de esta manera no se permite romper la fusión de esta díada madre e hijo.
El sentido de familiaridad se constituye en Víctor de acuerdo a como está organizado en la mente de la madre y en las vivencias de Víctor niño, lleno de silencios; solo una vez habla de hermana, nunca habla de tíos, sobrinos, abuelos.
P: la relación con mi hermana es muy difícil… cuando éramos niños lo compartíamos todo, pero a medida que íbamos creciendo, nos alejábamos cada vez más. Casi no jugábamos juntos, pues ella siempre era aparte de mí.
T: claro compartían a mamá, pero son diferentes.
P: sí, exacto. Mi mamá era muy diferente conmigo, yo era, cómo decirlo, -el paciente mira hacia una esquina del techo, y se pone la mano sobre la boca, abre los ojos me mira y dice- el consentido de mi mamá, el niño de mi mamá, ella siempre vivía encima mío, pendiente de mí, de mis cosas. En cambio mi hermana era como aparte.
T: es como si en cierta medida al no estar presente ella en estas sesiones, es como no estar dentro de la relación entre tú y tu mamá.
P: sí, éramos y somos mi mamá y yo. Siempre ha sido así. Ella se fue de la casa, se casó y tuvo hijos y fue como si nunca hubiera pasado por la casa. Incluso hablar con ella es como hablar con una extraña.
T: y ¿será que lo que envidias está relacionado con todo esto… de independizarse,
tener una pareja, unos hijos, una familia?
P: sí, es que yo siento que ella sí pudo, ella siempre estaba aparte, pero de todas
formas le sirvió más estar así aparte, pues un día se enamoró y se fue… ahora ella tiene una familia, una familia que yo no sé si tendré… porque es muy diferente uno
quedarse con la mamá, a tener un esposo o una esposa en mi caso y tener hijos.
En este encuadre define al grupo familiar como un sistema cerrado cuya tendencia es preservar la “estabilidad”. La familia como sistema de equilibrio dinámico se sostiene en la complementariedad de roles y en un proceso de comunicación, lo cual permite un interjuego de proyección-introyección y de identificaciones recíprocas. El equilibrio grupal se ve modificado cuando el conflicto sobrepasa cierto umbral y es en este desajuste del grupo familiar cuando emerge Víctor como exponente de las tensiones en su intento de restablecer la antigua estructura. La dinámica del grupo familiar se caracteriza por ser el reservorio de la parte psicótica de la personalidad de cada uno de sus integrantes, que se ha quedado en los niveles más inmaduros y regresivos y que se caracteriza por la no diferenciación entre yo y no yo, entre objeto y depositario.
5.5.LA RELACIÓN TERAPÉUTICA
Víctor transfiere sus relaciones primarias y actuales con mamá y papá, al escenario terapéutico, en él que se pueden observar la dificultades de pensar, de vincularse con la terapeuta, es muy difícil para él dejarse explorar y se percibe la relación terapéutica como una oscilación entre lo erotizado y la agresión al pensamiento.
A nivel contratransferencial al principio sentía una sensación de invasión, sin poder pensar o acordarme de las siguientes cosas que tenía que hacer en el día, evidenciaba olvidos al transcribir las sesiones, incluso olvidaba ir a donde mi analista. Era difícil contactarme con él, pero esto fue disminuyendo a medida que pasaba el tiempo y comprendía de manera más amplia la problemática del paciente y mis propias problemáticas. Es así como se iba