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El tráfico de opio por la familia real inglesa en el siglo XVIII

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El tráfico de opio por la familia real británica en el siglo XVIII

Antes de que nos adentremos en este asunto sobre Inglaterra, aclaremos primero algunos conceptos.

La "Reina" es el jefe de la familia real inglesa y del imperio Colonial Británico, teniendo Londres como capital, y es regido por un Primer Ministro y un gabinete de estrechos colaboradores.

Sin embargo, así como en Roma existe el Vaticano, en Londres existe también un Estado separado, independiente: la City, la cual es calificada como la “milla cuadrada” más rica del mundo, ocupando 2,7 Km ² en el corazón de Londres. Se dice que tiene 4.600 habitantes y 500.000 puestos de trabajo. El gobierno de la City es la “Corona”, compuesta por 13 hombres y regida por el rey de la City, el Lord Mayor.

Allí es donde se encuentran las instituciones económicas más ricas y poderosas de Inglaterra, como el Banco de Inglaterra, controlado por los Rothschild, Lloyd's of London, la Bolsa de Londres, las oficinas de grupos comerciales poderosos (trusts) de renombre internacional, tales como la Fleet Street, el corazón del mundo de la prensa y de la edición.

La "City" no forma parte de Inglaterra. No está bajo control de la monarquía ni del Parlamento británico. La City es el verdadero gobierno de Inglaterra, puesto que tanto la Reina como el primer ministro dependen del Lord Mayor y le obedecen. El primer ministro y su gabinete hacen creer que ellos dirigen los asuntos, cuando en realidad no pasan de ser puras marionetas de la City.

Cuando la Reina visita al Lord Mayor, éste la recibe en el "Temple Bar", puerta simbólica de la ciudad. Ella se inclina y pide permiso para entrar en su Estado privado soberano. Le concede la entrada, presentando la espada del Estado. En ocasión de tales visitas de Estado, el Lord Mayor está tan radiantemente vestido con su ropa de recepción que la

vestimenta de “servicio” del séquito real se queda modesta. Cuando él acompaña a la Reina a través de la ciudad, ésta camina dos pasos por detrás de él.

Es a William Paterson, que fue “agente de la City”, a quién se debe la fundación del “Banco de Inglaterra” conforme ya vimos. Según las explicaciones de Des Griffins, la City es controlada por el imperio Rothschild.

Para evitar malentendidos, es necesario saber que en Gran Bretaña existían dos imperios que actuaban por separado. Un era el Imperio Colonial Británico, bajo la dirección de la familia real; el otro, el Imperio de la Corona. Todas las colonias con población de blancos (África del Sur, Australia, Nueva Zelanda y Canadá) estaban bajo la autoridad del gobierno inglés. El resto de colonias (India, Egipto, las Bermudas, Malta, Singapur, Hong Kong, Gibraltar y las colonias de África Central) eran propiedad privada de la Corona, y se las designaba como "las colonias de la Corona".

Esto no significa que no hubiera cooperación. Aumentando sus colonias inglesas, la

British East India Merchant Company (BEIMC) acumuló una gigantesca fortuna gracias al tráfico de opio. La BEIMC fundó la Inland Mission, cuya tarea principal era convertir en adictos al opio a los trabajadores chinos, pobremente pagados, creando así un mercado para vender su mercancía a la familia real británica se felicitó tanto por las inmensas ganancias, que resolvió cooperar con la BEIMC. La casa real impuso productores de opio en la India. Cantidades colosales de opio eran embarcadas, partiendo de la India, en los "China Tea Clippers" y casi un 13% de los ingresos económicos de la India, que estaba bajo el dominio de la Corona, se obtenían a través de la venta de opio puro Bengalí en China, allá también bajo el control de la Corona. Desde luego, la casa real no quería que ese “lado oscuro” apareciese a la luz del día. Por eso crearon los servicios secretos británicos: el British Military Intelligence Departement (MI 6) y el Secret Intelligence Service (SIS).

La existencia del MI 6 remonta a la época de la reina Elizabeth I, cuando Sir Francis Walsinghan se volvió pagador del departamento Dirty Tricks del MI 6.

Tras siglos de experiencia, el MI 6 se encuentra entre los mejores servicios secretos del mundo.

Durante un siglo y hasta 1829, fecha en que el gobierno chino prohibió los fumaderos del opio, el BEIMC dirigió el curso del mercado del opio.

De 1791 a 1894, el número de plantaciones de opio concedidas bajo el control de la Corona Británica pasó de 87 a 663. Eso llevó finalmente a las guerras del opio en China.

En 1729, el BEIMC fundó el Comité de los 300 (Comitee of 300) que trataba de negocios comerciales y bancarios internacionales. El Comité de los 300, también denominado como la "elite de la City", es hoy en día una de las organizaciones secretas más poderosas, y aspira a un “gobierno mundial único”. Fue el Comité de los 300 quien posteriormente desarrolló tácticas para saltarse la ley china antidrogas.

Lord Inchcape fundó la “Sociedad de Navegación a Vapor P & Lo” siendo de hecho el fundador del “Banco de Hong Kong y Shangai” que era una cobertura para el tráfico de opio. Otros bancos británicos mezclados con el tráfico de drogas eran: The British Bank of the Middle East, Midland Bank, National Westminster Bank, Barclays Bank, The Royal Bank of Canadá y Baring Brothers Bank. Todos esos bancos están ligados, a través del “Comité de los 300”, con los bancos Rothschild.

Con ocasión de la construcción del ferrocarril Harriman, que debía unir California con el Este de Estados Unidos, se embarcó para esos trabajos a millares de trabajadores chinos, mano de obra barata. Muchos de entre ellos eran adictos al opio, siendo así como se extendió el mercado de las drogas en Estados Unidos. Harriman fundó su imperio de ferrocarriles gracias a los préstamos de la N. M. Rothschild & Sons Bank de Londres.

Existen buenas razones para concluir que esos adictos al opio chinos fueron contratados con la finalidad de extender en Estados Unidos el mercado de estupefacientes.

Observación sobre la situación actual:

El diario Neue Solidarität escribió en su edición de 8 de septiembre de 1993 bajo el título “La reina y los estupefacientes”:

"He ahí un hecho bien raro, una sorpresa extraordinaria y muy agradable de encontrar al menos una vez en la prensa británica, noticias muy cercanas a la verdad a propósito de la familia real. La semana pasada, una noticia de ese tipo rivalizaba en las portadas con los acontecimientos políticos mundiales, en primera página del sacrosanto Times londinense de 27 de agosto de 1993.

El título: “La familia real estaba “high” en las Highlands”. El artículo se refería a un informe cuidadosamente elaborado por la revista escocesa Leopard, revelando que "drogas y estupefacientes formaban parte de la panacea de la familia real británica". Leopard demostraba, con el apoyo de documentos originales, que la reina Victoria y su círculo personal (por ejemplo: las familias Churchill y Rothschild) encargaban con regularidad grandes paquetes de cocaína, heroína y otros estupefacientes de una farmacia de las Highlands.

El Times hizo la misma afirmación. Dijo con diletantismo: “la reina Victoria, monarca con semblante severo, conocida por la frase: “eso no nos divierte ni un poco”, parece haber encargado para la familia real en su residencia de Balmoral (en Escocia) la suficiente cocaína y heroína como para mantener “en alto” a todo un valle escocés de las Highlands. Los justificantes de la farmacia “demuestran que a los personajes reales y a sus invitados se les suministraba regularmente y en gran cantidad soluciones de cocaína y de heroína”.

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