CAPÍTULO 3. LOS MÉTODOS DE VALORACIÓN ECONÓMICA DE LOS
3.2. El valor económico de los recursos naturales
La Valoración Económica tiene como objeto obtener una medición del grado de utilidad y aptitud del medio para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar y deleite a un colectivo o persona individual (Azqueta, 2002). Para nuestro estudio también sería acertada la definición de Valoración Económica como todo intento de asignar valores cuantitativos a los bienes y servicios proporcionados por recursos
ambientales, independientemente de si existen o no precios de mercado que nos ayuden a hacerlo.
Para llegar a entender por qué la valoración económica de los humedales puede ser importante para el manejo/gestión y las políticas de humedales, es necesario, en primer lugar, analizar el papel que juega en la toma de decisiones concernientes al aprovechamiento de los recursos naturales en general y de los humedales en particular (Barbier et al., 1997; Barreiro, 1999). Si bien los humedales se encuentran entre los ecosistemas más ricos que prestan apoyo a la vida en el planeta, están entre los más amenazados y destruidos. ¿Por qué?. La respuesta está, en muchas ocasiones, en que no se valoran en términos económicos y monetarios los bienes y servicios suministrados por los humedales (Turner et al., 1997; Lambert, 2003).
Cuando se piensa en el valor de algo hay que pensar en que es el hombre quien define ese valor en base a una serie de características que para la persona significan utilidad (Vidal et al., 2001). Esto plantea la necesidad de analizar detenidamente todos los valores susceptibles de ganarse o perderse destinando el recurso a los distintos usos que admita; un valor económico total que recoja todas las variantes existentes.
El valor económico total (VET) de un sistema agrario se fundamenta en el bienestar que la sociedad percibe de los flujos de bienes y servicios que genera (Campos, 1994), y abarca tanto los beneficios ambientales como los comerciales producidos en un área o zona (García et al., 2001). Es muy probable que convivan diferentes actividades en la zona de estudio que queremos valorar: agrícolas, cinegéticas, turísticas, industriales, etc., además de la existencia de un espacio natural de carácter público.
Siguiendo el criterio de apropiación, el VET está compuesto por el sumatorio de los valores comerciales (VC), que son objeto de transacción, y los valores ambientales (VA), que tiene las características de bien público.
La separación entre los bienes de mercado y externalidades aparece descrita en la teoría económica del bienestar. La aportación de la teoría del VET a la economía del bienestar se debe a la conceptualización de nuevas categorías de valores potencialmente mesurables (Campos et al., 1996).
Dicho de manera sencilla, el VET distingue entre las personas que utilizan un espacio natural, para las que tendría un valor de uso, y los que no lo usan, y por tanto presentarían un valor de no-uso, siendo estos últimos los valores actuales y venideros (potenciales) relacionados con un recurso ambiental y que nada tienen que ver con su utilización (Pearce, 1993).
Los valores de uso suponen una interacción del hombre con el espacio natural. En el caso de los PN de El Hondo, las Salinas de Santa Pola y las Lagunas de la Mata y Torrevieja, los valores de uso para sus visitantes son aquellos que nos resultan más familiares: observación de la fauna y la flora, aspectos recreativos y recogida de la sal (Tabla 9).
Tabla 9. Valoración económica total de humedales
VALORES DE USO VALORES DE NO USO
Valor de uso directo Valor de uso indirecto Valor de opción Valor de legado Valor de existencia - Agricultura - Recreativo y turismo - Industria salinera - Observación fauna y flora - Hacer deporte - Apoyo a otros ecosistemas - Estabilización de la línea de la costa - Valor de la información en el futuro - Investigación científica futura - Usos de generaciones futuras como valores de uso - Biodiversidad - Cultura - Valores de legado
Fuente: Elaboración propia a partir de Barbier et al. (1997)
Los valores de uso se dividen en: valores de uso directo (VUD), relacionados
con los procesos comerciales y productivos; valores de uso indirecto (VUI), que hacen
referencia al valor que posee el bien para alguien que lo disfruta de modo indirecto, por ejemplo, mediante un reportaje de televisión (Ruiz et al., 2001); y valores de opción (Vo), que representarían el valor de uso potencial, en este caso la cantidad, que
un individuo estaría dispuesto a pagar por la posibilidad de usar o consumir un bien ambiental que no se está utilizando, pero que piensa podrá usarlo en un futuro más o menos inmediato (Hidalgo et al.; 2014). Estos dos últimos son más difíciles de
cuantificar, y en el caso de los humedales que estudiamos, más difíciles de medir, motivo por el cual los visitantes-decisores a menudo no tienen en cuenta estos usos en muchas de sus decisiones relacionadas con el desarrollo, manejo, gestión o valoración de estos recursos naturales.
Los valores de no-uso, o valores intrínsecos, se dividen también en dos: valor de legado (VL) y valor de existencia (VE). El primero sería el valor que representa la
disposición a pagar para que las generaciones futuras puedan hacer uso de los activos ambientales. El valor de existencia representa el valor que para un grupo de personas tiene un bien del que no hacen uso de manera directa ni indirecta, ni tampoco tienen intención de hacerlo en un futuro pero se verían afectadas por lo que le ocurra al bien (García et al., 2001). Hay muchos personas que no utilizan los humedales, pero piensan que debe ser conservados “porque sí”. Estos valores de no-uso son extremadamente difíciles de medir puesto que están basados en una apreciación subjetiva de la persona.
Los humedales suministran recursos biológicos importantes, servicios ecológicos y valores recreativos. En nuestro caso particular, los humedales objeto de estudio tienen una riqueza ornitológica reconocida internacionalmente; sin embargo, al poseer la cualidad de bien público no puede excluirse del disfrute a nadie y todos pueden beneficiarse de él, por lo que se hace muy difícil cobrar por este servicio. Esto podría ser un ejemplo de porqué estos servicios en numerosas ocasiones se infravaloran.
La fórmula del VET quedaría, pues, de la siguiente manera:
VET = VUD + VUI + VO + VL + VE
En nuestro estudio, el valor económico que se calculará para los parques naturales (humedales) será sólo su valor ambiental (recreativo), ya que no incluiremos los valores comerciales (industria salinera, caza, agricultura, etc.).