Capítulo III. Marco Teórico
3.1 Entendiendo el concepto de voluntariado
3.1.3 El Voluntariado y otras prácticas comunitarias o solidarias
algunos modelos y tipologías. No obstante, para entender el fenómeno, se requiere revisar otras prácticas comunitarias o solidarias, que usualmente tienden a confundirse con el voluntariado, a fin de lograr consolidar un concepto claro para la presente investigación. Para Olate (2009), se debe hacer referencia a las múltiples formas de referirse al fenómeno: voluntariado, trabajo voluntario, voluntariado social, acción voluntaria y servicio voluntario, pues en todos se concentra una intencionalidad.
Siendo la acción voluntaria la que en el medio se conoce como el continuum, que mejor describe como tal el fenómeno, es decir, partiendo de una base informal, se tienen unas consideraciones respecto a la acción, pero en la medida en que avanza se puede llegar a un nivel formal, cuyas características pueden cambiar considerablemente. En el gráfico 7, se presenta el modelo recomendado por McBride & Sherraden (2007) en Olate (2009), el cual ha sido adoptado por varios entes como la Red Iberoamericana de Voluntariado Universitario (REDIVU).
Gráfico 7 Niveles de expresión de la acción voluntaria
Fuente: Elaboración propia con base en Olate, (2009) Podría decirse que la acción voluntaria, se relaciona con la acción social y el autor que mejor sustenta este concepto es Weber (1977), al establecer cuatro tipos de orientación: la acción racional con arreglo a fines y con arreglo a valores, tal y como se mencionó en la delimitación del problema, pero además denota la acción afectiva donde el individuo actúa influenciado por los estados emotivos y la acción tradicional, donde el individuo actúa por costumbre o hábito. Es por esto, que la acción voluntaria, al conjugarse con la acción social, deja de manifiesto, la tendencia natural del ser humano hacia la búsqueda del bien común (Universidad del Rosario, 2009).
Se percibe cómo en un nivel formal, se puede presentar un subsidio económico, por las acciones desarrolladas, sin embargo, vale la pena recalcar que en este nivel las actividades son intensivas, de largos períodos, lo que conlleva a un nivel de responsabilidad y profesionalidad mayor.
Este modelo, si bien delimita la acción voluntaria, también permite establecer una reflexión entre otras denominaciones, que si bien pueden tener equivalencia, no deben ser llamadas voluntariado, en términos estrictos y apegados a la definición y la naturaleza de la voluntad. El servicio social en Colombia está establecido en la educación media desde 1994, lo cual es un ejercicio de normatividad académica y estatal, bajo condicionantes como la nota o el grado. Lo
mismo sucede con las prácticas comunitarias, sociales o pasantías de algunas instituciones de educación superior, en cuya base se encuentra el trabajo en comunidad y la acción social, con grandes apuestas para los jóvenes hacia la participación y el sentido de responsabilidad y solidaridad; pero en sí, no son voluntarias. Es decir, aunque el enfoque se reconozca dentro de lógicas sociales, solidarias o filantrópicas, la esencia real no es libre y natural.
En otras palabras, es posible que se tengan consideraciones de libre elección en los proyectos o las comunidades, pero el condicionante académico puede hacer que quienes lo hagan, estén actuando por obligación, aún sin estar de acuerdo, en cuyo caso se estaría violando el principio de la voluntariedad y el sentido estricto ut natural de la voluntad. No todos se sienten identificados con el reconocimiento y el apoyo al otro, a la comunidad o al entorno.
Las iniciativas juveniles o de adultos, derivadas de un trabajo colectivo, estén o no dentro de organizaciones, cuyos fines puedan derivar en apuestas asistenciales o proyectos de largo alcance, serían consideradas voluntarias, pues no existiría un condicionante de orden académico, sino más bien el sentido natural de la voluntad.
Lo que se quiere reflexionar aquí, es que el voluntario, para poder ser considerado como tal, debe iniciar el accionar bajo condiciones de voluntad natural, por que nace dentro del ser humano una intencionalidad de ayudar sobre una causa común, aunque después se continúe incentivando por el propio trabajo en comunidad o condiciones externas, e incluso tenga reconocimientos económicos. En otras palabras, la acción voluntaria presenta el continuum, que inicia informalmente y permite ir redefiniendo el alcance, el nivel de compromiso y la subsidiariedad económica.
Por otro lado, dentro de la lógica propuesta en la investigación, habrá de reflexionarse también acerca de las organizaciones de voluntariado, organizaciones con voluntariado, organizaciones para voluntariado, pues en cada una de ellas el modelo de los programas puede ser diferente, al igual que sus implicaciones. Para la Fundación Luis Vives (2009), existen diferencias claves entre los tres tipos de organizaciones:
Organizaciones de voluntariado: están constituidas fundamentalmente por personas voluntarias, lo que implica que sus acciones están orientadas fundamentalmente a terceros y generalmente en diversos campos de acción.
Organizaciones con voluntariado: cuya naturaleza puede ser de cualquier tipo (privada, pública, comercial, educativa), pero tienen dentro de sus programas, estrategias que promueven o apoyan el voluntariado.
Organizaciones para voluntariado: no tienen propiamente programas de voluntariado, pero establecen acuerdos de colaboración con otras organizaciones (de/con voluntariado), para que desarrollen algún tipo de programa o asociación.
De esta forma, habrá de considerarse las condiciones inherentes a la naturaleza de las organizaciones y las estructuras conceptuales sobre las que gira el voluntariado, para el establecimiento de un modelo que sustente lo propuesto en esta investigación, no sin antes dar un vistazo al estado del voluntariado en el mundo.