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Esquema 7. Categorías de análisis

7.3. El vuelo atrasado

El siguiente caso clínico corresponde al caso de Juana, mujer de 32 años que solicita psicoterapia por diversos motivos. Juana vive con sus padres y uno de sus hermanos. Es la menor de 6 hermanos. Inicialmente su padre convivió junto a una mujer con quien tuvo sus primeros 5 hijos; luego dio fin a su relación de pareja, se desplazó con todos sus hijos, se unió a la madre de Juana y en el seno de esta nueva familia fue concebida.

Actualmente Juana se encuentra preocupada por la imposibilidad que percibe para “echar vuelo” e iniciar una vida independiente por fuera de su familia de origen. Le preocupa que a su edad no haya aún gestado su primer hijo; siente que el reloj “corre en su contra”. Cuenta que no ha podido establecer desde hace varios años una relación de pareja estable. Recientemente terminó su relación con Edgar, un hombre de su edad, conductor de un bus

escolar74. La terminación ha sido una experiencia emocional

muy dolorosa.

Juana también comenta que es médica y se desempeña actualmente en el área de la medicina general en una clínica vinculada a las fuerzas armadas. Hace alrededor de 3 años terminó una especialización muy costosa y exigente en medicina aeronáutica, área que la apasiona; lamenta, sin embargo, no poder ejercer dentro de ese campo por diversos motivos, en especial por la escasez de ofertas y la dificultad para entrar a los grupos profesionales donde

74 Se destaca esta característica de Edgar por razones que se vislumbrarán en adelante.

pululan estás. La paciente siente que muchas oportunidades de la vida le son negadas.

La primera parte del proceso estuvo caracterizada por la percepción del terapeuta de cierta dificultad para garantizar el establecimiento del vínculo con la paciente. La paciente se mostraba muy resistente a sus señalamientos y recibía con recelo las interpretaciones que implicaran cierto nivel de profundidad. En la primera sesión Juana comenta un aspecto de sus relaciones de objeto llamativo a este respecto:

J: Utilizo filtros para con los hombres para saber si me acerco a ellos o no. Que sean de determinada edad, que tengan más o menos dinero, que sean responsables.

(…)

J: A bueno, también terminé una relación de pareja como hace un año. Tenía una relación con un hombre

mayor, y pues…; es que siento que no puedo acercarme

al hombre perfecto, es decir perfecto para mí, para lo

que yo quiero, con mis expectativas….

(Interrumpo a J).

T: Y ¿cuáles son esas expectativas?

J: Un hombre que no tome, que sea juicioso,

disciplinado, que no sea agresivo, que sea

comprensivo. Es decir, alguien con quien una pueda hablar sin llegar a los golpes, a los gritos.

La paciente establece y además encuentra barreras en

sus relaciones afectivas, sociales, profesionales,

de frustraciones, nacidas en parte de diversas inhibiciones en su conducta. Pareciera vivir en un mundo de clanes donde el único clan donde se siente a gusto y recibida es su familia. Esta hipótesis se ilustrará en adelante.

Respecto a su llegada al proceso de psicoterapia Juana se pregunta acerca de este hombre que la compaña,

desplegando los “filtros”-barreras que por lo general ha

utilizado en sus relaciones afectivas. Observa y trata con recelo a este nuevo personaje (terapeuta).

Juana se ha visto expuesta a diversas frustraciones de su deseo en el Mundo Externo. Siente que su objeto de deseo no se entrega a ella completamente del mismo modo que siente que no puede desempeñarse laboralmente en el área de medicina aeronáutica.

T: Sintieras que se te cierran todas las puertas y sintieras como que quedan pocas puertas y crees que te las van a cerrar.

J: Sí, sí. Es eso. Como si me fueran a cerrar las puertas. Pienso en que eso no es para mí, en que no es algo que sea para que yo lo viva. Como que me quitan las oportunidades. A veces me da rabia y me pongo a pensar en que el destino está en mi contra.

(Guardamos silencio por un par de segundos).

J: Me acuerdo de cuando murió Javier. Él fue mi primer novio y para mí fue muy difícil. Es como si el destino estuviera en mi contra y me lo hubiera quitado.

(Éste es un momento muy conmovedor. Juana por primera vez llora. Además de triste se ve un poco rabiosa. Siento angustia).

J: Fue la primera persona con la que tuve un noviazgo; perderlo fue muy difícil. Como si de pronto eso tuviera que ser así.

(Aquí Juana comienza a recomponerse, o mejor dicho, más que recomponerse obvia completamente su llanto y tristeza. Y continúa).

J: A mí me parece que como a mí me va bien en un campo, me debe ir no tan bien en el otro. Es decir, como que a mí no me puede ir bien en el campo afectivo, ya que me va bien en los otros campos, en el familiar en el laboral en el profesional. Agradezco la buena relación que tengo con mi familia, el tener una casa, el tener un buen trabajo, pero es como si por tener eso ya no pudiera tener lo otro75.

La muerte de su primera pareja sentimental fue un hecho catastrófico para la paciente. En esa época, alrededor de 10 años atrás, decidió iniciar su primer proceso de psicoterapia de orientación psicoanalítica, aliciente para decidir en la actualidad iniciar un nuevo

proceso (logro material a posteriori que se apunta a la

intervención psicoanalítica).

Este modo de relacionarse con el destino es descrito

por Freud en su libro El Malestar en la Cultura (Freud,

1930, capitulo VII) como una proyección de la relación con el padre. La mala fortuna se vive como la pérdida del amor

paterno, por lo que invita al refugio en el interior y la búsqueda de la clemencia del padre interno (“agraviado”). Una vida ceñida a los cánones de la ética y la moral, seguida de diversas frustraciones, promueve a su vez un Superyó hiperpotente. La frustración y rabia que debería dirigirse hacia el mundo y objetos externos maltratantes o

frustradores se redirige a su fuente: al Yo,

específicamente a su escisión, el Superyó que se torna más tiránico.

Así el sentimiento yoico de desamparo y

vulnerabilidad, y las constantes frustraciones van a configurar una estrecha relación entre el Yo y Superyó. El caso de Juana es un ejemplo del proceso.

Ante la posibilidad de frustración Juana prefiere evitar la experiencia emocional porque en su mente la imposibilidad se presenta como un absoluto irremediable.

Al respecto la paciente arranca la sesión 4 con el siguiente comentario:

J: Bien, me ha ido bien. Respecto a lo laboral he decidido dejar de lado la medicina aeronáutica, ya no quiero ir por allá, prefiero no ir allá para hablar con ellos. Voy a dejar eso así por un tiempo. Respecto

a lo afectivo, he decidido cambiar de piscina…

Juana conoció a Edgar dentro de un grupo de amigos que acostumbran encontrarse para practicar natación.

J: La verdad prefiero no seguir encontrándome con el grupo porque sino no voy a poder avanzar en esa situación76.

Por instantes el deseo encuentra posibilidades que son cerradas por la propia Juana:

J: Bueno, no es que no tenga pretendientes, hay hombres que me han buscado, pero no me llaman la atención.

T: ¿Y qué es lo que no te llama la atención de esos hombres?

J: No sé, su forma de ser, su personalidad. Por ejemplo estoy pensando en un hombre que conocí en la clínica, no era médico, era un paciente, alguien que atendí; mientras la estaba atendiendo él empezó a hablarme acerca de astronomía. No es que yo sea mala, él verá en qué creer, sin embargo lo escuché y quedamos en volver hablar. Después de eso él me ha llamado muchas veces. Después de algunos días yo le dije que yo sólo le podría brindar una amistad y que no se hiciera ilusiones conmigo. También me pasó lo mismo con otro compañero, que si era médico, salimos una vez, hablamos, después nos tomamos un café y después de eso él comenzó a buscarme y a llamar; yo finalmente le deje las cosas claras un día mientras hablamos por teléfono y le dije lo mismo, que si quería podíamos ser amigos, pero nada más77.

76 Viñeta de la sesión 3. 77 Viñeta de la sesión 3.

De hecho pueden hacerse presentes barreras fluctuantes entre el Self y un mismo objeto externo en momentos diferentes. Juana comenta que Edgar no fue de su agrado durante el principio de su relación por lo cual lo sometió a diversas penas; al final se “cambiaron los papeles” y Juana justo empieza a desarrollar un gran interés por él cuando ha dejado de amarla:

J: Mira, nosotros tuvimos una relación que tuvo tres meses buenos, o más o menos cuatro máximo. En esos meses la pasamos muy bien, pero ya después comencé a ver en él cosas que no me gustaba. Así duramos mal como otros 10 meses. Hasta que yo hablé con él y le dije que veía que la situación estaba mal. Él me decía que sentía lo mismo. Yo me decidí a decírselo porque sentía que él estaba no estaba comprometido. Que era como frío. Y así se lo dije. Él me dijo que estaba de acuerdo. Me dijo que no me amaba, que yo le parecía una mujer bonita, atractiva pero que no me podía amar más. Que no podía hacer nada al respecto. Yo le dije

que pensaba igual. (…) Desde ese momento nos hemos

seguido viento. Él a veces me lleva a la casa, salimos

por ahí. (…)En este tiempo que hemos salido he

empezado a darme cuenta que él tiene muchas cosas que a mí me parecen ideales que tenga un nombre. Me he dado cuenta que es juicioso, disciplinado, que no le gusta tomar trago. No es un borracho, alguien que se ponga tomar trago todo el tiempo. Alguien tendrá que

tomar trago todos los días. Él es diferente (…).

J: Sí, yo podría tener algo con él y podemos pasar un rato, hablar como amigos, pero yo siento que él no se entrega completamente, yo me entregué completamente en algún momento, lo hice partícipe de mi vida.

T: No se entrega completamente. J: Sí.

T: Esto me suena muy parecido a tu relación con la medicina aeronáutica. Según me cuentas sientes que la medicina aeronáutica no se entrega completamente, sólo te permite entrar hasta cierto punto, sólo te permite ser practicante, o investigadora, pero no te permite desarrollarte laboralmente en ese campo; entonces tú decides hacerte a un lado, abandonarla.

J: No lo había pensado así78.

Un juego complicado en el cual Juana se bloquea si es deseada (puerta abierta) y se mueve cuando no lo es (puerta cerrada); de cierto modo garantiza la satisfacción nula o parcial de la meta de sus pulsiones sexuales. El origen de tan sofisticada y complicada relación objetal se va vislumbrando poco a poco en el proceso.

T: ¿Y qué te imaginas?, ¿cómo te explicas que le gustes más a los hombres mayores?

(Juana comenta que gran parte de sus pretendientes son hombres mayores).

J: Por lo clásica, por mi manera de ser, como soy, recatada, en comparación a las mujeres de mi edad.

Según lo veo, a los hombres de mi edad le gustan las mujeres loquitas, mientras tanto a los hombres mayores les gusta las mujeres centradas, como yo.

T: Explícame un poco más acerca de estas mujeres a las que llaman loquitas, ¿por qué loquitas?

J: Bueno, expresión de gustos, depende de la manera como cada cual satisfaga sus necesidades. Allá ellas si les gusta vestirse de determinada manera, yo por mi parte prefiero ser así, como clásica. Es que yo creo que yo me salté una generación. En mi casa, como mi papá es bien mayor, mi papá tiene 80 años, el ambiente era así. Mi hermano mayor podría ser mi papá, es como si toda la vida me hubiera criado mi abuelo, sin

embargo mi abuelo era papá, así yo me fui

acostumbrando a esa manera de ser.

T: Aunque, según lo creo tu mamá es más joven, ¿cierto?

J: Sí, sí es más joven, sin embargo como que ella se doblegó a mi papá, le siguió la corriente. Entonces, desde un principio yo tendí a vestirme de manera recatada, como decía mi papá79.

La referencia temporal (clásica, las mujeres de mi

edad, etc.) otorga la clave de algunos procesos

inconscientes de suma importancia para luego explicar las inhibiciones de la paciente. El Self se ha identificado con el objeto materno interno, de modo que se pueda aspirar al amor paterno, y ha investido libidinalmente al objeto paterno interno, asegurando su amor por el cumplimiento de

sus exigencias. Así podría explicarse el desarrollo de una escisión del Self en un Falso Self renuente a la satisfacción pulsional sexual y agresiva, sumiso al Superyó (Self infantil en actividad más cercana al Superyó), y en un Verdadero Self propenso a la satisfacción y cuna de la verdadera identidad. La vulnerabilidad del Verdadero Self obliga a la búsqueda de la protección por el objeto paterno interno, del fortalecimiento de las formas de relación objetal infantiles preedípicas y edípicas, y, por ende, del fortalecimiento del Falso Self. Un sujeto no puede encontrar una identidad por completo segura en su Falso Self ya que, de cierto modo, incluye la identidad (disimulada) de los padres internos.

J: En este momento me siento como más motivada para hacer las cosas. Creo que tengo más la capacidad de enfrentarme a las cosas que quiero hacer. Yo sé que he venido aquí a hablar, he venido y he comentado todo lo que me pasa y creo que lo que hemos hablado me ha venido organizando las ideas, no sé cómo decirlo. En otras palabras el proceso está funcionando. Ya me siento mejor, sigo pensando en que ya que no puedo trabajar en medicina aeronáutica, entonces me gustaría hacer una especialización en epidemiología. Veo que es un área muy interesante.

T: Si pudieras trabajar en medicina aeronáutica o en epidemiología ¿en cual te sentirías mejor?

J: Definitivamente creo que me sentiría mucho mejor trabajando en el área que me gusta, en el área de medicina aeronáutica80.

La vulnerabilidad obliga a Juana a permanecer junto a su clan, dentro del espacio familiar.

A la escisión del objeto le corresponde una respectiva escisión del objeto paterno interno. La paciente comenta su tendencia a elegir como pareja a hombres recatados, disciplinados, juiciosos, etc., es decir, hombres cuyas pasiones parezcan atemperadas. También cuenta que prefiere evadir a los hombres agresivos, borrachos, fiesteros, etc., que podría pensarse poseedores de pasiones desatadas. Ambas tendencias, la pasiva-atemperada y la apasionada-desatada, son facetas del padre interno y en general de los objetos

masculinos, que corresponden respectivamente a las

relaciones objetales de satisfacción del amor de meta inhibida (atemperado: ternura) y la de meta completa (sensual-reproductivo).

La prohibición del incesto muy posiblemente procura una fuerte frustración a la satisfacción del amor de meta completa y por ende una gran carga de agresión dirigida al padre. Esta agresión se desplaza al Superyó dándole su carácter tiránico. Siendo imposible el amor de meta total (descarga pulsional intensa-reproducción), el vínculo que se genera entre el Self y el Superyó se matiza del amor de meta inhibida (ternura) y de un gran monto de agresión; de ahí la fuerte necesidad de satisfacer las demandas superyóicas manteniendo el (escaso) amor del padre interno. También estas ideas hacen pensar que en el inconsciente de

la paciente los objetos masculinos rechazan el amor total y se tornan peligrosamente agresivos, al igual que el Superyó. Atmósfera interna que claramente se proyecta en el Mundo Externo.

Dentro del espacio terapéutico se observan gran parte de estos procesos como si fueran libretos de una obra. Como se ha comentado pareciera hacerse visible una tendencia inicial de desconfianza hacia el objeto (terapeuta). La paciente está haciendo su entrada a un espacio desconocido y trae como equipaje todas sus reservas y prevenciones. La paciente “se la pone difícil al terapeuta” quien recibe un “no” rotundo después de sus primeros señalamientos. El terapeuta tiende a fantasear durante estás primeras etapas del proceso con la idea de que la paciente después de tantas negativas va a desistir. Ve el terapeuta que “le cierran la puertas”, que el “barco de hunde”.

T: Bueno, ahora sí quisiera que me cuentes cómo estás. J: Bien, me siento bien.

(Antes de que Juana llegara, estaba fantaseando y pensando en que durante la sesión iba a llegar un momento en el cual se iba a quedar callada. En mis fantasías me la imaginaba callada mirándome y a la espera de que yo le dijera qué debía hacer o decir o pensar. Pareciera que su saludo hiciera realidad esa fantasía-hipótesis mía. Guardamos silencio por un instante. Juana al ver que no había respuesta de mi parte continúa81).

81

Esta tendencia sin embargo guarda una faceta

inconsciente referida a otros procesos que se van

desarrollando en el “subsuelo”. Los rasgos de personalidad y de carácter del terapeuta, además de los lineamientos que describen su rol dentro del consultorio van fomentando la proyección sobre su persona de aspectos bondadosos de los objetos masculinos internos, en especial el objeto paterno, de modo que su imagen empieza a ser libidinizada.

La movilización de deseos sexuales despliega a su vez los modos de relación objetal característicos de la paciente. En la mente de Juana la estimulación de un instinto sexual viene aparejada por un reclamo, es decir, por una barrera para su satisfacción. El Self se percibe rechazado por el objeto y la percepción de tal sentimiento es intolerable: se proyecta identificativamente sobre la labor del terapeuta la frustración, quien siente que no tiene entrada a la comprensión de la paciente y que en últimas, a falta de “aprobación”, sólo queda esperar que la paciente desista y abandone el proceso. Juana por un

instante logra controlar la voluntad del terapeuta

identificado proyectivamente con la imposibilidad de la paciente.

Podría ser que el Self temeroso del rechazo también negara ese temor invadiendo el límite del objeto externo, que en terapia se observa en el rompimiento del encuadre y el surgimiento de un formalismo antiterapéutico; el inicio de la tercera sesión nos da una idea de esa faceta:

Me dirijo al consultorio a guardar mi maleta y unas carpetas; quedan aún algunos minutos antes de iniciar la sesión con Juana. Cuando estoy cerca al consultorio

Juana está al lado esperando, la saludo y enseguida se pone de pie. Siento rabia al ver el afán de Juana por entrar. Miró el reloj y ya que sólo restan tres minutos la invito a pasar82.

Al concientizarse de estos procesos, el terapeuta reubica su rol, evita actuaciones, descubre un aspecto del estado mental de la paciente y de sus relaciones de objeto, y reajusta el método al ritmo de la paciente. Un ritmo que parece un compromiso entre sus prevenciones y la capacidad

creciente para confiar en el objeto83.

Explorando el tema de la imposibilidad para la satisfacción de los impulsos sexuales, dentro de la relación objetal, habría que hablar un poco acerca de la