Capítulo 1. La música y los imaginarios de nación colombiana
1.4 El World Music y las músicas locales a nivel global
Frente a la presencia de majors20 como entes dominantes en la industria musical y la existencia de grabaciones no tan comerciales dado su carácter étnico, a finales de los
80’s se impulsó una búsqueda de soluciones para incrementar las ventas y crear
espacios de difusión y presentación para estos artistas. Ochoa (2003) recoge un relato del World Music, a partir de un encuentro en Gran Bretaña con un grupo de productores, promotores de conciertos, músicos, etc. en el que se pensaron las dificultades que tenían las músicas de corte étnico, folclórico y tradicional dentro de las dinámicas del mercado musical de EE.UU y Europa.
Desde ese momento, surge la etiqueta de World Music con la que se buscó crear “un
proyecto clasificatorio vinculado a una estrategia comercial que permita mediar la
relación entre productores y consumidores” (Ochoa, 2003: 30). Al existir un interés por
ahondar en las músicas locales, los artistas comerciales incluyeron experimentos o participaciones de músicos tradicionales en sus propuestas como parte de una estrategia llamativa.
Gracias a los cambios políticos y sociales vinculados a los grupos étnicos y la llegada del multiculturalismo, esta naciente industria encontró un terreno próspero para instalarse en el mercado musical y así generar otra manera de valorar, mercadear y significar músicas locales que no habían sido tan visibles, especialmente músicas provenientes de África, Asia y Latinoamérica. Es través de de las mediaciones del World Music que se evidencia las asimetrías, tensiones y ambigüedades entre los relatos de lo auténtico y lo alterno (Ochoa 2003, Stokes 2004).
En este contexto, Peter Gabriel, reconocido músico y productor inglés, centró sus interés en esta sección de la industria musical por lo que en 1982 lanzó la primera edición del WOMAD (World Of Music, Arts & Dance), un festival dedicado a la exposición de música, danza y artesanías de diferentes partes del mundo. Mientras
20 Se le conoce como
majors a las cuatro casas discográficas más fuertes en la industria musical que son: Universal,
tanto, en 1987 en Austin Texas-EE.UU, la empresa South by Southwest dio origen a un festival y a una rueda de negocios importante para la industria musical en la actualidad. Posterior al lanzamiento de estos festivales surgieron las primeras casas disqueras de World Music como Putumayo Records (1993), Luaka Bop (1988) de David Byrne21 y Real World (1989) de Peter Gabriel, quien sería el encargado de producir en Londres el
disco “La Candela Viva” (1993) de la artista de música tradicional colombiana Totó La
Momposina. Con esta producción se dio el ingreso oficialmente de la música de esta colombiana al mercado del World Music, obteniendo no sólo la fama internacional sino también su reconocimiento en Colombia. La siguiente en la lista colombiana sería la cantaora de bullerengue, Petrona Martínez quien grabó la producción Le Bullerengue (1998) con el sello discográfico francés Ocora.
Otro ejemplo exitoso de esta sección de la industria musical que perdura con éxito fue la creación de Buenavista Social Club en 1997, donde varios músicos cubanos como Omara Portuondo, Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, entre otros que se presentaron alguna vez en este famoso club social de la Habana, se reunían bajo este nombre para recordar la época de oro de la música cubana de los años 30 y 50.
Entrados los 90’s nace en 1994 el WOMEX, el festival y rueda de negocios de músicas del mundo por excelencia que se realiza anualmente hasta hoy en diferentes ciudades en Europa. Varias agrupaciones colombianas y de la NMC han participado en este evento como por ejemplo Chocquibtown, en el 2009, y Herencia de Timbiquí, en el 2014.
A pesar del éxito en ventas de los cd’s que se han producido con esta etiqueta y del
reconocimiento y valoración que hayan podido tener los músicos del “tercer mundo”, el discurso del World Music se muestra como una relación de mutuo beneficio. No obstante, “las prácticas básicas de la industria de la música, aseguran que el intercambio entre el norte y el sur permanezca profundamente asimétrico”22 (Stokes, 2004: 56). Lo
anterior se puede observar en la exposición constante de la exacerbación de la diferencia y lo exótico y en la transgresión al patrimonio local.
21 Cantante y compositor escocés. 22 Traducción de la autora.
Actualmente el World Music representa para las agrupaciones de NMC uno de los espacios más importantes en la circulación de su música, debido al interés que existe por parte de esta área del mercado por las músicas tradicionales y sus posibles innovaciones. Sin embargo, la manera en la que se ha establecido su mercado (sujeto europeo, blanco, clase media, turista) ha divulgado una serie de imaginarios que en la mayoría de los casos recae en la ilustración de estereotipos de los países que buscan
“representar”. Ejemplo de esto son las carátulas de la disquera Putumayo Records que
desde la opinión de Iván Benavides, plasman la caricatura del “negro naive bailando en un país súper violento, hindú espiritual meditando, japonés zen-rapado y el
latinoamericano con maracas y bombachos, moreno”.23 Además, uno de los problemas
que observa en relación con los grupos de la NMC, es que “muchas veces los mismos
grupos para entrar en el mercado se disfrazan de sí mismos, de la caricatura, de lo que espera el consumidor, que en [sí es] la perversión de la industria, [donde está] el turista
buscando [lo] exótico [y los músicos se auto erotizan]”.24