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ELOGIO DE ISOLDA

In document Ezra Pound Antologia (página 38-61)

En vano he luchado

para enseñarle a mi corazón a reverenciar; En vano le he dicho:

“Hay muchos cantores mayores que tú”.

Pero su respuesta viene, como los vientos y como son de laúd.

Como un vago lamento en la noche

Que no me da reposo, diciéndome siempre: “Canción, una canción”.

Sus ecos, jugando, se entrelazan en el crepúsculo Buscando siempre una canción.

¡Miradme! Estoy rendido de tantas tareas Y errando por tantos caminos mis ojos

Se han vuelto oscuros círculos encarnados llenos de polvo.

Aunque todavía algo tiembla en mí, durante el crepúsculo.

Y grises palabras duendecillos claman por una canción, Y amarillas palabras hojas claman: “¡Una canción!”, Y verdes palabras hojas claman por una canción,

Las palabras son como hojas, viejas hojas amarillas en la primavera,

Que vuelan sin saber a dónde en busca de una canción.

Blancas palabras como copos de nieve pero frías, Palabras de musgo, palabras de labios, palabras de lentas corrientes.

En vano he luchado

para enseñarle a mi corazón a reverenciar, En vano le he aducido:

“Hay almas mayores que tú”.

Pues en la mañana de mis días llegó una mujer Atractiva como la luz de la luna;

Como la luna atrajo los mares:

“Canción, una canción”.

Como la luna lo hace del mar,

Pero aún vinieron las palabras hojas, alas amarillas palabras duendecillos

Diciendo: “El alma nos envía”

“¡Una canción, una canción!” Y en vano les grité: “No tengo ninguna canción, Pues aquella a quien canté se ha alejado de mí”, Pero mi alma envió una muer, una mujer del pueblo maravilloso,

Una mujer como el fuego en los bosques de pinos, Clamando: “Canción, una canción”. Como la llama clama en la savia.

Mi canción ardió en ella, y ella se apartó de mí

Como la llama deja los carbones así se fue hacia nuevas florestas

Y los bosques conmigo quedaron

Clamando siempre: “Canción, una canción”.

Y yo respondí: “No tengo ninguna canción”, Hasta que mi alma envió una mujer como el sol: Sí, como el sol que llama a la semilla,

Como la primavera sobre la rama,

Así es aquella que se volvió madre de las canciones, Aquella que contiene las palabras maravillosas en sus ojos,

Las palabras, las palabras duendecillos que siempre me reclaman:

“Canción, una canción”.

En vano he luchado

para enseñarle a mi corazón a reverenciar. ¿Qué el alma se inclinaría

EL ÁRBOL

Me quedé quieto y fui un árbol en medio del bosque, Aprendiendo la verdad de las cosas no vistas antes, De Dafne y la rama de laurel

Y de aquella vieja pareja devota

Que se convirtió en olmo-roble en medio del bosque Recién cuando los dioses fueron

Humildemente invocados y transportados, Hasta el centro del hogar de sus corazones, Pudieron hacer cosa tan asombrosa;

Sin embargo fui un árbol en medio del bosque Y muchas cosas nuevas comprendí

ENCARGO

Id, cantos míos, al solitario y al insatisfecho, Id también al que tiene los nervios destruídos, al esclavizado por las convenciones,

Mostradles el desprecio que siento por sus opresores. Id como una gran ola de agua fría,

Mostradles mi desprecio por los opresores.

Hablad contra la opresión inconsciente,

Hablad contra la tiranía de la falta de imaginación, Hablad contra las trabas.

Id a la burguesa que está muriendo de aburrimiento, Id a las mujeres de los suburbios.

Id a los horriblemente casados, Id a aquellos cuyo fracaso está oculto, Id a la infortunadamente desposada, Id a la esposa comprada

Id a aquellos de lujuria exquisita,

Id a aquellos cuyos delicados deseos son desbaratados, Id como una plaga sobe la estupidez del mundo; Id con vuestro filo contra esto,

Reforzad las cuerdas sutiles,

Llevad confianza a las algas y los tentáculos del alma.

Id amigablemente, Id con palaras sinceras.

Estad ansiosos por hallar nuevos males un nuevo bien, Estad contra todas las formas de opresión.

Id a aquellos que están embotados por la madurez, Hacia aquellos que han perdido su interés.

Id al adolescente que es sofocado en familia… ¡Oh! ¡Cuán asqueroso resulta

Ver tres generaciones de una misma casa reunidas! Es como un árbol viejo con renuevos,

Y con algunas ramas podridas que ya se caen.

Salid y desafiad a la opinión popular

Id contra esta servidumbre vegetal de la sangre, Estad contra cualquier clase de opresión.

CANTO I

Y entonces descendimos al barco,

Pusimos proa hacia las rompientes, adelante por el mar religioso, y

Levantamos mástil y vela en el barco curtido

Llevamos ovejas a bordo, y también nuestros cuerpos Pesados de sollozos, y lo vientos de popa

Nos empujaron hacia adelante combando la lona. De Circe fue este artificio, de la diosa acicalada con cofia.

Entonces nos sentamos en medio del navío, el viento golpeteando el timón.

Así, con la vela extendida, fuimos por el mar hasta el fin del día.

Dormido el sol, las sombras cubriendo todo el océano, Llegamos entonces a los límites de las aguas más profundas,

A las tierras cimerias, y las pobladas ciudades

Cubiertas con niebla de ceñida malla, nunca atravesada Por destellos de la luz del sol

Ni por las estrellas forzadas, ni reflejada desde el cielo La más oscura noche extendida sobre los desdichados. Al bajar el océano, llegamos al lugar

Mencionado por Circe.

Aquí cumplieron los ritos, Perimedes y Euríloco, Desenvainando la espada que tenía a la cintura Cavé la fosa midiendo un ana en cuadro;

Hicimos las libaciones por cada uno de los muertos, Primero hidromiel y luego vino dulce, agua mezclada con harina blanca.

Luego de muchas plegarias por las achacosas calaveras; Como estaba establecido en Ítaca, toros estériles de los mejores

Para el sacrificio, armando la pira con mercancías, Una oveja sólo para Tiresias, negra y una oveja madrina Sangre oscura corrió hacia la fosa,

Almas salidas del Erebo, rostros cadavéricos, de novias De jóvenes y de viejos que habían soportado mucho; Almas manchadas con recientes lágrima, muchachas tiernas,

Hombres muchos, desgarrados por puntas de lanzas de bronce,

Despojos de batalla, sosteniendo aún sombríos brazos, Se apiñaban en torno mío; con alaridos,

La palidez sobre mí, a gritos pedí a mis hombres más bestias;

Devastados los rebaños, las ovejas matadas por el bronce,

Derramé ungüento, grité a los dioses, A Plutón el poderoso, y alabé a Proserpina; Desenvainada la angosta espada,

Me senté para tener a distancia a los impetuosos muertos impotentes,

Hasta que pudiera oír a Tiresias.

Pero vino primero Elpenor, nuestro amigo Elpenor, Insepulto, arrojado en el ancho mundo,

Miembros que dejamos en la casa de Circe,

Sin llanto, sin mortaja en el sepulcro, pues otros afanes no rugían.

“Elpenor, ¿cómo has llegado a esta sombría costa? “¿Viniste a pie, aventajando a los marinos?

Y él, con lenta palabra:

“Mala suerte y vino abundante. Yo dormí en el fuego del hogar de Circe.

“Bajando por la larga escala desguarnecida, “Caí sobre el contrafuerte,

“Quebrado el nervio de la nuca, el alma buscó al Averno. “Pero a ti, ¡oh Rey!, te ruego que me recuerdes, sin llantos; insepulto.

“Apilas mis miembros; que sea la tumba cerca de la playa y que se inscriba:

“¡Un hombre sin fortuna y con un nombre por hacer! “Y eleva mi remo para que bata entre compañeros”. Y vino Anticles, a quien aparté a golpes, y luego Tiresias el Tebano,

Empuñando su vara dorada, me conoció y habló primero:

”¿Por segunda vez? ¿Por qué? Hombre de mala estrella, “Enfrentando a los muertos sin sol y a esta ingrata región

“Apártate de este foso, déjame el sangriento brebaje “Para adivinar”.

Y yo retrocedí,

Y él, fortalecido por la sangre, dijo entonces: “Odiseo “Ha de volver a través del malévolo Neptuno, sobre mares oscuros,

Perdidos todos tus compañeros”. Y Entonces vino Anticles.

Reposa tranquilo Divus. Me refiero a Andreas Divus, En oficina Wecheli, 1538, más allá de Homero, Y navegó junto a las Sirenas y desde allí mar afuera y muy lejos

Y hasta Circe.

Venerandam

En la frase cretense, con la corona dorada, Afrodita, Cypri munimenta sortita est, alegre, oricalcos, con cinturones dorados y bandas para los senos, ¡Oh tú, de oscuros párpados,

CANTO XIII

Kung andaba caminando por el templo dinástico Y por el bosquecillo de cedros

y luego por la margen del río, Y con él iban Khieu Chi

y Tien el de voz baja. Y “Somos desconocidos”, dijo Kung, “¿Te dedicarás a los carros de guerra?

Entonces te darás a conocer,

¿O quizás yo debiera dedicarme a los carros de guerra o a la arquería?

¿O al ejercicio de los discursos?”

Y Tseu-Lou dijo: “Me gustaría poner las defensas en orden”.

Y Khieu dijo: “Si yo fuera señor de una provincia, La ordenaría mejor que ésta”.

Y Chi dijo: “Yo preferiría un pequeño templo en la montaña,

Con orden en las ceremonias,

con una apropiada ejecución del ritual”. Y Tian dijo, con la mano sobre las cuerdas del laúd, Continuando el suave sonido

cuando ya su mano había dejado las cuerdas Y el sonido ascendía como humo, bajo las hojas, Y él seguía con la vista el sonido:

“La vieja piscina

Y los muchachos tirándose de los tablones O sentados en la maleza, tocando mandolines”.

Y Kung sonrió igualmente ante todos ellos. Y Thseng-sie deseaba saber

cuál había contestado correctamente.

Y Kung dijo: “Todos ellos han contestado correctamente, Es decir, cada uno de acuerdo a su naturaleza”.

Y Kung levantó su bastón contra Yuan Jang, aunque Yuan Jang era mayor que él

Porque Yuan Jang estaba sentado junto a la carretera y simulando estar recibiendo sabiduría,

Y Kung dijo:

“¡Viejo estúpido! Sal de ahí, Levántate y haz algo útil”.

Y Kung dijo:

“Respetad las facultades de un niño

Desde el instante mismo en que inhala el aire puro, Pero un hombre de cincuenta años que nada sabe

No es digno de ningún respeto”.

Y “Cuando el príncipe haya reunido en torno suyo A todos los sabios y artistas, sus riquezas estarán plenamente aprovechadas”

Y Kung dijo y escribió sobre las hojas de bo:

“Si un hombre no tiene orden en su interior No puede irradiar orden en torno suyo;

Y si un hombre no tiene orden en su interior Su familia no procederá con el debido orden;

Y si el príncipe no tiene orden en su interior No puede poner orden en sus dominios”

Y Kung dio las palabras “orden” Y “deferencia” fraternal

Y nada dijo de la “vida después de la muerte”. Y dijo:

“Cualquiera puede caer en excesos, Fácil es tirar fuera del blanco,

Lo difícil es permanecer firme en el medio”.

Y ellos dijeron: “Si un hombre comete un crimen. ¿Ha de protegerlo su padre, y ocultarlo”? Y Kung dijo:

“Ha de ocultarlo”.

Y Kung dio su hija a Kong-Chang

Aunque Kong-Chang estaba prisionero. Y dio su sobrina a Nan Young

Aunque Nan Young estaba sin empleo. Y Kung dijo: “Wang gobernó con moderación, en sus días el Estado estaba bien guardado,

Y hasta puedo acordarme

De una época cuando los historiadores dejaban blancos en sus escritos,

Quiero decir para las cosas que no sabían, Pero esa época parece que está terminando”. Y Kung dijo: “Sin carácter serás

Incapaz de tocar en ese instrumento O de ejecutar la música apropiada para las Odas. Las flores de damasco

Vuelan de este a oeste Y he tratado de impedir que cayeran”.

CANTO XLV

Con Usura

Con Usura nadie tiene una casa de sólida piedra con cada bloque cortado parejo y bien ensamblado para que el tallado pueda cubrir su frente

con usura

nadie tiene un paraíso pintado en la pared de su iglesia harpes et luthes

o donde la virgen recibe un mensaje y el halo sobresale de la incisión, con usura

no ve ninguno de los Gonzaga a sus herederos y concubinas

no se hace cuadro alguno para perdurar o vivir con uno sino para venderlo y venderlo pronto

con usura, pecado contra natura,

es tu pan seco como papel,

sin trigo montañes, sin fuerte harina. Con usura la línea se vuelve gruesa con usura no hay demarcación clara

y nadie puede encontrar sitio para su vivienda. El picapedrero es alejado de su piedra

el tejedor es alejado de su telar CON USURA

la lana no llega al mercado

las ovejas no dan ganancias con la usura. La usura es una peste, la usura

embota la aguja en la mano de la doncella y paraliza la habilidad de la hilandera. Pietro Lombardo no surgió mediante la usura Duccio no surgió mediante la usura

ni Pier della Francesca. Zuan Bellin no con usura ni fue “La Calunnia” pintada.

No surgió mediante la usura Angelico; no surgió Ambrogio Praedis,

No surgió ninguna iglesia ni labrada piedra firmada: Adamo me fecit.

Ni mediante la usura San Trófimo Ni mediante la usura San Hilario, La usura herrumbra el cincel Herrumbra el arte y el artesano Roe el hilado en el telar

Nadie aprende a urdir oro en su molde;

La usura inflige un cáncer al azur; el carmesí queda sin ser bordado

Esmeralda no encuentra ningún Memling La usura asesina al niño en el vientre Detiene el galanteo del muchacho Trajo parálisis al lecho, yace Entre la joven desposada

CONTRA NATURAM Han traído rameras para Eleusis Colocan cadáveres en el banquete por orden de la usura.

Ezra Pound (Hailey, EE UU, 1885-Venecia, Italia, 1972) Poeta estadounidense. Tras graduarse en la Universidad de Pensilvania en lenguas románicas, se instaló en Londres en 1908; ese mismo año apareció A lume spento, con el que comenzó un período de intensa producción, como demuestra la publicación de Personae (1909), Provença (1910), Canzoni (1911), Sonetos y baladas de Guido Cavalcanti (1912), Cathay (1915), Lustra (1916) y Hugh Selwyn Mauberley (1920). En 1925 se editaron en París, adonde se había trasladado pocos años antes, los dieciséis primeros Cantos, su obra más ambiciosa, que luego amplió y reeditó a lo largo de toda su vida, y entre los que se cuentan los Cantos pisanos (1949) y los Cantares (1956). En ellos incluye versos en diversas lenguas, y adapta y retoma materiales procedentes de otros autores y de varias tradiciones, incluso de China. Enemigo del romanticismo y del discurso lógico, su obra resulta extremadamente compleja y difícil. Influyó, entre otros, sobre T. S. Eliot, su principal discípulo, y James Joyce, además de dirigir y aconsejar en sus primeros pasos literarios en París a su amigo Ernest Hemingway. Durante los años treinta publicó diversos ensayos sobre literatura y política, entre los que destacan Cómo leer (1931), ABC de la economía (1933), ABC de la lectura (1934).

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