Cuando los familiares de personas desaparecidas acuden al Colectivo por la Paz Región Xalapa, tienen la oportunidad de incluirse en escenarios como las reuniones mensuales con Fundar y el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, los foros de la CEAV y diferentes espacios que como organización van encontrando. Ahí, tienen la oportunidad de escuchar la experiencia de otros familiares en una situación similar, no sólo de su Estado, sino de todo el País. Con el tiempo, escuchar estas historias, interactuar con sus protagonistas y sobre todo, captar todo ese cúmulo de información, va generando un cambio en los familiares. Dependiendo del contexto en el que estén inmersos cuando ocurre la desaparición, y teniendo contacto con otros casos, los familiares se vuelven más seguros de sus exigencias y aprenden a dirigirse a funcionarios que lo que buscan, en muchos casos, es que desistan de su búsqueda.
En la reunión mensual con el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, la tarde noche del 9 de julio de 2014 en la Ciudad de México, se escucharon frases de los familiares como “el acta circunstanciada es un pretexto para no hacer una denuncia” y “la libertad bajo caución es mentira”. Así, con el paso del tiempo, van aprendiendo a entender el doble discurso de las autoridades.
Durante el Quinto Foro Regional para la elaboración del Programa Anual de Atención Integral a Víctimas de la CEAV del 23 y 24 de julio de 2014 en Boca del Río, un asistente habló de que “el enfoque de presunción de vida es esencial. Frente a eso una investigación se queda parada. Es decir, todas las personas tienen derecho a buscar a sus seres queridos con vida. No solamente quedarse basados en muestras de ADN y búsqueda en fosas comunes o clandestinas. Mientras la presunción de vida no esté presente y la entienda la gente, las investigaciones van a quedar paradas y pareciera que el tiempo no pasa”.
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También durante el foro, la valentía de una madre quedó de manifiesto cuando dijo “yo estoy amenazada pero a mí no me importa morirme en mi lucha”.
Un ejemplo del cambio que sufren los familiares durante los años de búsqueda es el caso de Don Ángel*, en entrevista el 5 de noviembre de 2014 en la ciudad de Coatepec, Marisol Rodríguez* narró la transformación que observó en este caso en particular:
“Don Ángel* se integra al Colectivo a invitación de un compañero que ya no está, José Luis García*, quien al parecer lo ve en estas manifestaciones públicas. En aquel momento, los acompañamientos que realizaba el Colectivo eran por un par de ejecuciones extra judiciales.
Don Ángel* cuando se integra es una persona que confía plenamente en las autoridades. Es un hombre muy recto, muy propio, qué todavía tiene confianza. Entonces, él ha hecho el seguimiento por el secuestro de su hija Perla Guerrero* y es una de las pocas personas que se dedican enteramente a la búsqueda de su hija. Él cuenta que vive prácticamente en la Unidad Antisecuestros (Unidad Especializada Contra el Secuestro (UECS) en espera de que haya cualquier noticia, de los secuestradores de su hija, de las llamadas telefónicas, de los movimientos que puedan hacer.
En el caso de Don Ángel* hay participación de ex policías y algunos mandos. -¿Cuánto tiempo pasó del secuestro de su hija a que llega al Colectivo?
-Tal vez como un año y medio. No. Miento. El secuestro de su hija es el tres de mayo de 2011 y él llega en 2012... yo lo identifico más cuando inician las mesas con el subsecretario de gobierno.
Pero bueno, te hablo de este hombre como muy religioso, muy propio, con todo el respeto hacia las autoridades. Cuando también comenzamos a ver esa transformación de la confianza, en la rabia que le implica a él haber llegado por lo menos a tres líneas de investigación y donde se enfrenta con un MP o con una persona de la unidad antisecuestros que le dice abiertamente y de la manera más irresponsable que él va a trabajar en una línea de investigación y hasta no agotar esa, no va a atender las demás. Esto no solamente en Don Ángel*, sino en cualquier otra persona, le implica que no van a echar a andar todos los mecanismos posibles para la búsqueda de su hija. Don Ángel*, por supuesto que ante esta respuesta, que le genera como muchísima frustración, lo que hace es emprender como otro camino, que es por una parte saber que
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una de las únicas formas que él tiene para encontrar a su hija es exigirle a las autoridades que tienen que trabajar. Pero por otro, es también informarse y conocer los derechos, y estudiar la Ley de Amparo, y estudiar todo lo que tiene que ver con delincuencia organizada, ley antisecuestros y se lo aprende. Entonces él, como hace este seguimiento tan puntual, tan preciso y tan constante de la investigación por la desaparición, bueno, no desaparición, por el secuestro de su hija, cada vez va adquiriendo muchos más elementos para confrontar a las autoridades, no sólo en esos espacios, digamos familiares de seguimiento o personales como en el momento en el que el realiza la denuncia, sino que también va fundiendo como es especie de ejemplo para las demás familias señalando algo muy importante: la documentación y la cuestión que tiene que ver con acceder a los recursos que proporciona las leyes federales. Entonces Don Ángel* recurre al amparo, recurre a estos mecanismos mucho más formales, no sólo de exigencia pública, sino de exigencia legal que por supuesto la ley asiste en todo momento, al ser un secuestro al manejar sus investigaciones personales, salió con tres líneas de investigación mientras los otros estaban analizando mapitas.
Entonces pasa algo de lo cual él es testigo: muere uno de los autores materiales del secuestro, muere en la unidad antisecuestro. Entonces, él cada vez va atendiendo estos indicios de cómo funcionan las cosas para ubicar, para investigar, para intervenir, y creo que se va a confrontando con la ineficacia, con la falta de voluntad, con la burocracia, con las omisiones.
Después de casi tres años, a Don Ángel* le dicen que no está él ADN de su hija en el sistema para confrontación. Después de tres años siendo que él, sí le decían que tenía que armar un expediente en 15 minutos, lo hacía. Él hizo todo lo que le pidieron y la respuesta que obtuvo fue: nada. Las respuestas que él tenía, los datos que él tenía, fueron por sus propios méritos. Se desgastó física, económicamente para dedicarse a la búsqueda de su hija.
Ahora, justamente el día de hoy, Don Ángel*, como parte del resultado de toda esta labor de búsqueda, comparte con el grupo que su petición a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha sido admitida y que cualquier información, dato relevante sobre la investigación por la búsqueda de Perla* tendrán que ser informadas al secretario que es Emilio Álvarez Icaza. Él llegó a eso que pocas personas han logrado de manera individual y ha sido a través
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de una exigencia tanto pública como de una exigencia formal y legalmente sustentada.
Esto ha sido como a través, como todas las familias, de muchos tropiezos, de verlo impotente ante las autoridades, llorando, exigiendo que le regresen a su hija, exigiendo cosas que son tan básicas, pero que además él supo documental y supo acceder a ese mecanismo que no todas las personas lo tienen tan claro. Él tiene, por supuesto, asesoría legal. Una muy buena asesoría legal, pero hay alguien que le está respaldando con todas estas acciones.
Él fue por uno de los dos caminos que existen para llegar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), qué es la de agotar todos los mecanismos que existen en el País y que por supuesto, no han sido resueltos ni atendidos y que ameritan una atención de una comisión que emitiera algunas recomendaciones y que vigilará mucho más de cerca esta investigación, esta búsqueda y él la accionó.
Entonces es como una construcción de conocimiento sobre cómo enfrentar al Estado ante la omisión Y pues ahora ves a un Don Ángel* que ya no necesita señalarle a las personas que han omitido tanto durante estos años en las investigaciones. Creo que él tiene muy muy claro, que aquí solamente, lo que va a encontrar van a ser estos círculos en donde te administran el dolor, en donde las autoridades te administran las noticias de los avances. Él sabe que puede ir a una instancia diferente y que es su derecho, Él se apropió de eso, de sus derechos como víctima. Y ese es el Don Ángel* de ahora. Tiene más de 60 años”.