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TEMAS TRATADOS EN LOS TALLERES

6.3. EN LA FORMULACIÓN DE LA PROPUESTA DEL POT

a) El POT (Plan de Ordenamiento Territorial) deber ser considerado como una parte importante de un Plan de Desarrollo. Con esta experiencia se ha logrado mostrar que el POT puede y debe ser articulado con el PDM (Plan de Desarrollo Municipal) con una visión a largo plazo (20 años), constituyendo de esta manera un Plan de Desarrollo y Territorial con un enfoque integral, endógeno, participativo y de género.

Respecto al producto y alcance del Plan, se ha cumplido incluso más allá de lo que estaba previsto en el proyecto, porque en realidad el proyecto contemplaba el POT. Al final, hemos hecho el Plan de Desarrollo y Territorial del Cantón, incluido el POT. Por ejemplo, el POT es una partecita del Plan, trata sobre el uso de suelo y ocupación del territorio. Sólo eso teníamos que realizar, sin embargo hemos entregado más allá de lo previsto (René Díaz, Director de CEDESCO).

Con esta experiencia se ha logrado demostrar que el POT es el “cimiento” que debe permitir construir un plan de desarrollo, pues proporciona una información valiosa para generar proyectos de desarrollo a nivel comunal, sectorial o regional.

Esta experiencia, en la práctica, permitió definir la necesidad de contar con un único sistema de planificación. Primero, proporcionó una lógica secuencial de diagnóstico, propuesta y desarrollo. Segundo, eliminó la sectorialización, la visión parcial o aislada de profesionales y de confusión en la población a la hora de hacer un POT y un PDM de manera separada. Fue un mismo equipo con la participación de la comunidad que elaboraron el POT y luego el PDM, logrando una visión única compartida acerca de las

capacidades y potencialidades de su territorio y por tanto les permitió planear acorde a las mismas y garantizando la factibilidad de planes y proyectos a desarrollar. Tercero, sin duda permite racionalizar y economizar tiempos y recursos.

b) Una lección importante es que haya una actitud de escucha para conocer y, como dice el equipo de CEDESCO, “luego traducirlo en un documento”.

El sujeto central en la decisión del proyecto eran ellos. Nosotros simplemente éramos los traductores. Les dábamos los elementos técnicos y les traducíamos, desde los elementos técnicos al lenguaje conocido por los cumpas, y lo que ellos iban analizando y discutiendo, nosotros luego lo traducíamos al lenguaje técnico. Nosotros somos traductores, los que deciden ahí son nuestros jefes y nuestros jefes son todos los que están en la federación en su conjunto. (Roberto Peñaranda).

c) Una de las conclusiones más importantes de la experiencia es que el POT es una herramienta técnica y también política.

Durante todo el periodo de desarrollo de la experiencia, en todas sus etapas han participado varones y mujeres tanto a nivel del diagnóstico. Entonces, ellos y ellas al final tenían pleno conocimiento de su realidad, de su territorio, de todas las potencialidades de sus tierras y también las dificultades. Conocían y manejaban herramientas para planificar, definir proyectos y también prácticas educativas; y, claro, sabían que era un plan, conocían su plan porque lo habían construido ellas y ellos. Por supuesto, tenían conciencia de cuál era el futuro para sus comunidades y, por tanto, podían tener ya una posición decidida y con argumentos frente a la imposición de los Gobiernos de turno, mediante el desarrollo alternativo, o frente a prácticas que atentaban contra su vida, tierra y territorio.

La experiencia ha aportado una conclusión resaltante: trabajar de manera aislada un Plan de Ordenamiento Territorial, sin contemplar el Plan de Desarrollo, es reducirse a un aspecto meramente técnico. El levantamiento o recolección de datos es meramente técnico y cualquier empresa especializada en el rubro lo podría hacerlo. Pero el permitir que la propia población sea protagonista en el conocimiento y transformación de su realidad permite, con conocimiento de causa, diseñar un plan de desarrollo de manera integral. La lógica de pensamiento de la población participante dio pistas sobre esta afirmación. Por ello, se puede afirmar que la lógica de análisis de nuestra población no es segmentada; por tanto, al ver la situación de su territorio (diagnóstico), inmediatamente se da una solución o una alternativa integral. Esto precisamente se constató y demostró en el desarrollo de la experiencia.

El POT nos da la información acerca del territorio, sus capacidades, recursos y potencialidades (pasado y presente). El Plan de Desarrollo, en cambio nos proporciona el diseño del futuro, además ya nos señala los recursos y estrategias. Esta relación comparativa nos permite llegar a la conclusión de la necesidad de articular ambas.

Esta lección nos señala que las instituciones, mientras consideren la participación de la población sólo en un segmento de una propuesta o en un ámbito separado, estarán distorsionando lo que realmente es la participación. Pero, además, no será posible tener la visión o pensamiento de la población si sólo interviene en una parcialidad. Con esta experiencia se ha llevado a cabo toda una práctica cumpliendo el ciclo de la participación, desde la consulta, análisis, propuesta e implementación; gracias a ello se ha logrado el empoderamiento en el conocimiento por parte de esta población.

e) Una experiencia a partir del desarrollo centrado en la visión de vida en base a la hoja de coca.

Frente al desarrollo alternativo y la pretensión de erradicar la hoja de coca, la población decide proyectar su futuro centrado en lo que es la hoja de coca, sus diversos significados y usos, sobre todo a nivel económico (industrialización, turismo, etc.).