A través de la red familiar (legado psicológico de padres, tíos, abuelos y bisabuelos), el pasado ejercerá sobre el individuo una acción de freno, invitándolo a repetir las ideas locas, las insatisfacciones, los traumas, las enfermedades, los divorcios, los tipos de muerte, los terrores económicos o los fracasos. El/la consultante, si quiere desarrollar un nivel de Conciencia más amplio que el de su clan, deberá observar las repeticiones que le amenazan o que ya ha reproducido con la
correspondiente dosis de sufrimiento y angustia. Su búsqueda de la paz interior le llevará a aceptar el dolor emocional y moral, indagando en su memoria los errores y abusos a los que fue sometido. Esta importante introspección se verá coartada por diferentes miedos que afectarán a su lucidez, impulsándolo a enclaustrarse en el Yo limitado que lo integra en el clan. Por ello, deberá abandonar su identificación con esa
personalidad que le ha sido inculcada por la familia, la sociedad y la cultura, y entregarse a su Ser Esencial, en constante evolución.
Precisamente es esta entrega al Ser Esencial la que conduce a confiar en el inconsciente, no considerándolo un enemigo sino un aliado, aceptando que en lo más profundo de su oscuridad hay un punto brillante y
todopoderoso -unido a la energía universal y la Conciencia divina- al que puede llamar Dios Interior. En el Evangelio de san Lucas, cuando el ángel Gabriel se presenta ante la Virgen, después de saludarla lo primero que hace es decirle «No temas, porque has hallado gracia delante de Dios...». Puede esto entenderse psicológicamente en el sentido de que Gabriel (el Ser Esencial) hace que María (el Ego en estado de gracia - unión con la totalidad-) se entregue a la acción transmutadora del Dios Interior (única dimensión de la psique capaz de vencer todos los miedos). En las antiguas tradiciones mágicas se ha dado siempre una gran
importancia a la palabra. Así, cuando un mago lucha para combatir una enfermedad recita encantos, y las religiones hacen uso de rezos, oraciones en voz alta, votos, mantras, etc. La constante repetición de ciertas
palabras sagradas unifica la mente, sacándola del círculo vicioso de su continuo diálogo interior. Una nueva idea, repetida con fe y voluntad,
puede abrir puertas en la cárcel mental que provoque la necesaria mutación liberadora.
Cada vez que al/la consultante lo aqueje un temor, éstos son los encantos psicomágicos que debe repetirse en voz alta:
Miedo...
a cambiar Para avanzar por el camino de la Conciencia, debo
aceptar la muerte de las concepciones que tengo de mí mismo.
a desear La energía sexual es sagrada. Dejo de negarme a mí mismo
y de ocultarme.
a enfermar Las enfermedades corporales son maestras que pueden
curar mis enfermedades del alma.
a envejecer El tiempo es mi aliado, me aporta sabiduría.
a fracasar Todo es fracaso porque nada es eterno. El único triunfo
verdadero es la realización de mi Conciencia.
a la humillación Si venzo mi orgullo, nadie me puede humillar. a la noche La noche siempre está unida al día.
a la pobreza La creatividad del Ser Esencial es mi riqueza. a la soledad Si me abro al mundo, todo me acompaña.
a la violencia Dominaré mi propia agresividad, dejaré de proyectar
mi cólera en el mundo.
a morir La muerte es una ilusión del ego individual. El universo del
que yo formo parte es eterno e infinito. De una forma u otra, existiré siempre.
a no poder comunicar Mi Dios Interior conoce todos los lenguajes. a no poder resistir la Verdad Lo que la Verdad destruye en mí es la
escoria, lo que no soy, los límites implantados por la trampa del pasado. Dejaré de afirmar mi ego, me entregaré a mi Ser Esencial.
a no progresar Si me identifico con el universo, me uno a su
incesante expansión.
a no ser deseado El universo me ha dado la fuerza de nacer. La
Conciencia divina me desea.
a no ser lógico El universo no obedece a leyes lógicas. La «lógica»
del cerebro humano es «locura» para el universo.
a perder la definición La suma de todas las definiciones es mi
definición. Incluso la no definición me define.
a perder la identidad Los límites de mi ego sólo son útiles por
cierto tiempo, no debo aferrarme a ellos creyendo que son mi
identidad. Mi mente, obedeciendo a los proyectos del futuro, luchará por expandirse, hasta llegar a ser lo que es: Conciencia cósmica.
a perder mis capacidades Mi Dios Interior es inextinguible.
a perder un combate Perder un combate no es perderse a sí mismo. a que me obliguen a callar Si tengo algo que decir, lo diré en el
mundo; si no lo puedo decir en el mundo, lo diré en mi país; si no lo puedo decir en mi país, lo diré en mi ciudad; si no lo puedo decir en mi ciudad, lo diré en mi casa; si no lo puedo decir en mi casa, lo diré en mí mismo: los seres humanos forman una unidad. Lo que yo me diga a mí mismo, resonará en el inconsciente colectivo.
a que me roben Lo que me pueden robar, nunca fue mío. El Ser
Esencial es permanente.
a ser decepcionado en el amor Mi certeza emocional es amar sin
pedir ser amado.
a ser desfigurado Si no me identifico con mi cara, me integro en la
impersonalidad de mi indestructible Ser Esencial.
a ser encarcelado Sólo me pueden encarcelar el cuerpo, mi espíritu
es esencialmente libre.
a ser estéril En todo momento el infinito me insemina. El alma es
mi hija suprema.
a ser herido, amputado o disminuido físicamente Soy un espíritu
que tiene un cuerpo y no un cuerpo que tiene un espíritu. Aunque pierda todo mi cuerpo, continuaré existiendo en otra dimensión.
a ser invadido Soy infinito, el universo es mi cuerpo.
a ser violado Vejar mi carne no es ensuciar mi espíritu.
al vacío Si dejo de identificarme con mi ego (el vacío donde temo
caer), mi Ser Esencial cae en mí.